PRÓXIMAS RUTAS

martes, 10 de marzo de 2026

TODO SEA POR LOS VIVOS

 

Todo sea por los vivos

Aunque se maltrate a los muertos.

(No hay que ser grave, tan sólo esdrújulo)

Cementerio de la ex oficina Lastenia-Las Salinas

Riada de quebrada Saco y del Buitre

 

Las imágenes que subiremos en esta oportunidad reflejan algunas historias puntuales. Lo que dejaremos en claro es que se desviaron algunos cauces para que las aguas de lluvia -del interior- lleguen a cierto lugar y no crucen por el desierto. La idea es buena, estas aguas no sólo causarían daño en la infraestructura vial, minera y habitacional. También arrastrarían cuanto químico se hubiese depositado por su camino. Antecedentes hay de esto.

 

Imágenes de la ex oficina salitrera Lastenia, la cual quedó convertida -luego de la riada- en un exclusivo resort sureño. Casas sobre un promontorio rodeadas por un gran lago. No sabemos si este enorme lago será navegable, mejor dicho, si habrá estructura que pueda surcar por sobre estas aguas sin desintegrarse.


Imágenes del Cementerio de Chacabuco, el cual se vio afectado por un nuevo brazo aluvional de quebrada «Saco» que arrastró un muro perimetral y afectó varias corridas de tumbas. Las cruces y otros vestigios se encuentran desperdigadas por el terreno.



Imágenes del ex Poblado de Pampa Unión. Este antiguo asentamiento, considerado en su tiempo impío, aunque resultó emblemático en la historia del desierto, se cubrió de agua y lodo, incluido el cementerio.



Imágenes del cementerio de la ex oficina salitrera Lastenia, uno de los primeros o el primero en establecerse en este lado de la pampa. En esta oportunidad no sufrió daño, el torrente de la quebrada no logró llegar a la meseta en donde este se ubica (algo bueno).



 

En modo de Divagación

 

Pozo o Pique Chela. No sabemos quién o quienes se hicieron cargo de esta joya histórica, cavando una gran zanja aluvional que ha funcionado y ha evitado que dicho lugar fuese borrado del territorio por el agua.



Un comentario al margen y que guarda relación con la llamada «Picardía del chileno» cosa que algunos aplauden a rabiar, eso del: «No son ladrones, son pícaros».

Se construyó una cerca en el sitio denominado Pozo Chela para su protección, para evitar que los otros pícaros (distintos en su accionar) sigan destruyendo este hermoso espacio, cortando los pocos árboles que restan y botando basura. Pozo Chela fue un oasis en el desierto mismo, un sitio recreacional en los inicios del 1900 que se mantenía con agua de pozos profundos. Desde lejos, esta estructura se ve bastante bien pero al acercarse, vemos como la cerca perimetral, que cerraba el espacio, ha sido sustraída. Eso no es de pícaros, eso es de ladrones. Algunos pueden seguir aplaudiendo.

 

Llueve arriba y viene el caos para abajo.

 

Es increíble para muchos que llueva en esta parte del territorio, algo inaudito y que casi resuena a mentira, pero cuando llueve, origina muchos daños y esto va dado por la cantidad de agua caída, por las características de nuestro suelo (hidrófugo) y por las pendientes.

 

Ahora bien. Contener esta agua es difícil, como difícil resulta contener a la naturaleza en su máxima furia. Podemos construir estructuras antisísmicas, pero no nos asegura que resistirán un sismo, pasa lo mismo con el agua, se pueden canalizar o contener las aguas lluvia, siempre y cuando el agua siga un patrón establecido. Un pequeño desvío «casual» en su trayecto y tenderán a seguir otro cauce, quizás un nuevo lecho y causar daños no previstos. Es decir, con las intervenciones se evitan los daños en lo que se quiere proteger, pero se ocasionan daños en aquello que se deja de lado y en este caso, en la historia de nuestra región, antiguas salitreras y cementerios salitreros.

 

Se salva a los vivos pero se maltrata a los muertos.

 

 

Estos antiguos asentamientos salitreros del Cantón Central o Bolivia, que tapizan la ruta que va desde nuestra ciudad a la ciudad de Calama, y que son visibles desde el sector de Oasis (100 kilómetros al noreste) hasta llegar a Sierra Gorda, están a la vera del camino, todos ellos por la Quebrada Caracoles. Pues bien, algunos de estos lugares fueron los que salieron dañados por estas aguas en torrente y por las aguas contenidas en improvisados tranques. Dichos espacios solo tienen la ficha de ser sitios patrimoniales, en la práctica, son solo ruinas, adobe y piedra sostenido por el recuerdo de unos pocos y si se ven afectados «por la naturaleza», malhaya seas «como le gritaron a Don Pedro de Valdivia». Es tan solo un tributo - de algunos- a la naturaleza en pro de lo realmente importa, lo que produce, lo que genera, lo que da divisas.

 

¿Qué contienen estas aguas?

 

En el trayecto del agua hemos visto relaves, pero sin los estudios pertinentes, no podemos asegurar que contengan residuos mineros, ácidos, etc. Pasaremos - en esta oportunidad- por neófitos, pero jamás por listillos.

Aunque la coloración de esta agua nos resulte evidente no aseguramos nada. Estas aguas también contienen sales (de todos los tipos), lodos, cruces, cierres de cementerio, quizás alguno que otro resto y algo de la historia antofagastina.

 

¿Qué pasará con ellas?

 

Se evaporarán, eso es inevitable por las altas temperaturas, algo poco pasará a las napas subterráneas y ya hemos advertido camiones aljibes cargando agua para actividades varias. El que no corre, vuela y, por estos lares, casi todos volamos.


¿Y el patrimonio?

¡Sigan participandoooo!

¿Un pedacito de cobre para la rabia?

Agüita con azúcar para la pena, me decía mi abuela.















 


sábado, 7 de marzo de 2026

EL CAMINO DE LA PLATA COBIJA-POTOSÍ

 

El Camino de la Plata Cobija-Potosí

(Las Minas de Pulacayo)

Ruta Cuesta Guasilla

Existe una leyenda, entre las tantas que se han tejido por esta parte del territorio nacional, que habla de la plata y de una decisión. La historia dice así: Hubo un momento -en el tiempo- en que el precio de la plata se desplomó a niveles críticos, de tal manera que resultaba más caro seguir la ruta a la costa que dejarla en el lugar, por lo tanto, los encargados de la caravana (gente designada por la Minera Huanchaca) optaron por enterrar la carga y volver a Bolivia. La leyenda dice que dicha carga sigue enterrada entre Viscachillas (textual) y Santa Bárbara (sector del Vado), cosa que despertó el interés de más de alguno por encontrar dicho derrotero (si existiese realmente).

 

 

Saludos tengan estimadas y estimados amigos:

 

Por esas cosas de la vida, tomamos la tarea de buscar en la antigua cartografía nortina el camino que unía el puerto de Cobija con Potosí (más específicamente con las minas de plata de Pulacayo, pertenecientes a la Compañía Huanchaca) y de allí a las otras ciudades de Bolivia, un camino que resultó más antiguo de lo previsto (según los estudios verificados) y cuyo trazado nos llevó por el medio del desierto, desde Cobija (Ruta Gatico) hasta el cañón del Loa (Actual balneario de Coya) de allí se internaban por el medio de los ríos Salvador y Loa hasta llegar a Calama para enfilar, definitivamente, al interior de la región – pasando por Chiu-Chiu - hasta Bolivia. Desde Potosí a la costa, tomaba entre 18 y 20 días recorrer a lomo de mula los aproximadamente 520 km del camino, que recorría Pulacayo, Amachuma, Púquios, Río Grande, Alota, Viscachillas, Tapaquilcha, Ramaditas, Ascotán, Polapi, Santa Bárbara, Incahuasi, Chiu-Chiu, Calama, Miscanti, Colupo, Gatico y Cobija, dependiendo de las condiciones, especialmente climáticas. Conocedores del estado actual del territorio, se nos hace difícil imaginar siquiera lo que habrá sido el arduo trabajo de coordinar la logística para estos viajes, acopiando a lo largo del camino agua y pienso para las mulas y alimento para los guías y vigilantes que formaban esta caravana. No podemos dejar de recordar que transportaban plata y, por ende, deben haber sido una tentación para más de alguno.

 

De este extenso trayecto nos encontramos con dos puntos geográficos que nos resultaron desconocidos y que llamaron nuestra atención (un poco más de la cuenta) por ser lugares sin referencias actuales, es decir, que no cuentan con una historia reciente y – menos aún - detalles de su antigua existencia. Nos referimos a Incahuasi y Santa Bárbara. (Incahuasi, del quechua inkawasi: “casa del rey incaico, casa del soberano”) Es de suponer que este nombre implica que en algún momento de la historia habrá sido el cobijo o la morada de un Sapa Inca (en quechua: Sapa Inka, ‘el inca, el único’)

 

Pues bien, como corresponde al hacer referencia a lugares y puntos geográficos (salvo que fuésemos Emilio Salgari, que escribió sobre la Malasia sin nunca haber ido) buscamos y dimos con aquellos sitios. logrando dilucidar el lugar exacto en donde se encuentran, y ahora sólo esperamos la oportunidad de volver a las rutas para dirigirnos a estos puntos históricos (arqueológicos). Mientras tanto, a seguir recabando información sobre los otros sitios que nos faltan de este extenso trayecto por el Atacama.

 

Ahora. Una de las informaciones más valiosas (y recomendadas) fueron las aportadas por el maravilloso estudio de los Sres. José Berenguer R. y Diego Salazar S. con su publicación: “Incaguasi, «donde dormían las carretas». Arqueología de un lugar de paso en el valle del alto Loa, Desierto de Atacama”. Trabajo que ponemos a vuestra disposición.

 

Incahuasi. Donde dormían las carretas

 

https://www.scielo.cl/pdf/eatacam/2017nahead/aop2017.pdf







Ruinas de Incahuasi


Santa Bárbara




 

 

 


jueves, 5 de marzo de 2026

SI. LLEGAMOS AL SILALA

 

Si, Llegamos al Silala

(A reafirmar la soberanía)


En los tiempos actuales, tiempos en los cuales se lee poco y se entiende menos, siempre es bueno dejar en claro, a modo de explicación: El »¡Dios te oiga!» es una expresión coloquial española que manifiesta el deseo ferviente de que se cumpla lo que otra persona acaba de decir, expresando esperanza y optimismo ante algo positivo o futuro. Esto no significa que nuestra institución y/o integrantes sigan una corriente religiosa más bien, todos somos libres pensadores, desde Pachamámicos hasta seguidores de Odín.

 

 

Ya en Inacaliri.

 

Se acercó uno de los custodios del tranque -o dique- del río Silala y nos dijo de manera coloquial -en conversación amistosa- que estas aguas seguirán su flujo natural en dos años más, cuando la gran minera de Chile utilice exclusivamente agua del mar. »¡Dios te oiga!» fue la respuesta «¡Dios te oiga!».

 

¿Porqué nuestro escepticismo? Hará un tiempo atrás, hubo otra minera a la cual dábamos loas públicas por ser la primera en usar agua de mar y dejar de ocupar las aguas de pozos y salares en sus procesos productivos, pero le cursaron una multa por seguir usando, sin permiso, las aguas del interior. Lamentablemente no le cursaron multa alguna por mentir descaradamente a la población mejor dicho, a los que realmente le interesan estos temas. Entonces, esperemos que estas frases rimbombantes de «Tiempos mejores, para la naturaleza del norte de nuestro país» no sean sólo palabras compuestas de humo.

 

Diario de campo de un Caminante:

 

Buenas tardes tengan vuestras mercedes. Un saludo muy cordial y fraterno de parte de los Caminantes del Desierto.

 

Este fin de semana recién pasado nos fuimos al interior de la región de Antofagasta (nombrada así -Antofagasta- no por los Camanchacos, Sioux o Reches, más bien por su homónima en territorio argentino, Antofagasta de la Sierra) Pues bien. en este viaje visitaríamos las Vegas de Turi (un paisaje maravilloso, lleno de vida silvestre, aires de naturaleza y un sol propio para cada asistente, por las altas temperaturas del lugar) y llegaríamos hasta las faldas del Volcán Paniri, con el poblado de Cupo incluido (Cupo, poblado ubicado a los pies del cerro Carcanal). En el trayecto entre Turi y Cupo (camino vecinal) el paisaje pasó de hermoso a maravilloso, de tenue a exuberante y de avistamientos pocos a vida silvestre abundante. Vimos Guanacos de gran alzada, animales imponentes, soberbios y yo, desconocedor total de los actuales movimientos del ocio, según la gente Terianista (Therian), me puse a discutir con algunos de estos guanacos mediante relinchos. Quizás. que fue lo que dije y que fue lo que me respondieron, pero debo haber dicho algo fuerte, porque se anduvieron encabritando y si no hubiese sido por la llegada del grupo, dichos guanacos me la hubiesen dado.

 

Hablé de Guanacos, también encontramos Vicuñas, Vizcachas, Chinchillas, avifauna por doquier y numerosas, especialmente aves pequeñas. También accedimos a un Pucará que no estaba en nuestra cartografía, pero como buenos caminantes, no faltó aquel que ya lo había georreferenciado y le conocía hasta la vida y obra de sus antiguos habitantes. El Pucará era el de Topain, ubicado en una pequeña loma y rodeado de Cardones, Echinopsis atacamensis, en medio del llano desde donde era posible mirar en lontananza todo el territorio. Más adelante nos encontramos con más construcciones, que según la cartografía correspondían al poblado de Topain, con presencia de antiguas terrazas de cultivo y las aguas provenientes de la quebrada de Cupo. El por qué está abandonado, no lo sabemos, quizás se cambiaron un poco más arriba, al actual Cupo. A las 18.00 horas ya íbamos de regreso a la ciudad de Calama a descansar y prepararse para el día siguiente. Este día llegamos a los 3.500 m.s.n.m, todos estuvieron bien y no hubo necesidad de recurrir al oxígeno.

 

Domingo.

 

La idea era salir muy temprano en dirección al Volcán San Pedro y San Pablo, para adentrarse por el territorio en dirección a Inacaliri (Sur-Este). Este viaje comprendía varias detenciones (mientras íbamos subiendo) y en cada una de estas paradas había una maravilla que observar, ver, deleitarse, fotografiar. Primero paramos para observar los volcanes del territorio, totalmente nevados en sus crestas, moles imponentes que se yerguen al cielo «incitando a los expertos e incautos» a subir. A los pies de dichas moles la vegetación, el terreno húmedo, las llamas, las vicuñas paridas (madres y crías a la vera del camino) y el motivo de tanta vida: las aguas del Río San Pedro de Inacaliri. Dice la historia que por estos lares hubo bastante gente habitando, pero se tuvo que ir cuando las mineras (especialmente una) encauzó y entubó las aguas con un representante que mano al pecho espetó en la cara de la gente «Fuera de mi río». Cosas que dicen ¿Cierto? Aunque, fue verdad.

 

Hubo que amarrar a algunos y arrastrar a otros ya que se estaban aprontando para meter -mínimo- sus patitas al agua (cosa no recomendable) y había que seguir el viaje. Las camionetas de la minera aquella, nos acompañaban en comparsa, haciéndonos sentir queridos, amados y protegidos, el camino desaparece en el kilómetro 35 y comienza la aventura, el visitar las aguas del Río Silala, ese que fue noticia hace pocos años atrás por demandas del país vecino y que terminó con la resolución que dicta que dichas aguas son de uso compartido, reitero, uso compartido, pero nosotros, chilenos, no podemos siquiera ver o tocar dichas aguas sin tener que subir cerros, cruzar por las alturas (mirando a la cara a los cóndores) y descolgarnos por cañones cercanos al límite fronterizo, porque dichas aguas son para la minería, aunque nos dicen que, en dos años más, esas aguas volverán a correr libremente, para sostener, preservar a la naturaleza del Alto Loa. «¡Dios te oiga!» «¡Dios te oiga y el diablo se haga el sordo!»

 

Este día llegamos (algunos) a los 4.200 m.snm y todos estuvieron bien. La preparación fue la buena. 17:00 ya vamos de regreso a la ciudad de Antofagasta.

 

Ahora, como corolario:

 

En nuestro país solo existen 3 lugares turísticos preponderantes (El resto no existe) Torres del Paine, Isla de Pascua y San Pedro de Atacama, Mas, en nuestra región contamos con muchos más lugares, sitios que recomendamos, porque cualquiera puede llegar y resultan ser maravillosos y también hay lugares que, siendo hermosos, no es recomendable llegar solos, requieren la guía de gente preparada, pero he ahí el problema, no hay gente o empresa que brinde dichos servicios ¿Entonces? Que podemos decir, no nos pregunten a nosotros, somos inocentes y somos una corporación, solo llevamos a los nuestros.

 

A todo esto: ¿Aguantará dos años más el salar de Rudolph?

 

Es una maravilla que no sabemos como ha llegado -con agua- hasta nuestros días.

 

 

No esperemos mucho de la futuras generaciones, quizás sean iguales o peores que nosotros.









Fabiana ramulosa





Chuquiraga atacamensis



Euphorbia sp.

Tiquilia atacamensis




Lupinus oreophyllus
Cartografía del Sector Silala, Luis Risopatrón