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viernes, 24 de julio de 2026

LA TIRANA

 

La Tirana

Y la historia ideada para olvidar a un dios


Cada mes de julio, el polvo de la Pampa del Tamarugal se levanta al ritmo de miles de bailes chinos. Todos llegan por lo mismo: la Virgen del Carmen de La Tirana. Si preguntas por el origen del nombre, casi todos te contarán la misma historia del trágico amor. Pero esa historia es solo la mitad. La otra mitad estuvo enterrada por mucho tiempo.

La princesa que nunca existió tal como nos la contaron

A fines del siglo XIX, un historiador peruano llamado Rómulo Cúneo-Vidal hizo algo muy inteligente. Recorrió el norte, escuchó a los abuelos pampinos, recopiló sus relatos sueltos y los unió en una sola novela, potente, fácil de recordar y de rezar.

Su protagonista era Ñusta Huillac, una princesa inca. Según el relato que él fijó, la Ñusta escapa al bosque de tamarugos acompañada de sus fieles y de un prisionero portugués. Se enamora de él. Y, por amor, decide perdonarle la vida y acercarse a la fe cristiana que él le enseñaba.

Para su pueblo, eso fue una traición imperdonable. La princesa, antes respetada, se volvió tirana a sus ojos por imponer un amor prohibido y un dios extranjero. La sentencia fue cruel y simbólica: ambos fueron ejecutados a flechazos. La leyenda dice que su última voluntad fue morir bajo el signo de una cruz.

Tiempo después, el misionero Antonio Rendón encontraría esas dos tumbas y levantaría allí una pequeña ermita. Ese punto en medio de la nada sería el origen del pueblo de La Tirana.

La historia funcionó. Era perfecta. Tenía amor, traición, martirio y conversión. Transformó lo que eran creencias antiguas del desierto en un relato católico fundacional. Sobre esa base emocional se construyó la devoción que hoy mueve a todo un país.

El dios que estaba antes.

Pero ¿y si el nombre de La Tirana no viniera de una princesa tirana?

Ahí entra la segunda historia, mucho más antigua y mucho menos conocida. Hay que salir de Tarapacá y subir al altiplano boliviano, a la tierra de los Uru Chipaya, uno de los pueblos más antiguos de América. Para ellos, el desierto y el agua no son paisaje, son dioses.

Uno de esos dioses es Tira Tirani.

Tira Tirani no es una persona. Es un mallku, un espíritu protector de la tierra, del barro y de los bofedales. Es también una pukara, un lugar sagrado donde la tierra misma es fortaleza. Su origen se remonta al tiempo de los chullpas, aquellos antepasados míticos que vivieron antes que el sol.

A diferencia de otros mallkus que se representaban con figuras de adobe, a Tira Tirani se le representaba con champa, ese pasto duro y trenzado que crece en los humedales. Era un dios hecho del mismo material que le da vida al desierto.

Con la llegada de aimaras, quechuas e incas y luego de los españoles, el culto directo a Tira Tirani se fue haciendo cada vez más silencioso. Pero nunca desapareció. Hasta hoy, los chipayas de mayor edad cuentan que hay que saludarlo de lejos, cuando se pasa cerca de donde está enterrado, antes de ir a una feria o antes de tomar una decisión importante.

Los Uru Chipaya no se quedaron en el altiplano. Durante siglos, fueron caravaneros y se movieron desde el lago Titicaca hasta la costa del Pacífico. Atravesaron y habitaron la Pampa del Tamarugal mucho tiempo antes de que llegaran los incas. Y en esa estadía dejaron el culto a Tira Tirani, de manera que su nombre quedó en la memoria del lugar.

Cuando los misioneros y luego los historiadores, como Cúneo-Vidal, escucharon "Tira Tirani", lo que les sonaba extraño y pagano fue reemplazado por algo que todos podían entender: "La Tirana". Una princesa castigada a causa de la fe cristiana era una explicación mucho más aceptable para aquellos hombres que un dios ancestral de barro y pasto, cuyo nombre y memoria debían ser borrados.

Dos historias, una misma fiesta.

Entonces, ¿Cuál es la verdadera?

Las dos lo son.

La Fiesta de La Tirana es justamente eso: una superposición. Por debajo está el sustrato milenario andino, el del dios de los humedales que le dio nombre al territorio. Por encima, el relato mestizo y romántico de la princesa inca –tan parecido a otros relatos- que le dio un sentido cristiano y dramático a ese nombre.

Cada vez que un bailarín se arrodilla frente a la Virgen en julio, sin saberlo, está realizando dos actos a la vez: está recordando el martirio de una mujer que quiso amar de otra forma, y está saludando, a la distancia, a un viejo dios del barro que se negó a irse del desierto.

 

Como corolario:

Tal vez no sea necesario, pero creemos prudente hacer una aclaración previa: Así como nosotros no nos decantamos por un sector político definido en nuestras publicaciones, tampoco nos abanderamos por una creencia en específico cuando el tema del que hablamos tiene relación con la religión. Para nosotros, todas las creencias son válidas, tanto las ancestrales -de este territorio- como las que tienen otro origen y son mayoritarias en el país, por lo que, al tocar estos temas, lo hacemos desde un punto de vista antropológico, considerando la cultura, la historia, la religión, etc. No hay, por tanto, intención alguna de desvirtuar las creencias de nadie, para nosotros –reiteramos- todas son válidas y respetables.











 


miércoles, 10 de junio de 2026

TOCANDO EL CIELO

 

Tocando el Cielo

En el Salar del Huasco

Y el Tata Inti no nos abriga


 

Saludos tengan, estimadas y estimados amigos. Grato nos resulta el volver a reencontrarnos con ustedes luego de algún tiempo de ausencias y esto es debido a la búsqueda (in situ) preparación del material -que queremos subir- y la información que debe acompañar a nuestras imágenes.

 

Pues bien. Este fin de semana recién pasado nos fuimos a la Laguna del Huasco y, como se amerita y acostumbramos a hacer, quisimos buscar el origen de dicha palabra, Huasco, cosa que no resulta sencilla ya que en más de las veces abusamos de los expertos nacionales -gente que sabe- pero desestimamos a los foráneos -especialmente los vecinos- y estos territorios tienen un gran componente indígena y los más conocedores, en la mayoría de los casos, se encuentran por fuera de nuestras fronteras. De las múltiples teorías –incluyendo alguna algo descabellada- nos parece la más creíble que el nombre derive del vocablo quechua huayco, quebrada por donde corre el agua, que –como ha ocurrido con otras palabras de este origen- derivó por el uso en Huasco.

 

El Salar se encuentra en la comuna de Pica, Región de Tarapacá, a tan sólo 67 km de distancia de Pica siguiendo la ruta A-685 en dirección noreste, una ruta alternativa que, según algunos conocedores, estaba en un estado increíble y, lo más trágico, les creímos. La verdad sea dicha, una parte de ésta se encuentra asfaltada, el resto, unos 50 km, son tan sólo camino vecinal, con harta piedra, algo de chusca y bastantes baches y calaminas. Ahora bien, independiente del estado del camino, que retrasó mucho nuestros tiempos, hemos de indicar que los paisajes son increíbles, la sorprendente cantidad y variedad de flora y la vista de animales que transitan despreocupados por el camino y no se asustan ante nuestro paso, hace más ameno el accidentado viaje.

 

Los estudios científicos han determinado que este Salar es un vestigio de lo que fue un lago pleistocénico que abarcaba desde el Lago Titicaca en el sur del Perú hasta la región de Antofagasta en Chile. La evolución climática provocó que este lago paulatinamente se fuera retirando, quedando como prueba de su existencia el humedal que hoy conforma el Salar de Huasco. Pues bien, los vestigios están ahí, con sedimentos lacustres, depósitos de toba y líneas de costa. Se estima que, en dichos tiempos pretéritos, el agua subió de 15 a 18 metros, 30 metros por encima de la superficie actual del salar, formando un lago de 110 kilómetros cuadrados.

La profundidad máxima del agua pudo haber alcanzado 50 a 55 metros. Una terraza de corte de olas se encuentra a unos 30 metros de elevación sobre el salar, y se formó un delta fluvial donde el río Collacagua entraba al lago. El nivel máximo del lago se ha correlacionado con el lago Tauca en el Altiplano y su eventual secado con el Óptimo Climático del Holoceno. Cuando se evaporó, dejó las sales que ahora se encuentran en el Salar.

 

Hemos de decir que sus condiciones geomorfológicas y climáticas no favorecieron el asentamiento humano, sin embargo, la cultura Aymara, establecida en los alrededores, lo integró como parte de sus mitos y rituales religiosos. Es reconocido como uno de los humedales más prístinos del altiplano, además de una importante reserva hídrica en uno de los lugares más áridos del mundo.

 

Gracias a lo anterior es que este Salar se convierte -en la actualidad- en un hábitat esencial para el desarrollo de la biodiversidad de la zona, atrayendo un sinnúmero de especies. Su ubicación lo transforma en un escenario de relevancia en una de las rutas migratorias de aves más importantes, siendo esencial para el anidamiento de varias especies. Sus condiciones climáticas también favorecen la proliferación de matorrales y plantas características del altiplano.

 

Por todo lo anteriormente expuesto es que, en el año 1996, fue declarado área protegida como Humedal de Importancia Internacional, de acuerdo con la Convención RAMSAR, acuerdo que busca preservar humedales alrededor del mundo. Posteriormente, el 9 de mayo del 2005 y gracias a sus particularidades y su valor ecológico, el Salar de Huasco es declarado Monumento Nacional en la categoría de Santuario de la Naturaleza, pasando a ser administrado por Bienes Nacionales. Sin embargo, el 05 de junio del 2010, por petición de la CONAF, adquiere la categoría de Parque Nacional, pasando a integrar la unidad número 100 del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado. Esta categoría fue revocado en febrero de 2014, debido a la falta de participación de la población indígena en el proceso. Se restituyó dicha categoría -de Parque Nacional- recién en marzo del 2023.

 

La vegetación presente en dicho territorio -que no pudimos recorrer a cabalidad y que nos insta a volver- incluye varias especies endémicas, como Polylepis tarapacana y la yareta. En el salar mismo se encuentran varias comunidades vegetales, incluyendo humedales de bofedales con Oxychloe andina y Zameioscirpus atacamensis y praderas salinas con Carex misera. Los mamíferos incluyen zorros, llamas, tucotucos, vicuñas y vizcachas. Otros animales son los peces Trichomycterus y Orestias, las ranas de agua del Perú y Telmatobius chusmisensis, lagartos Liolaemus, caracoles Biomphalaria y ácaros oribátidos. Nos indican los expertos que, estos peces -Trichomycterus y Orestias- también se encuentran en la cuenca del río Isluga y lo más probable es que llegaran a Huasco a través de una conexión pasada con algún otro afluente.

 

Entre las aves destacadas del Salar del Huasco se incluyen el caití, el cóndor, las tres especies de flamencos, el piuquén, la gaviota andina, el queltehue de la puna, el colegial del norte, el playero de Baird, el huairavo, el churrete de alas blancas, la tagua gigante, la perdicita chica, el pitotoy chico , el suri , el chorlito de la Puna, el pato puna, la perdiz de la puna, el blanquillo y el pollito de mar tricolor. En este Salar llegan a reunirse unos tres mil flamencos, en la época de anidación, siendo también una importante parada para las aves migratorias.

 

El ecosistema del Salar del Huasco es muy diverso y se dice que se utiliza como modelo para otros ecosistemas de salares chilenos. Tanto la flora como la fauna incluyen numerosas especies endémicas y algunas otras que podrían llegar a descubrirse. Lo bueno, aquello que hay que resaltar. Afortunadamente, el impacto humano general en el ecosistema terrestre del Salar del Huasco es pequeño.

 

El frío -especialmente el viento- es muy intenso por esas alturas, hablamos de los 3.800 m.s.n.m por donde nos encontrábamos y los 4.200 m.s.n.m por donde tuvimos que pasar para acceder a los caminos que nos bajan a los llanos intermedios de la Pampa del Tamarugal. En esta oportunidad no volvimos a Pica, por el camino vecinal recomendado, ya que serían demasiadas las horas que se requieren para deshacer nuestro trayecto y estábamos muy lejos de casa, por tanto, tomamos por el Camino Collahuasi, ruta A-651, ruta compleja, de mucha pendiente y curvas cerradas. Los que quedaron en este camino -que son muchos- así nos lo hacen saber, por lo tanto, a confiar en las manos de nuestro gran conductor, Rodrigo. Luego de algunas horas, llegamos sanos a nuestro destino.

 

Una gran odisea que bien valió la pena de vivir y de recordar.



















 


sábado, 2 de mayo de 2026

EL ATACAMUS NEOTROPICALIS

 

El Atacamus neotropicalis

Los pequeños gigantes de la aridez extrema


Son muy pocos los que pueden reconocer a este minúsculo del desierto (y de la costa) y han de ser muchos menos aquellos que lo han visto alguna vez en su medio natural. Algunos acotarán que es un sobreviviente de las adversidades, nosotros acotamos que es un bien adaptado, una especie muy bien adaptada a las condiciones extremas en las cuales prolifera.

 

Muy buenas tardes tengan, estimadas y estimados amigos.

 

Han de saber, que la ciencia –el conocimiento científico- no es algo estático, muy por el contrario, está siempre cambiando. Esto es mucho más cierto en lo que se refiere a los seres vivos y su clasificación y como ya hemos visto -en muchas ocasiones- un animal o planta que hemos identificado durante años por un nombre, los que hacen ciencia lo cambian de un día para otro y pasa a conocerse de una manera diferente. Así ha ocurrido con un pequeño insecto muy propio de nuestro desierto y de nuestra región, llamado –hasta hace poco- Maindronia neotropicalis.

Este insecto, que vive en lugares extremadamente áridos de la pampa –aunque también en la costa- pertenece a la Familia Maindroniidae, la que agrupa ahora a 5 especies (hasta hace poco eran sólo 3) que habitan en zonas áridas del mundo.

Esta familia ha sido dividida en 3 géneros, de manera que las especies de África y el Medio Oriente se mantienen en Maindronia: Maindronia bashagardensis, de Irán y Afganistán, Maindronia beieri, de Sudán y Maindronia mascatensis, de Omán y EAU. Por su parte, las especies sudamericanas se dividen en dos géneros nuevos: Atacamus, con la especie endémica de nuestro norte Atacamus neotropicalis y Peruatacamus, con la especie endémica del vecino país, Peruatacamus atunpacha. Entonces, con esta nueva clasificación, este pequeño habitante de las pampas y costa de nuestra región –y de Tarapacá- ha pasado a llamarse Atacamus neotropicalis.

¿Qué tiene esto de bueno? Que ya no sólo tenemos un insecto endémico –como lo teníamos-, sino que además tenemos un género que, con su solo nombre, ya nos ubica en el mapa. Más lindo habría sido que se llamase Antofagastanus neotropicalis, pero conformémonos con lo que hay.

Seguiremos esperando a ver si alguien realiza un estudio más exhaustivo y logra determinar si en efecto tenemos una especie, o en realidad son dos, ya que eso es lo que hemos pensado siempre. Nos resulta curioso que el mismo insecto pueda vivir en dos ambientes tan diferentes como pueden ser la meseta intermedia (la pampa) y la costa, a escasos metros del agua.

Sobre la Maindronia (Atacamus neotropicalis)

Fue descubierto e identificado por el Dr. Masarey el año 1906. Nuevos hallazgos fueron realizados por Don Luis E. Peña Guzmán en los años 70.

La Maindronia neotropicalis Wygod

Don Luis E. Peña Guzmán nos hace la siguiente referencia sobre la especie:

Durante los viajes que hemos realizado a través de las zonas más áridas del Desierto de Atacama tuvimos la oportunidad de encontrar un curioso insecto que enviado al Dr. Pedro Wygodzinsky, del American Museum of Natural History de Nueva York, lo ha clasificado como Maindronia neotropicalis Wygod.

Este insecto pertenece al grupo Maindroniidae del orden de los Thysanura, y es la única especie conocida del Nuevo Mundo. Las otras especies han sido descritas en Etiopía e Irán.

El encuentro original de esta especie fue hecho en la localidad de Junín, Tarapacá, en 1909 por el Dr. Masarey. Nuestro hallazgo lo fue en una zona de extrema aridez, como lo es la zona entre los 60 y 100 Km. al sur de Antofagasta en las inmediaciones de la Carretera Panamericana a una distancia aproximada de 25 Km. de la costa, bajo piedras de todo tamaño donde se refugia. Es un insecto muy escaso y difícil de ubicar, siendo su caminar muy rápido. Al ser molestado trata de esconderse bajo los pequeños pedregullos, entre los cuales se mantiene inmóvil. Lo hemos encontrado conviviendo con un extraño Solpugidae y especies de Tettigoniidae y de Scorpionida, ejemplares que hemos hallado muertos.

Da la impresión de que busca su alimento entre el detritus orgánico vegetal que se acumula en muy escasa cantidad bajo las piedras y entre sus resquicios, llevados allí por el viento del suroeste, probablemente desde las alturas de los cerros costeros donde ocurren neblinas que mantienen una vegetación de cierta importancia. Jamás hemos observado lluvias en esta zona, fenómenos que han de ocurrir rara vez, ya que hemos encontrado restos de variedad de insectos.

Vive en este lugar un extraño lagarto del género Phrynosaura posiblemente de la especie reichei Werner. Los doce ejemplares encontrados fueron mantenidos en cautividad durante varios días alimentándose con gránulos de leche disecada, los que eran recogidos por ellos rápidamente para ingerirlos en los escondrijos que formaron.










 


miércoles, 29 de abril de 2026

LAS GUANERAS DE MEJILLONES

 

Las Guaneras de Mejillones

 

Reivindicación. Repita conmigo

¿Algo en su interior no lo permite?


Si miras desde Mejillones, al sur, desde las altas cumbres, verás Antofagasta, aquella que en su origen llevó por nombre «La Chimba» palabra Quechua que significa (entre muchas acepciones) «Del otro lado» porque Antofagasta está al otro lado del territorio costero. (Cuando me lo explicaron a mí, me gustó)

 

Saludos estimadas y estimados amigos. Bienvenidas y bienvenidos a nuestra nueva entrega histórica, algo simple y comprensible para todos.

 

Pues bien. Fue Don Benjamín Subercaseaux quién nos habló de Chile o una loca geografía, y nos quedamos tan solo con el título ya que, encontramos el territorio -de la loca geografía- y este se encuentra en la comuna de Mejillones.

 

Es así, Chile se muestra y se explica como una delgada y extensa franja de tierra rodeada por el Océano Pacífico, la Cordillera de los Andes, el Desierto de Atacama y los hielos eternos de la Antártida; es, como sabemos, angosta y larga salvo en la Región de Antofagasta y, más específicamente, en el territorio costero de la Comuna de Mejillones. En este lugar, que pueden verificar en los mapas, se presenta una gran irregularidad en el trazado rectilíneo de la costa de Chile septentrional. Esta irregularidad -por si no la conocen- tiene forma de una meseta marina –muy amplia- que sube desde unos 30 m sobre el mar hasta una media de 120 m, con partes que alcanzan hasta 200 m.

 

Por su posición correspondería a la terraza principal de la costa y está cubierta por una capa de gran espesor de conchuela, que no deja lugar a dudas acerca de su origen como antiguo fondo de un mar -poco profundo- en el que abundaban los peces y mariscos y, por consiguiente, donde debe haber existido abundante alimentación para las aves guaneras.

 

¿Cuándo se levantó este fondo marino? Eso lo dejaremos para una próxima oportunidad, ya que el tema del que queremos hablar hoy son las guaneras de Mejillones.

 

Sobre el Guano en Mejillones

 

Las guaneras de Mejillones fueron descubiertas relativamente tarde, sólo en 1862, por los chilenos Matías Torres y Juan López, residentes en Tocopilla. Este atraso –en comparación con las otras guaneras- no puede sorprendernos, en vista de su situación a más de 500 m. de altura, casi en la cumbre de los cerros, mientras que las demás se hallaban todas a orillas del mar y a poca altura. En el plano que anexamos, plano que fue levantado por el Dr. Krull a fines del siglo pasado, se ha indicado un gran número de terrazas marinas que -según él- corresponderían a diferentes solevantamientos del continente. Pero, en realidad, uno de los escalones más importantes que separa la meseta del Morro de la meseta más baja de las Tetas, es un precipicio de falla, como puede deducirse de su unión con el otro gran precipicio de falla que constituye el largo borde oriental de toda la larga meseta de Mejillones. Por esto, la ancha terraza en que se levantan las dos Tetas, es la continuación del zócalo alto que forma la base del Morro y tanto este Morro como las Tetas constituyeron islas en el mismo mar y al mismo tiempo geológico.


Como un dato anecdótico, pero importante: Nosotros no hablamos del “Chango López”. Hablamos de Juan López. El tiempo y las pruebas (los escritos) han puesto en su sitial a este pionero y han revelado que no era un simple cateador o un chango, como mascullan algunos peyorativamente; López era letrado y un emprendedor, poco afortunado y/o traicionado, pero un visionario al fin y al cabo.

 

 

Vamos con algo de historia:

 

Entre 1838 y 1839, Domingo Latrille descubre y explota guano blanco en la ensenada e islotes aledaños a Punta Angamos. Tal actividad genera la dictación de una Ley, el año 1841, mediante la cual Chile define como su frontera norte el paralelo 23. El presidente de Chile, Manuel Bulnes, envió expertos a reconocer la costa atacameña. De esto dio cuenta al Congreso en un mensaje dirigido el 13 de julio de 1842, en que informaba que juzgó:

 

«Necesario mandar una comisión exploradora a examinar el litoral comprendido entre el puerto de Coquimbo y el morro de Mejillones con el fin de descubrir si en el territorio de la República existían algunas guaneras cuyo beneficio pudiera proporcionar un ramo nuevo de ingreso a la hacienda pública» Manuel Bulnes.

 

Como resultado de dicha investigación, se dictó la ley de 13 de octubre de 1842, que declaró de propiedad nacional las guaneras al sur de la bahía de Mejillones, y que dispuso que ningún barco podría cargar este producto sin permiso de las autoridades chilenas. Se facultaba además al Presidente de la República para gravar la exportación del guano con derechos de aduana.

 

Mejillones nació oficialmente el 24 de diciembre de 1862 cuando el Gobierno chileno otorga terrenos en el sector de La Caleta a la sociedad guanífera conformada por Juan López, Matías Torres y Juan Garday.

 

El año 1856 se habían agotado los yacimientos hasta entonces conocidos, pero el año 1862 Juan López descubre guano rojo en la cima del cerro de Mejillones, conocido como "el Morro". Junto a Matías Torres y Juan Garday forman una sociedad que explota estos yacimientos, pero el 17 de febrero de 1863 el Gobierno chileno le revoca los permisos, debido a reclamaciones de Bolivia.

 

El año 1866, Chile y Bolivia llegan a un acuerdo (para que ciudadanos españoles no sigan surtiendo a la armada española por Cobija) mediante el cual Chile retrocede desde el paralelo 23 al 24, entregando a Bolivia la soberanía de Mejillones y Antofagasta. A su vez se define una repartición común de impuestos a la explotación de guano, salitre y otras sustancias entre los paralelos 23 y 25 (Tratado de la medianería), por lo cual se construye una aduana interventora en Mejillones.

 

En 1874, dicho tratado es reemplazado por otro que elimina el concepto de medianería, con la sola excepción de que Bolivia se compromete a no modificar los gravámenes a productos de compañías chilenas por 25 años. Tras un cambio de gobierno, en 1878 Bolivia establece un impuesto de 10 centavos al quintal de salitre, lo que a juicio de Chile quebranta el Tratado y hace exigible su retorno a las antiguas fronteras, en el paralelo 23. El 14 de febrero de 1879 las tropas chilenas desembarcan, reivindicando Antofagasta y Mejillones, iniciándose así la Guerra del Pacífico. Esta invasión gatilla un tratado de defensa recíproca suscrito secretamente entre Perú y Bolivia, por lo cual este país también ingresa a la Guerra.

 

Se cree que el primer plano de Mejillones como ciudad puerto fue diseñado por Ramón González, aunque también se baraja la opción de que realmente pudo ser diseñado por el Capitán de Puerto y Jefe del Resguardo Marítimo de ese entonces Capitán Juan Forestal. Este plano de 35 manzanas, ordenadas según el diseño español de damero, tiene fecha de 1871 en el libro “Mejillones, un pueblo con historia”, aunque también se baraja la opción de que el plano sea aproximadamente de 1867.


Tras este diseño, viene el ambicioso proyecto del ingeniero chileno Hugo Reck en 1873. Este proyecto de 680 manzanas debía reemplazar a la destrozada ciudad de Cobija, mas, producto de la Guerra y de otras causas externas, el proyecto no se pudo llevar a cabo.

 

Las Guaneras de Mejillones

(Aquello de su historia y puesta en valor)

 

No es que nos costara entender aquello de la puesta en valor de un territorio que sólo contiene vestigios, vestigios que son -más que todo- movimientos de piedras y de tierra, cuevas, alguna que otra pirca habitacional semi destruida, restos de utensilios, de ropa, calzado, etc., pero sólo cuando nos dimos a la tarea de visitar dichos lugares, encontramos el verdadero sentido de esa propuesta, aquello de salvaguardar, proteger, educar, mostrar, transmitir. En la loca geografía del Morro de Mejillones (Morro del Guano) y Punta Angamos, se percibe con claridad el pasado, este se encuentra ahí con las enormes estructuras (bases) por donde circularon los andariveles con que bajaban el Guano a caleta Ño Robles, un espacio creado para albergar una población entre el mar y los abismos, modelado por el agua y el viento, que vienen desde la meseta superior. Paredones infranqueables, peñones imponentes que nuestros connacionales supieron domar para extraer el tesoro más preciado de aquel entonces: las fecas de las aves marinas, el guano, aquel que revivía y revitalizaba los moribundos suelos de Europa.

 

En este territorio no solo ha existido un tiempo de ocupación y de explotación, vestigios (encontrados y dejados en el mismo lugar) nos indican que no se detuvo totalmente. Puede que su inicio y auge hayan comenzado por el año 1862, pero aún hoy, 160 años después, se sigue extrayendo guano en las laderas del Morro de Mejillones.

 

Pues bien, en honor a vuestro tiempo. Dejamos dos links que resultan de importancia para entender la geología y el establecimiento de las Guaneras de Mejillones,. El primero es de la Sociedad Garday-López, defensa de las Guaneras y el segundo es del Doctor Juan Brüggen y su geología de las Guaneras en Chile.

 

Las Huaneras de Mejillones (Textual)

 

https://libros.uchile.cl/files/presses/1/monographs/399/submission/proof/files/assets/common/downloads_847a3ed6/Las%20huaneras%20de%20Mejillones.pdf


 

Geología de las Guaneras de Chile

 

https://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0064446.pdf