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lunes, 26 de enero de 2026

EXPLORANDO ANDO

 

Explorando ando


Alguien acotó, al escuchar el nombre de una abeja nativa que lleva por identificación Centris nigérrima (Nigerrima-negrissima), que «Desde mañana se deberá llamar Centris choquita o chokitissima»

 

Luego del correspondiente «madura de una vez», vino una nueva respuesta: «la ciencia, y la cordura de algunos, no se prestan para aquello».

 

Muy buenas tardes tengan, estimadas y estimados amigos.

 

Cada vez las temperaturas son más altas en este norte y esto no es solamente cosa de percepción (algo basado en los receptores de la temperatura), sino un hecho cierto. Bajo estas condiciones, el salir a recorrer el desierto se vuelve más una odisea que un agrado, pero pese a ello donde vamos nos encontramos con algo de flora y –cómo no- con ciertos minúsculos (insectos) que nos resultan muy novedosos por su colorido, su tamaño y por su capacidad de vivir ahí en todos sus estadios (huevo, larva, pupa e imago), asociados a las escasas plantas del lugar (endémicas, obviamente) y pese al rigor del clima y las adversas condiciones del entorno.

 

Ello nos lleva a preguntarnos: ¿Qué pasará con estos bichos cuando esa -ahora- escasa vegetación ya no prospere? Alguna vez fueron abundantes, la vegetación y los insectos, pero ahora resultan cada vez más escasos.

 

Y eso nos lleva a otra interrogante no menos relevante (qué preguntones somos): Estos minúsculos habitantes del desierto, ¿estarán catastrados por la ciencia? ¿Se sabrá de su existencia? Este pequeño escarabajo, por ejemplo, debe ser por su morfología un Atacamita. Pero difiere –a nuestro entender- de la especie que acostumbramos encontrar. Y nos queda la duda de cuál de los dos es la especie conocida para estas latitudes. ¿O será que ninguno de los dos lo es?

 

Poco, muy poco se sabe de las especies que habitan en nuestro territorio, y aún de aquellas que han sido conocidas y nombradas por la ciencia no se conoce otra cosa que su aspecto y su nombre, en la gran mayoría de los casos. Nadie sabe de su ciclo de vida, de sus hospederos, o del cómo se las han arreglado para sobrevivir en unas condiciones que otros no podrían soportar.

 

En un territorio como el nuestro, en su mayor parte inexplorado y en el que la fauna se resume a tan sólo unas pocas especies, quizá si estas preguntas que nos hacemos puedan parecer irrelevantes para la gran mayoría. Pero, vaya que se desgarran ropajes cuando los medios (masivos) les instan a llorar por las especies que se extinguen, y por la naturaleza que se pierde, en lugares tan distantes como otros continentes, pero en el nuestro, ningún medio nos invita a llorar y ninguno de aquellos ha llamado a proteger.



Nolana onoana

Escarabajo Atacamita

Nolana philippiana

Centris nigerrima


Hongos o bacterias en la roca (Cuarzo)

Cistanthe sp.

Plomito Tour


 

 

 

 

 

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