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jueves, 15 de enero de 2026

LA ABEJA DEL NOTRO

 

La Abeja del Notro

¡Salvemos a las abejas! ¡oh no, nos quedaremos sin miel

¿Es que nadie piensa en los monocultivos?



¿Salvar las abejas? De acuerdo, pero ¿a cuáles?

¿Las que son nativas de nuestro territorio nacional o todas?

 

Han de saber que en Chile se han registrado 424 especies de abejas (Quizás existan unas pocas más)

 

Por ejemplo:

De la familia Andrenidae. Se describen 58 especies, con un porcentaje de endemismo del 95%.

De la familia Colletidae. Se describen 149 especies, con un porcentaje de endemismo del 83%.

De la familia Halictidae. Se describen 61 especies, con un porcentaje de endemismo del 78%.

De la familia Megachilidae. Se describen 70 especies, con un porcentaje de endemismo del 48%.

De la familia Apidae. Se describen 87 especies, con un porcentaje de endemismo del 45%.

 

¿Qué significa endemismo? Que son propias, exclusivas, de nuestro territorio.

 

Entonces ¿Qué abejas hay que salvar? ¿Las introducidas, como la Apis mellifera (Abeja europea) que resulta más conocida y valorada porque produce miel o las abejas que polinizan a todas las especies vegetales de nuestro país?

 

No hablamos de los monocultivos, hablamos de la flora endémica y nativa.

 

Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia nos dice:

 

Más de alguien dirá, al ver las fotografías, que esta abeja ya la mostramos.

 

Pero no. No lo hemos hecho. Aunque luce bastante parecida a la abeja de la cerveza, la Diphaglossa gayi es una abeja diferente, asociada a una especie nativa específica, el Notro (Embothrium coccineum). Por eso se le conoce como "abeja del notro".

 

Obviamente, no se alimenta solamente del néctar de esa especie, también visita y poliniza otras especies nativas, tales como el arrayán, el chilco, la luma, la murta, el natre, la ortiga (Loasa) y la quilineja.

 

Es una abeja de tamaño más bien grande, con cabeza y antenas negras y el cuerpo y patas cubierto de abundante vellosidad anaranjada.

 

Con una distribución nativa que abarca desde Coquimbo hasta Los Lagos, actualmente sus poblaciones nortinas se han visto reducidas, siendo abundante sólo en el sur.

 

Vuela rápidamente de una flor a otra, siendo reconocida como una buena polinizadora. Nidifica en terrenos arcillosos y húmedos, desde el nivel del mar hasta los 1000 m.s.n.m.











 


domingo, 25 de febrero de 2024

LAS ABEJAS DEL DESIERTO

 Las Abejitas Nativas




La protección de las abejas es fundamental, tanto para la integridad de los ecosistemas nativos del planeta, como la seguridad alimentaria, economía y finalmente la sobrevivencia de nuestra especie. En nuestro país se conocen al menos, unas 470 especies de abejas nativas, el 70% de las cuales son endémicas y no pueden encontrarse en ningún otro lugar del mundo.

Ahora, ¿Cuál es su importancia en la flora regional y nacional, por sobre las especies introducidas, especialmente la Apis mellifera (abeja europea)?

Recuerden. Si perdemos las abejas nativas, nos quedaremos sin muchas de las especies vegetales que conocemos y admiramos en nuestro desierto, si perdemos la segunda, sólo nos quedaremos sin la miel y los monocultivos. 

Algunas abejas que hemos podido ver en nuestros continuos recorridos por la región, según don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia.

Svastra flavitarsis, una hermosa abejita nativa que encontramos en nuestro viaje a la Garganta del Diablo en la comuna de San Pedro de Atacama.

En Chile, esta especie nativa se encuentra en Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Aconcagua y Santiago, en tanto en Argentina se encuentra en las provincias del Noroeste y en Buenos Aires.




Es una abeja que llama atención por su colorido, tiene ojos verdes y pilosidad anaranjada, así como franjas blancas que resaltan sobre el negro del abdomen. En este caso, las hembras son más coloridas que los machos.

Es una muy eficiente polinizadora, visitando gran cantidad de flores nativas. En nuestra región es fácil encontrarla en los árboles del género Prosopis, es decir, en Tamarugos y sus parientes. Anidan en laderas arenosas, donde puedan excavar galerías en las que depositar sus huevos, cosa que también tuvimos oportunidad de ver.

Centris, no menos llamativas que la anterior, a estas abejas las hemos podido ver a lo largo de la cordillera costera, aunque se pueden encontrar incluso sobre los 3000 msnm en la región.

Las Centris, en general, son abejas que están ampliamente presentes en Sudamérica, y de las que se conocen unas 200 especies. Se les conoce como abejas colectoras de aceite porque están adaptadas para llevar, además de polen y néctar (o en su lugar), aceites florales. Son abejas más bien grandes, que se encuentran generalmente en los desiertos.

Nosotros hemos podido ver Centris buchholzi, Centris nigérrima, Centris tamarugalis y algunas especies más cuya completa identificación no hemos logrado.







Colletes, abejas algo más pequeñas que las Centris, de tamaño y aspecto similar a las abejas melíferas, a las que se conoce como “abejas del celofán”, porque producen una sustancia muy similar a este material, con el que recubren sus nidos.

Las hemos observado en varias ocasiones, pero no contamos con información suficiente para llegar a su especie.




Trichoturgus (género de la Familia Megachilidae). Estas abejas podrían considerarse especialistas en polinizar flores de cactus, aunque se las pueda encontrar en otras plantas también, dada la escasez de ellas. De hecho, hay cactus que dependen de estas abejas para su polinización, por lo que su importancia como polinizadores es innegable.



miércoles, 10 de enero de 2024

CENTRIS TAMARUGALIS

La Centris Tamarugalis

Exclusivamente Nortina


Como ya se habrán podido dar cuenta, nosotros no somos muy amigos de la "abejita de miel", la muy famosa y no menos doméstica Apis mellifera. Se nos suele decir que hay que protegerlas y cuidarlas por encima de todo, pues de ellas depende la salvación del mundo, o poco menos.

Lo cierto es que el introducir a estas abejitas en áreas naturales con vegetación endémica, es tan dañino como soltar en ellas un rebaño de cabras. Les quitarán la comida a especies de abejas (y otros insectos) que viven exclusivamente en esas zonas y que, a veces, necesitan de cierto árbol o planta nativos específicos, para vivir.

Y claro, es posible que las abejas de miel polinicen esos árboles o plantas, pero estarán perjudicando directamente a una especie nativa -quizás endémica-, que necesita de ellos para sobrevivir.

Un ejemplo de estas especies nativas que están asociados a un árbol especifico, es la abeja que les presentamos a continuación, que pudimos observar en nuestro último viaje.



Dentro de las especies chilenas de abejas del Género Centris, se encontraba hasta hace un tiempo la subespecie Centris mixta tamarugalis. A partir del año 2012, esta subespecie fue reconocida como una especie por sí misma, pasando a llamarse oficialmente Centris tamarugalis.

 

Es una abeja de buen tamaño, que alcanza los 12 mm de largo, con un aspecto que llama enseguida la atención, ya que está cubierta de una pilosidad de color miel o algo más clara, que la hace diferenciarse de otras abejas, si bien nos recuerda de inmediato a nuestra ya conocida Centris buchholzi.

Esta abeja emerge entre los meses de septiembre a diciembre, y se les puede encontrar visitando los árboles del género Prosopis, es decir, los tamarugos. De ahí viene precisamente su nombre, tamarugalis.

Necesitan la cercanía de terrenos arenosos para construir sus nidos, ya que excavan túneles de entre 8 y 17 cm, dependiendo de la firmeza del suelo. En el interior crean varias celdillas, en las que depositan sus huevos, acompañados de una provisión de polen para la alimentación de las larvas.

Es una especie endémica de Chile, que habita solamente en las Regiones de Tarapacá y Antofagasta, aproximadamente entre los paralelos 19 y 23, la tierra de los tamarugos.

Como siempre decimos, conocer para proteger, nadie protege lo que no conoce.




miércoles, 3 de abril de 2019

CARTA DIRECTA


      No nos damos cuenta de la gran problemática ocasionada por el hombre al introducir especies foráneas con fines diversos. Esta situación - que no es tan visible en nuestro territorio, región de Antofagasta - es uno de los problemas medioambientales que en los últimos tiempos está adquiriendo dimensiones extraordinariamente graves y es producido por ciertas especies (exóticas) que se han introducido en espacios ajenos a sus lugares de origen. Algunas de ellas están provocando descalabros monumentales en nuestros ecosistemas.

Bombus terrestris Linnaeus, 1758
Imagen https: //en.wikipedia.org/wiki/Bombusterrestris

      Ustedes ya han de saber que la introducción de especies foráneas en un ecosistema acarrea habitualmente graves consecuencias en la estabilidad de este. Cuando menos, a medio o largo plazo, el efecto es imprevisible y suelen producirse desenlaces insospechados. Los mecanismos que provocan el impacto de las especies invasoras sobre las poblaciones autóctonas son diversos: depredación, competencia por el espacio vital o por el alimento, alteración drástica del entorno o hábitat, hibridación (pérdida de la dotación genética de la especie suplantada) o transmisión de enfermedades para los que las estirpes locales no están preparadas para combatir. Las especies exóticas que se logran aclimatar suelen contar con una ventaja añadida, que es la que se refiere a la ausencia de enemigos naturales.

     Aunque habitualmente nos estemos refiriendo a los vertebrados, la situación se hace extensible a los demás seres vivos: tanto invertebrados, con especial incidencia numérica en artrópodos y moluscos, como a las especies de los reinos vegetal y fungí (hongos), e incluso el de las bacterias.


     Ahora bien. Que pasa cuando los que saben (los expertos) refriegan las verdades en las personas y organismos responsables en carta directa.

El apocalipsis de las abejas a manos de una abeja... exótica

     El año 1997 el Servicio Agrícola y Ganadero (S.A.G) autoriza el ingreso de Bombus terrestris, un abejorro exótico e invasor a Chile para el cultivo de tomates bajo invernadero y al aire libre. Lo anterior lo hace al alero de un proyecto F.I.A que mostraba que esta especie era efectiva sólo en tomates de otoño cultivados en invernadero, incluso mostraba que este abejorro disminuía la producción en un 20% en tomates que no fueran de otoño respecto al método tradicional. Hasta el año 2005 el volumen de importación de este abejorro fue bajo, pero a partir del 2006, el volumen importado se incrementó hasta alcanzar el año 2015 más de 200.000 mil colonias de entre 50 y 200 individuos cada uno, y su importación continúa incrementando año a año.

     El año 1997–1998 desde la comunidad científica se le advirtió al S.A.G lo que podría significar el ingreso de una especie invasora, pero la advertencia fue desestimada. Como consecuencia directa, el abejorro exótico por más de 20 años ha generado efectos negativos para la biodiversidad, los ecosistemas y la producción agrícola (excepto el tomate de otoño producido en invernadero y quizás en cerezo). Por ejemplo, ha reducido al 85% la abundancia de uno de nuestro abejorro nativo, llamado moscardón (Bombus dahlbomii), el más grande del mundo. Afecta la productividad de la frambuesa y se cree que también de habas y porotos, y otros frutos; y lo peor, es que trae consigo, parásitos exóticos que son declarados como inexistentes en las fronteras de nuestro país, debido a la incapacidad del S.A.G de hacer un screening genético para detectar dichos parásitos.

Bombus dahlbomii Guérin-Meneville, 1835
Imagen http//www.mma.gob.cl/ clasificacionespecies /fichas12proceso /pac/Bombus_dahlbomii_12RCE_INICIO.pdf

     Hemos golpeado puertas... sí, muchas veces. Hemos solicitado reuniones. Hemos sido aparentemente escuchados y fruto de eso, el S.A.G dice por fin el 2017 haber hecho un análisis de riesgo después de 20 años de ingresar esta especie (el análisis debió hacerse en 1997). Sin embargo, cuando hemos solicitado dicho análisis personalmente o a través de la P.D.I (amparados en la legislación que protege la salud animal del país), el S.A.G guarda silencio. A fines del 2016, esta entidad estatal hizo una consulta ciudadana sobre barreras sanitarias para seguir ingresando la especie, la cual, sin previo aviso y antes de cumplir el plazo fijado para que la ciudadanía hiciera sus descargos, fue retirada. Les hemos pedido muchas veces información y respuestas, pero respuestas concretas no llegan ¿qué pretenden ocultarnos?

     Hace tres años, junto a la Dra. Cecilia Smith de la Universidad de Los Lagos, hemos venido estudiando a nuestro segundo abejorro nativo, Bombus funebris. El “chololo” o “moscardón panda o del altiplano” como suelen llamarlo, desgraciadamente hemos encontrado que este también ha entrado en contacto con el abejorro invasor. En una reciente y exitosa charla en Arica, al amparo de la Universidad de Tarapacá, diversos actores sociales y empresariales mostraron su inquietud. Algunos productores de tomates aseguran que su producción ha bajado desde que usan el abejorro invasor, debido a la sobre visita de este, fenómeno ya reportado en Europa hace casi 50 años. Los productores precordilleranos de habas nos mencionaron que el calibre de las vainas ha disminuido. El abejorro invasor roba el néctar de la flor de haba agujereando la flor en la base, no prestando el servicio de polinización (fenómeno reportado también en poroto en Europa hace más de 50 años). ¿Qué pasa? ¿Porque los agrónomos chilenos no leen la literatura antes de liberar una especie plaga al país, disfrazándola de especie Mentolathum salvadora de los cultivos? Los agricultores, asesorados por agrónomos colocan tantos abejorros que, a la cuarta visita en una flor, esta puede romperse afectando la calidad del fruto, o simplemente no es necesaria, como en el caso de los abejorros usados en arándano en La Araucanía, o en tomate al aire libre.

Bombus funebris (Smith, 1854)
Imagen de https: //www.discoverlife.org

     Si los abejorros exóticos cruzan la frontera con Perú o Bolivia, estaremos comprometiendo la agricultura de subsistencia de otros pueblos originarios. De hecho, un Guardaparques de Bolivia en el Parque Sajama que colinda con Chile asegura haber visto ya la especie invasora. En el sur de Chile, ya afectamos la cosmovisión mapuche y su cultura al disminuir la abundancia del moscardón producto del contacto con la especie exótica.

- ¿Será mucho pedir señor director que el estado de Chile haga su trabajo? 
- Será que las autoridades no leen en inglés -el lenguaje de la ciencia- o ¿no pueden usar el Google translate?... es probable. 

     No obstante, en el 2018 en la revista nacional “Gayana”, todos los expertos en polinización del país realizaron un artículo en español, resumiendo toda la historia y mostrando los efectos negativos de esta especie que se sabía hasta ese momento (en paralelo, más efectos negativos siguen surgiendo). Además, los autores de este artículo le proponen al estado medidas que debe tomar, guiando de la mano al estado para que haga algo. Pero al parecer, el estado no quiere darse por aludido.

- ¿Se tendrá que extinguir el moscardón para que hagamos algo? 
- ¿tendrá que cruzar las fronteras y afectar a los pueblos Aymara en su producción para que el presidente boliviano enfrente judicialmente a Chile por su responsabilidad en estos hechos? 
- ¿qué espera Chile que suceda? 

     Si la respuesta de la autoridad será que la producción de frutas y verduras depende de esta especie, pues creemos que el estado no se ha informado. Después de todo, antes de la llegada de terrestris, yo recuerdo que de niño comía tomates todo el año, pues nunca hizo falta terrestris para su producción. La razón de que esta plaga esté en Chile es abaratar los costos de los empresarios de producir de tomate de invierno.


Rodrigo M. Barahona-Segovia
Dr. (c) en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias
Universidad de Chile
Cecilia Smith-Ramírez
Dra. en Ecología y Biología Evolutiva
Universidad de Los Lagos