miércoles, 25 de septiembre de 2013

HISTORIA DE LA BIODIVERSIDAD EN LA CIUDAD DE ANTOFAGASTA.


Historia de la Biodiversidad en la ciudad de Antofagasta
(Teorización sobre evidencias científicas globales [¹])

([¹] Teorizar, es un ejercicio mental que implica, justamente, realizar una abstracción para poder trabajar más fácilmente con ella y poder así sacar conclusiones de aplicación general.
Pero para poder realizar esa abstracción, se debe conocer apropiadamente el tema, las cosas o los sujetos sobre los que estamos hablando, de lo contrario las conclusiones serán erradas)

        Si conocemos el origen geomorfológico de la región de Antofagasta, es decir, cómo se fueron formando los diversos sectores que nosotros admiramos constantemente, podemos preguntarnos y -de cierta manera-,  respondernos algunas interrogantes:
 - ¿Cómo se estableció la vida silvestre en la cordillera costera, con sus características tan especiales? 
-         ¿A qué se debe el alto grado de endemismo en sus especies? 



   Sabemos que los ecosistemas del norte de Chile son esencialmente desérticos, caracterizados por una productividad muy variable y que dependen básicamente de las  precipitaciones y la disponibilidad de nutrientes.  Esto es causado por los elementos del clima, como lo es el sol, el viento y el agua, los cuales están íntimamente interrelacionados, ya que la energía solar incidente produce modelos térmicos que acoplados con la rotación de la tierra y los movimientos alrededor del sol, generan los vientos dominantes y las corrientes oceánicas, como la corriente fría de Humboldt (que  fluye desde el sur al norte a lo largo de la costa) lo que causa que este territorio posea un clima cálido y extremadamente seco. Estas corrientes de aire y agua influyen a su vez fuertemente en la distribución de las precipitaciones, sin embargo, y a pesar de las características extremas, en Antofagasta existe una abundante vida,  que conforman los ecosistemas desérticos, los cuales son el resultado del suelo y  las precipitaciones localizadas.  
   Una vez que se genera una superficie propicia para el  asentamiento de vida, deben darse simultáneamente las condiciones  para que estos organismos puedan prevalecer en el tiempo, lo cual es de gran dificultad, debido a que el sector del desierto costero de Antofagasta, se cataloga como un área de extrema aridez. Otro factor importante es la alta radiación y las variaciones térmicas entre el día y la noche, lo que se refleja en el grado de adaptabilidad de su fauna, considerada como especies Euri, por el amplio grado de tolerancia hacia estas condiciones ambientales extremas. En este sentido, podemos  inferir que estas especies han evolucionado frente a un alto grado de presiones ambientales y biológicas, pues vemos que los ecosistemas más diversos se encuentran en sectores de mayor altitud, generando núcleos o islas separadas, como es el caso de Morro Moreno y la quebrada de la Chimba, los cuales están divididos por largas planicies y quebradas con marcada sequedad.  Sin embargo, estas dificultades son superadas por las especies locales, debido a que las plantas y animales del desierto de Atacama, presentan adaptaciones fisiológicas y morfológicas específicas, para reducir el efecto causado  por la insuficiencia de agua. Estas adaptaciones les permiten colonizar los ambientes de poca humedad, como es el caso de dichos sectores, por estar bajo la influencia de la niebla o camanchaca que facilita el ingreso de humedad hacia el interior del desierto costero, generando un ambiente apropiado para el establecimiento localizado  de los ecosistemas. La fauna más común, corresponde a roedores, reptiles, zorros y distintos tipos de aves, los que pueden ser apreciados en la zona que cohabitan con formaciones vegetacionales en donde predominan las   cactáceas, herbáceas y arbustos.  Estas especies de climas desérticos se pueden caracterizar por las siguientes adaptaciones:
-              En general, las plantas exhiben un ciclo vital corto. 
-        Se desarrollan en las estaciones húmedas (lluviosas o de aumento en las precipitaciones) y sobreviven a la sequía en forma de semilla. 
-              Los cactus conservan el agua disponible en la estación seca. 
-           Los animales del desierto compensan la perdida de agua (o deshidratación)  permaneciendo activos solo en lapsos comprendidos entre la puesta y la salida del Sol, que es la parte más fría del ciclo circadiano. 
-           El agua que los animales ingieren,  está presente en los alimentos como agua metabólica. 
-            Utilizan un tipo especial de fotosíntesis conocida como el camino del “CAM” para la fijación del CO2; Este mecanismo se nombra como Mecanismo Ácido de  las Crasuláceas; las plantas que utilizan esta vía metabólica son las conocidas como las suculentas (como los cactus) Como parte de su adaptación a este tipo de ambientes secos, las plantas solo abren sus estomas en la noche para capturar el CO2,  donde se fija este gas para continuar con la ruta fotosintética. Al salir el Sol, las estomas se cierran para impedir el agua por evaporación durante el día.
   Dentro de estas características podemos agregar dos estrategias reproductivas que facilitan la dinámica poblacional y que tiene relación con la reproducción, donde los vegetales de los ecosistemas desérticos se caracterizan por  desarrollan estrategia reproductiva r, y los animales en general, estrategias reproductivas k.  Para las plantas por ejemplo, la estrategia r representa generar un número muy amplio de semillas con un alto grado de resistencia a las presiones del ambiente como la depredación y la desecación, pues estas semillas deben ser capaces de soportar en estado de latencia, hasta la llegada de las condiciones adecuadas de humedad y temperatura con la finalidad de germinar. Sin embargo, la estrategia k usada por los animales, es restrictiva principalmente en el número de descendientes. Por ejemplo, los zorros y mamíferos pequeños como los roedores, por lo general gestan pocas crías, las cuales  sincronizan este proceso  con los periodos de bonanza alimenticia, entregándoles particulares cuidados.  Las arañas y escorpiones, cuidan a sus crías después de la eclosión de los huevos, invirtiendo gran energía en este proceso. En ambos casos lo que se pretende es  entregar la máxima esperanza de vida a los reclutas. Ambas estrategias reproductivas r y k, son exitosas para las especies que las adoptan, lo que puede ser corroborado observando el alto grado de especificidad y la persistencia actual de dichas especies. 


Pero ante lo planteado, podemos generar una serie de interrogantes, tales como:
 
1) ¿Pueden haber estado unidos estos dos sectores en su historia biológica?  
2) ¿Cuál es el nivel de endemismo de las comunidades, en la cordillera costera de la región de Antofagasta? 
3) ¿Cómo llegaron las primeras especies a dichos sectores?

   Si bien es claro que para los insectos existen diversas estrategias de colonización, no es menos cierto que para otros artrópodos no insectos, les resulta más complicado realizar este proceso por las grandes distancias. Los coleópteros por ejemplo, pueden volar grandes territorios hasta encontrar alimento o las condiciones adecuadas para el asentamiento de sus larvas, sin embargo, para  escorpiones y arañas es más complicado por su naturaleza vágil.  Entonces, ¿Cómo explicamos nuestra primera pregunta, para especies que no pueden desplazarse grandes distancias? Seguramente estos invertebrados pudieron ser participes de un proceso vicariante tardío, resultado de la desertificación de una zona de tipo tropical durante el periodo Plio-Pleistoceno, ya que la cordillera de la costa presenta en toda su extensión latitudinal, un importante número de especies endémicas, lo que podría reflejar una situación de aislamiento espacio-temporal. Y que a su vez explicaría que los ambientes altomontañosos se comportaran como islas y representaran una discontinuidad geográfica en la distribución de la entomofauna.   Para resolver estos problemas algunas especies de plantas  generan semillas pequeñas, las que pueden ser eventualmente dispersas por el  viento; otras pueden resistir los jugos gástricos de aves y mamíferos los que portan hacia otras latitudes. Dichas semillas viajan kilómetros para finalmente ser expulsadas con abundancia de nutrientes en las deposiciones. Algunas arañas esperan los periodos de corrientes cálidas sincronizando la eclosión de sus huevos;  de esta manera, las juveniles extienden largos hilos de seda para ser arrastrados por el viento en un proceso llamado aero-estación, logrando colonizar nuevos territorios.
  

   Todas las estrategias de colonización tienen como factor limitante las presiones biológicas, tales como la depredación y la competencia, además de las condiciones ambientales como la luminosidad, radiación, temperatura y humedad, ya que estos factores pueden incidir en la prosperidad de los individuos colonizantes. Esto, en cierta forma, responde en parte a los primeros cuestionamientos, pues induce a pensar  que el grado de endemismo de Morro Moreno y la Quebrada de la Chimba, podría estar vinculado fuertemente con  los límites geográficos.  Por otro lado, cabe mencionar que el aislamiento biológico que presentan estos ecosistemas,  lo hacen ser muy estables en el tiempo, pero simultáneamente, de gran  sensibilidad dada la falta de perturbaciones externas. Este es un asunto de gran relevancia, pues comprendemos que cualquier perturbación ambiental o biológica, puede desencadenar problemas en su estabilidad. La erosión, por exceso de precipitaciones  puede actuar como agente dinámico, afectando al suelo y su estructura, causando grandes movimientos de sustrato de forma repentina.  La resequedad causada por periodos de sequia continua, la invasión de especies foráneas o la polución causada por el hombre, son algunos de los impactos que pueden gestar la pérdida parcial o total de un ecosistema, en cualquier etapa de la vida de este. 
Una breve reflexión.
   Hoy en día, en que la actividad humana está causando cambios globales, y una serie de modificaciones a gran escala en la naturaleza, se hace imperiosa la necesidad de tomar  conciencia a nivel local,  acerca  del cuidado y la preservación de nuestros santuarios ecológicos, particularmente por la contaminación y el exceso de consumo de las napas freáticas, que ha contribuido a la desecación de importantes bofedales y aguadas que sustentan la vida de una infinidad de especies. Esta toma de conciencia es justamente lo  que Caminantes del Desierto  quiere incentivar, principalmente en los jóvenes exploradores, generando la necesidad de  investigar, descubrir y preservar el incalculable valor patrimonial  que silenciosamente le da vida al desierto más árido del mundo.  Por último, esperamos mediante este pequeño aporte, que se logre estimular el interés de  profesores y estudiantes, manifestado en interrogantes, dudas y cuestionamientos, los  que han de constituir el pilar fundamental del verdadero conocimiento.