sábado, 4 de marzo de 2017

EXPLORACIÓN DEL LITORAL DE ANTOFAGASTA. 1885

Bienvenidos a las Miscelaneas Históricas. 

- La Chimba y la importancia de los Cactus.
- La Portada ya era conocida con ese nombre en los inicios de Antofagasta. 
- Los Guanacos de Cerro Moreno.
- 3500 litros en 24 horas. La Aguada de Morro Moreno. 
- Los Cementerios Changos usados como blanco de los Cañones de la Armada. 
- Caleta Constitución. El invento de Paraff.
- Los árboles de Tocopilla. 
- ¿Punta Alala o Punta Atala?

Todo esto en un maravilloso encuentro histórico con esta publicación.

Exploración Hidrográfica al Litoral de Antofagasta
Por Don Luis Pomar Ávalos
Capitán de Fragata
1887



RELACIÓN DEL VIAJE

    Comisionado en el mes de enero de 1885 para continuar la esploracion comenzada por la cañonera Pilcomayo sobre el litoral de Tarapacá i Antofagasta, salí de Valparaíso a fines de dicho mes, i a principios de febrero pude comenzar las operaciones que me habían sido encomendadas.

Capitán de Fragata. Luis Pomar Ávalos

     En efecto, después de un viaje de cuatro días en el vapor Laja, de la Compañía Sud-Americana de Vapores, en unión de los oficiales: teniente primero don Lindor Pérez Gacitúa i teniente segundo don Ricardo Beaugency, que debían integrar la comisión, arribamos a la rada de Antofagasta en la mañana del 25 de enero, en cuyo lugar se hallaba la Pilcomayo. Una vez a bordo de la cañonera nos impusimos de las instrucciones dadas por la Oficina Hidrográfica para el estudio.

Cañonera Pilcomayo

COMPARACIONES CON VALPARAÍSO POR MEDIO DEL CABLE SUBMARINO PARA DETERMINAR LA LONJITUD DE ANTOFAGASTA EL 15 DE FEBRERO DE 1885.

Horas de Z, cronómetro Mac-Gregor, núm. 2039, enviadas a Valparaíso:

El Punto "0" El Patio de la Aduana de Antofagasta

     Habiendo pedido el señor Ministro de Hacienda informe respecto de la destrucción de las rocas del puerto de Antofagasta que existen en el canalizo que conduce al desembarcadero, informe que en calidad de comandante de la cañonera Pilcomayo debía evacuar, el señor Comandante Jeneral de Marina tuvo a bien autorizarme, a mi salida del Departamento, para destruir las espresadas rocas aplicándoles superficialmente torpedos de dinamita, operación que llevé a efecto durante mis 'estudios en la rada, como así mismo la destrucción de otras que impedían el atracadero de las lanchas a los muelles. Las rocas del canalizo descubrían en bajamar, siendo un peligro constante para las embarcaciones del tráfico del puerto, particularmente en épocas de bravezas; mas ahora han quedado con un metro de agua en la mayor bajamar, sin que nos fuera posible destruirlas a mayor hondura, tanto por la falta de buzo i de aparatos de perforación, como por tener que atender al objeto principal de mi comisión i deber ausentarme de Antofagasta. Las embarcaciones menores pueden hoi pasar con mar llena sobre dichas rocas sin peligro de encallar.

LA CHIMBA

     La Chimba tiene una, aguada, aunque algo distante, en la quebrada de su nombre, que se halla al oriente. Sus vertientes distan 3 quilómetros de la playa i se encuentran a 200 metros sobre el nivel del mar. Las aguas son salobres i escasas, i se reúnen en pequeños pozos o cacimbas cuyos derrames alimentan durante la primavera una vejetacion raquítica, que nadie aprovecha, a no ser los animales que moran en aquellas serranías. En esta quebrada hai leña de copado en abundancia.

    Al Margen: El copado debe ser el Cereus peruvianus, quisco o cactus, mui abundante en algunas regiones de la serranía de la costa de Antofagasta. Es de tallo derecho, grueso, de color verde oscuro, ramoso i de flores de un purpúreo sucio i de 25 centímetros de largo. El copado se eleva recto hasta 6 metros i mas, i su corazón ofrece madera escelente para construcción de cabañas, confección de tablas, etc. Se utiliza también para hacer corrales para el ganado, i es así mismo el combustible más abundante i un gran recurso para los viajeros. Los asnos i las mulas lo comen cuando tierno, mediante el tino que tienen para tender las espinas

     Se nota al oriente de esta caleta un cerro arenoso que ostenta una gran mancha circular de fondo oscuro bastante notable, afectando la forma de un ojo de buei. Esta mancha puede servir para guiar a la caleta. La caleta de la Chimba dista por tierra de Antofagasta 6.5 millas siguiendo las inflexiones de la ribera. El tramo intermedio se llama costa Brava, por ser en su mayor parte rocoso e inabordable; Desde la caleta Chimba principian los médanos de arena que siguen hacia el norte por el valle o garganta de Mejillones. Esta caleta presto buenos servicios durante la última guerra, desembarcándose por ella cañones de grueso calibre que sirvieron. para fortificar a Antofagasta, no menos que como escondite para algunos trasportes.

MORRO MORENO-JUAN LÓPEZ

     En la mañana del 25 me dirigí con el buque al fondeadero del morro Moreno, llamado Abtao, situado al SE. del monte, donde surgí una hora después en 33 metros de agua, filando 82 de cadena. Desde caleta Chimba hacia el norte la costa cambia de aspecto; se, hace barrancosa con escarpes cortados a pique i limpia a su pie, elevándose aquellos a 30 o 40 metros de altitud. A 3.5 millas al norte de la Chimba se destaca de la costa, como a 200 metros de ella, un enorme farellón llamado la Portada, que por tener un gran hueco en su centro afecta la forma característica de su denominación. Como a una milla de la Portada, hacia el norte, existe también un pequeño atracadero para botes, mui continjente, llamado la Lobería. Allí suele establecerse un establecimiento de temporada para beneficiar los lobos marinos que abundan en la comarca.

     Todo este tramo de costa mide una estensión de 9 millas, i converje suavemente al N.O. llegar a caleta Vieja (Rinconada), que es donde termina el fondo del saco de la grande ensenada o bahía Moreno.

     Por otra parte, la aguada del monte Moreno, que se halla al sur de la costa barrancosa del cerro de su nombre, solo dista 3 millas de caleta Abtao, siguiendo el faldeo de los cerros. Esta aguada solo es accesible por mar i con buen tiempo i por un pequeño desembarcadero entre piedras. El agua destila dentro de una caverna de forma irregular cuya boca tiene de 6 a 7 metros de alto por 5 de ancho. Su cavidad se interna como 10 a 12 metros; la base se halla a la altura de las más altas mareas, pero asciende suavemente hacia el interior, para terminar en un oscuro i estrecho rincón. 

     El agua filtra por todas partes i se reúne en un pequeño pozo artificial, donde existe un tubo de fierro que presta facilidad para colectarla. Según los datos comunicados por el teniente Valenzuela, que fue comisionado para el reconocimiento de la aguada de Moreno i ver si podía contarse con ella para las comisiones que venían por tierra, se sabe que después de varios esperimentos la aguada puede producir unos 3500 litros en 24 horas, sin tomar en cuenta los derrames i filtraciones. 

     El lugar de la aguada se reconoce por unas pircas de piedra negra, visibles a larga distancia, que sirven de abrigo a los viajeros que recorren la costa i que van en busca de agua. La gruta también se distingue desde el mar por aparecer su boca como una mancha oscura. El agua de Moreno es un tanto salobre, pero es de mejor calidad la que destila del cielo de la gruta; ésta es Visitada por los pescadores de la costa, que aprovechan también su tiempo en la caza de guanacos, que suelen bajar de las altas cumbres del monte Moreno. Más tarde fuimos participados por los cazadores con carne de ese rumiante.


CALETA CONSTITUCIÓN

     Al presente, la caleta Constitución se halla completamente desolada, no obstante, la importancia de las minas de la comarca vecina al monte Moreno. Su vida es hoi pues, transitoria, sirviendo solo de asiento a los pescadores de la costa, que hallan en ella abundante pesca de peces i mariscos, pues en sus playas se encuentran con profusión erizos i choros, estos últimos tan buenos i grandes-como los afamados que en otro tiempo existían en la isla de la Quiriquina. 

     Esta caleta la visité por primera vez en l858, embarcado entonces como guardia marina en la corbeta Esmeralda. Esta nave fue tal vez el primer buque de guerra chileno que la visitara, encontrando en ella a la fragata mercante Sportman, de bandera norte-americana, que cargaba metales con permiso de las autoridades de Cobija, autorización que no fue reconocida por nuestro Gobierno, siendo, por consiguiente, apresado el buque i remitido a Caldera, en cuyo puerto fue dejado después en libertad. 

     La espresada caleta desempeño también un papel importante en el gran negocio conocido con el nombre de Oro Paraff, estableciéndose en ella grandes canchas i buenos edificios para acopiar los metales de cobre que debían ser trasportados a los vecinos campos del oeste de Santiago, donde, en hornos construidos apropósito, debían producir todo el oro que contenían. Mas, hoi no existe en la caleta el menor vestijio de tales artefactos, como suponemos, no se obtuvo en Santiago un solo adarme de aquel codiciado metal. 

     Las huacas o sepulturas de los antiguos aboríjenes de estas comarcas, que existían en la isla Santa María, señaladas por pequeños círculos de piedras, se han estinguido en el día por completo, no habiéndonos sido posible encontrar ninguna en varias escavacionés que se hicieron al efecto. En cambio, se halló un casco de granada que por su segmento esférico debió pertenecer a la vieja i gloriosa Esmeralda, que por aquella fecha disparó al blanco sobre la citada isla.


COBIJA

     Aguada i víveres. —No hai agua fresca, a no- ser la de una corta vertiente. qué se halla al oriente de la quebrada de las Canas, pero que no basta para el consumo. 'Se usa mas comúnmente agua resacada, para los animales la que se obtiene de los pozos del Algarrobo, que se hallan cerca de la playa 1 a 2 quilómetros al sur de Cobija .. El pueblo no cuenta con otros recursos que los que vienen de afuera. Los puertos australes, como Coquimbo i Valparaíso, etc., lo proveen de víveres por medio de los vapores que frecuentan periódicamente la rada. Igual cosa ocurre con los demás elementos, por cuyo motivo los buques que arriban a Cobija no deben contar con proveerse allí.


DESEMBOCADURA DEL RÍO LOA


     Por mi parte hice un reconocimiento yendo en bote a la desembocadura del Loa, i estrañé no encontrar la caleta que espresan los derroteros frente a este río siendo su playa completamente brava e inabordable i sin ningún abrigo para los buques. Las ondulaciones del mar se sienten desde mui afuera solo pude llegar con mi bote hasta sondar 10 metros de profundidad.  Desde mi embarcación pude notar que las aguas del rio eran turbias i mui escasas, corriendo con bastante descenso. Por el contrario, la costa que media entre el río Loa i Punta . Arenas, que abraza una estension como de 13 millas, es un tanto abrigada, pudiendo reconocerla un buque a 3 o 4 cables de distancia. En este trayecto se encuentran pequeños atracaderos más o menos continjentes para botes, que los pescadores llaman ucos nombre de oríjen americano.


TOCOPILLA

     Puerto, de Tocopilla. La ensenada que lleva este nombre se abre al N.E. de la punta Algodonales; es abierta i ofrece surtidero . en 20 a 30 metros de profundidad i a 2.5 cables de tierra.

POBLACIÓN.— Hai un regular caserío de madera, siendo algunas habitaciones de dos pisos; pero ninguna construcción es digna de nota. Su población actual.se estima en 4000 almas, en su gran mayoría nacionales; gran parte de los estranjeros son bolivianos i los restantes pertenecen a diversas nacionalidades.

Recursos.— Los buques que surjen en Tocopilla pueden obtener algunos víveres, a precios relativamente altos, i agua que proporcionan dos máquinas dé resacar. También pueden obtenerse algunos artículos navales; los vapores pueden proveerse de carbón inglés i del país a precios moderados.

Autoridades.—-Existe un gobernador civil, que es a la vez comandante de armas; un teniente de ministro de aduana; un comandante del resguardo, que es también subdelegado marítimo, i un juez letrado.

Beneficencia.— Hai un hospital gratuito, que presta sus servicios a todos los enfermos que los solicitan, i un lazareto para asistir a los variolosos.

     Las crónicas no hacen mención de quienes fueron los fundadores de Tocopilla; pero se sabe que su asiento estaba ocupado desde tiempo inmemorial por indios changos bolivianos; mas solo alcanzó alguna importancia en los comienzos de este siglo, con la introducción de algunos mineros chilenos que hicieron conocer el valor de los veneros cobrizos. Más tarde, en 1835, algunos ingleses se radicaron allí i dieron forma industrial a la labor minera. Tocopilla es el más notable centro minero del tramo de costa entre Mejillones i el río Loa, Existen tres establecimientos de fundición de metales de cobre, llamados Bellavista, Buenavista i Tocopilla. Como todos los puertos de este litoral, Tocopilla ha tenido que esperimentar los destrozos producidos por las olas desbordantes que suelen ocasionar los fuertes temblores de tierra que .conmueven el litoral peruano. Tocopilla es uno de los puertos que se halla en comunicación activa con Bolivia, llegando el valor de las importaciones a : $300.000 pesos.

CALETA DUENDES


     El tramo de costa que media entré Duendes i punta Paquica es más o menos recto, escarpado i un tanto sucio. Por su medianía se abre la quebrada de Mamilla, alta, poco pronunciada i en la cual , se encuentra una buena aguada a más de 100 metros de elevación i alguna vejetacion arborescente, resaltando los; algarrobos, pimientos i algunas plantas trepadoras que se perciben desde el mar.  Mamilla es, pues, un pequeño oasis en esa parte del litoral. En la bocana de esta quebrada hai un mediocre desembarcadero que sirvió en tiempos pasados, cuando no tenían otra aguada que la suya. de donde proveerse los primitivos mineros changos de Tocopilla.

Índice

EL TRANQUE SLOMAN. EL OCASO DEL COLOSO DEL DESIERTO


El Tranque Sloman. El Ocaso del Coloso del Desierto





     El Tranque Sloman es una antigua represa hidroeléctrica localizada en el cauce del río Loa, en la comuna de María Elena, Chile, a 186 km al norte de Antofagasta. Fue construida por el empresario alemán Henry Sloman, con la finalidad de abastecer de energía eléctrica a las oficinas salitreras Buena Esperanza, Rica Aventura, Prosperidad, Grutas y Empresa.
    Su construcción, que requirió unos doscientos obreros, se inició en 1905, finalizando las obras en 1911. La planta hidroeléctrica fue desmantelada en 1965, y el tranque en la actualidad regula el riego de los agricultores del valle de Quillagua. Fue declarada Monumento Nacional el 15 de enero de 1980.

Construcción Tranque Sloman

¿Quién era Henry Brarens Sloman?

     Henry Brarens Sloman nació en Kingston upon Hull, Inglaterra, el 28 de agosto de 1848. Fueron sus padres, John y Alaine Sloman.  Su abuelo Robert Miles Sloman era constructor naval y propietario de buques en Hamburgo. Cuando su padre perdió todos sus bienes en la guerra de Crimea, envió a Henry y a su hermana Harriet donde sus parientes ricos en Hamburgo. Después de tener un aprendizaje como cerrajero, Henry fue alentado por su amigo Hermann Fölsch para emigrar a Chile, fue el padre de Fölsch quién le facilitó los costes del viaje. También fue Hermann Fölsch quien arregló para Sloman un trabajo en Iquique, donde posteriormente actuó como director de la compañía Fölsch & Martin. 

                                                  Henry Brarens Sloman

     Después de 22 años de trabajo para Fölsch & Martin, Sloman estableció su propio negocio de salitres en Tocopilla, Levantó la oficina Buena Esperanza y posteriormente otras como Bellavista, California, Empresa, Gruta y Santa Fe. De igual manera construyó sus propios muelles y organizó el transporte con los veleros más veloces de propia construcción, los llamados "Flying P-Linern", que hacían la ruta por el Cabo de Hornos.

Pero había un problema. El agua y la energía.

     La falta de agua era el mayor obstáculo para la empresa de Sloman. Sin amilanarse buscó la solución, pues el río Loa estaba a pocos kilómetros de las salitreras. Entonces surgió la idea: empozar las aguas del río y formar una laguna. Esa agua retenida se canalizaba y la caída del líquido provocaba gran presión. Así se obtenían dos efectos positivos: proveer de agua a las oficinas y, además, generar una planta de energía hidroeléctrica, en el desierto más seco del mundo. Agua y electricidad, dos bienes muy necesarios y útiles para la producción de salitre. Tres motores de 400 H.P. daban la electricidad a todo este lugar.

Turbinas Generadoras

     Henry B. Sloman se casó con Renata Hilliger el 5 de febrero de 1881 con quien tuvo cuatro hijos: Adelaida (1881-1901), Enrique Juan, Ricardo Federico (1885-1983) y Alfred Herbert (1887-1935).

     En 1889 regresa a su país como un hombre millonario, siendo registrado en 1912 como uno de los mayores magnates de Hamburgo, con un patrimonio neto de 60 millones de marcos y un ingreso anual de 3 millones. En 1924, fundó el banco Finanzbank AG que se convirtió en el Sloman Bank KG.

     Un detalle no menor a tener presente, que no empaña en nada el prestigio de este gran hombre de negocios y connotado visionario. A comienzos del siglo XX, Hamburgo fue el puerto de tránsito más grande del mundo para el salitre chileno. Los empresarios Fölsch, Martin y Sloman estuvieron exentos de pagar impuestos en Chile y Hamburgo por una ley especial del 1900, la cual liberaba a los acaudalados inmigrantes del pago de impuestos.

En los círculos comerciales de Hamburgo se le llamó a esta ley "Lex Sloman".

     Sloman fue un agradecido de Chile. En Hamburgo, inmortalizó su nombre. Compró un terreno de casi seis mil metros cuadrados, contrató al ingeniero Fritz Höger y le pidió que diseñara un edificio en forma de barco que hoy es Patrimonio Mundial de acuerdo a la Unesco.

     Treinta y seis mil metros cuadrados de construcción dan forma a un edificio curvo, al que se accede por una puerta que lleva el escudo y que termina en una punta que semeja a la proa de un buque. 4,8 millones de ladrillos levantan los diez pisos del edificio. Las obras se iniciaron en 1922 y terminaron en 1924. La cuantiosa inversión gastada para la construcción de la Chile Hausen, provenían del salitre chileno.

Chile Hausen

Henry Sloman murió el 24 de octubre de 1931 en Hamburgo.

¿Cuál es la condición actual de esta maravilla de principios de los 1900?

     El tranque Sloman vive su letargo final producto del saqueo y el descuido. Los inescrupulosos han desvalijado y destrozado este valioso Monumento Histórico. De muy poco le ha servido dicha denominación. 

     Tenemos claro que no existe la conciencia en nuestro país para respetar la historia y preservarla de manera efectiva -no solo con papeles- Debemos crearla con educación. Si no hay resguardo y restauración lo más pronto posible para este sitio.  Este imponente coloso, terminará desmoronándose completamente.

Planta Generadora

     Desde 1995 el Tranque Sloman, junto con el Tranque Santa Fe, se encuentran bajo la administración de la "Quiebra Isidoro Andía Luza" tramitada en el 11° Juzgado Civil de Santiago. Por falta de fondos el tranque quedaba sin el debido resguardo y se encuentra colmatado en su totalidad. A comienzos de 2017 se encuentra en venta por remate judicial,

Tranque Santa Fe

     La Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir) suspendió el remate del Tranque Sloman de María Elena, que estaba programado para el 19 de enero en el Juzgado Civil de Santiago.

     La medida se dio a conocer luego que Superintendencia oficiara al síndico Ricardo Hoffmann -a cargo de la quiebra de Isidoro Andía Luza-, quien solicitó al juzgado la suspensión de este proceso, ya que el Tranque Sloman a pesar de ser propiedad privada es un monumento nacional desde el año 1980.




    Sin embargo, el resto de los bienes de la quiebra, que contemplan las 5 tortas salitreras nortinas, se rematarán en la fecha programada inicialmente (19 de enero).

Decreto de Monumento Histórico

 Ampliación del Decreto de Monumento Histórico

Ampliación del Decreto de Monumento Histórico

 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
 Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile
Imágenes del Sector Tranque Sloman. Antofagasta-Chile

viernes, 3 de marzo de 2017

LOS CAMELLOS DE COBIJA


Una Triste Historia de Camellos en la Región de Antofagasta



     Entre los años 1846-1847 durante la administración gubernativa del Gral. José Ballivián ocurrió un hecho bastante curioso del que se habló por bastante tiempo.

      Ballivián proponiéndose hacer menos costoso y sacrificado el transporte hacia el puerto La Mar sobre el Pacífico, ordenó a su Ministro de Hacienda la compra de una partida de camellos de Oriente destinada al servicio del país para viajar a través del desierto de Atacama y llegar al puerto de Cobija.

Presidente de Bolivia José Ballivián y Segurola

    Una crónica de entonces comentaba la presencia de estos animales en estos términos: “Los socios del negocio del guano han traído al puerto de Cobija desde las islas Canarias, 35 camellos, que el gobierno les pidió con el patriótico y laudable designio de aclimatar y propagar, en el territorio de la República, esa nueva y preciosa cría de “acémilas”, que puede dar grandes facilidades y economías al transporte de nuestros productos”.

     El proyecto fracasó porque los camellos no pudieron adaptarse a un territorio bastante inhóspito y de grandes contrastes. La mitad de ellos sucumbió en el desierto y el resto (Según escritos) fueron sacrificados con fines diversos.

Relata en su escrito Don Pablo Cingolani

      De los camellos que un general alucinado importó de Arabia para que compitan con las mulas.
    ¡Qué iluso el milico! Los gibosos desfallecían por la puna y se iban muriendo delirando en mahometano y las mulas los regresaban, puro huesos que luego alguien vendía a los museos del sur como reliquias o rarezas.
       Uno aseguró, de puro ocioso, que la grasa de la giba del camello era afrodisíaca y a los que sobrevivieron en la costa los carnearon para darles alguna utilidad. ¡Pobres camellos los de Ballivián!

Los Camellos de Cobija

jueves, 2 de marzo de 2017

LA HISTORIA DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE COBIJA. PUERTO LA MAR


Santa María Magdalena de Cobija

    La verdad sea dicha, no sabemos porque iniciamos con este párrafo que encontramos en ese maravilloso libro de Isaac Arce Ramírez “Narraciones Históricas de Antofagasta” ¿Será porque este lugar sufrió constantes calamidades y grafica la vida y el ocaso del antiguo puerto de Cobija?

“Prefectura del Departamento de Cobija - febrero 18 de 1869.- Al Prefecto del Departamento de La Paz - Señor: - El triste cuadro que presenta este puerto es digno de llamar la atención de los demás pueblos de Bolivia. La fiebre amarilla que tenía su asiento en las costas del Perú, y que jamás invadió las de Bolivia, por fin ha llegado a hacer sentir el formidable peso de su devastación. En vano es forcejear contra los fallos de la Providencia; en vano, porque apenas habrá otra autoridad que como yo hubiese tomado las medidas de precaución, ya impidiendo el contagio por mar y tierra, ya también ejercitando un sistema higiénico en su más amplia extensión. Todo esfuerzo ha sido inútil, y hoy, Señor Prefecto, se encuentra este puerto desolado. Los pocos habitantes que existían han fugado en todas direcciones, huyendo del contagio, y de los que aún quedaban, muy raras excepciones hay de los que se han salvado. “
***
“Tristes gemidos salen de las casas, y los cadáveres se amontonan en el panteón:
La Administración pública está casi paralizada.
Dígnese, Señor Prefecto, hacerlo saber a los habitantes de ese distinguido departamento y aceptar las altas consideraciones con que, quizás por última vez, soy de Ud. atento servidor- José R. Taborga”.

José Raimundo Taborga Pizarro

     Para referirnos a la historia del poblado de Cobija, citaremos de manera textual el trabajo de investigación “Paisajes Culturales de Cobija, Costa de Antofagasta, Chile” Desarrollada por:

- Victoria Castro: Investigadora Asociada Museo Chileno de Arte Precolombino. Universidad Alberto Hurtado.
-  Carlos Aldunate: Investigador Asociado Museo Chileno de Arte Precolombino.
-  Varinia Varela: Investigadora Asociada Museo Chileno de Arte Precolombino.


La Historia Reciente de Santa María Magdalena de Cobija

El escrito dice así:

     Las percepciones coloniales están hechas por un funcionario colonial y se refieren precisamente a Cobija:

En la ensenada de Atacama, ques donde está el puerto, hay cuatrocientos indios pescadores uros, que no son bautizados ni reducidos, ni sirven a nadie, aunque a los caciques de Atacama dan pescado en señal de reconocimiento. Es gente muy bruta, no siembran ni cogen y susténtanse de sólo pescado (Lozano de Machuca [1581] 1885: XXV).

Archivo Original de Lozano de Machuca:


     No es el momento de discutir el término “uro”, que menciona el cronista, pero sí es necesario recalcar la relación asimétrica que establece entre las tierras altas de Atacama y la costa en épocas coloniales muy tempranas, donde muy probablemente se mantenían las mismas instituciones precolombinas. En este contexto recordemos que Polo de Ondegardo ([1571] 1916:79-80) señalaba las dificultades que surgían en el Collao, al tratar de encomendar los indios de los valles costeros, porque pertenecían a cabeceras que estaban en la altiplanicie.

Don Juan Polo de Ondegardo y Zárate

     Podemos asumir que mientras persiste el paisaje cultural asociado al pasado por parte de los indígenas, ellos son testigos del arribo de gente muy diferente de aquella que antaño bajaba de tierras altas; es gente ajena y desconocida. Cobija, (22º 32”) fue fundada en 1587, con el nombre de Santa María Magdalena de Cobija, para servir de refugio a los marinos en un tramo de la costa particularmente inhóspito (Fifer 1976: 53). Fuera de escasas descripciones de este sector en crónicas hispánicas, el conquistador español no mira ni se asienta en estos territorios sino de manera esporádica. La escasez casi absoluta de agua, la lejanía y dificultades de acceso a las tierras pobladas del interior, no fueron aliciente para un establecimiento importante y definitivo. Esto ocurrió en toda la costa arreica del desierto.

     Sin embargo, de lo expuesto, para la iglesia y en menor medida los encomenderos, este territorio, a pesar de sus inconvenientes, tuvo algunos atractivos que justificaron asentarse de manera esporádica en estos difíciles territorios.

     En términos generales, los pescadores que vivían a lo largo de la costa del Norte Grande de Chile llamaron la atención de los europeos fundamentalmente en tres aspectos: su condición de vida (“bárbaros”, “gente bruta”, “pobres” o “miserables” (Bittmann 1979: 329, 1983:147), su movilidad y el aprovechamiento integral del lobo marino, para la construcción de balsas, viviendas, vestimenta, recipientes, cordelería y alimentos. Las citas de cronistas abundan en la riqueza de recursos marinos de la zona, y en la habilidad y especialización de los pescadores para cazarlos (Bibar [1558] 1966:12). Sin embargo, lo que atrajo más su atención fueron las balsas de cuero de lobo, de las más originales invenciones náuticas del mundo precolombino (Lizárraga [1594.1608], 1987: 150, 148).

Evangelizadores y Encomenderos (s. XVII - XVIII)

     Los conquistadores aprovechan la abundancia de peces, mariscos y mamíferos marinos y la habilidad de los pescadores para hacer sus trueques y comercio. Para facilitar el tráfico de estos recursos hacia las tierras altas, se aprovechan elementos prehispánicos, tales como el sistema de rutas prehispánicas que existía desde el período Formativo y que se había consolidado en épocas del Intermedio Tardío y Tardío y la tecnología de la conservación del pescado, que se procesaba para conseguir el charquecillo (Bauver en Bittmann, 1984:104).

     Porque en aquella costa se haze grandissima pesca de congrios, tollos, lisas, dorados, armados, vagres, pulpos y otros muchos géneros de pescados que salpresan, y del que lleuan grandes recuas de carneros a Potosí, Chuquisaca, Lipes, y a todas aquellas provincias de la tierra de arriba, porque es el trato principal de aquella tierra con que an enriquesido muchos (Vásquez de Espinoza [1630] 1948: 618). El puerto del mar del Sur más cercano a ella la ciudad de la Plata del Pirú, es el de Cobija, donde hacen las grandes pesquerías de congrio, liza, tollo y otros géneros de que se sustenta de pescado esta provincia de los Charcas (…) a la ciudad de la Plata llegan productos como pescado; hay mucho de la mar, saldo que se trae frescal, para las cuaresmas y entre año, tollo, congrio, liza, sardina, garcielo, corvina y otros muchos (Pedro Ramírez de Águila en Bittmann 1983: 147).

     Es interesante constatar la influencia de la Iglesia en Cobija y el litoral para la evangelización de los camanchacas, para lo cual fue necesario entrenar a los curas en las lenguas de la costa, pues estos no hablaban las generales quechua y Aymara (AGI Charcas 92: fs.17r. y 72v 78v y 9v, en Castro 1997).

    En la primera mitad del S. XVII se celebran las primeras misas en Cobija en la iglesia de Santa María Magdalena del Mar. Para esta época contamos con los testimonios entregados en la Probanza de Méritos de Francisco de Otal (Castro 1997), que contienen significativas referencias para el sector, puesto que Otal fue cura y vicario de Cobija, donde sirvió por más de 24 años. En toda esta Probanza, hay distinciones entre los indios atacamas y los camanchacas, a quienes invariablemente se les llama también “indios Pescadores”, apelativo que indica claramente la utilización que las autoridades coloniales daban a los pueblos locales.

     Los eclesiásticos de Cobija hacían tanto énfasis en la evangelización como en el comercio y tráfico de pescado a las tierras altas de Atacama, Chuquisaca y Potosí, para recibir prebendas de autoridades como el Obispo de Potosí, el que escribe al cura Otal agradeciendo sus envíos de pescado “fresco”:

     haciendo la estimación que deuo del rregalo del atun que trajo el yndio muy saçonado y a buen tiempo y es cossa lindissima y rregaladissima y si buessa merçed se hallare en disPussiçion de ymbiarme mas deste genero y de los demas pescados que suele ymbiar Por agosto Lo estimare y Pagare a los indios más mientras mas cantidad trajeren y si desto pudiere benir frescas como el otro y en preza entera Lo estimare con estremo aunque en la salmuera esta admirable (Castro 1997: A- 62 AGI Charcas 92: f90r)

     Posteriormente, Otal obtiene aprobación para que se le asignen seis “indios camanchacas pescadores continuos” quienes deberán entregarle todo lo que pescan, a cambio de un pago que servirá a estos pescadores para enterar lo que deben al encomendero (Castro 1997: A-50; A-51. AGI Charcas 92: f72r, 72v y 74r). Ponemos énfasis en esta nueva categoría que demuestra la nueva situación de dominación, tan diferente a la andina, que tuvieron que afrontar los pueblos de esta costa.

     En síntesis, el modo de vida tradicional indígena basado en la caza y recolección persiste, así como la relación y dependencia con las tierras altas, esta vez configurada en los nuevos términos establecidos por la colonia. Sin embargo, hay alteraciones fundamentales introducidas por el establecimiento del enclave colonial, aunque precario, en sus territorios, la evangelización, el tributo al encomendero y las relaciones sociales y económicas con los españoles. De más está señalar que la presencia europea fue una ruptura del paisaje de la época, de profundo impacto a nivel ideológico sobre las costumbres indígenas por el peso de la evangelización. Este sistema indígena coexiste con la construcción social ibérica para este lugar, fundamentalmente eclesiástica, que tiene que ver tanto con evangelizar como con el aprovechamiento de los recursos marinos.

A pesar de estos cambios, los pescadores camanchacas o camanchiangos continúan con un sistema de matrimonio endogámico, como lo demuestra el libro de Varias Ojas (Aldunate et al. 2010).

El camino de Potosí, contrabandistas y viajeros (S. XVIII)

     Existe información elocuente sobre el contrabando existente entre Tarapacá y Atacama, que estaría en manos de población no indígena; según Cañete y Domínguez.

“Los pobladores de Pica y Tarapacá, que por lo regular son españoles, cholos o mestizos, se pasan a Atacama con mercaderías de la tierra, como son la coca, bayeta de la tierra, algunas cintas, cuentas y otras frioleras, para cambiarlas por trigo y maíz y también para el rescate de oro y plata; ellos vagan por todo el distrito engañando a los infelices indios… (Larraín 1974: 234)”.

    El tráfico marino oficial de la plata de Potosí se hace por Arica, donde está la Aduana, que a través de las Cajas Reales controla el pago del tributo. Esto hace que Cobija, donde no hay autoridades coloniales ni controles administrativos, sea un punto apetecido para el contrabando y las recaladas de barcos extranjeros que burlan el estanco español.

    Aprovechando el puerto, la lejanía de centros poblados y el abandono de las autoridades coloniales, Cobija se transforma en una recalada de contrabandistas europeos que embarcan plata de Potosí, eludiendo pagar el impuesto del quinto real. El siglo XVIII se caracteriza también por la llegada de viajeros y científicos europeos.

   En general, Cobija, durante la época colonial, es considerada por las autoridades hispanas como un paisaje marginal, propicio para actividades informales. Por ello se densifica el tráfico del camino de Potosí a la costa; llegan viajeros y expediciones científicas, siendo las más conocidas las de Vincent Bauver (Bervau), francés, en 1707; Louis Feuillée, francés, en 1710; Amadée Frezier, francés, en 1730; Jorge Juan y Santa Cecilia, españoles, en 1735; Antonio de Ulloa, español, 1743, y Pedro Vicente Cañete y Domínguez, español, en 1789.

Pedro Vicente Cañete y Domínguez

     Para 1787 la población tributaria de Cobija era de 10 originarios, 9 cholos con tierras y un cholo sin tierras y ya en 1804, esta población había disminuido por lo menos a la mitad, lo que muestra una clara disminución de los tributarios. Una situación que demuestra abandono parcial del lugar y que los lugareños atribuían al abuso de los encomenderos sobre los arrieros (Hidalgo 1983:139- 140).

Calama es el punto nodal hacia el interior entre Cobija y las tierras altas

     La población que se le aporta menos es la de San Juan de Calama en distancia de treinta y nuebe leguas desproveídas de otro auxilio que no sea las leñas, y el yerbaje, para manutención de las bestias, y esto solo en los Parages de Guacate que se halla siete leguas más adelante y en el de Chacame (sic) que corre de diez a once siguiendo el mismo Rio. De aquí hasta llegar al Puerto se ofrece una travesía de veinte y dos leguas con tan malos pasos, y Cuestas que a la salida ofrecen no poco afán a los Arrieros, con todo de que caminan la mayor parte de noche, y se valen de otras diligencias para auxiliar sus cabalgaduras (AGI Charcas 438. Carta Nª 156 del Gobernador Intendente de Potosí, Pino Manrique, Hidalgo 1983: 141).

Libertadores y gobernantes ilustrados de Bolivia (1815-1870)

    El siglo XIX es el que contiene la mayor cantidad de información y la mayor cantidad de cambios particularmente en cuanto al diseño en el asentamiento y en las prácticas sociales y económicas que se desarrollan en Cobija.

     Bolívar cifra en Cobija la esperanza de la naciente República y determina que es el único puerto que Bolivia puede ocupar para su vinculación con el mundo, en una época en que todas las comunicaciones a larga distancia eran marítimas. El gobierno hace enormes esfuerzos para el desarrollo de este puerto, a pesar de sus graves deficiencias. Las más grandes son su falta de agua y el estar separado de los centros bolivianos por cientos de kilómetros del desierto más árido del mundo y por serranías y salares inhóspitos, donde es muy difícil establecer postas para los caminos.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco


    El cambio del paisaje es drástico tanto en su concepción, pues este territorio pasa a tener una importancia estratégica de primer nivel para la naciente república, cuanto a su expresión, pues se habilita y desarrolla una pequeña ciudad con todos sus servicios.
El 28 de diciembre de 1825 se reconoce la caleta como pueblo bajo el nombre de Lamar. En el decreto respectivo se funda el puerto mayor de Cobija o Lamar bajo el mandato y la firma del libertador Simón Bolívar (Arce 2004:16-17).

Sucre debió emprender el mejoramiento de Cobija; en mayo de 1826 le escribía a Bolívar:

El Puerto de la Mar (Cobija) se habilitará con mayor expectativa que beneficio… La adquisición de Arica es de suma importancia para Bolivia. Sería un magnífico puerto, especialmente con un buen camino a Cochabamba, pero si Perú lo retiene, podríamos declarar puerto libre a Cobija, que causaría la declinación de Arica (Fifer 1976: 54).

    Así es como se pone énfasis en la habilitación de caminos y postas; se instalan el ejército, hospital, correo, aduana, etc., con sus respectivas construcciones, y se intensifica el tráfico terrestre y el marino.

     De este modo, Cobija se transforma en el puerto de llegada de todas las mercaderías de ultramar enviadas a Bolivia y de zarpe de las exportaciones bolivianas, aunque se continuó utilizando a Arica, en el litoral peruano. Es el tiempo del auge del comercio marítimo boliviano. Se establecen varias casas comerciales que vinculan a Cobija con Potosí y La Paz (Bolivia), Valparaíso (Chile), y Salta y Jujuy en Argentina (Conti 2003). Las principales son Cotera, Artola, Tezanos - Pinto y Cía., Hnos. Latrille, la casa Durandeau, Dorado Hnos, etc. Al mismo tiempo, se inician las primeras labores mineras de importancia y una parte de los changos dedicados al mar, también se ocupan en faenas mineras.

     Se instala una planta desalinizadora de agua de mar, condición necesaria para un asentamiento más permanente. Es el tiempo en que llega una gran cantidad de viajeros y científicos de paso hacia Perú, Potosí, La Paz, Salta y Jujuy, como por ejemplo, Francisco O´Connor, irlandés, en 1826, con la misión de buscar un puerto para Bolivia (González 1992); Jacques Antoine Moorenhout, francés, en 1828; William Bollaert, francés, en 1828; Alcides D’Órbigny, francés, en 1830; Rodolfo A. Philippi, alemán, en 1853-54; Johan J. Von Tschudi, austriaco, en 1858; León Palliére, francés, 1945; Herman Burmeister, alemán, en 1860; Manuel Almagro, español, en 1864, quien estando en Cobija, “se aprovisionó de los recursos necesarios para emprender la travesía del desierto de Atacama, en busca de objetos etno-arqueológicos” (González 1992: 21); y André Bresson, francés, 1870, entre otros.

Rodolfo A. Philippi

     No obstante, este interés, la guerra de la Confederación Perú Boliviana, las invasiones peruanas a Cobija y la competencia de los puertos de Arica, Antofagasta y Valparaíso, sumadas a las desventajas naturales de esta localidad, conspiran contra el despegue de este puerto.

     Las desoladas apreciaciones sobre Cobija por parte de los viajeros europeos, denotan la percepción de un paisaje muy diferente de aquel territorio lleno de posibilidades para los originarios cazadores recolectores marinos del territorio nortino. Un ejemplo: El paisaje de Cobija visto por A. D’Órbigny, en 1830:

     Si el perfume de las flores y el aspecto grandioso de la hermosa vegetación del Brasil exaltó mi espíritu a mí llegada a Río de Janeiro, estuve muy lejos de experimentar las mismas emociones al recorrer con los ojos los campos de Cobija. Me sentí, por el contrario, profundamente entristecido, buscando inútilmente rastros de verdor. La naturaleza parecía estar de duelo, y lejos de hallar en esa tierra tan alabada del Perú, esa riqueza proverbial de aspecto, cuya idea despierta su nombre en todo el resto del mundo, veía a la derecha un cabo negro, formado de rocas desgarradas; frente, una costa donde el oleaje rompía con estrépito, en medio de rocas; algunas casas de pobre apariencia, al pie de la barranca cortada a pico; y, arriba, una llanura en pendiente completamente pelada, que parte del mar y se eleva poco a poco hacia las montañas abruptas y también secas y peladas. Todo el prestigio desapareció, y experimenté, no sin vivo detrimento de tristeza, el doble temor de no hallar nada pintoresco en esta tierra ingrata y ver defraudadas por completo mis esperanzas de descubrimientos. Sin embargo, reflexionando, al ver esa costa accidentada, esta vasta extensión marina, y arriba, rocas peladas, pensé que la zoología marina y la geología me ofrecían todavía tesoros y bastantes medios para llenar los momentos de descanso (D’Órbigny [1826-33] 2002: 1029-1030).

Alcides D’Órbigny

     Y, sin embargo, coexisten al menos varios paisajes culturales fuertes, entre otros: el del cazador recolector marino, que mira hacia el mar; el del navegante y viajero que percibe su calidad de puerto, la informalidad producto del abandono, y un paisaje, constituido por un diseño urbano, asentado en el lugar, que lucha por ser ciudad.

     En 1829, el gobierno de Bolivia separa a Atacama de Potosí y nombra un prefecto en Cobija. Diez años después, Atacama es elevada a Departamento y dividida en dos provincias: Lamar (el litoral) y Atacama, con un prefecto en Cobija y un subprefecto en San Pedro de Atacama (García et al. 2000:66). Ello denota la aún creciente importancia de Cobija como puerto principal, al tiempo que replica el modelo jurisdiccional territorial que ya había implantado el poder eclesiástico en el siglo XVII. También significa la permanencia de una arquitectura de vivienda republicana temprana, para ser habitada por esta clase de funcionarios. Más tarde, hacia 1860, también se ha establecido un consulado de España en Cobija, con fines administrativos y comerciales (González 1992).

     Un capítulo de la mayor significación que se expresa formalmente durante el XIX y es el eje articulador tierras altas – tierras bajas es la habilitación de caminos.

     Después de la independencia de Bolivia, en 1825, cuando el puerto de Cobija se integró al comercio internacional, cobraron importancia antiguos caminos indígenas que conectaban el litoral Pacífico con el noroeste argentino, principalmente a través de la ruta que iba de Cobija, pasando por San Pedro de Atacama, hasta el noroeste argentino. De 1830 a 1860, período durante el cual los sectores mercantiles de Salta y Jujuy utilizaron al puerto de Cobija para su comercio de importaciones, se desarrolló la arriería como actividad relevante de los habitantes de oasis y valles de ambos lados de la cordillera. Las cargas se llevaban en asnos hasta Calama y de allí en mula hasta Salta o Potosí (Conti 2006).

     En efecto, hemos comprobado en terreno, prospectando el camino entre Cobija y Calama (Castro et al. 2009), que uno de los marcadores del mismo, en el presente, son los esqueletos blanquecinos de mulares, que jalonan el camino en toda la extensión pampina. Por contraposición, en esta misma ruta no se hallan restos óseos de camélidos, demostración patente de la falta de agua para unos y la adaptación de otros.

     Uno de los más graves problemas con los que tropezó Bolivia para la habilitación de Cobija fue su comunicación con el resto del país, problema que puede resumirse en pocas palabras: desierto, falta de agua y de pastos, falta de postas para el reposo de caminantes y de las arrías, cordillera, frío, cuestas, caminos llenos de tropiezos y un sinfín de otras condiciones. Hacia finales de la colonia se utilizaba la ruta Cobija - Chacance - Guacate Calama, Chiu Chiu. Santa Bárbara – Polapi -Tapaquilchas (se entra en Lipes). Viscachillas – Alota - Río Grande – Amachuma - Agua de Castilla - Porco - Potosí. En total, 177 leguas. 

    Este camino no varió fundamentalmente en el período republicano (Flores et al. 2005). Igual que la habilitación del Puerto, la habilitación del camino se inició formalmente en 1827, durante el gobierno de Sucre; los periódicos invitan a viajar a Cobija, señalando itinerarios de Potosí a Cobija y de Oruro a Cobija (Cajías 1975: 65-66).

Camino de Cobija al interior de la región

     De acuerdo a los estudios previos y a los nuestros en terreno sobre el tramo Cobija – Calama (Castro et al. 2009), se hicieron enormes esfuerzos para mantener estos caminos y sus postas, pero las condiciones naturales, la escasez de agua y la aridez del desierto, siempre conspiraron en su contra; esta situación se asocia a la percepción de un paisaje yermo, árido, estéril, inhabitable.

     Durante este siglo, Cobija sufre cambios significativos en su asentamiento, lo que se aprecia fuertemente en su diseño urbano. Un médico de la Armada de Estados Unidos, la describe en 1834:

Caminamos hacia la casa del gobernador que está frente al desembarcadero, y doblando a la izquierda nos encontramos con la calle principal y única de Cobija. Tendrá quizás un cuarto de milla de largo, pero no está totalmente edificada. Las casas son todas de un piso y están construidas de madera y adobe, en el estilo más rudimentario posible, y muy pocas tienen patios. El revoque se prepara con agua salada (…). La madera que se trae de Chiloé y Concepción resulta en total más barata que el adobe (…) Una gran proporción de las casas está ocupada por tiendas, donde se exponen gran variedad de artículos extranjeros tanto americanos como europeos. El edificio más antiguo es una iglesia que se dice fue levantada hace ciento cincuenta años. Está construido de adobes de tamaño pequeño…un templo muy reducido y de humilde apariencia, abierto al mar por la única puerta que posee, que es doble y está asegurada por un candado común; en realidad, a menos que se llame la atención sobre ella, se podría creer que es un establo (Fifer 1976:60).

Grabado de Cobija

   Según el censo de 1832, Cobija tenía una población de 560 habitantes, de los cuales 266 eran de origen chileno, 80 peruanos, 54 argentinos, 104 bolivianos, 3 portugueses, 4 colombianos, 15 franceses, 3 italianos, 4 ingleses, 2 ecuatorianos y un filipino.

     Es una época en que, a pesar de las condiciones precarias, hay optimismo por las inversiones que se han ido haciendo en Cobija y el Presidente Santa Cruz confía en 1834 en el éxito futuro de este puerto, destacando de este litoral, sus riquezas en cobre (Fifer 1976:62). Pero la escasez del agua conspiraba siempre en contra. Los pozos eran salobres e insuficientes y en la época colonial se traía agua de Calama y San Pedro de Atacama. Las fuentes locales, en el costado del cerro, estaban cerradas bajo llave, dejando un angosto caño al exterior para llenar botellas (Fifer 1976:60-62).

Pozo de Agua ubicado al sur del poblado de Cobija
Pozo de Agua ubicado al sur del poblado de Cobija

     Hacia 1839, el gobierno boliviano seguía haciendo enormes esfuerzos monetarios destinando treinta mil dólares anuales para el fomento, pero todas las tentativas para un comercio estable se frustraban por la agotadora ruta de seiscientas millas entre el puerto y el altiplano. “Es un lugar siniestro, separado por un inmenso desierto de arena de la parte habitada del país”, observaba Masterton y “que en el mejor de los casos requiere por lo menos tres semanas de viaje hasta La Paz, en contraste con los siete u ocho días que insume el de Arica” (Fifer 1976: 71).

    A pesar de todas estas dificultades permanentes, Cobija tiene su época de oro para los comerciantes, en donde el diseño urbano y el tráfico marítimo y terrestre dan cuenta de un cambio radical a nivel productivo. Es la actividad del puerto de embarque, salida y llegada de bienes. Ello no debe hacernos olvidar que, en la cotidianidad, familias de changos siguen aportando a la alimentación diaria con su caza, recolección y pesca en la cordillera de la costa y en el litoral.

     Personajes notables, como el fundador de Antofagasta, conocido como el “chango López”, que en realidad fue un esforzado industrial minero residente de La Chimba, entonces caleta y hoy parte de Antofagasta, viajaban continuamente a Cobija para abastecerse de víveres frescos y de operarios. Extraía metales cerca de Antofagasta, los que despachaba en su gran bote, El Halcón, hacia el puerto (Arce 2004: 50). En realidad, todo se operaba en Cobija, porque todo llegaba y todo salía de este nodo, en aparente contradicción con su denotada desolación. Era el centro urbano – administrativo de todo el litoral regional y el único nexo con las tierras altas de ambas vertientes de la cordillera de los Andes en Atacama.

Juan López "Alfaro"

     Hacia 1840, hay explotación de minas en toda la franja costera y en el interior. El mineral extraído de esos lugares es transportado en carretas a la fundición instalada en Cobija (Flores et al. 2005: 96). Aún en pleno siglo XXI, encontramos las huellas de las ruedas sobre la arena terrosa del litoral y en el camino de la pampa (Castro et al. 2009).
Con una población mestiza y extranjera, la iglesia revitaliza la Parroquia de Santa María Magdalena de Cobija, que atendía a toda la población del litoral entre el río Loa hasta el paralelo 24º. También se asienta casa parroquial en la localidad (Flores et al. 2005: 117-121). 

     Hacia 1862, se habían fundado dos escuelas en Cobija (Arce 2004: 69), acorde con el plan no solo económico sino también político, social y cultural para la población del puerto y del litoral a nivel regional. También se había reorganizado el servicio de Aduanas.


Grabado de Cobija 1876

El 30 de octubre de 1871, desde Sucre, el Ministerio de Relaciones Exteriores comunicaba:

Al Señor Prefecto del Departamento de Cobija. Señor: En protección al desarrollo económico y social del Departamento litoral de Cobija, al estado excepcional en que se encuentra y en atención a su naciente población, compuesta en su mayor parte por inmigrantes extranjeros, S.E. Presidente de la República ha resuelto: Que pueden los extranjeros domiciliados en ese Departamento por más de un año, y establecidos con alguna industria o profesión, desempeñar los cargos concejiles que se necesitaren para servir los intereses de cada localidad, teniendo libre ejercicio de su culto las colonias que se estableciesen en las poblaciones de nueva creación… (Arce 2004: 114).

     Es recién en el último tercio del siglo XIX, cuando Cobija empezará a ser paulatinamente reemplazada por Antofagasta como puerto principal, entre otras cosas porque entre 1860 y 1870 se descubren guaneras, salitre y nuevas minas y la provincia boliviana de Atacama se convierte en un distrito más significativo comercialmente. Justamente, la ciudad puerto de Antofagasta es fundada el 22 de octubre de 1868 (Flores et al. 2005: 69). Bolivia crea una nueva subprefectura en Caracoles y la capital pasa de Cobija al puerto de Antofagasta (García et al. 2000: 67).

José Santos Ossa

     En pleno desarrollo industrial por los años 1870, el puerto sufrió tremendos embates de la naturaleza. Dos terremotos seguidos de dos maremotos igualmente devastadores y una peste de fiebre amarilla, terminan con las instalaciones urbanas y portuarias de Cobija y diezman a su población.

     La epidemia de fiebre amarilla en 1869, fue de tal magnitud que dejó al pueblo casi deshabitado. Viudas y huérfanos quedaron desamparados. Sin embargo, hacia 1870, vuelve paulatinamente a repoblarse e incluso se funda un Banco para facilitar las operaciones mercantiles: el “Banco Nacional de Bolivia”. Su consejo general de administración se radicó en Valparaíso, teniendo como presidente a Don Agustín Edwards Ross (Arce 2004: 94). 



    En este año también se descubre la mina de plata de Caracoles, que acrecienta la gente interesada en su explotación. El tráfico entre la costa y el mineral se hacía en su mayor parte por Cobija, desde cuyo puerto había una distancia de 63 leguas. La ruta iba de “Cobija a Culupo, 13 leguas; de Culupo a Miscanti, 15 leguas; de Miscanti a Calama, 17 leguas; de Calama a Caracoles, 18 leguas” (Arce 2004: 98-99).

     De particular intensidad fue el terremoto y maremoto de 1877 para Cobija. Se derrumbaron la mayor parte de los edificios y luego el mar arrasó con familias completas (Arce 2004: 357). Hacia 1885 Cobija sólo tenía 429 habitantes y en 1907 el poblado fue definitivamente abandonado. El paisaje relicto que hoy puede observarse en Cobija comprende estas ruinas de adobe, de alturas aún imponentes, de las que queda uno que otro muro. En la superficie, los efectos de los maremotos son evidentes. Nunca más se reedificó y la desolación se siente hasta hoy, no obstante, la belleza escénica del lugar.

Imagen actual de Cobija
Imagen actual de Cobija


De nuestra consideración: A este escrito queremos sumar los estudios arqueológicos contenidos en el mismo trabajo, además de poder incluir parte de nuestra investigación que guarda relación con la flora y fauna del sector, teniendo la confianza que será un buen aporte y dará como resultado un estudio bien acabado de la cordillera costera de Tocopilla.

Descarga Directa de la Investigación "Paisajes Culturales de Cobija"