Mi nombre es sp. Euathlus sp.
Sp. Abreviatura latina usada en Biología para referirse a una especie no identificada o no especificada dentro de un género conocido.
Recomendación:
"Las siguientes imágenes no son aptas para bicho fóbicos y, o, aracnofóbicos"
«Son bichos del maligno», me indicaban escandalizadas las señoras del barrio, algunas casi al borde del soponcio, patatús, yuyu o telele, al verme cogiendo arañas y muy especialmente aquellas que, con el pasar del tiempo supe, eran las famosas tarántulas chilenas. Lo que nunca pude dilucidar fue, la o las especies que pude atrapar, aunque nunca sufrí de alergias o mordeduras al manipularlas.
Son cosas realizadas en mi niñez, de eso hará, muchas décadas atrás, ya sea por desconocimiento y por la gran atracción que siempre tuve por los bichos.
Como saben, habitamos en la región de Antofagasta, Chile y hemos encontrado, nosotros, Los Caminantes del Desierto, arañas pollito o tarántulas desde la comuna de Taltal hasta la comuna de Tocopilla, pasando por la ciudad de Antofagasta y la ciudad de Mejillones ¿Qué tiene de extraño esto? Dirá más de alguno. Pues bien. Para nuestra región se describen tan solo 2 especies de tarántulas del género Euathlus, pero solo en el interior de la región, para la precordillera. Es decir, estamos ante un gran hallazgo, si el encontrar nuevas arañas fuera considerado como tal, y ninguna de las que hemos visto, fotografiado, fichado e interrogado cuenta con documentación o validación científica. Es decir, son NN para la ciencia.
Lo que dicen los expertos
En Chile se han registrado 19 especies de tarántulas —localmente conocidas como “arañas pollito”— de las cuales 15 son endémicas y 4 comparten rango con Argentina. Sin embargo, los investigadores coinciden en que este grupo sigue siendo muy desconocido y que probablemente aún quedan muchas especies por descubrir y describir.
Una de las características más evidentes de las tarántulas es su gran tamaño y su densa pilosidad. Sin embargo, las especies chilenas destacan por otro rasgo único: 18 pertenecen a la subfamilia Theraphosinae, definida por la presencia de setas urticantes en el abdomen, que pueden proyectar, a modo de defensa, para irritar la piel, los ojos o las mucosas de un posible agresor. Sin embargo, vale mencionar que, aunque estas setas pueden causar irritación, no representan un peligro grave para las personas.
Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia nos indica:
No es extraño, para nosotros, encontrar “tarántulas” en nuestros recorridos, (las conocidas arañas pollito). Las hemos visto en distintos lugares, pero con mayor frecuencia en las alturas de Paposo, comuna de Taltal.
Estas arañas, que para la ciencia pertenecen a la familia Theraphosidae, es abundante y diversa. En esta familia encontramos el género Euathlus, que en nuestro país agrupa a 8 especies conocidas, Euathlus affinis, Euathlus antai, Euathlus atacama, Euathlus condorito, Euathlus manicata, Euathlus sinapophysis, Euathlus truculentus, Euathlus parvulus y Euathlus walteri.
De estas especies conocidas dos habitan en nuestra región, Euathlus antai y Euathlus atacama, pero ambas en la zona de la precordillera. Es decir, las especies de la cordillera costera, con las que habitualmente nos encontramos, no han sido todavía descritas por la ciencia, por lo que carecen de nombre y nada se sabe sobre ellas.
Podemos decir que, en general, se trata de arañas pequeñas –para el género- y poco llamativas, a excepción de los machos de una de las especies a la que hemos visto y registrado en Paposo, cuyo caparazón (tórax) es de un llamativo color amarillo-anaranjado. Este rasgo se puede apreciar también en otras especies de Euathlus.
Esperamos poder conocerlas, con nombre, algún día, de preferencia antes de que se extingan completamente. Si no fuera mucho pedir, por supuesto.
Como no sabemos nada sobre la especie pero si conocemos el género, podemos inferir, más no asegurar que, esta araña, posee veneno, pero no es peligrosa ni letal para los seres humanos.
Aunque su mordedura puede ser dolorosa e hincharse, muy similar a la picadura de una avispa, su veneno es inofensivo para las personas y generalmente solo muerden si se sienten amenazadas.
Ahora bien. Más que morder, suelen soltar pelos urticantes de su abdomen, pelos que causan irritación en la piel.
El mejor remedio es, dejarlas tranquilas. Viven por donde no hay gente y si alguna vez se cruza por tu camino, es porque tu estás en su espacio y no ella en el tuyo.
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