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martes, 6 de enero de 2026

POR EL TERRITORIO DEL NAGUAYÁN


Por el territorio del Naguayán

(El Atalaya de Mejillones)


Esperamos contar con la fortuna, la vida y la salud necesaria para volver a experimentar esta maravilla en lo más profundo de la cordillera costera de Mejillones. Pocos la han visto y somos agradecidos por haber tenido la fortuna de estar ahí, en aquel momento y en aquel lugar.

 

Estimadas y estimados amigos. Reciban nuestros saludos más cordiales y fraternos.

 

Hará unos años atrás (8 años para los más detallistas) recibí una llamada por celular en día sábado a eso de las 16.00 horas y una voz, apenas perceptible, pero eufórica, me decía que había llegado a la cumbre del Naguayán de una sola tirada, sin ningún esfuerzo y que le había faltado cerro para gastar toda su energía contenida. Siguió con aquello de que le había mentido -que yo lo habría engañado- puesto que dicho cerro no tenía los 1600 metros que le había asegurado, era mucho más bajo y su GPS indicaba apenas algo más de 400 m.s.n.m.

 

Esto último me llamó profundamente la atención. Conozco dicho cerro, el Naguayán, y sé que es más alto que Morro Moreno y otras cumbres de la cordillera costera, por lo que procedí a preguntar en donde estaban. La respuesta -siempre eufórica- me indica que están en la misma cumbre del cerro que se encuentra muy cercano al peaje de Mejillones por lo que respondí, de manera educada, conteniendo la risa y sin querer herir susceptibilidades.

 

- Están en la cumbre equivocada, ese es el Cerro Gordo-

 

Siga participando, le llamaremos, déjenos su curriculum.

 

Ahí la llamada se cortó abruptamente, ha de ser por la señal (pienso yo), o interferencia con el satélite ya que los implicados, andaban por las cumbres de otro planeta.

 

Por el Territorio del Naguayán

 

-Llegar es muy fácil-

Eso nos dijeron en tiempos en los que no había GPS integrado a los equipos móviles, los mapas eran muy básicos y solo se contaba con la voz de los que habían estado por dichos lugares.

 

-Solo tienen que adentrarse por la quebrada Mejillones, camino malo pero transitable, en dirección a la quebrada de Naguayán. El cerro de mayor altura también se llama Naguayán y el los va a guiar. Ahora. Un poco antes se encuentra la quebrada que lleva a Mititus (por la mano izquierda), ahí toman la huella y se van por las alturas mismas de la cordillera costera-

-Si andan buscando las flores del desierto o los cactus, por ahí los van a encontrar-

 

Y muy obedientes tomamos dicho rumbo, siguiendo la ondulante y reseca quebrada Mejillones teniendo siempre a la vista al imponente Naguayán pero, porque siempre debe haber un pero en estas historias, y como suele ocurrir en lugares en donde todo es igual, es decir, las quebradas son iguales, los cerros parecen iguales, las piedras son iguales y hasta el cielo es igual, nos metimos por la quebrada equivocada y fuimos a dar a la punta del cerro (Literal) hablamos de las máximas alturas de la cordillera de la costa y por antiguas faenas mineras (faenas abandonadas) y como premio, al más desorientado, accedimos a la enorme grieta de Chacaya, aquella que asoma en los mapas de interés exclusivamente en su punto final, la playa de Punta Chacaya.

 

Lo que encontramos en este recorrido de exploración fue increíble, una gran cantidad de plantas que no habíamos visto en ninguno de nuestros recorridos (fue un año de lluvias inusuales) y dichas especies no las hemos vuelto a ver en los años posteriores.

 

De inmediato nos distribuimos las tareas y los sectores. La misión era simple, fotografiar lo que se nos cruzase por el camino, hasta las piedras y si algo nos llamaba la atención, por estar fuera de lo común, simplemente nos llamase o dejase marcado el sitio para visitarlo en el transcurso del día. Estuvimos un día completo recorriendo el territorio y hubo una tarea que quedó inconclusa, bajar a la grieta de Chacaya y dejar testimonio de la flora y fauna presente en dicho espacio, algo que aún lamento el no haber hecho.

 

Siempre volvemos por dichos lugares (ahora con caminos asfaltados) y me recuerdo del Naguayán, mas nuestra ruta (nuestra quebrada sin nombre) sigue siendo agreste, sin intervención alguna, y la hemos visitado junto a nuestros integrantes con el deseo de que, en alguna oportunidad, podamos unir estas alturas con la planicie litoral, eso implica descender por la grieta principal con todo lo que esto conlleva, incluso con aquello de: ¿Valdrá la pena el riesgo?

 

Sobre los hitos relevantes del territorio, aquellos que dominaron nuestra ruta.

 

Naguayán. Nombre que sobresale en esta comuna por indicar a una extensa falla geológica, que pasa por los pies de la máxima altura del territorio (Cerro Naguayán) cuya cumbre se eleva por sobre los 1600 m.s.n.m.

 

Mititus. Falla geológica que se extiende inmediata a Naguayán en dirección norte. Por dicha falla nos encontramos con el camino que da acceso a las faenas mineras de Michilla.

 

Mejillones. Quebrada que se ubica inmediata al acceso norte al puerto de Mejillones (bahía) y se interna, por su parte este, en dirección al desierto pasando -en cierto tramo- a llamarse quebrada Ordoñez.

 

Del porqué de dichos nombres, especialmente Mititus y Naguayán (Naguallán) nada se sabe y nada se habla sobre su origen, aunque en honor a la cartografía -y los cartógrafos- debemos decir que dichos nombres vienen desde los orígenes occidentales del territorio. Estos puntos asoman en los primeros mapas, desde los tiempos en los que recién se comienza la ocupación y la búsqueda de riquezas minerales.

 

Como Corolario:

 

Gracias a la pequeña minería, esa minería llamada de subsistencia, podemos llegar a sitios que, de otra manera, nos resultaría imposible o muy complejo. Estas faenas (casi artesanales) abren sendas y caminos por lugares increíbles, por espacios agrestes y en este caso, en las cumbres mayores de la cordillera costera de la comuna de Mejillones.

 

De igual manera, resulta evidente que, en estos parajes, hubo Guanacos, sus caminos troperos así lo muestran y son tantos, que debió de haber muchos individuos y por milenios.

 

La vida sobrevive.

 

Mientras fotografiábamos la flora del lugar, asomó un pequeño lagarto. Al principio pensábamos que era un dragoncito de Mejillones, ya con las imágenes, comprobamos que era un corredor de Tarapacá. No es extraño el verlos, aunque este, era un sobreviviente de la aridez extrema y tendrá que apurarse en dejar descendencia y alimentarse

 

 

Sobre la geología de esta parte del territorio

 

Para saber más:

 

Fallas de Mititus y Naguayán

(Ángelo Villalobos)

 

https://www.researchgate.net/publication/283018144_POSTER_Fallas_Mititus_y_Naguayan_Evaluacion_del_Potencial_Sismogenico_Mediante_Analisis_Geomorfologico

 

























 

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