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jueves, 3 de abril de 2025

EL VIEJITO CHASTUDO

El Viejito Chastudo

 


Brindamos las explicaciones por el nombre dado al artículo de hoy, el viejito chastudo.

Es simple, que no existan menoscabos, por parte de los que saben del tema o, por parte de Laúndez (quién lo sabe todo) ya que usamos combinados los nombres comunes de una sola especie, el Viejito o Chastudo, para titular nuestra publicación sobre el Oreocereus leucotrichus Phil., también conocido como (Sinonimia):

Echinocactus leucotrichus Phil.

Borzicactus leucotrichus (Phil.) Kimnach

Arequipa leucotricha (Phil.) Britton & Rose

Cereus hendriksenianus Backeb.

Oreocereus hendriksenianus (Backeb.) Backeb.

Borzicactus hendriksenianus (Backeb.) Kimnach

 

Chastudo, para quien no lo sepa, tiene el mismo origen y significado que chascón, ambos términos provienen de la palabra quechua ch’aska, despeinado. 

 

Aunque esta cactácea la hemos visto por las alturas de nuestro norte, desde Camiña en la región de Tarapacá, hasta la quebrada Vilama en la región de Antofagasta, siempre por sobre los 3.000 m.s.n.m., nos sorprendió el encontrarla por aquellos lares tan engalanada y radiante, es decir, por las alturas del Alto-Loa, en la comuna y provincia de Calama.

Tal vez su magnificencia en el terreno sea producto de las lluvias que han sido copiosas por el territorio, producto del invierno altiplánico y su colorido, el de sus espinas, la hace atractiva y visible desde la distancia. Les parecerá increíble, pero su tono dorado refulge con el sol acompañado de un exquisito manto verde, es la compañía de un sinnúmero de especies que tapizan laderas y cornisas.




Un hermoso espectáculo muy propio de este norte andino.

 

Oreocereus es un género de cactus perteneciente a la familia Cactaceae, conocidos solamente en grandes altitudes de los Andes. Comprende 42 especies descritas y de estas, tan solo 11 son aceptadas. Corresponden a plantas columnares a menudo ramificadas desde la base y de hasta tres metros de altura. Estas columnares cuentan con espinas fuertes y abundantes cerdas lanudas blancas. Sus flores son diurnas, de forma tubular y de color anaranjado o rojo. Tardan varios años en florecer.

 

La especie en cuestión:

Oreocereus leucotrichus (Phil.) Wagenkn.

Es una especie con espinas enormes y abundantes.



En cuanto al origen de su nombre, es decir, la etimología:

Oreocereus: nombre genérico que deriva del griego y significa "cacto de montaña".

Leucotrichus: Es la combinación de los términos griegos leukos, que significa “blanco” y trichos, que significa “pelo, cabello”.

 

¿Como reconocerla?


Presenta abundantes pelos sedosos, blancos, rojizos o negros, de 5 a 10 cm de largo. Espinas amarillas, marrón o anaranjadas, sin volverse grises con la edad; Flores cerca del ápice, de 8 a 10 cm de longitud, rojas con visos violeta. Fruto redondo, amarillento, de 4 a 6 cm de diámetro.

 

Distribución geográfica:   

En la precordillera andina desde la provincia de Parinacota en la región de Arica y Parinacota a la provincia de El Loa en la región de Antofagasta. Aproximadamente hasta quebrada Vilama

Es decir: Precordillera andina de las regiones norte de Chile, principalmente en laderas arbustivas áridas (rocoso-pedregosas o con exposiciones soleadas).

En cuanto a la altura. Algunos indican que, su distribución altitudinal estaría entre los 2.000 a 3.000 m.s.n.m. y otros entre los 3.000 y 3.800 m.s.n.m.

Basados en nuestros encuentros, estos siempre se han dado por sobre los 3.000 m.s.n.m.


A tener presente, especialmente cuando se presentan variaciones que nos harían suponer que estaríamos ante una nueva variedad de la especie:

 

Esta especie presenta gran variabilidad morfológica, de acuerdo a la altitud y condiciones climáticas puntuales del lugar donde se hallan las plantas. En niveles altitudinales superiores se encuentran plantas de tallos gruesos y muy peludos. En niveles altitudinales más bajos se hallan plantas de tallos más delgados, con menor número de costillas y más profundas, aréolas con menos pelos, con mayor número de espinas y más gruesas y de flores más pequeñas. En altitudes intermedias es posible encontrar ambas morfologías.

 

Dicen los expertos:

Se reproduce únicamente por medio de semillas, las que se desprenden del fruto cuando este madura y se descompone en el suelo.

Ya lo saben los traficantes. No llevarse los cactus, no prosperarán, tampoco las semillas, o mejor, ni siquiera visiten estos espacios.







miércoles, 2 de abril de 2025

EL TRICHOCYPHUS DEL ALTO LOA

El Trichocyphus del Alto Loa

(Una especie única)


La palabra extinción resuena fuerte - para aquel que la entiende a cabalidad - y es sabido que muchas de las especies que pueblan este mundo van por dicho camino. Tal vez, el interés de la preservación – conservar, salvaguardar, cuidar - vaya por los grandes mamíferos, las aves o los reptiles, es decir, por todas las especies que nos resultan atractivas, incluso domesticables, pero pocos hablan sobre los insectos y dichos seres, minúsculos, resultan ser muy importantes para la naturaleza, para su preservación, y también para nuestra subsistencia.

 

Dicen los científicos en un estudio publicado en abril del año 2022:

 

Los insectos han reducido su abundancia casi un 50%, y un 27% de las especies han desaparecido debido al calentamiento global y las prácticas intensivas de la agricultura.

 

Este resultado se ha obtenido tras combinar y analizar 264 trabajos científicos publicados durante 20 años. Este dato lanza otro mensaje aterrador: el 80% de la biomasa de insectos se ha extinguido en los últimos 30 años. Esto no solo implica la pérdida de biodiversidad de especies, sino la pérdida física y manifiesta de un elemento básico en la estructura de los ecosistemas. En los hábitats donde no ha habido una actividad humana intensa en la explotación de recursos, la pérdida de insectos es menor, por lo que deja claro que la solución para mitigar el impacto que causamos pasa por buscar métodos de consumo y producción menos agresivos.

 

Ahora ¿Qué pasa con los insectos de nuestra región?

 

Han de saber, que aún – hoy en día - se están descubriendo nuevas especies en este árido territorio y es probable, que muchas de ellas desaparezcan (se extingan) sin haber sido reconocidas por la ciencia, es decir, sin dejar vestigio alguno de su existencia.

¿Esto es algo que nos debiese preocupar como sociedad?

La respuesta siempre queda a vuestro criterio.

 

Por el Alto Loa

 

En nuestro último viaje a las alturas del Loa, nos encontramos con varios habitantes conocidos, pero también con uno nuevo, un hermoso escarabajo de la familia Curculionidae (la misma de los gorgojos y los burritos) que no habíamos tenido oportunidad de ver antes.

 

Este pequeño, de nombre Trichocyphus formosus, es único en su género (no existen otros Trichocyphus) y se encuentra también en Perú, Bolivia y Argentina. No obstante, existen tres formas de este escarabajo, que en algún momento llegaron a considerarse especies distintas, pero luego se dejaron solamente como variedades. De las tres que existen, Trichocyphus formosus var. formosus, Trichocyphus formosus var.  rubricollis y Trichocyphus formosus var. pulcher, esta última es la más bonita y llamativa. Y, casualmente, es la única que es propia exclusivamente de Chile, pues las otras se comparten con los países vecinos.



Habita por sobre los 2800 y hasta los 4000 msnm y lo encontramos viviendo sobre una planta del género Senecio, tal vez Senecio atacamensis. La literatura nos dice que, aunque sus especies hospederas nativas son Diplostephium, Senecio y Lepidophyllum, es común encontrarlos sobre la especie de uso agrícola Medicago sativa, la alfalfa.

 

No podemos decir más sobre él, por la simple razón de que no es mucho lo que se sabe, la especie no ha sido estudiada más allá de lo necesario para determinar su especie, como suele ocurrir con insectos que viven en lugares alejados. No obstante, sabemos que los curculiónidos son coleópteros fitófagos (es decir, que se alimentan de plantas) y si bien hay algunas especies que se consideran dañinas para la agricultura, también las hay que se consideran todo lo contrario, beneficiosas.

 

Resulta interesante el que si bien los curculiónidos en general, al sentirse en peligro, se hacen los muertos dejándose caer al suelo y quedando inmóviles, esta especie actuó de manera diferente, agarrándose con todas sus fuerzas a la planta y no soltándola en ningún momento. Obviamente, no le era necesaria tanta decisión, pues nosotros no queríamos otra cosa que apreciarlo y lo dejamos en su lugar después de fotografiarlo para ustedes.



Muy grato nos resulta el poder complementar la información que entregan las páginas oficiales sobre la flora y la fauna de nuestra región, el patrimonio natural de Antofagasta-Chile, ahora, si lo supieron exclusivamente por nosotros, mejor aún. 

Para eso estamos.