miércoles, 26 de abril de 2017

LA HISTORIA DE LA NATURALEZA DE ANTOFAGASTA



La Historia de la Naturaleza Antofagastina

     Nuestro planeta ha tenido cambios en su clima desde tiempos remotos y los seguirá habiendo mientras exista como tal. De igual manera tenemos claro que el hombre ha influido directamente en el clima y los resultados son apreciables, pero ¿Cómo han afectado estos cambios a los frágiles ecosistemas de este norte? ¿Cuánto ha sido el daño ocasionado por el hombre a nuestra biodiversidad?

     Hemos leído y escuchado múltiples comentarios sobre una región muy distinta a la actual hará unos miles de años atrás. Inclusive. Hay documentales que guardan relación con nuestro territorio y la biodiversidad que existió en estas zonas.


Como se formó el Atacama

     Unos miles de años en el futuro. Digamos hoy en día. Lo que percibimos como naturaleza, son los vestigios. Los últimos enclaves de épocas remotas y que subsisten gracias a la camanchaca. Tal vez unos pequeños cambios o leves modificaciones en la corriente de Humboldt, en las alturas, inclinación de la tierra, etc. Lleven a su desaparición. Pero lo consideramos como el efecto de la naturaleza sobre sí misma. 

El Desierto Absoluto

Aquello que es acción directa de la Naturaleza.

     Según estudios, especialmente “HISTORIA DE LA BIOTA CHILENA” de Claudio Latorre dice:

     Estudios paleoclimáticos realizados en el Altiplano indican la presencia de una fase muy húmeda a finales del Pleistoceno. Extensos “paleolagos” existieron entre hace 14.000 y 9.000 años (a.p.) (Geyh y otros, 1999; Grosjean y Núñez, 1994; Grosjean y otros, 2001). Sin embargo, datos concretos sobre los impactos que tuvieron estas fluctuaciones climáticas sobre la vegetación del desierto eran prácticamente inexistentes hasta comienzos del presente milenio (Betancourt y otros, 2000). Esto fue remediado mediante el estudio de paleomadrigueras de roedores: acumulaciones de fecas, restos vegetales, huesos y atropados encasillados en una matriz de orina. Estos depósitos, preservados por miles de años al abrigo de cuevas y aleros, han sido encontrados en todas las zonas áridas del mundo y son comunes en zonas rocosas del desierto de Atacama (Betancourt y Saavedra, 2002). Fechados de radiocarbono (14C) realizados sobre paleomadrigueras en el Atacama indican una abundancia de estos depósitos en el lapso comprendido entre los 14.000 y 10.000 años cal a.p., pero existen algunos que presentan edades “infinitas” (superiores a 50.000 años, más allá del rango del método de 14C) (Latorre y otros, 2002; Maldonado y otros, 2005). A la fecha, los principales resultados indican que, al norte de los 25ºS, fuertes aumentos en la precipitación estival en hasta dos o tres veces la cantidad actual produjeron desplazamientos altitudinales y latitudinales de especies vegetales. Estos aumentos se produjeron principalmente entre los 13.800 y 9.500 años cal a.p., con eventos menores entre los 7.500 y 6.000 y los 4.500 y 3.000 años cal a.p. (Latorre y otros, 2002; Latorre et al. 2003). Muchas especies de gramíneas de la estepa alto-andina descendieron hasta 1.000 metros hacia el margen del desierto absoluto, formando ahí una comunidad vegetal que en momentos llegó a tener una riqueza de especies entre cinco y seis veces superior que la actual.

Vegetación por sobre los 1000 m.s.n.m.

     Todo esto ya lo debemos saber, porque es importante, porque es nuestro y se enseña en los colegios y liceos de nuestra región.


Aquello que es acción directa del hombre.


     Durante miles de años el hombre habitó apaciblemente en estos espacios que hoy conocemos como Antofagasta. Los Changos se establecieron en la franja litoral del desierto de Atacama, obteniendo sus recursos de subsistencia en el mar y en nuestros ecosistemas. Recolectó vegetales en las quebradas haciendo más variada la dieta (Arqueóloga Bente Bittmann von Helleufer) y cazó Guanacos por su carne (según los entendidos cuando las condiciones del mar impedían la pesca y colecta de mariscos) Esta armonía con la naturaleza duró miles de años hasta que llegó la civilización. Esa que nosotros conocemos.

     Cuando empezamos a sumar: Cambio Climático, acción del hombre sobre el clima y la acción del hombre sobre nuestra naturaleza nortina.

     A mediados de los 1800. En un principio eran pequeñas migraciones conformadas por hombres y algunas mujeres con un solo ideal. Extraer las riquezas de la tierra y volver prontamente a sus lugares de procedencia.  Gente de mucho esfuerzo, pero en una tierra escasa en recursos y de medios de subsistencia. Donde todo debía ser traído desde lugares lejanos.

     Esta gente se establece en improvisados asentamientos que se transforman con el correr del tiempo en villorrios hasta formar ciudades. Con el transcurrir del tiempo la idea de marchar se hace más lejana. Ahora su mirada se vuelca al desierto, sus pasos se adentran en él, hasta dominar lo que antaño era conocido como el despoblado de Atacama (Nombre errado según los estudiosos actuales)

La Chimba 2015

Algunas Fechas de Importancia.

- Cobija. Fundada en 1825 con el nombre de Puerto La Mar
- Gatico. Surgido en la época boliviana, sin fecha oficial de fundación.
- Tocopilla fue fundada como caleta en 1843 por el ingeniero francés Domingo Latrille Loustauneau.
- Taltal fue fundada el 12 de julio de 1858.
- Mejillones nace oficialmente el 24 de diciembre de 1862 con Juan López Alfaro. Pero sus laboreos de guano son muy anteriores. Remontándose a 1840-1850. Cuando llega Rudolfo Philippi a esta zona… Mejillones ya existía como caleta.
- Antofagasta fue fundada en 1868 y su primer habitante fue Juan López

Hubo un descubrimiento que afectó la vida y desarrollo de muchas ciudades.

- Placilla de Caracoles. Marzo de 1870. José Díaz Gana.

Ahora bien ¿Cómo obtenían los pioneros los recursos básicos para la subsistencia? El agua, los alimentos, incluso la leña

     Ya nos cuenta en su libro Don Isaac Arce, las dificultades de José Santos Ossa y de su caravana quién hubiese visto fracasar su exploración si no es por la ayuda prestada por el cateador Juan López al proveerlo de agua que traía desde Morro Moreno.

     Por otra parte, los escritos de uno de los prefectos de Cobija quién dice en sus cartas.

“Esta tierra ofrece pastos en buena calidad y cantidad para las acémilas entre los meses de septiembre y noviembre”. Una gran afirmación que no hemos podido corroborar en estos años de exploración. Había recursos, lo escaso era el agua. ¿Pero qué pasó con estos pastos a los que hace mención el prefecto?

     La población va en franco aumento acorde a los nuevos descubrimientos mineros y salitreros. Los barcos se encargaban en más de las veces en traer gente licor y agua. No así en traer alimentos y los accesorios de primera necesidad (Un tema de costos y beneficios). He allí cuando comienza el deterioro paulatino de nuestra flora y fauna.  La vegetación sirve de alimento a una población cada vez mayor de animales de tiro y ganado en pie. Los cactus y arbustos servían de leña para las cocinas familiares (Practica que se llevó a efecto hasta principios de 1940) y por supuesto la leña para las plantas resacadoras de agua establecidas en las ciudades más importantes. Estas faenas extractivas la pudimos comprobar en quebradas cercanas a Tocopilla. Especialmente en Caleta Buena y Cobija en donde las personas colectaban lo que ellos llamaban leña y luego la enviaban a las ciudades en carreta para su venta. 



     En recuerdo de sus muertos. Una práctica muy extendida en este norte. Ir a las quebradas en busca de flores para ornamentar las tumbas y para la venta. Estos relatos eran muy comunes de escuchar, aunque esta práctica impedía que las especies dejaran su carga genética (Semillas) y poco a poco fueron desapareciendo especies que eran habituales.

     En antiguos fogones encontrados en algunas quebradas de Antofagasta, Mejillones y Tocopilla, es posible distinguir osamentas de Guanacos que presumiblemente fueron faenados y consumidos en el lugar. (Sin data exacta) o bien la carne era vendida en el comercio. Incluso la cacería era una actividad social y familiar, contando algunas familias, con perros adiestrados en estas actividades. Los llamados perros guanaqueros.

     Las aves no sufrieron mejor destino. Muchas especies eran capturadas para ser vendidas como aves exóticas y de canto. Chirigües, jilgueros, cometocinos, yales, etc. Para aquellas aves que nidificaban cerca de la costa (Aves marinas), tenían la visita anual de aquellos que buscaban sus huevos para alimento. Recordamos as palabras de una abuela ya octogenaria que vivía en Mejillones que nos decía que cuando niña, su padre la llevaba donde había unos pajaritos que anidaban, eran miles de ellos y volvían con canastos con huevitos, los que preparaban de múltiples maneras. Con el tiempo los pajaritos se fueron perdiendo hasta que ya no volvieron. Al final agrega ¿Qué habrá sido de esos pajaritos?

Aves Marinas

Pero. Para corroborar nuestra historia, y darle mayor connotación. Quiero hacerles mención de algunos escritos y autores que nos llevarán en un viaje al pasado de nuestra región, a principios y mediados del 1800.


     Habíamos escuchado hablar de Jullien Mellet como una débil sombra del pasado regional. Más. De sus periplos, vicisitudes y escritos por esta América meridional, nada conocíamos hasta encontrarnos con las referencias del Profesor Horacio Larraín Barros. Pero podría haber pasado como una figura más de la historia si no fuese por un pequeño inserto en sus escritos. Un inserto que nos despertó la curiosidad y este comenzaba así:

"Se encuentra, igualmente en los alrededores  [de Paposo] una especie de ciervo [cerf], que se denomina Caribou cuya descripción  no es necesario hacer por tratarse de un animal bastante conocido [para el público francés].  Éste corre  extraordinariamente rápido y su cornamenta, más pequeña que las astas [Bois]  del ciervo común,  es apta para hacer  hermosas obras [de artesanía]. Se le hace hervir en cal [bouiller dans le chaux] y con  ello adquieren  una blancura igual que la del marfil  [ivoire]. Las uñas tostadas [l´ongle roti]  de este animal, aplicadas a las quemaduras [brülures],  las hace secar al instante. El Caribou habita siempre las comarcas frías [les pays froids]".

     Un francés en Paposo. Estamos hablando de los años 1808 y 1820. Describiéndonos la Caleta de Paposo y la presencia de un mamífero que denominó Caribou (Caribú).

¿A qué especie representaría este extraño animal que se nombra como Caribou?

¿El autor quiso referirse a nuestro gran ciervo andino, taruca o huemul tarapaqueño?

     Don Horacio Larraín afirma por qué esta especie se trataría sin la menor duda del (Taruca), con la denominación más cercana que pudieran entender los franceses.  Además, nos dice que: El hábitat actual del huemul andino o taruca   está restringido sólo a la cordillera de Arica. Le hemos visto un par de veces en los alrededores de Putre y Caquena (altiplano de Arica).  No se le conoce hoy en estado salvaje ni en Tarapacá, ni menos mucho menos en la Región de Antofagasta. Pero su presencia, testificada aquí por Mellet en 1815 en los cerros costeros de Paposo donde existe una vegetación de Lomas variada y singular provocada por las neblinas o camanchacas, nos prueba la existencia, en tiempos antiguos, de un rango de distribución mucho mayor que el actual, hoy de carácter residual o más bien, relictual.  Por la misma razón, sospechamos fundadamente que debió existir también en los oasis de niebla de la costa tarapaqueña hace uno o dos milenios atrás, cuando dichos oasis ostentaban una mayor superficie, y mayor variedad y vigor vegetacional. Tal vez futuras excavaciones en los oasis de niebla, en busca de paleo suelos, nos darán un día la razón.

     Pues bien. Si Don Horacio Larraín y otros observadores. Están en el camino correcto. El Caribou descrito por Mellet correspondería al Huemul del Norte (Hippocamelus antisensis D'Orbigny) Màs conocido como Taruca. El cuál es un mamífero en peligro de extinción perteneciente a la familia Cervidae, que habita las escarpas andinas, y sistemas orográficos próximos de Sudamérica. Una especie estrechamente emparentada al huemul del sur, con el cual tiene bastante similitud de aspecto (la taruca es más esbelta y de menor alzada). Taruca también es el nombre de la especie en lenguas aimara y quechua, y aunque no son lenguas relacionadas, en ambas significa venado. El nombre científico genérico significa "caballo-camello", porque al describirlo por primera vez se dudaba de su ubicación taxonómica.

Otro ejemplo. Extraído del libro: Viaje al Desierto de Atacama. Del doctor Rodulfo Amando Philippi. 1853-1854

     El último día del año. Ascendí el Morro de Mejillones, distante 2 leguas en línea recta y elevado unos 810 metros. Pocas excursiones me dieron tanta fatiga. No habiendo podido salir antes de las 9 tenía el sol casi perpendicular sobre la cabeza, no había ningún objeto que diese la menor sombra, el suelo era ardiente y el aire estaba perfectamente en calmo.  Varias veces me hallé tan exhausto, que creí no alcanzar nunca el cerro. El camino condujo por algún tiempo en la orilla.

Cumbre Parque Nacional Morro Moreno

     El terreno es formado por ripio estratificado horizontal y alternando en algunos lugares con capas de un trípoli blanquizco del grueso de 3 a 4 pulgadas al que había observado cerca de caldera. Después sube por encima de los escombros que cubre la falda escarpada y que muchas veces amenazan con venir abajo con el hombre que pisa en ellos hasta alcanzar una loma angosta que tendrá unos 400 metros de elevación. No había en todo este trecho el menor vestigio de una planta o de un insecto, pero millares de Caracoles vacíos del Bulimus xerophilus Phil. ¿Dónde viven estos caracoles y que comen? Creo que durante todo el tiempo de sequedad se esconden en la tierra saliendo solo cuando el aire es húmedo para comer los líquenes que cubren a menudo los fragmentos mayores de granito. Talvez hay también en los meses de invierno neblinas en estos cerros que producen una vegetación efímera de plantas anuales, plantas con cebollas, etc… 
     Observé muchos pequeños hoyos en el suelo con un montoncito de arena fina en su boca pero no logré conocer la terminación, faltando cualquier pajita para poder seguir su dirección. En esta loma tope con el sendero que toman los guaneros para llevar la leña de quisco de la cumbre del Morro a Angamos. Este Morro se levanta en forma de un pequeño cono de una grada elevada como 650 metros. En esta altura se muestra alguna vegetación. Me admiré mucho de encontrar rastros y estiércol de Guanacos ¿Hay acaso más vegetación en los meses de invierno?

     Mientras estaba en Mejillones, mis criados cazaron 2 Chinchillas vivas, que eran nuevecitas. La una escapó en la víspera antes de ser llevada a bordo del buque y el perro ratonero del Comandante se comió la otra.

     Actualmente el deterioro en los espacios de vida silvestre de Antofagasta no ha visto control. Los mamíferos han sido erradicados de esta parte de la cordillera costera y la flora se ha visto fuertemente intervenida por la erradicación de los polinizadores y la ocupación de los corredores biológicos ubicados principalmente en los faldeos de los cerros. El negocio de los áridos para la construcción interviene fuertemente los pocos sitios de naturaleza que van quedando disponibles y la cercanía con la ciudad suponen una pronta ocupación con fines habitacionales. Hemos de entender entonces que nuestra flora y nuestra fauna en este desierto son realmente un fenómeno que ha perdurado por miles de años y si no la cuidamos efectivamente. Es muy difícil que subsistan.

La Chimba 2015


     Este es un breve resumen de la historia de la biodiversidad de Antofagasta. Podemos agregar muchos ejemplos, pero el resultado seguirá siendo el mismo. Antiguamente era hasta plausible el sobrevivir a como diese lugar, sin respeto alguno por la naturaleza, El tema al fin y al cabo era sobrevivir. Más hoy. Con todo el conocimiento a nuestra disposición, es tiempo que enmendemos ese camino de destrucción, depredación y soberbia. Somos parte de este planeta y debemos ser parte de esta tierra. Así como resulta importante proteger al hombre del hombre, es importante proteger la casa donde vive este hombre. Nuestra Naturaleza.

La Chimba 2015