El Sandillón de los Ratones
(Rara, hermosa, enorme y solitaria)
Nuestra naturaleza nos motiva a buscar el patrimonio natural que este contiene. Ya sea balanceándonos por las cornisas, transitando por los antiguos senderos de guanacos y/o buscando por las cumbres solitarias. Todo se vale con tal de dar con una de las cactáceas más hermosas de nuestro territorio, la Eriosyce rodentiophila, el sandillón de los ratones.
Reciban nuestro saludo más cordial y fraterno.
(Según las fuentes consultadas, la flor de esta cactácea es roja-sangre, las que aquí habitan, brindan flores de color amarillo. El color de la flor no determina a la especie, pero esta variación nos permite preguntarnos si se trata de una especie antigua, si varió el color -de la flor- en relación a los polinizadores o por otra razón)
Lo que hacemos, aquello de explorar el territorio y graficar todo lo que éste contiene, se entrecruza a veces con el interés de terceros, aquellos que también se adentran por la naturaleza pero por motivos distintos y no siempre son buenos, como por ejemplo el esconder vehículos para su traslado o desarme o el deshacerse de basura, escombros o elementos contaminantes, actividades en las que no quieren ser vistos.
A pesar de lo anterior, nuestra misión (como le llamamos nosotros) o recorrido (como le llaman muchos) continúa y el día de ayer nos propusimos la tarea de ir a catastrar una cactácea muy especial de la que, según los datos que manejábamos, quedaba tan sólo una en la cordillera costera de nuestra ciudad. No poco nos sorprendió encontrarnos, en sitios más elevados y escabrosos, difíciles de acceder, con algunos otros individuos en muy buen estado. Hablamos de la Eriosyce rodentiophila, más conocida como el sandillón de los ratones o, el asiento de la suegra.
La Eriosyce rodentiophila es una cactácea que, según los datos del Ministerio del Medio Ambiente (datos ya antiguos) crece entre Flamenco (Región de Atacama) y el norte de Paposo (Región de Antofagasta). Es una especie endémica de Chile. Ahora bien, sabemos que existen poblaciones más al sur del país y, con nuestros aportes, se sabe también que existen poblaciones más al norte de Taltal, más concretamente, en Antofagasta-Chile. Los expertos nos indican que no hay antecedentes cuantitativos del tamaño poblacional de la Eriosyce rodentiophila. Pero observaciones en su área de distribución indican que crece formando poblaciones alejadas entre sí con una baja densidad de individuos.
Pues bien. Ayer pudimos contabilizar más de 20 individuos en muy buen estado de conservación en un área distinta a las conocidas, aunque hemos de confidenciar que eran muchos más los individuos muertos que los vivos. Ciertamente nos faltó tiempo y medios adecuados para aventurarnos a rastrear por las laderas y cumbres más complejas, pero desde la distancia ya era factible observar más especímenes.
Uno de los detalles –importantes- a compartir con ustedes es que encontramos unos cuantos renuevos, es decir, individuos pequeños que nos indican que este territorio no sólo contiene una población antigua de cactáceas, sino que también han germinado semillas y se han originado nuevos individuos. Esto resulta alentador, sobre todo cuando se piensa en la alta mortalidad de los especímenes antiguos, pero no deja de ser preocupante al observar las condiciones en que éstos se desarrollan.
Problemas a solucionar.
El territorio queda lejano de la ciudad (propiamente tal) pero el ciclo climático (aumento en las temperaturas), la baja carga de humedad en la camanchaca, los antisociales de la basura -ésos que, por no pagar para dejar la basura en los lugares habilitados, buscan caminos y serranías para deshacerse de ella- y la minería informal, todo esto es y será un problema a corto plazo. No nos preocupa tanto la posible colecta de individuos, ya que son grandes y por esta parte del territorio (en la ciudad de Antofagasta) no existe la fiebre por estas especies y, mientras no tengan la ubicación precisa, tampoco les será fácil llegar en su búsqueda (depredación) especialmente a los pseudo coleccionistas del mundo.
Nos sentimos comprometidos con la conservación de estas cactáceas (y de otras especies no menos escasas e importantes presentes en el área) y en eso estamos, aunque sabemos que será difícil hacerlo sin ayuda, ya que evidentemente no es una tarea fácil y además debe mantenerse en el tiempo. Queremos -y a la vez- no queremos sumar en esta tarea a actores de relevancia, ya que, en nuestra Región y según lo que hemos podido ver, para algunos resulta más conveniente que no exista nada que proteger, puesto que se daña el negocio de extraer recursos minerales, y dudamos si el invitar a estos posibles actores redundará finalmente en beneficio para estas cactáceas o se convertirá en un factor más de riesgo para su supervivencia.
Mientras tomamos esta decisión, seguiremos concurriendo por nuestra cuenta y con nuestros escasos medios al lugar, para contarlos e irrigar los que estén accesibles, confiando en que sigan como hasta ahora, prosperando, creciendo. Totalmente ocultos a las miradas y a la acción de terceros.
De igual manera, como explicación a los detractores. No irrigamos a todos los individuos, de esta especie, solo a aquellos que se encuentran en estrés muy marcado. Nuestra efectividad -hasta el momento- ha sido del 100% en un número de 10 individuos que hemos vuelto a la vida, es decir, que han vuelto a prosperar. Queremos agregar, además, que si nos basáramos en los comentarios de terceros (mal o bien intencionados) no haríamos nada y nos queda la duda, sobre estas personas, si hubiesen hecho algo por conservar a los guanacos de nuestra cordillera costera, las Chinchillas y muchas otras especies (inclusive la flora) que ya fueron erradicadas de gran parte del territorio o van camino a eso.
¿Y el costo de hacerlo? Qué importa el costo, me decía mi abuela.
































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