El Camino de la Plata Cobija-Potosí
(Las Minas de Pulacayo)
Existe una leyenda, entre las tantas que se han tejido por esta parte del territorio nacional, que habla de la plata y de una decisión. La historia dice así: Hubo un momento -en el tiempo- en que el precio de la plata se desplomó a niveles críticos, de tal manera que resultaba más caro seguir la ruta a la costa que dejarla en el lugar, por lo tanto, los encargados de la caravana (gente designada por la Minera Huanchaca) optaron por enterrar la carga y volver a Bolivia. La leyenda dice que dicha carga sigue enterrada entre Viscachillas (textual) y Santa Bárbara (sector del Vado), cosa que despertó el interés de más de alguno por encontrar dicho derrotero (si existiese realmente).
Saludos tengan estimadas y estimados amigos:
Por esas cosas de la vida, tomamos la tarea de buscar en la antigua cartografía nortina el camino que unía el puerto de Cobija con Potosí (más específicamente con las minas de plata de Pulacayo, pertenecientes a la Compañía Huanchaca) y de allí a las otras ciudades de Bolivia, un camino que resultó más antiguo de lo previsto (según los estudios verificados) y cuyo trazado nos llevó por el medio del desierto, desde Cobija (Ruta Gatico) hasta el cañón del Loa (Actual balneario de Coya) de allí se internaban por el medio de los ríos Salvador y Loa hasta llegar a Calama para enfilar, definitivamente, al interior de la región – pasando por Chiu-Chiu - hasta Bolivia. Desde Potosí a la costa, tomaba entre 18 y 20 días recorrer a lomo de mula los aproximadamente 520 km del camino, que recorría Pulacayo, Amachuma, Púquios, Río Grande, Alota, Viscachillas, Tapaquilcha, Ramaditas, Ascotán, Polapi, Santa Bárbara, Incahuasi, Chiu-Chiu, Calama, Miscanti, Colupo, Gatico y Cobija, dependiendo de las condiciones, especialmente climáticas. Conocedores del estado actual del territorio, se nos hace difícil imaginar siquiera lo que habrá sido el arduo trabajo de coordinar la logística para estos viajes, acopiando a lo largo del camino agua y pienso para las mulas y alimento para los guías y vigilantes que formaban esta caravana. No podemos dejar de recordar que transportaban plata y, por ende, deben haber sido una tentación para más de alguno.
De este extenso trayecto nos encontramos con dos puntos geográficos que nos resultaron desconocidos y que llamaron nuestra atención (un poco más de la cuenta) por ser lugares sin referencias actuales, es decir, que no cuentan con una historia reciente y – menos aún - detalles de su antigua existencia. Nos referimos a Incahuasi y Santa Bárbara. (Incahuasi, del quechua inkawasi: “casa del rey incaico, casa del soberano”) Es de suponer que este nombre implica que en algún momento de la historia habrá sido el cobijo o la morada de un Sapa Inca (en quechua: Sapa Inka, ‘el inca, el único’)
Pues bien, como corresponde al hacer referencia a lugares y puntos geográficos (salvo que fuésemos Emilio Salgari, que escribió sobre la Malasia sin nunca haber ido) buscamos y dimos con aquellos sitios. logrando dilucidar el lugar exacto en donde se encuentran, y ahora sólo esperamos la oportunidad de volver a las rutas para dirigirnos a estos puntos históricos (arqueológicos). Mientras tanto, a seguir recabando información sobre los otros sitios que nos faltan de este extenso trayecto por el Atacama.
Ahora. Una de las informaciones más valiosas (y recomendadas) fueron las aportadas por el maravilloso estudio de los Sres. José Berenguer R. y Diego Salazar S. con su publicación: “Incaguasi, «donde dormían las carretas». Arqueología de un lugar de paso en el valle del alto Loa, Desierto de Atacama”. Trabajo que ponemos a vuestra disposición.
Incahuasi. Donde dormían las carretas
https://www.scielo.cl/pdf/eatacam/2017nahead/aop2017.pdf



































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