Dientes y Conchas
(Por doquier)
Sobre la vida que alberga nuestro océano sabemos tanto como el que más o quizá mucho menos de lo esperado, pero, no obstante, sabemos llegar a ciertos espacios y reconocer -in situ- aquellos lugares en donde estuvo el borde costero y hubo una abundante vida marina, hará miles o millones de años atrás. En cuanto a tiburones, ésos los hemos visto mayormente apozados en algunas lagunas -entre las rocas- en momentos de marea baja, y todo nos indica que se trataría de Tollos, mas sobre los que habitaron por estos parajes en un pasado remoto, de esos no sabemos absolutamente nada y son muy pocos los estudios a los cuales podamos recurrir para procurar mostrar las especies, sin siquiera aventurarnos con sus dientes.
Entonces ¿Qué hacer en los casos en donde nos encontramos con una gran cantidad de conchas, rarezas marinas y dientes fósiles?
Lo primero -y más importante- es dejarlos en el lugar, luego de sacarle algunas imágenes por supuesto y, posteriormente, procurar identificar a dichas especies para, en lo posible, datar el tiempo de su existencia. Algunos podrían pensar que contamos con expertos en esa área y con los recursos, pero la verdad estamos muy lejos de aquello. No obstante, hemos tenido acceso a ciertos estudios realizados en dicho territorio, que nos permiten identificar a los individuos más relevantes (en cuanto a los moluscos) así como otros estudios que hablan de tiburones, rayas y peces, todos ellos presentes en la “oreja” de Mejillones, Región de Antofagasta, Chile.
Entonces, si existen dichos estudios ¿Por qué no subirlos por nuestras páginas de manera directa? preguntará más de alguno y con justa razón.
Pues porque dichos estudios están hechos para expertos, es decir, se nombran a las especies pero no hay imágenes para que el público común y corriente, pueda apreciar, distinguir y aprender. Dejamos muy en claro que no estamos abusando del trabajo de otros, sólo lo estamos amoldando y enriqueciendo para que sea apto a todo público.
Ahora bien, entre todo lo que hemos visto -exclusivamente sobre el terreno- que dista mucho de los trabajos científicos realizados por los expertos, que profundizan en las zonas fosileras hasta algunas decenas de metros, están los dientes de Tiburón, algunos en estado fósil y otros en estado de desintegración, sin llegar a la fosilización. Nos imaginamos que han de ser de periodos distintos, con algunos millones de años de diferencia. Estos vestigios quedan a la intemperie por acción del viento y/o por trabajos en las diversas zonas que comprenden nuestro territorio en general. Reiteramos, sólo nos dedicamos a observar sobre el terreno y ningún fósil ha sufrido daño o maltrato alguno. (Dejamos esta aclaración para los Jalisco, puesto que, de que los hay, los hay, ya que muchas veces ni siquiera leen toda la introducción).
El estudio consultado nos indica que las condiciones de extrema aridez imperantes en la región, inclusive en la zona costera, han permitido que las conchas de moluscos del Cuaternario (Etapa geológica final y actual del Cenozoico, iniciada hace 2,59 millones de años y hasta el presente), se encuentren generalmente muy bien preservadas. Estos fósiles se presentan en depósitos de terrazas marinas escalonadas a distintas alturas en la península de Mejillones y entre Iquique y Antofagasta, al pie del gran acantilado costero del norte chileno. Estos depósitos litorales que corresponden a la transgresión del último período interglacial (de hace 120.000 años), identificados por medio de dataciones radiométricas y por criterios geomorfológicos, contienen abundante material malacológico perfectamente preservado. Se habla en el estudio de los diversos lugares en donde se encuentran estas fosileras, cosa que no daremos a conocer con la finalidad de evitar que lleguen los malos, que son pocos, pero malos.
Ahora, una cosa es lo que han encontrado los expertos y otra cosa es lo poco que hemos visto nosotros. Es poco en comparación al enorme listado que indica y enumera sobre 50 especies de gasterópodos y sobre 30 especies de Pelecípodos. Es el mismo estudio el que nos indica su presencia -en la actualidad- en cada uno de los espacios de nuestra región.
No puede faltarnos incluir al Austromegabalanus psittacus (Picoroco) quién, a pesar de ser semejante a un molusco, por poseer y estar protegido por una estructura similar a una especie de concha; es -en realidad- un crustáceo de la clase de los Cirripedia, como el percebe. Se han encontrado fósiles principalmente del Pleistoceno Tardío, a menudo asociados al último interglacial, evidenciando que la especie ha habitado la costa chilena durante miles de años.
También se ha documentado -en el área- la existencia de otra especie de la clase cirripedia, el Balanus spp, probablemente Balanus laevis. Estos actúan como organismos filtradores que forman colonias, caracterizados por un caparazón cónico de placas calcáreas -duras- que los protege de la desecación.
Por último y no menos importante, es la presencia de fósiles de equinoideos (erizos de mar). Estos son comunes en el norte de Chile, especialmente en formaciones marinas del Cretácico y Jurásico. El Tetrapygus niger (erizo negro) es una especie actual abundante aunque, sus restos fósiles se encuentran en los yacimientos de Mejillones.
La presencia de cada una de estas especies nos sirve para entender la evolución y paleoecología del borde costero chileno.
Tiburón a la vista
El norte de Chile alberga una gran diversidad de tiburones, con más de 28 especies identificadas entre las regiones de Antofagasta y Coquimbo. Especies actuales notables incluyen el tiburón azulejo (Prionace glauca), el mako, el sardinero, el zorro y el tollo. Históricamente, en el Mioceno, la zona estuvo habitada por especies como el pejezorro (Alopias vulpinus) y el sardinero (Lamna nasus). Según datos, también estuvo presente el gran Megalodón: restos fósiles indican que este gran depredador habitó las costas de Chile hace millones de años.
También se han encontrado fósiles de tiburones del Plioceno, representados por dientes aislados, mayoritariamente asignados a la especie Carcharodon carcharias (tiburón blanco) que han sido reconocidos en la Formación la Portada, dentro de las localidades de la Portada y Península de Mejillones, Región de Antofagasta. La antes mencionada especie caracteriza el sector denominado Cuenca del Tiburón.
Para saber algo más.
Museo Nacional de Historia natural de Chile.
Vertebrados Fósiles de Chile:
https://publicaciones.mnhn.gob.cl/668/articles-71118_archivo_01.pdf
Descripción morfológica de fósiles de peces del pliopleistoceno de la pampa de Mejillones, Norte de Chile.
Moluscos litorales del Pleistoceno superior en el área de Antofagasta, Chile: Primeras determinaciones e indicaciones paleoceanográficas
Marcas de depredación por perforadores en ensambles de moluscos del Pleistoceno medio del norte de Chile
Claves taxonómicas para el reconocimiento dentario en taxa del superorden Rajomorphii de Chile (Chondrichthyes, Batoidea)
https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-560X2012000200004
Cartilla de Reconocimiento de Tiburones y Rayas en Chile
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