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jueves, 22 de junio de 2023

¡A LA CHUÑA!

¡A la Chuña!


Hasta el último tercio del siglo pasado, todavía era posible escuchar la expresión “a la chuña”, aunque ya no era tan común como antes de ese periodo. En nuestra infancia todavía se usaba comúnmente el “tirar a la chuña” o más brevemente “a la chuña”. Se decía así, mayormente, en los bautizos, en el momento en que el Padrino del recién bautizado, para atraer buena fortuna a su ahijado, se metía la mano al bolsillo (o a una bolsa si era realmente generoso) y lanzaba “a la chuña” (hacia arriba) puñados de monedas, las que eran recogidas al caer con algarabía, y no sin algunos empujones, por los niños, que nunca faltaban en esas ocasiones. Cuando el Padrino no se mostraba muy generoso, o simplemente no cumplía con ese rito, los niños lo abucheaban gritándole “padrino cacho, padrino cacho”, en protesta por su cicatería y para avergonzarlo, lo que en algunas ocasiones daba los resultados esperados. Cacho, en esas ocasiones, se empleaba como sinónimo de “avaro” o “apretado”. Hoy se emplearía otro epíteto más vulgar, seguramente.

Sin embargo, se usaba el “a la chuña” también en otras ocasiones, más cotidianas. Por ejemplo, si alguien tenía algo que no alcanzaba para todos los presentes, un puñado de calugas, por ejemplo, podía lanzarlas a la chuña y que las cogiera el que pudiera, liberándose así de la responsabilidad -y el problema- de repartirlas equitativamente. O quizá se quería regalar algo y los interesados eran varios, sin que hubiese una obligación moral o parental de preferir a uno sobre otro, entonces se les reunía y el objeto deseado era lanzado a la chuña, para que cada uno hiciese su mejor esfuerzo por conseguirlo. Hasta el ramo de las novias se lanzaba a la chuña, aunque obviamente dada la solemnidad de la ocasión, no se gritara la consabida frase.



Pero el acto es el mismo, lanzar sin mirar a quién y que lo alcance quien pueda.

Recordando esta expresión, se nos ocurrió la mala idea de preguntarnos de dónde vendría, cuál sería su origen. Y decimos mala idea porque la verdad es que fue difícil conseguir una respuesta. Existen por ahí -en internet- unas cuantas menciones del “a la chuña”, pero sólo son referencias a la costumbre y a la frase, pero no explican de dónde viene.

Partimos buscando su origen, que nos parecía indígena, por el uso de las letras ch y ñ. Por lo mismo, buscamos en el quechua, que las usa y que nos ha legado no pocos vocablos con ellas. Y el quechua nos dijo que chuña es un ave, un serpentario que habita en las praderas boscosas de varios países de Sudamérica. Es bien conocida porque en tiempos antiguos se la domesticaba para cuidar de las gallinas, a las que protegía cuando se las liberaba a pastar. ¿Tendría algo que ver esta chuña con la nuestra? Sólo si le buscáramos algún acomodo, como han hecho algunos con otras palabras, asignándoles orígenes que no tienen. Porque a la chuña se la conoce también como orcochuña “pájaro vomitador”, del quechua “chuñar”, vomitar, arrojar, porque al caminar en su búsqueda de alimento balancea su largo cuello de adelante hacia atrás, notoriamente, recordando el movimiento que se hace para vomitar. Pero esta explicación no nos convenció.

Con el Aymara no encontramos nada, y con el kunza no tuvimos mejor suerte, ya si bien existe la palabra chañar, ésta señala un árbol, y no una acción, por lo que no venía al caso y, como con el quechua, era sólo una similitud. 

Con nuestro mapuche tampoco conseguíamos respuesta, al menos en los diccionarios y publicaciones disponibles. Desesperábamos ya de lograr nuestro objetivo, cuando dimos con un añejo Diccionario de Chilenismos, tan antiguo como 1875 (es decir, la nadería de 148 años), que nos dio la tan anhelada respuesta: el “a la chuña” tiene orígenes mapuches, pero es una deformación de la palabra original. 

El término es chañan, que  significa arrojarse, dejarse caer al suelo. Y la forma activa de él es chañalu. De ahí derivó a la palabra chaña, que en aquellos tiempos en que se escribió el diccionario se empleaba -en la Capital- para describir la acción de los muchachos que perseguían a los volantines que “se iban cortados”, lanzándose al suelo y luchando entre ellos para ver quién se lo quedaba.

Se aplicaba también la expresión, como “chañadura”, a la contienda -que desde siempre se ha producido entre los políticos- por alcanzar algún cargo, prebenda o parte de los caudales públicos, de manos del gobierno de turno. Costumbre que aunque ya no tenga ese nombre, sigue muy vigente, como bien sabemos. Cada cambio de autoridad, ya sea nacional, regional o comunal, es seguido por una “chañadura”, en la que todos se lanzan a agarrar lo que se pueda.

Pero, ¿y chuña? Bueno, nos dice el diccionario que chuña era una deformación de la palabra chaña, utilizada solamente por la gente de más baja clase, en especial por los niños de la calle, los “pelusas”, que llamaban así a ese acto de arrojarse todos a por algo, con el fin de que quien pudiera lo consiguiera. Y, como ocurre todavía ahora, desde el habla popular las palabras van haciéndose conocidas del resto de la gente, que comienza a su vez a usarlas y las hace propias del habla común.  Un claro ejemplo de esto último lo tenemos hoy con el término “bacán”, tan usado a todo nivel social, y que no es sino una palabra originada en el lunfardo, el habla popular bonaerense, la que habiendo pasado a la nuestra, fue haciéndose conocida y usada, hasta llegar a ser empleada incluso por los profesores en sus clases, dándole total validez.

Así es que podemos concluir que nuestro “a la chuña”, expresión ya bastante arcaica y prácticamente obsoleta, se originó en una deformación por uso de la palabra mapuche chañan.


Significado de chuña

 

A continuación, te mostramos un listado de 5 significados y/o definiciones para la palabra chuña

 

Zool. Ave sudamericana, del mismo orden que las grullas, con cola larga y plumaje grisáceo; en el arranque del pico lleva una serie de plumas finas en abanico. Para más información leer- chuna (ave). Chuna o chuña.



🇨🇱 Chile, Tirar a la chuña. Arrojar al aire para que cada cual recoja rápidamente lo que pueda. Esta acepción se emplea en Chile.

 

Chuña o Chuna o Sariá (Argentina) ave suramericana, del mismo orden que las grullas, con cola larga y plumaje grisáceo; en el arranque de su pico lleva una serie de plumas finas, dispuestas en abanico; anida en las ramas bajas de los árboles.

 

Cariama cristata

Chunga burmeisteri

 

Escrito de Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia

 

3 comentarios:

  1. Maximiliano Rodríguez11 de diciembre de 2023, 23:30

    Que gran explicación, siempre es bueno el poder aprender algo nuevo, sobre el origen de las palabras con las cuales crecimos y hemos utilizado durante toda nuestra vida.

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  2. Gracias por la información,mientras más aprendemos,menos sabemos,nunca el ser humano terminará de aprender o saber.

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  3. Tirar a la chuña que recuerdos ... cuando tiraban muchas bolitas , láminas monitos , dulces , a la chuña , era genial

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