martes, 17 de mayo de 2011

ADIÓS A NUESTRAS SEMILLAS.


   Entre cuatro paredes, sin consultar con la ciudadanía, senadores aprobaron vender todas las semillas chilenas a la empresa norteamericana Monsanto.
   La noticia pasó inadvertida en medio de las movilizaciones contra el proyecto Hidroaysén, registradas en Santiago, Valparaíso y otras regiones del país. Ni la televisión ni las radios ni menos la prensa escrita informaron sobre esta decisión que dejó a muchos estupefactos pues en la práctica significa una fuerte pérdida de soberanía.
En palabras simples, con el “acuerdo” de los senadores, la empresa norteamericana Monsanto, conocida en todo el mundo por su elaboración de semillas transgénicas, será la dueña de todos nuestros vegetales, hortalizas, frutas y verduras, de aquí a un corto plazo. Esto, porque la empresa poseerá las patentes de todos los tipos de semilla que existan en el país, por lo tanto, como dueña de la marca “tomate chileno” podrá cobrar derechos a todos quienes cultiven tomate pues usaron sus semillas para hacerlo.


(Digamos quién es Monsanto en su país de origen y que efectos tendrá en Chile)

   El asunto parece grave y muy grave. No se entiende cómo un grupo de senadores que supuestamente trabajan para el país, entregan a la venta algo tan sensible como las semillas: el inicio de toda la cadena alimenticia, de todo el ciclo, algo ancestral, que está en la tierra, y donde al menos culturalmente, reside gran parte de la escasa identidad que tenemos los chilenos como pueblo. Si lo pensamos en términos de soberanía, claramente el asunto constituye un mordisco importante a la bandera, el escudo y todo lo que se entiende por “patria”.
   Cuando Chile aprobó su Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, el poeta Armando Uribe señaló tajante en una entrevista que con ese acuerdo “nuestro país desaparece como tal y pasa a ser una colonia norteamericana”. Lo acusaron de alarmista, de loco, pero jurídicamente, Uribe – abogado de amplia trayectoria, experto en derecho minero – tenía toda la razón. Una de las cláusulas más importantes del TLC es que Chile no puede cambiar las “reglas del juego”, entiéndase, el capitalismo desregulado o neoliberalismo. Por lo tanto, las autoridades políticas chilenas están obligadas a responder a los requerimientos de las empresas norteamericanas, que llegan a “invertir” acompañadas de su embajador y el TLC bajo el brazo. No hay forma de impedirlo, y eso significa que un país ya no es soberano, ya no se manda solo: es una colonia dependiente.



En este caso de las semillas, también, justamente, los defensores del proyecto aludieron a los Tratados de Libre Comercio suscritos por Chile con Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, argumentando que estábamos obligados a firmar el convenio citado. ¿Para quién trabajan esos senadores? O hilando más fino, ¿quién financia sus campañas?
Más claro echarle agua, los gringos se compraron Chile y ahora la estamos viendo bien fea, arrasarán la Patagonia, desaparecerá Isla Riesco, nos quitaron las semillas, el campo y dentro de poco, el agua. ¿Qué nos va a quedar? Con una institucionalidad desaparecida, arrasada por el poder económico, sólo queda dar paso a una mera administración de los costos sociales del modelo de libre mercado, y seguir siendo una economía exportadora de materias primas.
Mucha gente se pregunta entonces ¿cuál es la diferencia entre esta democracia y la dictadura de los ’70 y ’80? Antes no opinábamos, ahora tampoco. El país se vende entero y a nosotros ni nos preguntan, pues nuestra constitución no considera el plebiscito como herramienta democrática. Aunque con el famoso TLC, aunque hubiera plebiscito, no valdría nada pues “no se pueden cambiar las reglas del juego”. ¿O quieren hacer enojar a EE.UU.?


Así que ya lo sabe, si tiene semillas de algo, guárdelas como recuerdo, y ojo porque ahora Monsanto es el dueño de la tierra, y quien quiera cultivar en grande o en chico tendrá que comprarles a ellos las semillas o atenerse a las consecuencias: llega a tu casa la PDI, te confisca toda la cosecha, los cultivos y las plantaciones, te esposan y te acusan de ladrón, porque la semilla que usaste no es tuya, tiene dueño. Y es norteamericano.

   Los senadores que votaron a favor de la venta de las semillas chilenas a Monsanto fueron: Carlos Cantero (Antofagasta, Independiente); los UDI Juan Antonio Coloma y Hernán Larraín (ambos de Maule), Pablo Longueira y Jovino Novoa (ambos de Santiago) y Jaime Orpis (Tarapacá); los RN Francisco Chahuán (Valparaíso), José García y Alberto Espina (ambos de Araucanía), Carlos Kuschel (Región de Los Lagos), Carlos Larraín (Valdivia), Baldo Prokurica (Atacama); y el PPD Eugenio Tuma (Araucanía). La cómoda abstención estuvo a cargo de los PS Camilo Escalona (Los Lagos) y Juan Pablo Letelier (O’Higgins), junto a los DC Hossain Sabag (BioBio), Patricio Walker (Aysén) y Andrés Zaldívar (Maule) y Antonio Horvath (Aysén RN). En contra: Ximena Rincón (Maule) y Jorge Pizarro (Coquimbo), ambos del PDC, junto a José Antonio Gómez (Antofagasta, PR), Alejandro Navarro (BioBio, MAS), y Jaime Quintana (Araucanía, PPD).
   Lo que estos senadores acaban de aprobar es el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, UPOV 91.
   La Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, UPOV, es una organización propiciada por las transnacionales comercializadoras de semillas y respaldada por los gobiernos, de la que Chile es parte. En los primeros años producían híbridos y hoy también transgénicos. Entre ellas están las empresas Monsanto –que controla más del 90% del mercado de la semilla transgénica- Syngenta, Bayer, y Dupont/Pioneer. Las ventas de semillas y plaguicidas les reportan enormes ganancias a costa de la destrucción de la agricultura campesina, remplazada por la agroindustria y los monocultivos de semillas transgénicas. El precio de los alimentos, según FAO, se encuentra actualmente en los niveles más altos de la historia.
   El Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (Convenio UPOV) ha sido modificado en tres oportunidades: 1972, 1978 y 1991. En Chile, el exitoso lobby empresarial para que nuestro país, firmante de UPOV 78, adhiriese a UPOV 91, fue encabezado por Monsanto a través de ChileBio con el apoyo de ANPROS (la asociación gremial de productores de semilla transgénica de exportación) y del Diario Financiero, virtual vocero del negocio de exportación de semilla transgénica. El gobierno y senado chileno finalmente se rindieron a la presión adicional del Presidente Obama, cercano a Monsanto, quien traía en su agenda de visita a Chile, el tema del respeto a la propiedad intelectual.


LA CRISIS DE LAS SEMILLAS.

ALERTA AMBIENTAL




   El debate sobre los transgénicos en Chile empieza cuando la transnacional Monsanto, evaluada como la peor empresa del mundo en 2010, ya ha sido autorizada para operar en nuestro territorio.
La reciente ratificación en el Senado del polémico convenio UPOV 1991 reveló una realidad escalofriante para los chilenos: la empresa norteamericana Monsanto, en el corto plazo, será la dueña de la mayoría de las semillas campesinas e indígenas de nuestro país, esto debido a que tarde o temprano las especies transgénicas – patentadas por Monsanto – se cruzarán con las nativas o puras, ubicadas en predios y campos vecinos, generando “hijos mutantes” que llevarán la marca registrada de la transnacional dueña del “híbrido”.
   Esta estrategia es utilizada por Monsanto en todo el mundo, pues le permite en un corto plazo, controlar el negocio de las semillas. Así lo ratifica Dan Ravicher, director ejecutivo de la Fundación Pública de Patentes (PUBPAT, por sus siglas en inglés), quien durante una reciente demanda realizada en Estados Unidos contra la transnacional, señaló que “algunos piensan que las semillas transgénicas pueden coexistir con las orgánicas, pero la historia nos dice que esto no es posible, y actualmente el interés financiero de Monsanto es eliminar las semillas orgánicas para que puedan tener el monopolio total sobre nuestra cadena de alimentos”.
   De acuerdo con la información del sitio web de PUBPAT, efectivamente, algunos cultivos han resultado contaminados con semillas transgénicas de manera accidental, por ejemplo por polinización cruzada. Por ello aseguran que “parece perverso que un agricultor orgánico pueda ser acusado de infringir los derechos de patentes, pero Monsanto ya ha hecho previas acusaciones”.



Estas ideas yan han sido ampliamente difundidas por la periodista francesa y experta en agroalimentación, Marie- Monique Robin, quien publicó un libro sobre Monsanto, empresa que actualmente es líder mundial en agroquímicos y manipulación de semillas, y prácticamente domina la industria alimenticia internacional, pues tiene derechos sobre la mayoría de la variedades agrícolas.
Según Robin, “en 1992 Monsanto logró que el gobierno norteamericano le permitiera patentar semillas, y hoy la empresa tiene entre sus registros más de 1.000 variedades, todas con fines específicos. Por ejemplo, en Cataluña y Andalucía se cultivan cientos de hectáreas de una variedad llamada BT, por el Bacillus Thurigiensis, una bacteria que se encuentra en el suelo y que es un insecticida natural. Lo que Monsanto hizo fue extraer el gen del BT que produce la defensa a los insectos, y lo inyectaron en el genoma del maíz. El punto es que el insecto que ataca al maíz, llamado piral, no es el único que se aniquila, también caen mariposas, pájaros insectívoros, microorganismos del suelo y otros insectos benéficos y polinizadores”.
   La experta francesa agrega que “la situación apenas comienza ahí, pues algunos de los efectos en humanos son las alergias alimenticias, por comer pesticidas sin saberlo. Nuestros cuerpos se encuentran con toxinas que no pueden asimilar. Además este maíz es fértil y por lo tanto se cruza con otros, polinizando variedades puras que se van perdiendo. El tema es grave y muy extenso, pues Monsanto ha avanzado legalmente por el mundo y tiene las leyes a su favor. La escala de competencia es adversa”.

CHILE TRANSGÉNICO

   El rechazo en nuestro país a la ratificación del UPOV 1991 ha venido de distintos lados. La Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri) y la Fundación Terram fueron invitadas a expresar su opinión ante el Senado, mientras que el año 2010 en la Cámara de Diputados, la misma Anamuri, Ranquil, los productores orgánicos, el obispo de Aysén, Rapal, la Alianza por una Mejor Calidad de Vida, Grain, Olca, y otras organizaciones regionales y locales, ya habían expuesto su rechazo a este convenio y al proyecto de ley de obtentores.
   Para la directora ejecutiva de la Fundación Terram, Flavia Liberona, todo parte con la suscripción del convenio UPOV 1978, el cual se diferencia del 1991 – recientemente aprobado en el Senado –, en que este último estipula claramente que se requiere la autorización del obtentor (dueño de la marca) para la producción o reproducción de semillas para cualquier otro fin.
   Liberona indicó que “esto ha llevado a que no todos los países que han suscrito a UPOV 1978, han adherido a UPOV 1991. Hablamos de Argentina, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Canadá, China, Colombia, Ecuador, Francia, Irlanda, Italia, México, Noruega, Paraguay, Portugal y Uruguay”.
La Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, UPOV, es una organización propiciada por las transnacionales comercializadoras de semillas y respaldada por los gobiernos, de la que Chile es parte. En los primeros años producían híbridos y hoy también transgénicos. Entre ellas están las empresas Monsanto – que controla más del 90% del mercado de la semilla transgénica – Syngenta, Bayer, y Dupont/Pioneer.

PIDEN INTERVENCIÓN DE LA ONU


   Para la Red Legislativa Indígena y de Politicas Públicas, este convenio UPOV “refuerza un régimen de propiedad leonina y abusiva sobre plantas y variedades vegetales que no se pueden patentar, pero que se pueden apropiar vía los denominados derechos del obtentor vegetal. No entendemos cómo un Convenio Internacional, que se tramita como ley, y que tiene efectos tan graves en los pueblos indígenas, no es consultado como lo dice el Convenio 169 suscrito por el Estado de Chile”
   En la Red denuncian que “por ejemplo, el artículo 14 número 2) del Convenio UPOV 1991 señala que se requerirá la autorización del obtentor o dueño, es decir, de la transnacional, para la reproducción y la posesión del producto de la cosecha, incluidas plantas enteras y partes de plantas, es decir, ahora las empresas extranjeras serán dueñas de las cosechas”.
   Flavia Liberona de Terram se suma a esta crítica y advierte que esto “pone en riesgo a la agricultura familiar campesina e indígena, y también sus usos tradicionales, puesto que las variedades que han sido desarrolladas por dichas comunidades podrían ser registradas por otros y de este modo prohibirles su uso”.
Además, tanto la Red como la Liberona coincidieron en señalar que “el Convenio UPOV 1991 renuncia a la soberanía de Chile como país, pues en el artículo 10 se dispone que el Estado no podrá negarse a la concesión de un derecho de obtentor o limitar su duración, argumentando que la protección para la misma variedad no ha sido solicitada, o que ésta ha sido denegada o que ha expirado en otro Estado o en otra organización internacional”. La misma Fundacion Terram señala que con ello se desprotege a los pequeños campesinos y comunidades indígenas que han desarrollado variedades para su uso, ya que las variedades podrían ser inscritas por cualquiera persona, sin respetar los derechos del verdadero obtentor.



   En la Red agregan que “el gobierno ha reconocido que de las 700 variedades vegetales chilenas apropiadas en Chile, 615 están en manos de transnacionales. Durante la tramitación del Convenio, el Ministro de Agricultura José Antonio Galilea señaló que modificarán la ley vigente luego de la aprobación del tratado para permitir que los agricultores pequeños puedan guardar algo de lo apropiado por las transnacionales para autoconsumo. ¿Y de que vivirán las comunidades indígenas, del autoconsumo? Esto para nosotros no representa seguridad alguna, pues son meras palabras del ministro. Luego lo cambian y llega otro Ministro que hará algo distinto. Ya estamos cansados de mentiras. Por eso queremos consulta, amparada por el Convenio 169 de la OIT y supervisada por la OIT y la ONU”.
   Por esto, los integrantes de la Red enviaron una carta a Guido Girardi, Presidente del Senado, para que “haga las gestiones como jefe del poder legislativo de implementar de manera urgente la consulta indígena para todos los proyectos de ley que usurpan el patrimonio ancestral de nuestros pueblos”.
   Firmaron esa carta Ariel León Bacian, presidente de la Corporación Aymara Jach-a Marka Aru, Francisco Vera Millaquen, werken de la comunidad huilliche Pepiukelen, y Rafael Tuki Tepano, consejero indígena por el pueblo Rapa Nui ante la Conadi.
   El debate se viene, pero lo más importante es que la información pudo salir a pesar del bloqueo informativo que impera en los grandes medios de comunicación sobre éste y otros temas. Ya son miles las personas que en las redes sociales de Chile y Latinoamérica manifiestan su repudio a la llegada de Monsanto y su industria de transgénicos, otro de los temas que tiene actualmente a nuestro país bajo alerta ambiental.

BACHELET Y EL DOCUMENTO QUE LE ABRIÓ LA PUERTA A LOS TRANSGÉNICOS.

ACTUALIDAD NACIONAL



El tema de los transgénicos se viene como una avalancha silenciosa, ya en marzo del 2009 la presidenta Michelle Bachelet daba el primer paso para ratificar el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, que data del 2 de diciembre de 1961, y que fue revisado en Ginebra según el Acta de 19 de marzo de 1991. Esta ratificación como se puede encontrar en el documento, obliga a Chile a cumplir con acuerdos firmados en los tratados de libre comercio con EE.UU, Japón y la Unión Europea. Ponga ojo en lo que se refiere a los “Derechos de Propiedad Intelectual”
A continuación publicamos íntegro el documento que envió la presidenta a la honorable Cámara de Diputados:
MENSAJE DE S.E. LA PRESIDENTA DE LA REPUBLICA CON EL QUE INICIA UN PROYECTO DE ACUERDO QUE APRUEBA EL CONVENIO INTERNACIONAL PARA LA PROTECCION DE LAS OBTENCIONES VEGETALES DE 2 DE DICIEMBRE DE 1961, REVISADO EN GINEBRA SEGÚN EL ACTA DE 19 DE MARZO DE 1991.
SANTIAGO, 3 de marzo de 2009
MENSAJE Nº 1435-356/
Honorable Cámara de Diputados:
Tengo el honor de someter a vuestra consideración el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, de 2 de diciembre de 1961, revisado en Ginebra según el Acta de 19 de marzo de 1991.

I. ANTECEDENTES.

   La Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) es una Organización Internacional de carácter Intergubernamental, de la que Chile es Parte desde 1996.
Dicha Unión Internacional fue establecida en el año 1961 por el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales.
   Por su parte, el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (Convenio UPOV), es un acuerdo internacional que data de 1961 y que ha sido modificado en tres oportunidades: 10 de noviembre de 1972, 23 de octubre de 1978 y 19 de marzo de 1991.
De esta forma, y como consecuencia de las modificaciones realizadas desde su creación, hoy en día el Convenio UPOV cuenta con tres diferentes Actas vigentes: “Acta 1961/1972”; “Acta de 1978” y “Acta de 1991”. Los países que deseen adherir al Convenio UPOV deben suscribir el Acta de 1991, sin embargo, la adhesión a esta última Acta no es obligatoria para aquellos países que han adherido previamente a un Acta anterior del Convenio.
   A la fecha, 43 de los 67 miembros de UPOV han adherido al Acta de 1991, encontrándose entre sus miembros países tan diversos como Australia, Albania, China, Corea, Finlandia, Italia, Jordania, Marruecos, Turquía, Singapur y Vietnam.
  En el ámbito latinoamericano, son Estados Parte del Convenio del Convenio UPOV, además de Chile, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay.
   Nuestros principales socios comerciales, China, Estados Unidos, Japón y la Comunidad Europea también son miembros de UPOV 1991.
   Chile es Parte desde 1996 de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, fecha en la cual adhirió al Convenio y a las Actas de 1972 y 1978, instrumentos internacionales estos últimos que fueron promulgados por Decreto Supremo Nº 18, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 5 de enero de 1996, publicado en el Diario Oficial el 23 de marzo de 1996.
   De forma previa a la adhesión de Chile al Acta 1978 del Convenio UPOV y como un requisito necesario para permitir nuestra membresía a dicho organismo internacional, nuestro país estableció a nivel nacional un marco jurídico que reguló la protección de los derechos de los obtentores de nuevas obtenciones vegetales y creó, para estos efectos, un registro nacional de variedades protegidas dependiente de la División Semillas del Servicio Agrícola y Ganadero.
   Lo anterior se materializó mediante la ley Nº 19.342 que regula el derecho de los obtentores de nuevas variedades vegetales, que fue promulgada el día 17 de octubre del año 1994 y publicada en el Diario Oficial el día 3 de noviembre del mismo año.
De forma precursora, esta ley incorporó varios de los estándares del Acta 1991 del Convenio UPOV.
A la fecha, el registro cuenta con aproximadamente seiscientas variedades registradas, tanto de titulares chilenos como del resto del mundo, lo que representa un incremento respecto de las registradas en el año 1996 que era aproximadamente doscientos cincuenta variedades. Se espera que con la incorporación de nuevas tecnologías en el sector agroalimentario y forestal chileno se incrementen las solicitudes de registro de nuevas variedades vegetales.
   Los beneficios que se han derivado de la implementación de los estándares del Acta 1978 del Convenio UPOV han contribuido a la transformación de Chile en uno de los principales países exportadores de productos agrícolas, forestales y de semillas en la región.
   Sin embargo, los nuevos desafíos que enfrenta el sector agrícola y la competencia en los mercados internacionales exigen la incorporación de nuevos elementos en el sistema de protección a los derechos de quienes innovan creando nuevas variedades vegetales, salvaguardando el acceso y los usos permitidos a los agricultores, de conformidad al Acta 1991 del Convenio UPOV.
   Se estima que el presente proyecto de Acuerdo, en que se propone al Congreso Nacional la adhesión de Chile al Acta 1991 del Convenio UPOV, permitirá elevar de forma equilibrada las garantías a la protección de estos derechos e incorporar a nuestro país al grupo de 43 países que ya han adherido al acta más actualizada de este tratado internacional.

II.CARACTERÍSTICAS DEL ACTA 1991 DEL CONVENIO UPOV.

   El principal objetivo del Convenio UPOV es establecer un marco jurídico que permita garantizar al obtentor de una nueva variedad vegetal y un adecuado reconocimiento al derecho sobre la variedad que es de su creación.
   En este contexto, el Acta 1991 del Convenio UPOV incorpora estándares más específicos que los existentes en el Acta del año 1978. A modo ejemplar, amplía los derechos relativos al material de reproducción o multiplicación de la variedad protegida y aumenta los plazos mínimos de protección.
   De forma paralela, en esta Acta se reafirma la facultad de los países para establecer excepciones al derecho de los obtentores de nuevas variedades vegetales, en particular lo referido al uso con el fin de propagación que los agricultores pueden realizar con una variedad protegida, en su propia explotación.

1.Requisitos y plazos de protección.

   El Acta 1991 de Convenio UPOV mantiene inalterados los requisitos que debe cumplir una nueva variedad para ser susceptible de protección, es decir, debe tratarse de una variedad nueva, homogénea, estable, distintiva y que cuente con una denominación adecuada.
   En lo relativo a los plazos, el Acta 1991 del Convenio UPOV aumenta los plazos de protección de las nuevas obtenciones vegetales de 18 a 25 años en el caso de las variedades de árboles y vides, y de 15 a 20 años para el resto de éstas. Estos plazos son considerados estándares mínimos de protección, pues existen en el derecho comparado ejemplos de plazos de protección más extensos.

2.Derechos concedidos y ámbito de aplicación.

   Al igual que en Actas anteriores del Convenio UPOV, se conceden al obtentor de una nueva variedad vegetal derechos exclusivos respecto de los actos que se realicen con el material de reproducción o multiplicación de la variedad protegida.
   En el Acta 1991 se detallan con precisión las conductas que se encuentran protegidas mencionando la producción, la preparación para los fines de reproducción, la oferta, la venta, la exportación, la importación y toda otra forma de comercialización. Esto implica que, para ejecutar cualquiera de los actos señalados con material de reproducción o multiplicación de la variedad protegida, se requiere la autorización del titular.
Sin embargo, es en el ámbito de la extensión de los derechos del obtentor de una nueva variedad vegetal a material distinto del de reproducción o multiplicación donde el Acta 1991 de UPOV presenta las mayores diferencias respecto de las Actas anteriores de este Convenio.
   En particular, el Acta 1991 establece que los derechos del obtentor se extienden no sólo a los actos relativos al material de reproducción o multiplicación de la variedad protegida, sino que también al producto de la cosecha, incluidas plantas enteras y partes de plantas.
   Lo anterior será aplicable cuando el producto de la cosecha ha sido obtenido por una utilización no autorizada del material de reproducción o multiplicación de la variedad protegida, a menos que el obtentor haya podido ejercer razonablemente su derecho con relación a dicho material.
   De esta forma, se extienden los derechos del obtentor respecto de productos obtenidos por el uso ilegal del material de reproducción o multiplicación de la variedad protegida.
   Otra diferencia del Acta 1991 respecto del Acta 1978 de UPOV, se encuentra en que esta última exigía que la protección se extendiera al menos a veinticuatro géneros o especies botánicas después de ocho años de ingreso al Acta, mientras que el Acta 1991 exige su aplicación a todos los géneros o especies transcurridos diez años desde el ingreso al Acta.
   Sobre este punto, la legislación chilena vigente desde el año 1994 extiende la protección a todas las especies y géneros, que sean nuevas, estables, homogéneas y distintivas, sin exclusiones, por lo que el estándar del Acta 1991 de UPOV ya se encuentra incorporado en nuestro ordenamiento interno.

3.Protección provisional.

   Por otra parte, el Acta 1991 del Convenio UPOV establece que los Estados Parte deben conceder una protección provisional en el período comprendido entre la presentación de una solicitud de protección de una nueva variedad o su publicación y la fecha en que se concede la inscripción ante el registro nacional de nuevas variedades vegetales.
   Este tipo de protección representa un cambio adicional respecto de Actas anteriores del Convenio UPOV, donde este tipo de protección estaba prevista solamente de forma facultativa.
Esta protección provisional consiste en que el solicitante de una nueva variedad tendrá derecho a obtener una remuneración equitativa de quien realice, en el período comprendido entre la solicitud o publicación y la concesión del derecho, alguno de aquellos actos que una vez concedido el derecho requieren de la autorización del titular.
   Lo anterior, condicionado a que el solicitante acredite haber notificado la existencia de una solicitud en trámite respecto de la variedad en cuestión y sujeto, en todo caso, a que la variedad sea finalmente concedida.
   En relación con esta protección provisional, el proyecto de ley que actualmente se tramita en el Congreso Nacional que modifica la ley N° 19.342, que regula los derechos de los obtentores de nuevas variedades vegetales, dispone, además, que en el supuesto que en definitiva no se proceda a la inscripción de la variedad, el solicitante que hubiera percibido la remuneración equitativa deberá reembolsarlas de conformidad a la ley.

4.Variedad Esencialmente Derivada.

   Adicionalmente, el Acta 1991 del Convenio UPOV incorpora el concepto de variedad esencialmente derivada, extendiendo respecto de ellas los derechos que se conceden al obtentor.
Para estos efectos define las variedades esencialmente derivadas como aquellas que (i) se derivan principalmente de la variedad inicial, o de una variedad que a su vez se deriva principalmente de la variedad inicial, conservando al mismo tiempo las expresiones de los caracteres esenciales que resultan del genotipo o de la combinación de genotipos de la variedad inicial; (ii) que se distinguen claramente de la variedad inicial; y, (iii) que salvo por lo que respecta a las diferencias resultantes de la derivación, son conformes a la variedad inicial en la expresión de los caracteres esenciales que resulten del genotipo o de la combinación de genotipos de la variedad inicial.

5.Excepciones al derecho del obtentor.

   El Acta 1991 del Convenio UPOV, manteniendo la excepción a los derechos de obtentor establecida en el Acta 1978, explicita situaciones que quedaban fuera del ámbito de protección, como por ejemplo los usos privados, los usos a títulos experimentales y los realizados con la finalidad de crear una nueva variedad a partir de variedades protegidas.
   Adicionalmente el Convenio UPOV incorpora expresamente una excepción facultativa que permite, dentro de un marco de respeto al derecho concedido, que los agricultores utilicen a fines de reproducción o multiplicación en su propia explotación el producto de la cosecha que hayan obtenido por el cultivo de la variedad protegida.
   Finalmente, el Acta 1991 de UPOV permite que por razones de interés público se limite el ejercicio de los derechos de obtentor, sujeto a una remuneración equitativa para éste en los casos en que la limitación sea para que un tercero pueda realizar alguno de los actos que requerirían autorización.

6. Agotamiento del derecho.

   De forma coherente con el sistema de agotamiento de derechos de propiedad intelectual vigente actualmente en Chile, el Acta 1991 de UPOV establece que el derecho concedido al obtentor se extingue una vez que el material de reproducción o multiplicación, o, en su caso, el producto de la cosecha de la variedad protegida ha sido vendido o comercializado en el territorio de una de las Partes contratantes.

III.INCORPORACIÓN DE ESTÁNDARES DE UPOV 1991 EN LA LEGISLACIÓN CHILENA.

   De forma complementaria al presente proyecto de acuerdo, mediante el Mensaje Nº 6355-01, se ha enviado al H. Congreso Nacional para su conocimiento y aprobación un proyecto de ley que deroga la ley N° 19.342 y regula los derechos sobre las nuevas variedades vegetales.
Dicho proyecto de ley, respondiendo a las necesidades actuales del sector agrícola nacional, incorpora en la legislación chilena los estándares y las excepciones obligatorias y facultativas establecidas en el Acta 1991 del Convenio UPOV.
   Este nuevo marco normativo permitirá consolidar el objetivo de posicionar a Chile como una potencia agroalimentaria y forestal; y fortalecer la industria de investigación, desarrollo e innovación asociada a la producción de nuevas variedades vegetales. Asimismo, ayudará a atraer inversión extranjera al país, con equipamiento de punta y un consecuente mejoramiento de las competencias y capacidad de gestión de nuestros investigadores y productores.

IV.EL ACTA 1991 DEL CONVENIO UPOV Y LOS ACUERDOS DE CHILE EN MATERIA DE PROPIEDAD INDUSTRIAL.

   Consistentemente con lo acordado en los Tratados de Libre Comercio (TLC) suscritos durante la última década, Chile ha reafirmado sus compromisos internacionales en materia de propiedad intelectual en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
   Ello se ha materializado mediante la adhesión a múltiples acuerdos internacionales sobre propiedad intelectual, siempre manteniendo el necesario balance entre los legítimos intereses de los titulares de derechos y los legítimos intereses de consumidores, usuarios y la comunidad en general.
   En este contexto, si bien las variedades vegetales no se encuentran dentro de las categorías de propiedad industrial expresamente referidas en el Párrafo II del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC) de la Organización Mundial de Comercio, es indudable que respecto de las nuevas variedades vegetales existe a nivel internacional un estatuto especial para protegerlas.
   Así, la adhesión al Acta 1991 del Convenio UPOV representa un paso adicional en la estrategia de Chile de participación en el sistema multilateral de propiedad intelectual, que permitirá otorgar mayor seguridad jurídica tanto a los inversionistas extranjeros que quieran registrar sus variedades vegetales en Chile, como a los obtentores y creadores de nuevas variedades nacionales.
   Por otra parte, la adhesión al Acta 1991 del Convenio UPOV, al igual que otros tratados internacionales que forman parte del sistema multilateral de propiedad industrial, fue comprometida internacionalmente por Chile en diversos acuerdos bilaterales de libre comercio (TLC).
   En particular, tanto el TLC sucrito por Chile con los Estados Unidos de Norteamérica, el TLC Chile – Japón y el Acuerdo de Asociación entre Chile y la Comunidad Europea establecen compromisos respecto a la adhesión o incorporación en la legislación nacional del Acta 1991.
   En el caso del Tratado de Libre Comercio Chile-Estados Unidos, en las Disposiciones Generales del Capítulo 17 de “Propiedad Intelectual”, las Partes se han comprometido a ratificar o adherir al Acta 1991 del Convenio UPOV antes del 1º de enero de 2009.
   Por su parte, de conformidad al Título VI de “Derechos de Propiedad Intelectual”, artículo 170.a).v) del Acuerdo de Asociación entre Chile y la Unión Europea, ambas Partes se comprometen a seguir asegurando una ejecución adecuada y efectiva de las obligaciones derivadas del Convenio UPOV, Acta 1978 o Acta 1991.
   En el caso del TLC Chile – Japón, el artículo 162 establece que ambas Partes deberán adherir al Acta 1991 de UPOV, antes del 1º de enero de 2009.
   En consecuencia, la adhesión al Acta 1991 de UPOV además de formar parte del proceso de modernización de la legislación chilena a las normas más completas del sistema internacional de propiedad intelectual e industrial, permitirá dar cumplimiento a compromisos asumidos por Chile con dos de sus más importantes socios comerciales.
   En mérito de lo anteriormente expuesto, tengo el honor de someter a vuestra consideración, el siguiente
PROYECTO DE ACUERDO:
“ARTICULO ÚNICO.- Apruébase el “Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales”, de 2 de diciembre de 1961, revisado en Ginebra según el Acta de 19 de marzo de 1991.”.
Dios guarde a V.E.,
MICHELLE BACHELET JERIA
Presidenta de la República
ALEJANDRO FOXLEY RIOSECO
Ministro de Relaciones Exteriores
MARIGEN HORNKOHL VENEGAS
Ministra de Agricultura

lunes, 16 de mayo de 2011

CAMINANTES DEL DESIERTO EN RUTA TREKKING LAS CONCHAS.




     HA LLEGADO EL DÍA DOMINGO. FECHA QUE PASA DESAPERCIBIDA PARA LA MAYORÍA DE LAS PERSONAS ASENTADAS EN ANTOFAGASTA-CHILE. PUESTO QUE ES EL DÍA DESTINADO AL DESCANSO.A LAS COMPRAS, INCLUSIVE AL BUEN COMER Y DORMIR. MÁS EXISTE UN GRUPO DE PERSONAS QUE DESTINA ESTE DÍA PARA MÚLTIPLES ACTIVIDADES ENTRE ELLAS. NOSOTROS Y EL TREKKING.
    TEMPRANO EN LA MAÑANA NOS UBICAMOS EN LOS SITIOS DE REUNIÓN DESTINADOS. DE ACUERDO A LA ACTIVIDAD. PROCURAMOS LA PUNTUALIDAD, AUNQUE EN MUCHAS OCASIONES SOLO LO INTENTAMOS. LLEGA EL VEHÍCULO QUE NOS TRANSPORTARÁ AL LUGAR DE EXCURSIÓN Y PARTIMOS EN BÚSQUEDA DE NUEVAS AVENTURAS.


     LO PRIMERO Y OBLIGATORIO. REUNIÓN Y LAS PAUTAS DE RUTA. AQUÍ DEJAMOS MUY EN CLARO LO QUE NOS ENCONTRAREMOS MÁS ADELANTE, COMO DEBEMOS MARCHAR, LOS CUIDADOS A TENER PRESENTE. LO QUE SE DEBE Y NO SE DEBE HACER. TODO ESTO ESTÁ EN LOS PROTOCOLOS DE RUTA DE CAMINANTES DEL DESIERTO, INCLUSIVE TIENE NORMADO LOS DESCANSOS Y LOS ALTOS DE CAMINATA. DE IGUAL MANERA APROVECHAMOS DE DAR PINCELADAS DE HISTORIA SOBRE EL ENTORNO Y LA REGIÓN. CORRESPONDIÉNDONOS EN ESTA OCASIÓN HABLAR DE LA CULTURA HUENTELAUQUÉN Y LAS ENERGÍAS RENOVABLES DE CHILE.
    YA ENTREGADAS LAS NORMAS Y PROTOCOLOS DE RUTA, ES MOMENTO DE COMENZAR NUESTRO ASCENSO. SON CASI 700 EN TREPADA LA QUE NOS ESPERA Y DEBEMOS LLEGAR A CIERTA HORA A LA CUMBRE.



     AL PRINCIPIO TODO SE MUESTRA SENCILLO, CASI NO SE ADVIERTE EL CAMBIO DE TERRENO. PASAMOS DE UNA SUAVE ARENA A PIEDRAS Y LUEGO DIRECTAMENTE A ROCA, QUE EN CADA CIERTO TRECHO SE MOSTRABA RODEADO DE VEGETACIÓN ENDÉMICA DE LA ZONA.

    TREPAR O SUBIR SIN DESCANSO, PRODUCTO QUE NOS ENCONTRAMOS EN FONDO DE QUEBRADA SIN POSIBILIDADES DE SENTARNOS YA QUE ESTOS SECTORES SON INESTABLES, POR ENDE SOLO ERA TREPAR Y TREPAR HASTA LOGRAR LLEGAR AL PRIMER REPARO DEL CAMINO. TANTO LOS CAMINANTES ANTIGUOS COMO LOS NUEVOS SINTIERON ESTA SUBIDA Y AL PRIMER MOMENTO DE DETENCIÓN, SE DERRUMBARON EN TIERRA Y AFLORARON LAS TORTAS, QUEQUES, MILANESAS, PIZZAS Y TODO AQUELLO NATURAL QUE VENÍA DESTINADO AL VIAJE. TODOS PENSABAN QUE EL FINAL, LA CUMBRE. ESTABA CERCA. CUANTA EQUIVOCACIÓN. AÚN FALTABA MUCHO Y ESPECIALMENTE NOS RESTABA LA ZONA MÁS COMPLEJA POR LO EMPINADO Y DIFÍCIL DE LA ROCA.LENTAMENTE CONTINUAMOS AVANZANDO, SIEMPRE EN VELOCIDAD DEL MÁS LENTO, AHORA SI QUE ERA IMPORTANTE LA AYUDA PARA ALGUNOS QUE SE MOSTRABAN CANSADOS. VAMOS AMIGOS, FALTA MUY POCO.. VAMOS YA ESTAMOS LLEGANDO.




    LLEGAMOS A LA CUMBRE. ES EL MOMENTO ESPERADO POR VARIOS, DESCANSAR,DESCAAANNNSAR..Y POR SUPUESTO MERENDAR. HAMBRE Y CANSANCIO SE REUNÍAN EN EL MISMO LUGAR. UNA PARTE DE GRUPO SE FUE AL MIRADOR DE LA CIUDAD EN BÚSQUEDA DE LAS MEJORES TOMAS DE ANTOFAGASTA MIENTRAS OTROS BUSCABAN ALGUNA QUE OTRA ESPECIE QUE PUDIESEN ENCONTRAR EN TAN DESOLADOS PARAJES. EUREKA.. UNA ARAÑA CAMELLO CHILENA O LEGIONARIA, FUE LA PRIMERA EN APARECER, LOS GECKOS ESTABAN ACTIVOS A ESA HORA DEL DÍA, ERAN LAS ESTRELLAS DEL ESPECTÁCULO.



     APROXIMADAMENTE A LAS 14:00 HRS. ENFILAMOS EN DIRECCIÓN NOR-NORESTE, ÍBAMOS AL SECTOR DE LOS LÍQUENES RAMALINOS, SE HABÍA DESCANSADO BASTANTE Y EL CAMINO AHORA ERA MÁS SENCILLO, LA MAYORÍA YA HABÍA DEJADO ATRÁS EL RECUERDO DE LA SUBIDA Y TODO, REITERAMOS. TODO ERA ALEGRÍA. NOS ENCONTRAMOS CON VARIOS TIPOS DE COPIAPÓAS, ALGUNAS EULYCHNIAS Y.... LA BAJADA AL OASIS, CUANDO VIERON POR DONDE SE DEBÍA BAJAR, SE ESCUCHARON MURMULLOS, POR AQUÍ? NO ES MUY PELIGROSO? A PESAR DE AQUELLO SE DIO INICIO AL DESCENSO, ORDENADOS, METÓDICOS TODOS AYUDANDO A TODOS, TODOS PREOCUPADOS DE TODOS. ERA HERMOSO VER ESA FILA O CULEBRA BAJANDO EL ABISMO. TODOS CAUTOS CADA PISADA FUE ARMONIOSA Y SABEN POR QUE DECIMOS ESTO? PORQUE NADIE SE CAYÓ, NADIE RESBALÓ, FUE 100% PERFECTA Y.. LLEGAMOS A LA BASE.



     TODOS SE PRESENTARON, TODOS OPINARON SOBRE LO QUE ACABABAN DE VIVIR COMO EXPERIENCIA, SE DEJO ESTABLECIDA LA RUTA DE LA PRÓXIMA SEMANA Y LOS PARTICIPANTES QUE CONCURRIRÁN, LA ÚLTIMA MERIENDA Y DAMOS LA ORDEN DE AVANZAAAAAAR. ES HORA DE PARTIR A CASA, LA TARDE SE HA PUESTO MUY FRÍA Y ESTAMOS AÚN EN LAS QUEBRADAS LATERALES. LLEGAMOS AL POCO AVANZAR AL DESFILADERO DE GUANACOS, QUEBRADA PRINCIPAL Y VAMOS AHORA SI A LA VERTIENTE O VENA PRINCIPAL DE LA CHIMBA. NOS QUEDABA UNA ULTIMA PARADA EN LA ROCA DE LOS LEONES, ROCA QUE LLEVA ESTE NOMBRE POR LOS ANTIGUOS CAMINANTES, A LOS NIÑOS. Y CUANDO SE COMPROBÓ QUE VOLVIERON LAS ENERGÍAS SE DIO EL ÚLTIMO TOQUE DE MARCHA Y RETORNAMOS A LA CIVILIZACIÓN. A TODO AQUELLO QUE NOS HACE TAN BIEN Y NOS HACE POR DEMÁS FELIZ. TÉRMINO DE ACTIVIDAD 18:00. BITÁCORA. PARTIMOS 28 PERSONAS, LLEGARON 28 PERSONAS. ACCIDENTES 0 DAÑOS MENORES 0 PERDIDA DE EQUIPO 0. UN HASTA PRONTO O PARA ALGUNOS HASTA SIEMPRE, HEMOS CUMPLIDO NUESTRA TAREA. DIFUNDIR LOS MEDIOS NATURALES DE ANTOFAGASTA-CHILE. LLÉVENSE EN SU MEMORIA Y CORAZÓN EL CARIÑO SINCERO DE ESTE GRUPO HUMANO QUE SIN SER ERUDITOS EN LOS TEMAS, LOS ABORDA COMO TAL.. O.. TAL VEZ MEJOR AÚN. CAMINANTES... SIEMPRE EN LA RUTA.. SIEMPRE... ADELANTE...