El Atacamus neotropicalis
Los pequeños gigantes de la aridez extrema
Son muy pocos los que pueden reconocer a este minúsculo del desierto (y de la costa) y han de ser muchos menos aquellos que lo han visto alguna vez en su medio natural. Algunos acotarán que es un sobreviviente de las adversidades, nosotros acotamos que es un bien adaptado, una especie muy bien adaptada a las condiciones extremas en las cuales prolifera.
Muy buenas tardes tengan, estimadas y estimados amigos.
Han de saber, que la ciencia –el conocimiento científico- no es algo estático, muy por el contrario, está siempre cambiando. Esto es mucho más cierto en lo que se refiere a los seres vivos y su clasificación y como ya hemos visto -en muchas ocasiones- un animal o planta que hemos identificado durante años por un nombre, los que hacen ciencia lo cambian de un día para otro y pasa a conocerse de una manera diferente. Así ha ocurrido con un pequeño insecto muy propio de nuestro desierto y de nuestra región, llamado –hasta hace poco- Maindronia neotropicalis.
Este insecto, que vive en lugares extremadamente áridos de la pampa –aunque también en la costa- pertenece a la Familia Maindroniidae, la que agrupa ahora a 5 especies (hasta hace poco eran sólo 3) que habitan en zonas áridas del mundo.
Esta familia ha sido dividida en 3 géneros, de manera que las especies de África y el Medio Oriente se mantienen en Maindronia: Maindronia bashagardensis, de Irán y Afganistán, Maindronia beieri, de Sudán y Maindronia mascatensis, de Omán y EAU. Por su parte, las especies sudamericanas se dividen en dos géneros nuevos: Atacamus, con la especie endémica de nuestro norte Atacamus neotropicalis y Peruatacamus, con la especie endémica del vecino país, Peruatacamus atunpacha. Entonces, con esta nueva clasificación, este pequeño habitante de las pampas y costa de nuestra región –y de Tarapacá- ha pasado a llamarse Atacamus neotropicalis.
¿Qué tiene esto de bueno? Que ya no sólo tenemos un insecto endémico –como lo teníamos-, sino que además tenemos un género que, con su solo nombre, ya nos ubica en el mapa. Más lindo habría sido que se llamase Antofagastanus neotropicalis, pero conformémonos con lo que hay.
Seguiremos esperando a ver si alguien realiza un estudio más exhaustivo y logra determinar si en efecto tenemos una especie, o en realidad son dos, ya que eso es lo que hemos pensado siempre. Nos resulta curioso que el mismo insecto pueda vivir en dos ambientes tan diferentes como pueden ser la meseta intermedia (la pampa) y la costa, a escasos metros del agua.
Sobre la Maindronia (Atacamus neotropicalis)
Fue descubierto e identificado por el Dr. Masarey el año 1906. Nuevos hallazgos fueron realizados por Don Luis E. Peña Guzmán en los años 70.
La Maindronia neotropicalis Wygod
Don Luis E. Peña Guzmán nos hace la siguiente referencia sobre la especie:
Durante los viajes que hemos realizado a través de las zonas más áridas del Desierto de Atacama tuvimos la oportunidad de encontrar un curioso insecto que enviado al Dr. Pedro Wygodzinsky, del American Museum of Natural History de Nueva York, lo ha clasificado como Maindronia neotropicalis Wygod.
Este insecto pertenece al grupo Maindroniidae del orden de los Thysanura, y es la única especie conocida del Nuevo Mundo. Las otras especies han sido descritas en Etiopía e Irán.
El encuentro original de esta especie fue hecho en la localidad de Junín, Tarapacá, en 1909 por el Dr. Masarey. Nuestro hallazgo lo fue en una zona de extrema aridez, como lo es la zona entre los 60 y 100 Km. al sur de Antofagasta en las inmediaciones de la Carretera Panamericana a una distancia aproximada de 25 Km. de la costa, bajo piedras de todo tamaño donde se refugia. Es un insecto muy escaso y difícil de ubicar, siendo su caminar muy rápido. Al ser molestado trata de esconderse bajo los pequeños pedregullos, entre los cuales se mantiene inmóvil. Lo hemos encontrado conviviendo con un extraño Solpugidae y especies de Tettigoniidae y de Scorpionida, ejemplares que hemos hallado muertos.
Da la impresión de que busca su alimento entre el detritus orgánico vegetal que se acumula en muy escasa cantidad bajo las piedras y entre sus resquicios, llevados allí por el viento del suroeste, probablemente desde las alturas de los cerros costeros donde ocurren neblinas que mantienen una vegetación de cierta importancia. Jamás hemos observado lluvias en esta zona, fenómenos que han de ocurrir rara vez, ya que hemos encontrado restos de variedad de insectos.
Vive en este lugar un extraño lagarto del género Phrynosaura posiblemente de la especie reichei Werner. Los doce ejemplares encontrados fueron mantenidos en cautividad durante varios días alimentándose con gránulos de leche disecada, los que eran recogidos por ellos rápidamente para ingerirlos en los escondrijos que formaron.


















































