“Ninguna especie es plaga”
En este desierto
Esto nos dicen aquellos que no conocen a las especies del desierto y lo difícil que les resulta la vida en estos parajes tan carentes de recursos. Han de saber que un nuevo actor puede hacer gran diferencia en la sobrevivencia de una o más especies.
Muy buenas tardes tengan, estimadas y estimados amigos.
Durante gran parte de nuestra existencia hemos escuchado la consigna de que vivimos (moramos) en un territorio en donde el desierto es el límite para la vida. Es decir, este vasto territorio de aridez extrema más el mar y la cordillera, son los encargados de controlar a que ciertas especies -algunas consideradas plagas- pasen o crucen de una parte del territorio a otra y este desierto es la gran barrera con la que cuenta nuestro país. Mas, ya nos hemos acostumbrado a encontrar bichos (insectos) que se han vuelto plaga inclusive en esta parte del desierto, poniendo en riesgo a la poca entomofauna existente y estos bichos ya no sólo los encontramos en las ciudades (que -por cierto- presentan las condiciones mínimas para su existencia) también los vemos en la naturaleza, compitiendo por los escasos recursos y acabando con las especies locales.
Un caso emblemático es el de las avispas Polistes dominula, especie introducida que depreda grandes cantidades de larvas de mariposas (Vanessa carye, Leptotes trigemmatus, Chirgus, Hylephilas y las cada vez más escasas Phulias) y de las muy numerosas y no menos importantes especies de polillas. Hay quienes sostienen que su presencia sería benéfica por la misma razón, ya que supuestamente “controlarían plagas”, como son en otras regiones ciertas especies de polillas. Pero olvidan –o encubren- el hecho cierto de que estos depredadores son generalistas, es decir, no seleccionan qué larvas se comerán, sino que arrasan con todas las que encuentren en su camino, sin importar si es una especie numerosa o si está en riesgo de extinción en la zona. Ciertamente hay otras especies de avispas –nativas- que también se alimentan de larvas de mariposa, pero la gran diferencia es que son especies solitarias, que consumen pocas de ellas, a diferencia de las Polistes, que son gregarias y forman nidos comunitarios y numerosos, ejerciendo una mayor presión predatoria en la zona y, de paso, quitando el alimento a las especies nativas.
Según hemos podido observar in situ, las llamadas “polillas” son uno de los insectos con mayor presencia y diversidad en el desierto, que no sólo tienen gran importancia para la polinización, sin que también son el sustento para las especies que en él moran, ya sean insectos, arácnidos, reptiles o aves. La presencia de una especie introducida de las características de las Polistes, que además tienen buena capacidad de adaptación y carecen de depredadores naturales, puede causar –entonces- un daño mucho mayor que ese supuesto “control de plagas”.
En esta oportunidad hemos hablado sólo de los bichos-bichos, aunque pasa lo mismo con las aves y ciertas otras especies que más vale no mencionar, ya que queremos seguir un tiempo más en este planeta.












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