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miércoles, 10 de junio de 2026

TOCANDO EL CIELO

 

Tocando el Cielo

En el Salar del Huasco

Y el Tata Inti no nos abriga


 

Saludos tengan, estimadas y estimados amigos. Grato nos resulta el volver a reencontrarnos con ustedes luego de algún tiempo de ausencias y esto es debido a la búsqueda (in situ) preparación del material -que queremos subir- y la información que debe acompañar a nuestras imágenes.

 

Pues bien. Este fin de semana recién pasado nos fuimos a la Laguna del Huasco y, como se amerita y acostumbramos a hacer, quisimos buscar el origen de dicha palabra, Huasco, cosa que no resulta sencilla ya que en más de las veces abusamos de los expertos nacionales -gente que sabe- pero desestimamos a los foráneos -especialmente los vecinos- y estos territorios tienen un gran componente indígena y los más conocedores, en la mayoría de los casos, se encuentran por fuera de nuestras fronteras. De las múltiples teorías –incluyendo alguna algo descabellada- nos parece la más creíble que el nombre derive del vocablo quechua huayco, quebrada por donde corre el agua, que –como ha ocurrido con otras palabras de este origen- derivó por el uso en Huasco.

 

El Salar se encuentra en la comuna de Pica, Región de Tarapacá, a tan sólo 67 km de distancia de Pica siguiendo la ruta A-685 en dirección noreste, una ruta alternativa que, según algunos conocedores, estaba en un estado increíble y, lo más trágico, les creímos. La verdad sea dicha, una parte de ésta se encuentra asfaltada, el resto, unos 50 km, son tan sólo camino vecinal, con harta piedra, algo de chusca y bastantes baches y calaminas. Ahora bien, independiente del estado del camino, que retrasó mucho nuestros tiempos, hemos de indicar que los paisajes son increíbles, la sorprendente cantidad y variedad de flora y la vista de animales que transitan despreocupados por el camino y no se asustan ante nuestro paso, hace más ameno el accidentado viaje.

 

Los estudios científicos han determinado que este Salar es un vestigio de lo que fue un lago pleistocénico que abarcaba desde el Lago Titicaca en el sur del Perú hasta la región de Antofagasta en Chile. La evolución climática provocó que este lago paulatinamente se fuera retirando, quedando como prueba de su existencia el humedal que hoy conforma el Salar de Huasco. Pues bien, los vestigios están ahí, con sedimentos lacustres, depósitos de toba y líneas de costa. Se estima que, en dichos tiempos pretéritos, el agua subió de 15 a 18 metros, 30 metros por encima de la superficie actual del salar, formando un lago de 110 kilómetros cuadrados.

La profundidad máxima del agua pudo haber alcanzado 50 a 55 metros. Una terraza de corte de olas se encuentra a unos 30 metros de elevación sobre el salar, y se formó un delta fluvial donde el río Collacagua entraba al lago. El nivel máximo del lago se ha correlacionado con el lago Tauca en el Altiplano y su eventual secado con el Óptimo Climático del Holoceno. Cuando se evaporó, dejó las sales que ahora se encuentran en el Salar.

 

Hemos de decir que sus condiciones geomorfológicas y climáticas no favorecieron el asentamiento humano, sin embargo, la cultura Aymara, establecida en los alrededores, lo integró como parte de sus mitos y rituales religiosos. Es reconocido como uno de los humedales más prístinos del altiplano, además de una importante reserva hídrica en uno de los lugares más áridos del mundo.

 

Gracias a lo anterior es que este Salar se convierte -en la actualidad- en un hábitat esencial para el desarrollo de la biodiversidad de la zona, atrayendo un sinnúmero de especies. Su ubicación lo transforma en un escenario de relevancia en una de las rutas migratorias de aves más importantes, siendo esencial para el anidamiento de varias especies. Sus condiciones climáticas también favorecen la proliferación de matorrales y plantas características del altiplano.

 

Por todo lo anteriormente expuesto es que, en el año 1996, fue declarado área protegida como Humedal de Importancia Internacional, de acuerdo con la Convención RAMSAR, acuerdo que busca preservar humedales alrededor del mundo. Posteriormente, el 9 de mayo del 2005 y gracias a sus particularidades y su valor ecológico, el Salar de Huasco es declarado Monumento Nacional en la categoría de Santuario de la Naturaleza, pasando a ser administrado por Bienes Nacionales. Sin embargo, el 05 de junio del 2010, por petición de la CONAF, adquiere la categoría de Parque Nacional, pasando a integrar la unidad número 100 del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado. Esta categoría fue revocado en febrero de 2014, debido a la falta de participación de la población indígena en el proceso. Se restituyó dicha categoría -de Parque Nacional- recién en marzo del 2023.

 

La vegetación presente en dicho territorio -que no pudimos recorrer a cabalidad y que nos insta a volver- incluye varias especies endémicas, como Polylepis tarapacana y la yareta. En el salar mismo se encuentran varias comunidades vegetales, incluyendo humedales de bofedales con Oxychloe andina y Zameioscirpus atacamensis y praderas salinas con Carex misera. Los mamíferos incluyen zorros, llamas, tucotucos, vicuñas y vizcachas. Otros animales son los peces Trichomycterus y Orestias, las ranas de agua del Perú y Telmatobius chusmisensis, lagartos Liolaemus, caracoles Biomphalaria y ácaros oribátidos. Nos indican los expertos que, estos peces -Trichomycterus y Orestias- también se encuentran en la cuenca del río Isluga y lo más probable es que llegaran a Huasco a través de una conexión pasada con algún otro afluente.

 

Entre las aves destacadas del Salar del Huasco se incluyen el caití, el cóndor, las tres especies de flamencos, el piuquén, la gaviota andina, el queltehue de la puna, el colegial del norte, el playero de Baird, el huairavo, el churrete de alas blancas, la tagua gigante, la perdicita chica, el pitotoy chico , el suri , el chorlito de la Puna, el pato puna, la perdiz de la puna, el blanquillo y el pollito de mar tricolor. En este Salar llegan a reunirse unos tres mil flamencos, en la época de anidación, siendo también una importante parada para las aves migratorias.

 

El ecosistema del Salar del Huasco es muy diverso y se dice que se utiliza como modelo para otros ecosistemas de salares chilenos. Tanto la flora como la fauna incluyen numerosas especies endémicas y algunas otras que podrían llegar a descubrirse. Lo bueno, aquello que hay que resaltar. Afortunadamente, el impacto humano general en el ecosistema terrestre del Salar del Huasco es pequeño.

 

El frío -especialmente el viento- es muy intenso por esas alturas, hablamos de los 3.800 m.s.n.m por donde nos encontrábamos y los 4.200 m.s.n.m por donde tuvimos que pasar para acceder a los caminos que nos bajan a los llanos intermedios de la Pampa del Tamarugal. En esta oportunidad no volvimos a Pica, por el camino vecinal recomendado, ya que serían demasiadas las horas que se requieren para deshacer nuestro trayecto y estábamos muy lejos de casa, por tanto, tomamos por el Camino Collahuasi, ruta A-651, ruta compleja, de mucha pendiente y curvas cerradas. Los que quedaron en este camino -que son muchos- así nos lo hacen saber, por lo tanto, a confiar en las manos de nuestro gran conductor, Rodrigo. Luego de algunas horas, llegamos sanos a nuestro destino.

 

Una gran odisea que bien valió la pena de vivir y de recordar.



















 


jueves, 1 de mayo de 2025

LOS TILLANDSIALES DE TARAPACÁ

Los Tillandsiales de Tarapacá

(Por donde habitan los Claveles del Aire)


Nos habíamos propuesto, para este nuevo viaje a región de Tarapacá, el visitar los enormes Tillandsiales que se podían admirar en los cerros (a simple vista) muy cercanos a la localidad de Iquique y muy especialmente por la comuna de Alto Hospicio. Nos parecían tan cercanos a la carretera e independiente de los cercados, las grietas y la arena que forman parte de la subida a las cumbres, nos dimos el tiempo, el ánimo y tuvimos el apoyo de un pequeño contingente – de nuestra gente – para subir los arenales y contemplar esta sorprendente formación, maravilla de la naturaleza y comprendemos muy bien que, lo que allí hay es lo que va quedando, lo que resta de un pasado más venturoso de la flora de esta región y siempre nos inunda la esperanza de que todos – sean los locales o foráneos – sepan apreciar, comprender y proteger.

 

La Tillandsia landbeckii Phil.

(Tal cuál)


Tillandsia. Es el nombre genérico - de la especie sobre la cual hablaremos hoy en día - y que fue dado por Carlos Linneo en 1738 en honor al médico y botánico finlandés Dr. Elías Tillandz, originalmente Tillander. Estas especies (Tan especiales por su crecimiento y vida) corresponden a plantas aéreas de la familia de las Bromeliáceas (Bromeliaceae), generalmente desprovistas de raíces y que crecen en las zonas costeras del Perú y de Chile, por alturas que oscilan entre los 600 y 1200 m. s. n. m. muy cercanas al mar y que sobreviven tan solo por la camanchaca o neblinas costeras.

Esta especie contiene tricomas (una estructura que se asemeja a un pelo o filamento) que se encuentran en la superficie de las hojas, por donde captan y absorben la humedad del aire ya sea en forma de rocío o por simple condensación.  De igual manera en esta superficie, de la hoja, nos encontramos con estomas (poros o aberturas minúsculas en la epidermis de las hojas) que regulan el intercambio de gases (como CO2 y O2) y agua entre la planta y el ambiente. Han de saber que, una mayor cantidad de agua en la superficie de la hoja reduciría el intercambio de CO2 impidiendo la fotosíntesis.

Las plantas jóvenes presentan sistemas radiculares (raíces) cuya función parece consistir – solamente - en ayudar a fijar a la planta y evitar así que sean arrastradas por el viento.

Nos dice la literatura que, las semillas o tallos vivos que se desprenden se suelen fijar a concreciones, a veces muy pequeñas, donde inicia la semilla o la planta juvenil su lentísimo crecimiento.

 

¿Cuánto viven estas plantas?


Según los estudios y los investigadores, pueden vivir mucho tiempo y las que van muriendo van conformando el piso para las nuevas generaciones de Tillandsias.

Estos Tillandsiales de Tarapacá han de contar con miles de años de vida, es decir, generación tras generación, unas sobre otras.

 

¿El destino de estos Tillandsiales?

 

Hemos encontrado nuestros propios campos de Tillandsias en Antofagasta-Chile, una especie diferente a la presente en Tarapacá, pero podemos advertir – basados en nuestra evidencia - cuál será el destino de todas las especies que habitan este norte (eso no es difícil). El ciclo climático por el que atravesamos, el cambio climático que hemos ayudado a generar, la perdida de espacios (por diversos factores), la intrusión del sapiens-sapiens con sus colectas, los basurales (especialmente de químicos), etc, no resultan para nada auspiciosos y tal vez no baste con solo limitar o impedir el paso de la gente, especialmente cuando los cambios no pasan por la presencia o ausencia de las personas, más bien, llegará el momento en el cual la intervención deba ser más directa y llegado dicho momento, hemos de contar con las personas y los estudios suficientes, válidos y atingentes, para que no solo se hable de protección, más bien de recuperación. El mirar de lejos a veces no basta.

 

En conclusión.


El 99% de las especies que han existido en este planeta se han extinguido y ese es el camino de todas las especies. Antaño, dichos eventos eran por factores del planeta o exógenos, hoy va con la innegable ayuda del hombre.

Entonces, si queremos preservar lo que va quedando, no basta tan solo con mirar.