sábado, 3 de octubre de 2015

FLORA DE TOCOPILLA CHILE.

FLORA DE TOCOPILLA-CHILE

     Tocopilla. Enclave minero y portuario ubicado al norte de la ciudad de Antofagasta-Chile. De murallones costeros que se levantan abruptos al cielo y de quebradas resecas por el sol. Es posible encontrar en estos sitios, una vegetación única que solo se muestra en algunas temporadas (Corriente del niño). Los estudios efectuados en esta zona, son mínimos y solo comprenden algunos espacios muy delimitados y de fácil acceso, quedando aún por recorrer e investigar. Múltiples sectores de esta comuna y que tenemos por certeza, nos permitirá aumentar el catastro de especies que moran estos áridos suelos del norte de nuestro país. Pero. Comencemos primero con la historia de este puerto.


     Tocopilla es una ciudad y comuna del norte de Chile, ubicada en la Región de Antofagasta. Es la capital de la Provincia de Tocopilla. Fue fundada como caleta en 1843 por el ingeniero francés Domingo Latrille Loustauneau, cónsul de su país en Cobija, cuando se instaló una pequeña fundición de cobre, la Sociedad Mineralógica de Tocopilla, se explotaban las guaneras de Punta Paquica, y su bahía servía de puerto de embarque para el guano y el cobre. En 1870 se realizaron los primeros embarques de salitre del Cantón Toco y, en 1871, fue nombrada "Puerto Menor" por Bolivia. En 1877, nuevamente el ingeniero Latrille trazó el pueblo por encargo de las autoridades bolivianas asentadas en el puerto de Cobija.
     Así, la expansión de la Fundición Duendes, determinó que el día 29 de septiembre de 1843, el Prefecto de Cobija, Don Andrés María Torrico autorizara a una comisión integrada por los señores Mariano Benavides y el propio ingeniero Latrille, para estudiar la instalación de una red ferroviaria interna que uniesen las diferentes dependencias de la Fundición Duendes.
En consecuencia, la solicitud de los industriales propietarios de los "Establecimientos Mineros de Duendes", Neylor, Oxley y Cía., con el apoyo de los hermanos Dorado, propietarios de otra beneficiadora de minerales, quienes pedían ampliación sobre la base de la población ya establecida, se eligiera para Tocopilla como fecha de aniversario, el día 29 de septiembre.


     Para hablar de la Flora de Tocopilla. Nos basaremos en el trabajo “OBSERVACIONES SOBRE LA FLORA Y VEGETACIÓN DE LOS ALREDEDORES DE TOCOPILLA (22ºS CHILE)” De los investigadores FEDERICO LUEBERT, NICOLÁS GARCÍA  NATALIE SCHULZ. Trabajo que consideramos de alto nivel científico y al cual solo debemos agregar las imágenes de las especies para un mejor entendimiento y valorización de la flora de nuestro norte.

Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, Chile, 56: 27- 52 (2007)

OBSERVACIONES SOBRE LA FLORA Y VEGETACIÓN DE LOS ALREDEDORES DE TOCOPILLA (22ºS CHILE)

FEDERICO LUEBERT 1,2 NICOLÁS GARCÍA 1 NATALIE SCHULZ 3
1 Departamento de Silvicultura, Facultad de Ciencias Forestales, Universidad de Chile, Casilla 9206,
Santiago, Chile. E-mail: fluebert@uchile.cl, ngarcia@uchile.cl
2 Institut für Biologie - Systematische Botanik und Pflanzengeographie, Freie Universität Berlin,
Altensteinstraße 6, D-14195 Berlin, Deutschland. E-mail: fluebert@zedat.fu-berlin.de
3 Institut für Geographie, Friedrich-Alexander Universität Erlangen-Nürnberg, Kochstr. 4/4 91054
Erlangen, Deutschland. E-mail: nataschulz@hotmail.com

RESUMEN

     La flora de los alrededores de Tocopilla está compuesta por 146 especies de plantas vasculares. Entre las formas de vida, las terófitas presentan el mayor número de especies en la flora (43%), pero están totalmente ausentes durante los años secos. Dos unidades de vegetación pueden ser identificadas: matorral desértico de Nolana peruviana, en las quebradas y laderas bajo 500 m de altitud, y matorral desértico de Eulychnia iquiquensis y Ephedra breana, en las laderas sobre 500 m. Se discuten algunos aspectos relativos a la flora y la relación entre el clima y la vegetación.

INTRODUCCIÓN

     La flora de los alrededores de Tocopilla es conocida gracias a los trabajos de Karl Reiche (1907), Ivan M. Johnston (1929b, 1932) y Félix Jaffuel (1936) quienes recorrieron esas áreas durante la primera mitad del siglo XX. Con anterioridad, la mayor parte de los antecedentes botánicos provienen de las cercanías de Cobija, situado ca. 50 km al sur de Tocopilla, donde se han reportado 15 especies (Dillon & Hoffmann 1997). Algunas especies han sido descritas sobre la base de materiales recolectados en Cobija por Cuming [1828], D’Orbigny [1830], Gaudichaud [1836] y Bridges [1844] (cf. Johnston 1928, 1929b, Jaffuel 1936, Marticorena 1995). A. Mozer también recolectó en Tocopilla en el año 1904 y en la década de 1940 Marcial Espinosa [1941] y William Biese [1949] colectaron plantas en Tocopilla y Cobija respectivamente; sus materiales se encuentran depositados en el herbario del Museo Nacional de Historia Natural en Santiago. En los últimos 50 años son importantes las exploraciones en Tocopilla de Mario Ricardi y colaboradores [1964], Carlos Jiles [1969], Sebastián Teillier [1987], Michael O. Dillon [1988] y Max Quezada y Eduardo Ruiz [1991], cuyos datos han sido recopilados en los trabajos de Marticorena et al. (1998) y Dillon (2005a). Reiche (1907) hace referencia a Tocopilla citando 12 especies y poniendo de relevancia el colorido de su flora durante la primavera de los años lluviosos. Johnston recorrió la primera quebrada de Tocopilla, situada frente a caleta Duendes, el 18 de Octubre de 1925, recolectando 52 especies de plantas vasculares (Johnston 1929b). El padre Félix Jaffuel, mientras viajaba con su congregación, exploró las tres quebradas situadas inmediatamente al norte de Tocopilla durante los meses de Septiembre y Octubre de los años 1930, 1931 y 1932, logrando recolectar un total de 84 especies (Jaffuel 1936).
     Con relación a la vegetación, Pisano (1956, 1966) incluye el área dentro de la zona xeromórfica, en la clase de las Comunidades Desérticas Litorales. Con mayor o menor precisión y detalle, diferentes autores han incluido el área de Tocopilla en la denominada formación de Lomas (Johnston 1929a, Schmithusen 1956, Quintanilla 1983, Lailhacar 1986, Dillon & Hoffmann 1997, Dillon 2005b) o desierto costero (Fuenzalida 1967a, Quintanilla 1983, 1988, Lailhacar 1986, 1990, Rundel et al. 1991, Gajardo 1994). La mayor parte de los autores reconocen, para el desierto costero en general, una zona de matorral con suculentas y arbustos altos, usualmente sometida a la influencia de las neblinas costeras, denominada “piso fértil” o “piso de neblinas”, y dos zonas de matorral bajo muy abierto en los sectores sin influencia de neblina, es decir por encima y por debajo del piso fértil. Para los alrededores de Tocopilla, muy pocos trabajos ofrecen información confiable sobre las especies dominantes en cada uno de los pisos de vegetación; Johnston (1929b) señala la existencia de un piso fértil humedecido por las neblinas, que se reconoce por la presencia de Cereus iquiquensis [sic] (=Eulychnia iquiquensis); Gajardo (1994) identifica para el piso fértil la comunidad de Eulychnia iquiquensis-Frankenia chilensis, dentro de la formación vegetacional del Desierto Costero de Tocopilla; Rundel et al. (1991) y Dillon & Hoffmann (1997) señalan la presencia de Eulychnia iquiquensis (K. Schum.) Britton et Rose y especies del género Copiapoa por sobre los 500 m de altitud, destacando algunos endemismos del área de Tocopilla como Malesherbia tocopillana Ricardi (Malesherbiaceae), Mathewsia collina I.M.Johnston (Brassicaceae) y Nolana tocopillensis I.M.Johnston (Solanaceae). Estudios más detallados de la vegetación del desierto costero de Chile, se han publicado tanto al norte (Muñoz-Schick et al. 2001) como al sur (Rundel & Mahu 1976, Rundel et al. 1996) del área de Tocopilla.
     El propósito de este trabajo es reportar las observaciones de la flora y vegetación realizadas en los alrededores de Tocopilla durante la primavera de los años 2004 y 2005 e integrarlas con los datos de estudios y exploraciones previas.
     En cuanto al clima, el área se presenta bajo la influencia de un régimen desértico con nublados abundantes (Fuenzalida 1967b), según la clasificación de Köppen (1948), o tropical hiperdesértico (Amigo & Ramírez 1998, Luebert & Pliscoff 2006), según la clasificación de Rivas-Martínez (2004). Los datos pluviométricos proporcionados por Almeyda (1950) son muy escasos, pero indican la ocurrencia de precipitaciones entre los años 1925 y 1930, justamente cuando Johnston y Jaffuel recorrieron el área. Las condiciones climáticas están marcadas por una aridez extrema, originada en primera línea por la presencia casi permanente del Anticiclón Subtropical del Pacífico Sudoriental, en cuyo borde oriental, la subsidencia del aire seco y cálido y la formación de una inversión térmica contribuyen a una gran estabilidad atmosférica, reduciendo considerablemente los procesos de convección y precipitación (Rutllant 1977, Aceituno et al. 1993). Reforzando lo anterior, la presencia de la corriente de Humboldt y el fenómeno de surgencia de aguas frías a lo largo de la costa, estabilizan adicionalmente la capa atmosférica. Por otra parte, la cordillera de los Andes constituye una barrera que impide el transporte de las masas de aire húmedo provenientes desde el océano Atlántico (Rutllant 1977, Vargas et al. 2000). Característica del área litoral es la presencia frecuente de nubosidad baja (”camanchaca”), que al penetrar hacia el interior del continente, es detenida por laderas occidentales de la cordillera de la Costa, donde forma una densa neblina debajo de 1.000 m de altitud. Las precipitaciones son sumamente escasas, no superando en gran parte del área los 5 mm anuales. Los raros eventos de lluvia se producen generalmente en los meses de invierno y tienen su origen en perturbaciones frontales o están generados por bajas segregadas (Vuille y Amman 1997, Pizarro & Montecinos 2000, Vargas et al. 2000, Fuenzalida et al. 2005). Debido a esto, los eventos de lluvia presentan heterogeneidad espacial y variaciones de intensidad (Vargas et al. 2000). Se ha reconocido que la ocurrencia de las lluvias está estrechamente asociada con eventos ENOS (El Niño Oscilación del Sur), que durante sus fases cálidas permite la penetración de sistemas frontales hacia el norte producto del debilitamiento de la intensidad del anticiclón (Vargas et al. 2000, Ortlieb 1995). La evolución de precipitaciones en el último siglo muestra un patrón que coincide con variaciones interdecadales del sistema océano-atmósfera en el Pacifico Oriental (Oscilación Decadal del Pacífico - ODP) (Garreaud & Batisti 1999, Montecinos et al. 2000, Quintana 2004, Schulz en prep.). Durante las fases positivas de ODP a principios del siglo XX, y a partir de la década de 1970, se observa un incremento de las lluvias, patrón que se interrumpe entre las décadas del 1940 y 1970, período relativamente seco en toda la costa del norte chileno (fase negativa de ODP). En el área de estudio esta fase fue iniciada con un período marcado de aproximadamente 11- 13 años con precipitaciones nulas. Aunque Houston (2006) no encontró para ninguna de las estaciones meteorológicas del norte de Chile una tendencia significativa hacia condiciones más húmedas o más secas durante el último siglo, los resultados de análisis propios (Schulz, datos no publicados) así como estudios previos (Aceituno et al. 1993, Quintana 2004) indican una disminución de la precipitación en la costa norte (excepto Arica), así como en Chile central y austral durante las últimas décadas del siglo XX.
El área de Tocopilla se ubica en la franja existente entre el límite oeste de la cordillera de la Costa y la línea de costa (Börgel, 1983). En la zona, esta cordillera alcanza 1-2 km de altura y 25- 45 km de ancho (Mortimer et al. 1974), y expone basamento paleozoico así como rocas volcánicas, sedimentarias e intrusivos mesozoicos (Boric et al. 1990, Armijo & Thiele 1990). De acuerdo con Hartley et al. (2000), una de las características más importantes de la cordillera de la Costa en esta zona geográfica es el abrupto acantilado en su borde oeste (acantilado o farellón costero), resultado de erosión marina durante el alzamiento del bloque costero desde el Plioceno. En su flanco este, la cordillera de la Costa presenta una suave topografía que marca el límite con la depresión central (Hartley et al. 2000). El origen de la configuración actual del antearco del norte chileno aún no se resuelve, sin embargo varios autores sugieren que su extremo oeste está controlado por fallas normales, las cuales elevan esta parte de la corteza al menos desde el Oligoceno (Paskoff 1979, 1989, Armijo y Thiele, 1990; Hartley et al., 2000; González et al., 2003).

MÉTODOS

     Durante los años 2004 y 2005 fueron visitadas las quebradas Chapacase (22º01’S, 70º10’W), Limón (22º02’S, 70º10’W), La Higuera (22º03’S, 70º10’W), primera quebrada (22º03’S, 70º10’W) y los cerros situados inmediatamente al este de Caleta Vieja (22º03’S, 70º10’W) en el área norte de Tocopilla; también se visitaron las quebradas de La Higuera (22º18’S, 70º13’W) y Cobija (22º33’, 70º16’W), al sur de Tocopilla (Figura 1). Se recolectaron y herborizaron las plantas vasculares presentes en estado vegetativo o con alguna estructura reproductiva. Los materiales recolectados fueron depositados en los herbarios SGO y EIF. Paralelamente se realizó una revisión de los antecedentes documentales de flora a partir de la bibliografía botánica del área (Reiche 1907, Johnston 1929b, 1932, Jaffuel 1936, Marticorena et al. 1998, Dillon 2005a). La construcción de la lista de especies se basó en los trabajos mencionados y en el chequeo de monografías específicas (e.g., Cactaceae: Ritter 1980, Kattermann 1994, Lüthy 1994, Loasaceae: Grau 1997, Rubiaceae: Ricardi & Quezada 1963, Solanaceae: Johnston 1936, Dillon, 2005b). Se revisaron y, en su caso, corrigieron determinaciones sobre colecciones de los herbarios CONC, F, GH, SGO, para especies cuya presencia en el área es reportada en la literatura, pero genera inconsistencias entre los diferentes estudios analizados. En situaciones puntuales fue necesario revisar el material tipo para aclarar la identidad de colectas cuya determinación resultaba dudosa. En algunos casos se efectuaron modificaciones en la nomenclatura de los taxones, con respecto a la publicada originalmente, con el objeto de actualizar los nombres científicos. Se han excluido de este trabajo las especies adventicias o cultivadas que han sido colectadas al interior del área urbana de Tocopilla y del antiguo asentamiento de Cobija.

     Para cada especie se determinó la forma de vida según Raunkiær (1934). Se construyeron los espectros biológicos para el total de la flora, y para las plantas encontradas en el área en 1925 (Johnston 1929b), 1930-1932 (Jaffuel 1936) y 2004-2005 (este trabajo), a objeto de comparar la composición de formas de vida en años lluviosos y secos.
     La dificultad para desplazarse en el campo debido a las fuertes pendientes y la naturaleza del sustrato, impone limitaciones para efectuar muestreos sistemáticos en el área. Cuando fue posible, se realizaron inventarios fitosociológicos según el método del “relevé” (Mueller-Dombois & Ellenberg 1974) o anotaciones generales sobre la vegetación observada.

     Con el propósito de discutir eventuales relaciones entre la vegetación y el clima del área, se registraron las precipitaciones anuales para las estaciones meteorológicas de los alrededores de Iquique, Tocopilla y Antofagasta desde 1900 a la fecha. Los datos fueron obtenidos de los anuarios meteorológicos (Oficina Meteorológica de Chile, Dirección Meteorológica de Chile), Almeyda (1950) y Dirección de Agua Potable (Tocopilla, período 1994-2005). RESULTADOS

FLORA

     En total, se ha registrado hasta el momento la presencia de 146 especies de plantas vasculares en el área costera comprendida entre Cobija (22º33’S) y Cerro Mamilla (22º00’S). La lista completa de flora se presenta en el Cuadro 1.
     De la flora total registrada en el área de estudio, 138 (95%) taxones corresponden a especies autóctonas de Chile. Las familias más representadas son Solanaceae (23 spp.), que aporta el 17% de la flora autóctona, y Asteraceae (18 spp.). Les siguen en relevancia las familias Cactaceae, Brassicaceae s.l., Loasaceae y Portulacaceae, representadas por 7 especies cada una, y Boraginaceae s.l. y Poaceae, por 6 taxones. El género con mayor número de especies es Nolana (Solanaceae), que está representado en el área por 16 taxones. De este género, destacamos a N. balsamiflua (Gaudich.) Mesa, que al igual que N. tocopillensis, tienen su distribución restringida al área de estudio. Con muchas menos especies, sobresalen los géneros Calandrinia s.l. (Portulacaceae), con 6 taxones, y Oxalis (Oxalidaceae), con 4 especies.
     Además de las 4 especies endémicas al área de estudio, ya mencionadas (Malesherbia tocopillana, Mathewsia collina, Nolana balsamiflua y N. tocopillensis), se puede agregar Eriosyce laui Lüthy, Copiapoa humilis (Phil.) Hutchison subsp. tocopillana (F.Ritter) D.R.Hunt (Cactaceae), Heliotropium jaffuelii I.M.Johnst. (Boraginaceae) y Ophryosporus anomalus (B.L.Rob.) King et H.Rob. (Asteraceae), completando un total de 8 taxones (6%) con distribución restringida a la zona costera entre Cobija y Tocopilla.
     De las recolecciones efectuadas en terreno y la revisión de materiales de herbario resulta interesante el hallazgo de Malesherbia tocopillana Ricardi, ya reportado por García & Luebert (2005), además de 14 nuevos registros para la flora de los alrededores de Tocopilla, que se detallan a continuación:

Calandrinia lamprosperma I.M.Johnst. (Portulacaceae)

     Esta especie había sido previamente registrada para el área de Miguel Díaz (Johnston 1929a), de donde fue descrita, y para los alrededores de Antofagasta de acuerdo con Marticorena et al. (1998, Cuadrante #34). El material citado fue anotado y determinado por Donna Ford en 1992. Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Tocopilla, K. Reiche s/n (SGO 48670).

Ciclospermum laciniatum (DC.) Constance (Apiaceae)

     Esta especie había sido mencionada para la zona costera de Antofagasta (Johnston 1932), Alto Patache (Muñoz-Schick et al. 2001) e Iquique (Johnston 1929b). Su presencia en Tocopilla es esperable, ya que las otras localidades mencionadas se ubican inmediatamente al sur y al norte del área de estudio.
Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Tocopilla, quebrada del Rosario, M. Espinosa s/n, 12-XI-1941 (SGO 143270).

Cristaria integerrima Phil. (Malvaceae)

     Constituye un nuevo límite norte para la especie, que había sido reportada con anterioridad desde la provincia de Huasco hasta el área costera de Antofagasta (23º45’S), por el norte (Muñoz- Schick 1995, 2005).
Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Tocopilla, quebrada Barriles, M. Espinosa s/n, 30-X-1941 (SGO 143277). 

Cryptantha cf. filaginea (Phil.) Reiche (Boraginaceae) 

     Previamente citada para la costa del norte de Chile (provincias de Copiapó, Chañaral y Antofagasta), y Perú (departamento de Arequipa) (Johnston 1927, 1929a), por lo que su presencia en Tocopilla, aunque no reportada anteriormente, está dentro de su rango geográfico conocido. El material citado presenta la inflorescencia bracteada característica de C. filaginea, pero se acerca también a Cryptantha parviflora (Phil.) Reiche por sus nuececillas de borde anguloso delgado (cf. Johnston 1927).
Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Tocopilla, camino a Mina Mantos de la Luna, M. Quezada y E. Ruiz 20, 28-IX-1991 (CONC).

Cumulopuntia sphaerica (C.F.Först.) E.F.Anderson (Cactaceae)

     Aunque no había sido citado anteriormente para la costa de Tocopilla, esta cactácea está ampliamente distribuida desde la Región Metropolitana en Chile y llegando al norte hasta el departamento de Arequipa, Perú (Ritter 1980, Muñoz-Schick et al. 2001). En el área de estudio fue registrada en los cerros al este de Caleta Vieja, inmediatamente al norte de la ciudad de Tocopilla, entre 700 y 1.000 m de altitud.

Cuscuta odorata Ruiz et Pav. (Convolvulaceae)

     Considerando este nombre en su sentido amplio (i.e., incl. Cuscuta purpurata Phil., cf. Yuncker 1922, Johnston 1929a: 95-96), ha sido previamente reportada en el norte de Chile para el área de Pan de Azúcar-Taltal (Johnston 1929a, Marticorena et al. 1998). La especie parece tener una amplia distribución en Ecuador, Perú, Bolivia y norte de Chile (Yuncker 1922), pero no había sido referida para la zona de Tocopilla-Cobija. Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Cobija, quebrada Cañas, 500-800 m, W. Biese 3081, 4-XII-1949 (SGO).

Huidobria chilensis Gay, Fl. Chile 2: 440. 1847. (Loasaceae)

     Nuevo registro para el área de Tocopilla, previamente citada hasta el área norte de la península de Mejillones, en el camino entre Antofagasta y Tocopilla (Grau 1997). Marticorena et al. (1998), sin embargo, refieren esta especie en los cuadrantes #7 y #18, al norte y al sur del área de estudio, respectivamente. Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Tocopilla, quebrada Barriles, M. Espinosa s/n, 30-X-1941 (SGO 139535); Tocopilla, quebrada que baja al sur a Barriles, M. Espinosa s/n, 15-XI-1941 (SGO 139543); quebrada cerca del camino de Tocopilla a Mina Despreciada, único individuo, 550 m, 23º29’19,1’’S, 70º10’09,8’’W, N. García, F. Luebert & N. Schulz 967/2573, 1-X- 2005 (SGO).

Loasa elongata Hook. et Arn. (Loasaceae)

     No existe a la fecha una revisión actualizada del género Loasa en Chile. Marticorena et al. (1998) citan la especie para su cuadrante #7, ubicado en el sector costero al norte de Tocopilla, pero no la reportan para la zona de estudio. Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Cobija, Aguada Cañas, W. Biese 3101, 4-XII-1949 (SGO).

Nolana cf. deflexa (I.M.Johnst.) I.M.Johnst (Solanaceae)

     Este taxón ha sido colectado tanto en Cobija como en Tocopilla y el material citado ha sido determinado en primera instancia por Aldo Mesa en agosto de 1997. Utilizando el trabajo de Johnston (1936) nuestra determinación sobre este material se aproxima a Nolana deflexa, lo que significaría una extensión considerable de su rango geográfico con relación a la distribución anteriormente citada para este taxón (Pan de Azúcar, ca. 26°06’S, Johnston 1936, Dillon 2005b). Por ende, mantenemos dudas respecto a la determinación de los materiales aquí citados.
Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Tocopilla, quebrada Barriles, M. Espinosa s/n, 30-X-1941 (SGO 139536); Tocopilla, quebrada que baja al sur a Barriles, M. Espinosa s/n, 15-XI-1941 (SGO 139544); Cobija, Aguada Cañas, 500-800 m, W. Biese 3072, 4-XII-1949 (SGO).

Oxalis aff. megalorrhiza Jacq. (Oxalidaceae)

     Taxón de amplia distribución en la costa pacífica desde el norte de Perú (departamento de Cajamarca) hasta el centro sur de Chile (provincia de Concepción), pero que no había sido previamente reportado para el área de estudio (Lourteig 2000). Pertenece a un grupo de compleja delimitación específica y vaga comprensión (C. Heibl, com. pers.), por lo que mantenemos dudas respecto a su determinación.
Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Cobija, Aguada Cañas, W. Biese 3089,
4-XII-1949 (SGO), W. Biese 2784, 16-X-1949 (SGO).

Polyachyrus cf. sphaerocephalus D.Don (Asteraceae)

     Ricardi y Weldt (1974), señalan esta especie para las áreas andinas y pre andinas entre el departamento de Lima en Perú y la provincia de Tarapacá en Chile en altitudes que oscilan entre 2.000 y 4.000 m. Marticorena et al. (1998) lo citan para la región de Antofagasta. Su presencia en Tocopilla constituiría la primera cita para zonas litorales, pero se trata de un material muy incompleto, por lo que su determinación es provisional. El material fue recolectado por Reiche, pero no está citado en la revisión de Ricardi y Weldt (1974), aunque es posible que estos autores lo hayan revisado y colocado en la carpeta correspondiente a este taxón de SGO.
Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Tocopilla, K. Reiche s/n (SGO 64793).

Schoenoplectus americanus (Pers.) Volkart ex Schinz et R.Keller (Cyperaceae)

     Es una especie de amplia distribución en América (Blum et al. 2005), pero hasta el momento no había sido reportada para Cobija. Parte del material estudiado había sido citado por Marticorena et al. (1998) como Scirpus pungens Vahl (=Schoenoplectus pungens (Vahl) Palla), especie muy similar a Sch. americanus, pero diferenciable por caracteres morfológicos de las brácteas florales (R. Guaglianone, com. pers.). Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Cobija, aguada en la playa, 30 m, W. Biese 2777, 16-X-1949 (SGO); Cobija, 15 m, Pfister s/n, 1950 (CONC 9511)

Stachys eremicola Epling (Lamiaceae)

     Se conoce desde Carrizal, provincia de Huasco (tipo de Stachys crenata Phil.), hasta Taltal, en Antofagasta (Johnston 1929a, Epling 1937), implicando este registro un nuevo límite norte para la especie. También ha sido citada para las comunas costeras de las provincias de Elqui y Limarí en la región de Coquimbo (Marticorena et al. 2001), donde conviviría con la otra especie anual (Stachys truncata Kunze ex Benth.) que habita en Chile.
Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Cobija, Aguada Cañas, 500-800 m, W. Biese 2786, 16-X-1949 (SGO).

Werdermannia cf. macrostachya (Phil.) O.E.Schulz (Brassicaceae)

     Esta especie ha sido previamente recolectada en el área costera comprendida entre Aguada Cachina (ca. 25º55’S) y Quebrada Anchuña (ca. 25º12’S), Chile (O.E. Schulz en Werdermann 1928, Johnston 1929a, Marticorena et al. 1998). La presente cita constituye un nuevo límite norte para la especie. El material ha sido determinado por el especialista en Brassicaceae, Dr. Ihsan A. Al-Shehbaz, en forma tentativa. Johnston (1929a) ubica este nombre bajo la sinonimia de Werdermannia anethifolia (Phil.) I.M.Johnst., indicando la existencia de dos formas diferenciables, de las que una corresponde al tipo de Werdermannia macrostachya. Marticorena et al. (1998) refieren sólo el primer nombre.
Material estudiado: Chile. II Región, Prov. Tocopilla, Cobija, Aguada Cañas, 500-800 m, W. Biese 2783, 16-X-1949 (SGO), W. Biese 3059, 4-XII-1949 (SGO).

FORMAS DE VIDA

     El Cuadro 2 muestra el número y porcentaje de las formas de vida de Raunkiær (1934) para la flora de los alrededores de Tocopilla. En términos de estos espectros biológicos la principal diferencia entre años lluviosos (1925, 1930-32) y secos (2004-05) es la presencia o ausencia de plantas herbáceas, hemicriptófitas, geófitas y terófitas, especialmente estas últimas. Contrariamente, el número de plantas leñosas o suculentas no varía significativamente entre los diferentes años.
Cabe señalar que el esfuerzo de colecta realizado por los diferentes autores no es el mismo. Johnston (1929b: 142) realizó colectas sólo en una ocasión (18 de Octubre de 1925), mientras Jaffuel (1936: 266) declara haber colectado en tres años consecutivos (1930-1932), “aunque por pocas horas cada vez”; los autores en tanto emplearon un total de 6 días completos recorriendo el área entre 2004 y 2005, y se pudo registrar la presencia de sólo 25 especies, de las cuales ninguna es geófita o terófita
(Cuadro 2).

Vegetación

     En concordancia con lo planteado por diversos autores para el desierto costero de Chile en general, la vegetación de los alrededores de Tocopilla puede ser caracterizada a partir de dos pisos de vegetación: uno situado en la franja altitudinal sometida a la influencia de neblinas y otro, situado por debajo de dicha zona, que podría ser homologado a lo que algunos autores denominan comunidades de bajada (“bajada communities”, Rundel et al. 1996). La zona de neblinas corresponde a un matorral desértico con suculentas columnares, dominado por Ephedra breana Phil. y Eulychnia iquiquensis (Schum.) Britton et Rose, mientras que el segundo es un matorral desértico dominado por Nolana peruviana (Gaudich.) I.M.Johnst. (Figura 2).

Matorral desértico de Nolana peruviana(Cuadro 3, Invs. 1-2, Figura 3)



FIGURA 2. Localización relativa de las unidades de vegetación identificadas en los cerros costeros de Tocopilla. Se observa en las partes altas una zona bajo influencia de neblinas donde se desarrolla el Matorral desértico de Eulychnia iquiquensis y Ephedra breana, por debajo del que se encuentra el Matorral desértico de Nolana peruviana. 1: I quebrada de Tocopilla; 2: Quebrada Chapacase Presenta una cobertura muy baja, generalmente sin superar 10%, donde los arbustos, que pueden alcanzar hasta 1 m de altura, se disponen agrupadamente en torno a roqueríos o fondos de quebrada, sitios en que la humedad tiende a incrementarse localmente en relación con el resto del terreno (Figura 3). En este piso de vegetación, las principales especies pertenecen a la familia Solanaceae, siendo Nolana peruviana la especie que presenta mayor cobertura, asociándose frecuentemente con Solanum brachyantherum, S. chilense, Nolana linearifolia, N. clivicola o, más ocasionalmente Polyachyrus fuscus, Nolana sedifolia o Tetragonia angustifolia. En este piso de vegetación fue observada Malesherbia tocopillana, uno de los endemismos del área (García & Luebert 2005). Se ubica en una franja altitudinal entre el nivel del mar y los 500 m, altitud en la que crecen los primeros ejemplares de Eulychnia iquiquensis, que indican el comienzo de la zona de influencia de neblinas.

FIGURA 3. Matorral desértico de Nolana peruviana en la III quebrada de Tocopilla.
Matorral desértico de Eulychnia iquiquensis y Ephedra breana (Cuadro 3, Invs. 3-5, Figura 4)

     Compuesto por una estrata de arbustos bajos, generalmente de entre 0,5 y 0,7 m de altura y una estrata muy conspicua de suculentas columnares (Eulychnia iquiquensis) que pueden llegar a 4 m de altura. La cobertura de la estrata de arbustos generalmente alcanza el 10%, mientras que las suculentas pueden alcanzar la misma cobertura, llegando a valores de cobertura total entre 10 y 20%, ya que las estratas no muestran traslape. Las especies dominantes en los respectivos estratos, Ephedra breana y Eulychnia iquiquensis, se encuentran generalmente acompañadas por las Solanaceae Lycium cf. stenophyllum, Solanum brachyantherum, S. chilense, Nolana clivicola o, con menor frecuencia, Nolana balsamiflua, N. peruviana, Tetragonia angustifolia, Frankenia chilensis, Ophryosporus triangularis, Cumulopuntia sphaerica y Copiapoa humilis subsp. Tocopillana. Ocupa las laderas y márgenes de las quebradas de la zona influenciada por neblinas, que se encuentra entre 500 y 1.000 m de altitud, pero su mayor desarrollo se encuentra sobre 700 m (Figura 4).


FIGURA 4.
Matorral desértico de Eulychnia iquiquensis y Ephedra breana en la I quebrada de Tocopilla (1) y en Cobija (2).

     En ambos pisos de vegetación, pero especialmente en el matorral desértico de Eulychnia iquiquensis y Ephedra breana, una parte importante de las plantas observadas se encontraban secas y gran parte de la cobertura vegetal correspondía a individuos cuya determinación taxonómica no fue posible, ya que sólo presentaban restos leñosos de sus tallos (Figura 5). En algunos sectores, como quebrada Chapacase, no fue posible observar, en los recorridos efectuados, ningún individuo con órganos vegetativos activos en la zona de neblinas, aunque se cuenta con información que sería posible hallarlos (Martín Escobar, com. pers.).

CUADRO 1. Lista de especies de plantas vasculares reportadas por diferentes autores para los alrededores de Tocopilla. Ref. (Referencias): 1: Reiche (1907), 2: Johnston (1929b), 3: Johnston (1932), 4: Jaffuel (1936), 5: Katterman (1994), 6: Lüthy (1994), 7: Dillon (2005a), 8: Dillon (2005b), 9: Hoffmann & Walter (2004), 10: Ritter (1980), 11: Grau (1997), 12: Marticorena et al. (1998), 13: Ford (1992), 14: Ricardi & Quezada (1963), 15: Taylor (1994), 16: Johnston (1930), 17: Teillier (1996), X: este trabajo. FV (Forma de Vida): M: Microfanerófitas, N: Nanofanerófitas, C: Caméfitas, H: Hemicriptófitas, G: Geófitas, T: Terófitas. * indica especie alóctona. Nomenclatura de familias y clases de angiospermas de acuerdo con Angiosperm Phylogeny Group (2003).





CUADRO 2. Espectro de formas de vida de Raunkiær (1934) para la flora de los alrededores de Tocopilla. Se muestra separadamente para la flora total registrada en el área, y para las colectas y observaciones efectuadas por I.M. Johnston en 1925 (Johnston 1929b), F. Jaffuel entre 1930 y 1932 (Jaffuel 1936) y por los autores entre 2004 y 2005. Se indica número de especies y entre paréntesis el porcentaje respecto al total correspondiente. En la última fila se incluye precipitación anual en mm para 1925, 1930 (Almeyda 1950) y 2005 (Dirección de Agua Potable).*: Aparte de las 52 especies colectadas por Johnston (1929b) se incluyen dos Cactaceae también observadas por el autor en el área.

CUADRO 3. Inventarios fitosociológicos realizados en los alrededores de Tocopilla. 1-2: Matorral desértico de Nolana peruviana; 3-5: Matorral desértico de Eulychnia iquiquensis y Ephedra breana.

Localidades. 1: Tercera Quebrada, 22º03’S, 70º10’W (29/IX/2005), 2: Tercera Quebrada, 22º03’S, 70º10’W (23/IX/2004), 3: Primera Quebrada, 22º03’S, 70º10’W (28/IX/2005), 4: Quebrada La Higuera, 22º18’S, 70º13’W (30/IX/2005), 5: Tercera Quebrada, 22º03’S, 70º10’W (23/IX/2004).

DISCUSIÓN

Flora

     La flora vascular del área de Tocopilla es comparable con la de otras áreas del desierto costero del norte de Chile. En cuanto a riqueza, la flora de Tocopilla, con 138 especies autóctonas, ocupa una posición intermedia entre la reportada para los cerros costeros del sur de Iquique (72 especies, Muñoz- Schick et al. 2001), al norte de Tocopilla, y el área de cerro Moreno-La Chimba (~193 especies, cuadrantes #25, #26 y #34 en Marticorena et al. 1998), inmediatamente al sur del área de estudio. Más hacia el sur, la riqueza reportada para el desierto costero es mayor, con un máximo de 366 especies en el área de Paposo (cuadrante 56 en Marticorena et al. 1998, Dillon 2005a, http://www.sacha.org/ envir/deserts/locals/lists/paposo.html), volviendo a disminuir a 207 especies en el Parque Nacional Pan de Azúcar (Rundel et al. 1996). El número de especies de plantas vasculares encontradas en el área de Tocopilla es similar al reportado para el área del Parque Nacional Llullaillaco (126 especies, Marticorena et al. 2004), situado en la zona más árida de los Andes del norte de Chile, donde sin embargo las precipitaciones son considerablemente superiores, alcanzando valores anuales en torno a 35 mm (Luebert & Gajardo 2000).
     En general, la flora registrada en Tocopilla presenta relaciones de composición con la flora de la costa de Taltal (Johnston 1929a, b) y una proporción relevante de ésta se distribuye hasta las lomas de la costa de Perú (Muñoz-Schick et al. 2001). Algunas de estas últimas especies, presentan su límite sur de distribución en la zona de Tocopilla, que a su vez constituye la única localidad en que se han registrado en Chile Oenothera arequipensis Munz et I.M.Johnst. (Onagraceae; desde dpto. de Lambayeque, Perú) y Palaua inconspicua I.M.Johnst. (Malvaceae; desde dpto. de La Libertad, Perú) (Dietrich 1977, Marticorena 2005).
     En el recuento de las especies endémicas del área de Tocopilla-Cobija se ha excluido a Valeriana tocopillensis I.M.Johnst. ex Jaffuel (en Cuadro 1 como Valeriana sp., Valerianaceae; Jaffuel 1936), ya que constituye un nomen nudum, y en la revisión taxonómica disponible del género para Chile no se comenta si corresponde a un sinónimo de alguna especie legítima o si es un taxón independiente (Borsini 1966). Se detectó una colecta hecha por K. Reiche de Valeriana en Tocopilla (SGO 57103), la que consta sólo de la porción superior de la planta con flores y frutos, lo que sumado al hecho de que el material colectado por Jaffuel no ha sido visto por los autores, hace difícil establecer si se trata o no de la misma entidad. Más aún, al revisar el material de K. Reiche depositado en SGO con la revisión de Borsini (1966), no fue posible asignarla a ninguna de las entidades previamente citadas para la costa norte de Chile (i.e., Valeriana fragilis Clos, Valeriana atacamensis Borsini), ni a alguna otra citada para Chile continental. Llama la atención que en una etiqueta de SGO 57103, se lea que O. E. Borsini revisó este material en 1962, a pesar de lo cual no lo cita en su revisión del género para Chile (Borsini 1966). En esa instancia, Borsini determinó la colecta de Reiche como Valeriana urbanii Phil., identificación que hemos descartado al contrastarla con el tipo nomenclatural de dicho taxón (Antofagasta, Copacoya; leg. F. Philippi; SGO 56940, SGO 43510) La identidad de la Valeriana que habita los cerros de Tocopilla es un aspecto aún no resuelto de su flora.
     La ubicación y situación actual de uno de los endemismos de Tocopilla, Mathewsia collina, constituye un enigma, puesto que para este taxón sólo se conoce el ejemplar tipo (Johnston 1929b). Algo similar ocurre con Heliotropium jaffuelii I.M.Johnst., del que aparte del ejemplar tipo, proveniente de la Tercera quebrada de Tocopilla (Jaffuel 1936) ha sido coleccionado sólo una vez más en la misma zona por Ricardi y colaboradores (CONC 30069), y a pesar de los esfuerzos realizados por los autores, ha sido hasta el momento imposible de hallar. En este sentido, cabe también destacar la controversia respecto a la posición taxonómica de Eriosyce laui, del cual se conocen sólo tres recolectas, incluido el tipo (Mottram 2001), y para el cual se reconocen afinidades con los géneros Islaya (Eriosyce subgen. Islaya sensu Kattermann) y Neowerdermannia (Lüthy 1994, Hoffmann & Walter 2004), y para el que se ha propuesto el género monoespecífico Rimacactus Mottram (2001). Se ha señalado que Rimacactus laui (Lüthy) Mottram no sería miembro de la subtribu Notocactinae Buxb. ex Doweld, a la cual pertenecen Eriosyce, Islaya y Neowerdermannia, sino que de la subtribu Borzicactinae Buxb., principalmente por la presencia de hojas escamosas, flores zigomorfas y frutos angulares (Mottram 2001).
     Respecto a Ophryosporus anomalus, es necesario aclarar que King & Robinson (1972) y Brako & Zarucchi (1993) lo señalan para la flora de Perú, probablemente debido a que el material tipo de la especie (Piqueria cumingii B.L.Rob.) fue recolectado por Cuming en 1828 (Cuming #953, K, GH!) en “Cobija, Iquiqi et Arica, Peruvia meridionalis”; las restantes colecciones corresponden a materiales recolectados por Jaffuel en Tocopilla y por Gaudichaud en Cobija (Johnston 1932, Jaffuel 1936); dado que Cuming efectivamente recolectó en casi todos los puertos importantes al norte de Valparaíso durante su viaje por la costa Pacífica (Dance 1980), consideramos que la especie es endémica del área de Tocopilla-Cobija.
     Se ha excluido del listado la presencia de Tetragonia marítima Barnéoud, citada por Jaffuel (1936), debido a que Taylor (1994) no menciona esta especie para el área, y el material de Jaffuel depositado en el Gray Herbarium (Jaffuel #2512) ha sido determinado posteriormente por C.M. Taylor como Tetragonia angustifolia Barnéoud, lo que a su vez es concordante con las determinaciones efectuadas sobre nuestras propias colectas de Tetragonia en Tocopilla y quebrada La Higuera. Marticorena et al. (1998) mencionan la presencia de Tetragonia espinosae Muñoz para el área de estudio, presumiblemente debido a la existencia de un material (Jaffuel #1034, CONC) inicialmente determinado por I.M. Johnston como T. ovata y posteriormente corregido por C.M. Taylor como T. espinosae; dicho material no presenta frutos que permitan emplear la clave de identificación de Taylor (1994), y tampoco es referido por Taylor (op. cit), quien señala un rango de distribución para T. espinosae entre Huasco y Limarí (Taylor 1994: 586 y Fig. 3B); otros materiales determinados inicialmente por C.M. Taylor como T. espinosae son posteriormente citados por Taylor (1994) como T. ovata (e.g., Ricardi, Marticorena y Matthei #1329, CONC) y existe material de Tocopilla (Johnston #3598, GH) citado bajo T. ovata (Taylor 1994), por lo que concluimos que T. espinosae no está presente en el área de estudio.
     También se ha excluido el nombre Drymaria cordata (L.) Willd. ex Schult., citado para el área por Johnston (1929b), Jaffuel (1936) y Marticorena et al. (1998), porque de acuerdo con Duke (1961), D. cordata corresponde a un complejo pantropical que no está presente en el área de estudio, diferente a D. paposana Phil. (cf. Johnston 1929a, Duke 1961: 238).
     Tampoco se ha incluido en la lista florística a Echinocactus marginatus Salm-Dyck (≡Copiapoa marginata (Salm-Dyck) Britton et Rose), citada para el área por Johnston (1929b: 154), con base en la afirmación que los tipos de la especie fueron “probablemente obtenidos en Cobija”. De acuerdo con Ritter (1980), Copiapoa marginata es una especie nativa del área de Caldera (Figura 1), mientras que los otros materiales referidos como Echinocactus marginatus por Johnston (1929b), colectados cerca de Antofagasta (Pennell #13039, Rose #19410), han sido determinados por Ritter (1980) como Copiapoa boliviana (Pfeiff.) F.Ritter, que no ha sido citada para la zona de Tocopilla. El género Copiapoa encuentra su límite norte de distribución en el área de estudio y está representado allí únicamente por C. humilis subsp. tocopillana.
     También resulta curiosa la presencia de Centaurea cachinalensis Phil., descrita por Philippi (1860) para Cachinal de la Costa (Parque Nacional Pan de Azúcar) y distribuida únicamente en dicha área y zonas adyacentes (fide Johnston 1929a). Esta especie se diferencia claramente de Centaurea atacamensis (Reiche) I.M. Johnst. (Citada por Philippi (1860) y Reiche (1905) como Centaurea floccosa Hook. et Arn.), distribuida inmediatamente hacia el norte, en el área de Taltal-Paposo (Johnston 1929a), por la ausencia de pubescencia lanosa en las brácteas del capítulo (Philippi 1860). El material correspondiente a Centaurea proveniente de Tocopilla revisado en CONC (Jiles #5337) concuerda con la descripción de Centaurea cachinalensis, que presentaría por lo tanto un hiato en su distribución a lo largo de la zona costera del desierto de Atacama. Falta en todo caso una revisión actualizada del género en Chile y la discontinuidad de su distribución podría deberse a falta de colectas y/o claridad en la delimitación de las especies. Calandrinia sitiens I.M.Johnst es citada para el área por Marticorena et al. (1998), pero su presencia en el área no pudo ser comprobada. Su distribución estaría restringida a los cerros costeros al norte de Paposo en el área de Aguada Panulcito (ca. 24º49’S), para donde fue descrita (Johnston 1929a). A pesar de ello Marticorena et al. (1998) la reportan también para el área de Antofagasta en su cuadrante #25. Es interesante la cita para Tocopilla de Descurainia stricta (Phil.) Reiche var. minutiflora (Phil.) O.E.Schulz (≡Descurainia minutiflora (Phil.) Reiche, Brassicaceae; Johnston 1929b, Jaffuel 1936), originalmente descrita para la puna de Calalaste, Argentina (Johnston 1929b), que constituye el único registro de este taxón en Chile, sin haber sido hallado todavía en la puna chilena (C. Marticorena, com. pers.). Ivan M. Johnston la colectó personalmente en Tocopilla (Johnston #3600, GH; Johnston 1929b), y determinó del mismo modo material colectado por el padre Félix Jaffuel (Jaffuel 1936).
     Nuestra determinación sobre material de Descuraina proveniente de Cobija en SGO (Biese #3075), es coincidente con el tipo nomenclatural de Sisymbrium minutiflorum Phil. (Basiónimo de Descurainia minutiflora; Argentina, Calalaste; leg. F. Philippi; SGO 49277!, SGO 63924!) y, por ende, con la interpretación de Johnston (1929b).
     Un patrón de distribución similar al de Descurainia stricta var. minutiflora muestra la distribución de Nolana gracillima (I.M.Johnst.) I.M.Johnst. (Solanaceae), la que se distribuye desde la precordillera de Moquegua, Perú, hasta la costa de Tocopilla (Johnston 1936, Dillon 2005a). El vínculo filogenético entre Malesherbia tocopillana y Malesherbia ardens J.F.Macbr. (Gengler-Nowak 2003), de la precordillera de Moquegua, constituye otra evidencia de conexiones pasadas entre las floras de la costa de Tocopilla y la zona precordillerana-cordillerana del sur de Perú y norte de Chile.
La presencia de Polyachyrus sphaerocephalus sería también un indicio de estas conexiones, aunque se mantienen las dudas respecto a la identidad del material (véase resultados). A su vez, Mottram (2001) ha señalado que los parientes más cercanos a Rimacactus laui estarían en el género Matucana Britton & Rose subgénero Eomatucana Ritter, que habita el norte de Perú (Ritter 1965, Mottram 2001). En el mismo sentido, Rosas (1989) refiere la presencia de Atriplex en el área de Tocopilla como A. glaucescens Phil., distribuido principalmente en la precordillera andina, aunque tratándose de un taxón de muy difícil diferenciación, hemos conservado la cita sólo al nivel genérico en concordancia con Jaffuel (1936).

Formas de vida

     La comparación de los espectros biológicos de recolecciones botánicas efectuadas en años húmedos y secos (Cuadro 2), sugiere que la expresión de hemicriptófitas, geófitas y terófitas está controlada por la ocurrencia de eventos de precipitación. Un comportamiento similar de la vegetación ha sido reportado para otras áreas costeras áridas más septentrionales en Perú (Dillon & Rundel 1990) y más australes en Chile, como Fray Jorge (Gutiérrez y Meserve 2003, Meserve et al. 2003), Coquimbo (Armesto y Vidiella 1993) y Carrizal Bajo (Vidiella et al. 1999). Estos estudios indican que el número de especies de plantas herbáceas, especialmente anuales y geófitas, se incrementa considerablemente después de las lluvias invernales, y se nota un aumento significativo de la proporción de especies anuales en los años más lluviosos, generalmente asociados a eventos El Niño (véase referencias en Holmgren et al. 2006).
     Lo anterior, asociado a la alta proporción de plantas terófitas o anuales (43%) en el total de la flora vascular de Tocopilla y sus alrededores (Cuadro 2) revela la fuerte dependencia entre la expresión de la vegetación y la variación interanual de las precipitaciones, idea que se ve reforzada al contabilizar terófitas y geófitas, que en conjunto superan el 50% de la flora vascular del área, proporción similar a la reportada por Muñoz-Schick et al. (2001) para los cerros costeros del sur de Iquique.   Aparentemente, la proporción de plantas anuales disminuye al mismo tiempo que la de arbustos (Nanofanerófitas) aumenta en la medida que las precipitaciones son más regulares y los montos de agua caída son mayores en el desierto costero del norte de Chile (Richter 1995). En este sentido Rundel et al. (1996) reportan sólo un 18% de plantas anuales para la flora vascular del Parque Nacional Pan de Azúcar, no obstante que aún más al sur (Coquimbo), con aún mayor precipitación, la proporción de plantas anuales vuelve a incrementarse llegando a 40% (Armesto & Vidiella 1993). Esta tendencia contrasta con la reportada para las zonas andinas del norte de Chile, donde Arroyo et al. (1988) reportan una predominancia de arbustos en las áreas de mayor aridez y de hierbas perennes (hemicriptófitas +geófitas) en las áreas de mayor precipitación, mientras que la proporción de plantas anuales tiende a mantenerse sin variaciones significativas y sin superar el 30% en ninguna de las áreas estudiadas por dichos autores.

Vegetación

     Rundel et al. (1991) y otros autores (e.g. Johnston 1929a, Schmithüsen 1956, Rundel & Mahu 1976, Kraus 1995, Richter 1995, Rundel et al. 1996, Muñoz-Schick et al. 2001) han planteado que la zonación vegetacional de las laderas occidentales de los cerros costeros del norte de Chile está fuertemente controlada por la incidencia de neblinas. En efecto, las observaciones efectuadas en los alrededores de Tocopilla son concordantes con el hecho de que las comunidades vegetales dominadas por Eulychnia iquiquensis, i.e., el matorral desértico de Eulychnia iquiquensis y Ephedra breana, se localizan en las zonas de incidencia de neblinas (Figuras 2 y 4). Las neblinas aportan humedad en las laderas medias de los cerros costeros en una franja altitudinal limitada, de modo que su influencia es más frecuente entre 500 y 1.000 m, y generalmente no es captada por las estaciones meteorológicas (Schemenauer et al. 1988, Houston 2006). Los montos de humedad, producto de las neblinas, varían localmente de acuerdo a varios factores, especialmente asociados a la exposición, la morfología y elevación de los cerros cercanos a la costa y a la dirección de los vientos predominantes (Schemenauer et al. 1988).
     En estudios efectuados para otras zonas del desierto costero, como el área de Paposo (Kummerow 1961, Rundel & Mahu 1976) y cerro Moreno (Follmann 1963, Oltremari et al. 1987, Richter 1995), se ha planteado la existencia de tres pisos vegetacionales, uno situado en la zona de influencia de neblinas (piso fértil), uno por debajo y otro sobre aquel. Este último piso presenta una fisionomía similar a la de la vegetación situada por debajo del piso fértil, pero con diferencias en la composición de especies dominantes (Rundel & Mahu 1976, Oltremari et al. 1987, Richter 1995). Sin embargo, no ha sido reportado para el área de Pan de Azúcar (Rundel et al. 1996) ni para los cerros costeros del sur de Iquique (Muñoz-Schick et al. 2001), donde la vegetación del piso fértil marca el límite altitudinal superior de la vegetación en la vertiente occidental de los cerros costeros. La altitud de los cerros costeros y la elevación que alcanza la zona de neblinas podrían explicar tales diferencias en la presencia o ausencia de un piso de vegetación diferenciado en las partes altas. Aún son necesarios datos de campo en las zonas más elevadas (i.e. > 1.000 m.s.n.m.) de la zona costera entre Cobija y Tocopilla, que son las de más difícil acceso, para clarificar la situación local de la vegetación por sobre la zona de neblinas.
     Es indudable que las neblinas juegan un rol en la distribución espacial y permanencia de la vegetación, pero aún no existen estudios detallados sobre los factores que controlan la distribución y dinámica de la vegetación costera del norte de Chile, y por lo tanto no es bien conocido el rol que juegan las precipitaciones de lluvia, que posiblemente no es menos importante. Hoxey (2004), realizó observaciones sobre las cactáceas en Tocopilla en un año seco (2001) y uno más húmedo (2002) y notó el alto nivel de deshidratación de las plantas en 2001 y la consecuente dificultad para establecer si estaban vivas o muertas y para determinar el género al que pertenecían; durante 2002 en cambio, después de las precipitaciones, el área lucía muy diferente, se observaba el desarrollo de una estrata de anuales, e incluso las cactáceas columnares (Eulychnia) mostraban signos de actividad vegetativa (Hoxey 2004:32-33).
     Respecto a las observaciones realizadas sobre la vegetación en las laderas de los alrededores de Tocopilla en 2004/2005, un aspecto que llama profundamente la atención es el hecho de que, salvo algunos individuos de los géneros Ephedra (Ephedraceae), Nolana (Solanaceae), Solanum (Solanaceae) y Tetragonia (Aizoaceae), los arbustos y las suculentas muestran sus tejidos aéreos secos (véase Figura 5), y es difícil establecer si están realmente vivos o muertos. Los únicos lugares donde es posible observar numerosas plantas con parte de sus órganos vegetativos o generativos activos es en el fondo de las quebradas (Figura 6). Este hecho ha llevado a algunos autores a plantear que producto de una supuesta intensificación de la aridez del clima, asociada con una historia de intervención humana en la costa del norte de Chile, varias de las especies vegetales, pero especialmente las poblaciones de Cactaceae, se encuentran en un proceso de extinción local (Ritter 1980, Espinoza 1993, Follmann 1995, Kraus 1995, Richter 1995, Muñoz-Schick et al. 2001, Pinto & Kirberg 2005).


FIGURA 5 Restos de plantas observados en los alrededores de Tocopilla en 2004 y 2005. 1: Restos de Puya boliviensis (Bromeliaceae) y Pyrrhocactus cf. iquiquensis (Cactaceae) en la Quebrada La Higuera; 2: Aspecto de Eulychnia iquiquensis en el piso fértil de la I quebrada; 3: Aspecto general de los arbustos en Cobija.


FIGURA 6. Aspecto de la vegetación de los alrededores de Tocopilla en el fondo de las quebradas. 1:
Matorral dominado por Nolana balsamiflua y Solanum chilense en la Quebrada La Higuera; 2: Detalle de una rama de Nolana balsamiflua; 3: Detalle de una rama de Solanum chilense.


FIGURA 7. Precipitación anual (mm) de las estaciones meteorológicas de Iquique, Tocopilla y Antofagasta en el último siglo. Los cambios de estaciones están indicados con líneas verticales. Las zonas punteadas indican años sin información de precipitaciones.
     Las observaciones efectuadas en terreno en este trabajo coinciden con un período de al menos 10 años con precipitaciones nulas, exceptuando 2002, año en que cayó un total de 16 mm, de acuerdo con datos de la Dirección de Agua Potable (Figura 7). La serie de datos de precipitaciones para Tocopilla es muy incompleta (Figura 7). Las estaciones más cercanas, Iquique y Antofagasta, disponen de series de datos más completas y antiguas, pero presentan el problema de varios cambios de estaciones de medición, que sólo permiten considerar cautelosamente la secuencia temporal de las precipitaciones (Houston 2006), aunque al parecer el efecto de cambios de estaciones es menor (Schulz en prep.).

Los antecedentes expuestos dejan abiertas varias preguntas acerca de la dinámica vegetacional en relación con las variaciones del clima de la zona costera entre Cobija y Tocopilla:
- ¿Cuáles son los mecanismos de la dinámica de la vegetación de los alrededores de Tocopilla?
- ¿Cuáles son los elementos del ambiente que afectan la dinámica de la vegetación de los alrededores de Tocopilla?
- ¿Cómo responden en Tocopilla las comunidades bióticas a los cambios ambientales y eventuales perturbaciones vinculadas con la actividad humana?

AGRADECIMIENTOS

     Agradecemos de manera especial a Mélica Muñoz (SGO) por proporcionar valiosa información sobre recolecciones realizadas en Tocopilla y Cobija. Agradecemos también especialmente a Clodomiro Marticorena por sus comentarios, observaciones, datos sobre material depositado en CONC y bibliografía taxonómica. A Roberto Kiesling y a Luis Faúndez por sus observaciones sobre la sistemática de Cactaceae, a Maximilian Weigend por sus aclaraciones acerca de la sistemática de Loasaceae y a Ihsan Al-Shehbaz por la determinación tentativa de Werdermannia colectada en Cobija. Los curadores de los herbarios SGO, CONC, F y GH permitieron el acceso a las colecciones. Patricio Pliscoff proporcionó el mapa de la Figura 1 e Inelia Escobar (CONC) confirmó la ausencia del género Eragrostis en el área de Tocopilla. Tania Villaseñor ayudó con el marco geológico. Michael O. Dillon y Jun Wen proporcionaron financiamiento para parte del trabajo de terreno a través del proyecto National Science Foundation DEB 0415573. Parte de este trabajo fue financiado por Smithsonian Institution, USA, Deutscher Akademischer Austauschdienst, Alemania (F. Luebert) y Studienstiftung des Deutschen Volkes, Alemania (N. Schulz).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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FLORA DE TOCOPILLA, TRABAJO FOTOGRÁFICO Y DE RECOPILACIÓN DE CAMINANTES DEL DESIERTO. ANTOFAGASTA-CHILE.

Adesmia tenella Hook. et Arn

Adiantum chilense Kaulf
Alstroemeria paupercula Phil.
Alternanthera porrigens (Jacq.) Kuntze
Amblyopappus pusillus Hook. et Arn
Amsinckia calycina (Moris) Chater
Argylia radiata (L.) D. Don
Argythamnia canescens (Phil.)
Astragalus triflorus (DC.) A.Gray
Avena sp.
Bahia ambrosioides Lag.
Bromus berteroanus Colla
Bromus catharticus Vahl
Calceolaria paposana Phil.
Centaurea cachinalensis Phil.
Cheilanthes mollis (Kunze) C.Presl.
Chenopodium hastatum Phil.
Chenopodium murale L.
Chuquiraga ulicina (Hook. et Arn.) Hook. et Arn
Cistanthe amaranthoides (Phil.) Carolin ex Hershkovitz
Cistanthe cachinalensis Phil.
Cistanthe calycina Phil.
Cistanthe cephalophora (I.M.Johnst.)
Cleome chilensis DC
Conanthera campanulata Lindl
Copiapoa humilis (Phil.) Hutchison
Crassula connata (Ruiz & Pav.) A. Berger
Cristaria integerrima Phil.
Cristaria molinae Gay
Cruckshanksia pumila Clos
Cryptantha  filaginea (Phil.) Reiche
Cryptantha clandestina (Trev.) I.M.Johnst
Cumulopuntia sphaerica (C.F.Först.) E.F.Anderson
Cuscuta odorata Ruiz et Pav
Cyclospermum laciniatum (DC.) Constance
Cylindropuntia tunicata (Lehm.) F.M.Knuth
Descurainia stricta (Phil.) Reiche
Dinemandra ericoides A.Juss
Domeykoa oppositifolia Phil.
Encelia canescens Lam.
Ephedra breana Phil.
Eremocharis fruticosa Phil.
Eriosyce laui J.M.Lüthy
Erodium cicutarium (L.) L’Hér. ex Aiton
Erodium malacoides (L.) L’Hér. ex Aiton
Fagonia chilensis Hook. et Arn
Frankenia chilensis C.Presl
Fuertesimalva peruviana (L.) Fryxell
Fumaria agraria Lag.
Galium aparine L.
Helenium atacamense Cabrera
Heliotropium jaffuelii I.M.Johnst
Hoffmanseggia prostrata Lag.
Huidobria chilensis Gay
Huidobria fruticosa Phil.
Leucheria cumingii Hook. et Arn
Leucocoryne appendiculata Phil.
Leucocoryne narcissoides Phil.
Loasa elongata Hook. & Arn
Loasa nitida Desr 
Loasa sessiliflora Phil.
Lycium leiostemum Wedd
Malesherbia humilis Poepp
Malesherbia tocopillana Ricardi
Menonvillea chilensis (Turcz.) B.D.Jackson
Mentzelia chilensis Gay
Mirabilis elegans (Choisy) Heimerl
Mostacillastrum sagittatum (Hook. et Arn.) 
Nolana aplocaryoides (Gaudich.) I.M.Johnst
Nolana balsamiflua (Gaudich.) Mesa 
 Nolana clivicola (I.M.Johnst.) I.M.Johnst
 Nolana sp.
 Nolana elegans (Phil.) Reiche
 Nolana jaffuelii I.M.Johnst
 Nolana leptophylla (Miers) I.M.Johnst
 Nolana linearifolia Phil.
 Nolana peruviana (Gaud.) I.M.Johnst
 Nolana sedifolia Poepp
Nolana sp.
Nolana sp.
 Nolana sp.
 Nolana sp.
Nolana sp.
Nolana sp.
Ophryosporus anomalus R.M.King et H.Rob 
Ophryosporus triangularis Meyens 
 Oxalis bulbocastanum Phil.
 Oziroë biflora (Ruiz et Pav.) Speta
Parietaria debilis G.Forster
Pasithea coerulea (Ruiz et Pav.) D.Don var 
 Perityle emoryi Torr. var. elata (Phil.) I.M.Johnst
Polyachyrus annus I.M. Johnst 
 Polyachyrus cf. sphaerocephalus D.Don
 Polyachyrus fuscus Meyen et Walp
 Polypogon sp.
Puya boliviensis Baker 
 Pyrrhocactus iquiquensis F.Ritter
 Quinchamalium chilense Mol
 Reyesia chilensis Gay
 Salvia paposana Phil.
 Schizanthus laetus Phil.
 Schoenoplectus americanus (Pers.)
 Senna brongniartii (Gaudich.)
 Sibara macrostachya (Phil.) Al-Shehbaz
 Sicyos baderoa Hook. et Arn
 Solanum brachyantherum Phil.
 Solanum chilense (Dunal) Reiche
 Spergularia aberrans I.M.Johnst 
 Spergularia stenocarpa (Phil.) I.M.Johnst
 Stachys eremicola Epling
 Stachys pannosa Phil.
 Suaeda foliosa Moq
 Tetragonia angustifolia Barnéoud
 Tetragonia ovata Phil.
 Tigridia philippiana I.M.Johnst
 Trichocereus deserticola (Werderm.) Looser
 Tropaeolum beuthii Klotsch
 Valeriana tocopillensis I.M.Johnst
Zephyra elegans D.Don