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jueves, 21 de mayo de 2026

LAS LIBÉLULAS DEL DESIERTO

 

Las Libélulas del Desierto

(Matapiojos para los amigos)



 

Probablemente sean uno de los insectos más conocidos –y queridos- por la gente, casi tanto como las mariposas. ¿Quién no se ha sentido atraído por una libélula en vuelo?

 

En nuestro país se han registrado 37 especies de libélulas. No debemos confundir éstas con los zygópteros –conocidos como “caballitos del diablo”- porque ésos son insectos diferentes, aunque puedan parecernos similares. A efectos prácticos, sería como decir que los zorros y los lobos son lo mismo.

 

De esas 37 especies, la literatura nos dice que en la Región de Antofagasta podemos encontrar solamente 5, a saber: Rhionaeschna brevifrons, Rhionaeschna tinti, Rhionaeschna variegata, Progomphus herrerae y Sympetrum gilvum. A éstas, nosotros agregaríamos una especie más, Gomphomacromia paradoxa, a la que hemos observado en reiteradas ocasiones.

 

Las Rhionaeschna deben ser las más conocidas, ya que son las grandes libélulas azules que podemos observar en toda la región, incluso en lugares de la pampa donde no esperaríamos ver libélulas, debido a la aridez reinante. En teoría, no deberíamos ver en las cercanías de nuestras ciudades otra especie que la Rhionaeschna tinti, ya que las otras dos se supone que sólo se encuentran en zonas con mayor altitud, sobre los 2500 m.snm, aunque en la zona central del país son muy comunes. Para distinguirlas hay que poner mucha atención a los diseños que llevan, ya que las diferencias no son tan evidentes. Es necesario poder observarlas bien, como en una foto, por ejemplo. En vuelo es imposible.

 

Por cierto, una mención que se hace de la especie Rhionaeschna fissifrons, parece ser un error, ya que esta especie no aparece registrada en nuestra Región.

 

Progomphus herrerae, en tanto, es una especie endémica de nuestra región, aunque su distribución parece estar restringida a la Provincia de El Loa, de manera que sólo yendo al altiplano la podremos ver. A diferencia de las otras especies de su género, que gustan de playas y riberas arenosas, esta libélula se ha adaptado a la vida en la Puna, frecuentando bofedales, aguadas y las fangosas riberas de los ríos del altiplano.

 

Por su parte, Sympetrum gilvum, -la especie más llamativa de las cinco debido al color rojo de sus machos– aunque es una especie de amplia distribución sudamericana, sólo se puede encontrar en Chile desde Arica hasta Valparaíso, pero en nuestra región, según hemos podido ver, su presencia parece limitarse también a El Loa.

 

Finalmente y, como bien sabemos que en ninguna parte falta un colado, debemos agregar a la Gomphomacromia paradoxa que, como ya habíamos mencionado, no está descrita para nuestra Región, pero a ella no le importa y sigue viviendo en estas tierras. Esta libélula es de color café muy oscuro, y presenta manchas de color amarillo que varían bastante de tonalidad, siendo a veces bastante opacas desvaídas y en otras más oscuras y llamativas. Llaman la atención sus ojos, de un color verde azulado.

 

Ya que no todos tienen la posibilidad de conocer las 6 especies en persona, aquí les dejamos cuando menos a cinco de ellas.
















 

sábado, 2 de mayo de 2026

EL ATACAMUS NEOTROPICALIS

 

El Atacamus neotropicalis

Los pequeños gigantes de la aridez extrema


Son muy pocos los que pueden reconocer a este minúsculo del desierto (y de la costa) y han de ser muchos menos aquellos que lo han visto alguna vez en su medio natural. Algunos acotarán que es un sobreviviente de las adversidades, nosotros acotamos que es un bien adaptado, una especie muy bien adaptada a las condiciones extremas en las cuales prolifera.

 

Muy buenas tardes tengan, estimadas y estimados amigos.

 

Han de saber, que la ciencia –el conocimiento científico- no es algo estático, muy por el contrario, está siempre cambiando. Esto es mucho más cierto en lo que se refiere a los seres vivos y su clasificación y como ya hemos visto -en muchas ocasiones- un animal o planta que hemos identificado durante años por un nombre, los que hacen ciencia lo cambian de un día para otro y pasa a conocerse de una manera diferente. Así ha ocurrido con un pequeño insecto muy propio de nuestro desierto y de nuestra región, llamado –hasta hace poco- Maindronia neotropicalis.

Este insecto, que vive en lugares extremadamente áridos de la pampa –aunque también en la costa- pertenece a la Familia Maindroniidae, la que agrupa ahora a 5 especies (hasta hace poco eran sólo 3) que habitan en zonas áridas del mundo.

Esta familia ha sido dividida en 3 géneros, de manera que las especies de África y el Medio Oriente se mantienen en Maindronia: Maindronia bashagardensis, de Irán y Afganistán, Maindronia beieri, de Sudán y Maindronia mascatensis, de Omán y EAU. Por su parte, las especies sudamericanas se dividen en dos géneros nuevos: Atacamus, con la especie endémica de nuestro norte Atacamus neotropicalis y Peruatacamus, con la especie endémica del vecino país, Peruatacamus atunpacha. Entonces, con esta nueva clasificación, este pequeño habitante de las pampas y costa de nuestra región –y de Tarapacá- ha pasado a llamarse Atacamus neotropicalis.

¿Qué tiene esto de bueno? Que ya no sólo tenemos un insecto endémico –como lo teníamos-, sino que además tenemos un género que, con su solo nombre, ya nos ubica en el mapa. Más lindo habría sido que se llamase Antofagastanus neotropicalis, pero conformémonos con lo que hay.

Seguiremos esperando a ver si alguien realiza un estudio más exhaustivo y logra determinar si en efecto tenemos una especie, o en realidad son dos, ya que eso es lo que hemos pensado siempre. Nos resulta curioso que el mismo insecto pueda vivir en dos ambientes tan diferentes como pueden ser la meseta intermedia (la pampa) y la costa, a escasos metros del agua.

Sobre la Maindronia (Atacamus neotropicalis)

Fue descubierto e identificado por el Dr. Masarey el año 1906. Nuevos hallazgos fueron realizados por Don Luis E. Peña Guzmán en los años 70.

La Maindronia neotropicalis Wygod

Don Luis E. Peña Guzmán nos hace la siguiente referencia sobre la especie:

Durante los viajes que hemos realizado a través de las zonas más áridas del Desierto de Atacama tuvimos la oportunidad de encontrar un curioso insecto que enviado al Dr. Pedro Wygodzinsky, del American Museum of Natural History de Nueva York, lo ha clasificado como Maindronia neotropicalis Wygod.

Este insecto pertenece al grupo Maindroniidae del orden de los Thysanura, y es la única especie conocida del Nuevo Mundo. Las otras especies han sido descritas en Etiopía e Irán.

El encuentro original de esta especie fue hecho en la localidad de Junín, Tarapacá, en 1909 por el Dr. Masarey. Nuestro hallazgo lo fue en una zona de extrema aridez, como lo es la zona entre los 60 y 100 Km. al sur de Antofagasta en las inmediaciones de la Carretera Panamericana a una distancia aproximada de 25 Km. de la costa, bajo piedras de todo tamaño donde se refugia. Es un insecto muy escaso y difícil de ubicar, siendo su caminar muy rápido. Al ser molestado trata de esconderse bajo los pequeños pedregullos, entre los cuales se mantiene inmóvil. Lo hemos encontrado conviviendo con un extraño Solpugidae y especies de Tettigoniidae y de Scorpionida, ejemplares que hemos hallado muertos.

Da la impresión de que busca su alimento entre el detritus orgánico vegetal que se acumula en muy escasa cantidad bajo las piedras y entre sus resquicios, llevados allí por el viento del suroeste, probablemente desde las alturas de los cerros costeros donde ocurren neblinas que mantienen una vegetación de cierta importancia. Jamás hemos observado lluvias en esta zona, fenómenos que han de ocurrir rara vez, ya que hemos encontrado restos de variedad de insectos.

Vive en este lugar un extraño lagarto del género Phrynosaura posiblemente de la especie reichei Werner. Los doce ejemplares encontrados fueron mantenidos en cautividad durante varios días alimentándose con gránulos de leche disecada, los que eran recogidos por ellos rápidamente para ingerirlos en los escondrijos que formaron.










 


viernes, 9 de enero de 2026

BUENOS VECINOS

 

Hubiésemos sido los mejores vecinos


Si todo el territorio es desierto y nada prospera en dicho suelo ¿Qué es entonces lo que vamos encontrando?

 

En esta región, Antofagasta-Chile, y muy especialmente en estos nuevos tiempos, no existe nada salvo mineral y esto es tajante. Recuerden: todo es desierto y es desierto absoluto. Es decir, no hay flora y no hay fauna. No hay vestigio alguno de los ancestrales (salvo en ciertas áreas determinadas) y menos aún de la existencia de ruinas que forman parte de nuestra historia reciente: Asentamientos, poblados o placillas. Todo eso entorpece, demora, retrasa el progreso y siempre nos encontramos con alguien (quizá muchos) que cuidan el negocio (generalmente el de otros).

 

Ese es el pensamiento de muchos, muy especialmente de aquellos que se ven ligados directa o indirectamente a las acciones que se deben tomar para mantener dicha premisa vigente, el de «Aquí no hay nada» y, si por alguna razón asoma una persona o institución que dice lo contrario (Hablo de personas e instituciones probas, no mercenarias del medio ambiente) hay que acallarla, anularla, invisibilizarla, vigilarla y menospreciarla. Recuerden «Aquí, en este territorio, no hay nada, solo mineral»

 

Pues bien. Caminantes del Desierto no está en contra del progreso, como nos dijo un interlocutor (no válido) hará unos días atrás. Más bien, estamos muy a favor del progreso y bienvenido sea éste pero, he ahí el dilema, no todo vale y no todo puede ser destruido -porque ese es el resultado final- sin tener, como mínimo, alguna solución alternativa.

 

Les contaré una de nuestras experiencias.

 

Hubo una vez (no es cuento, digo esto por el inicio) que nos invitaron a una reunión «informativa» -aunque la decisión estaba tomada- para emitir nuestra opinión u objeciones sobre un plan de ampliación de cierta minera regional. Dicha reunión era exclusivamente para la comunidad así es que no había galletas o dádivas de concientización. En dicha jornada ciertas autoridades (de gobierno) más los expertos de la minera, se encargaron de mostrar el proyecto, el territorio, los recursos, lo que ganaría nuestra ciudad (en fuentes laborales) y lo grandioso que eran ellos al invitarnos a estar presentes en dicha exposición.

 

En esos años íbamos a cuanta convocatoria nos llamasen y escuchábamos pacientemente a cuanto somnífero orador se nos pusiese por delante, mas. en dicha oportunidad no había galletas, tampoco café, craso error (con café me contengo), llegó el momento crucial, aquel momento en donde el expositor comienza a mostrar imágenes del territorio a intervenir y lleno de seguridad indica al público presente que ahí, en ese lugar, no había nada. Los expertos dijeron (reitero el «expertos») que no había flora, no encontraron fauna, nada en lo que respecta a temas arqueológicos, patrimoniales, etc. Es decir, faltó poco que dijese que no habían cerros, tampoco cielo, suelo y subsuelo. Un agujero negro en cierta parte de Antofagasta.

 

Insisto, como no había café y eso no era aceptable (Mi reino por un caballo, mi silencio por un café) levanté mi manito he hice mi descargo.

 

-Han de haber hecho dicho estudio en invierno y de noche acoté, porque en este territorio hemos catastrado más de 20 especies de flora, reptiles (tres especies), aves (unas tantas) y algunas otras cosas que no enumeraré -en esta oportunidad- para no despertar el apetito de los depredadores habituales de lo patrimonial.

 

Las autoridades (uno de ellos) preguntó a los enviados de la minera sobre el tema y solo escuchamos explicaciones vagas, mucho tecnicismo (mucho ruido) y el correspondiente, después veremos eso.

 

Como no somos terroristas ambientales y creemos en las soluciones, volví a levantar la mano y di una solución rápida y llevadera. Dennos un pedazo de dicho territorio y nos encargaremos de trasladar y reproducir las especies del lugar, de esta manera no destruirán todo, a vista y paciencia de los que deben proteger, ustedes quedan felices (comiendo perdices), nosotros quedamos satisfechos y con la conciencia de haber cumplido y las autoridades pueden pegar una nueva estrellita en su frente. Reitero (como majadero) ustedes nos dan un pequeño pedazo del territorio (Territorio que sigue siendo de ustedes) y nosotros nos encargamos de todo lo demás, no tendrán gastos y/o molestias, por el contrario, seremos buenos vecinos, los mejores vecinos del barrio.

 

Cuchicheos iban y venían, algunos de los invitados comenzaron a hablar de palomas, jotes y jureles (los invitados realmente estaban a la altura) y se me hizo llegar una tarjeta de presentación que venía de parte de uno de los expositores de la minera más, el cuello a morder, por nuestra parte, era el del organismo de estado, ellos autorizan, ellos rechazan, ellos disponen.

 

Pasó el tiempo, el proyecto se llevó a cabo tal cual estaba, no se comunicó nadie de la minera, del organismo de estado jamás nos volvieron a llamar y yo me compré mi propio tarro de café para llevarlo a las reuniones (exclusivo para mi) pero, luego de aquella intervención no nos volvieron a llamar nunca más.

 

Podríamos haber sido tan buenos vecinos...

 

¿Y si hubiésemos hecho juicio por daño ambiental, por daño patrimonial, por presencia de restos arqueológicos, restos paleontológicos, ley de humedales y varios etc.?

 

Eso no va con nosotros, o al menos, aún no.

 

Pensamos con lógica y conocimiento

 

No estamos y no estaremos jamás, en contra del progreso y han de saber que todas nuestras actividades son financiadas por nuestros socios, nadie nos paga, nos moja o nos apapacha.

 

 

A modo de explicación.

 

Subimos tan solo algunas imágenes del sector, no todas.

























 

domingo, 23 de noviembre de 2025

UNA HERMOSA FLORÍCOLA

Una Hermosa Florícola

(Con clase y estilo)


¿La han visto alguna vez?

 

Pues bien. Nos dice, la literatura consultada, que esta amiguita es de amplia distribución y la verdad sea dicha, no es una especie que se vea todos los días por la naturaleza nortina, especialmente por el territorio más florido de la comuna de Taltal. Lo que nos llama la atención -de ella- son sus hábitos solitarios y por su tamaño podría formar parte de la dieta de otros insectos y arácnidos, pero su vuelo calmo y distendido nos indica lo contrario. Quizás, sean sus vistosos colores los que desalientan a sus potenciales depredadores, colores que la hacen resaltar en las quebradas nortinas.

 

Nos indica el señor Bichólogo, Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia:

 

Hyperalonia es uno de los géneros de moscas Bombyliidae más conocidos en América. Agrupa a 6 especies: Hyperalonia atra, Hyperalonia chilensis, Hyperalonia diminuta, Hyperalonia morio erythrocephala, Hyperalonia morio morio e Hyperalonia surinamensis. De estas especies, hay dos presentes en Chile, H. chilensis y H. morio morio. Esta última está ampliamente distribuida por Sudamérica.

Ambas especies son moscas de gran tamaño, de color negro, cabeza amarillo-anaranjada y ojos azul oscuro. Sus alas son negras, con ciertos espacios transparentes, cuya forma y distribución sirven como clave para distinguirlas, ya que en lo demás son muy similares.




Estas moscas se consideran “florícolas”, ya que los adultos se alimentan de néctar y polen de las flores, pero también son parasitoides, ya que sus larvas crecen alimentándose de las larvas de algunas avispas (que a su vez son parasitoides de otros insectos). Para que se entienda mejor: las avispas parasitoides son aquellas que cazan insectos para alimentar a sus larvas. Depositan sus huevos, junto a uno o varios insectos paralizados, en una cueva que excavan, cerrándola después para que estén a salvo de los depredadores. Las moscas parasitoides -como es la Hyperalonia- lo que hacen es buscar los nidos de las avispas mientras éstas andan cazando, y lanzan sus huevos hacia dentro de la cueva. De esta manera, cuando la avispa haya cerrado el nido tapando la entrada, ya la larva de la mosca estará adentro escondida, y podrá atacar a la larva de la avispa y alimentarse de ella.

 

Si buscamos en la literatura, veremos que se menciona a varias especies de avispas como victimas de las Hyperalonia, dependiendo de que en qué país o región vivan. Por lo que pudimos ver, en la zona de Paposo parecen aprovecharse de las avispas Sphex latreillei (las avispas-gallo), ya que andaban rondando cerca de sus nidos, y no pudimos observar otras especies de avispas de gran tamaño en el sector. Lo anterior no lo aseveramos, lo suponemos.

 

En todo caso, no deja de llamarnos la atención que, en espacios tan carentes de vegetación y de presas, esta mosquita viva y deambule tan tranquila y despreocupada.