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miércoles, 1 de julio de 2026

100 AÑOS ATRÁS

 

100 Años Atrás

(Según las antiguas crónicas)


Nos indica Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia que, hace 100 años atrás, se produjo un grave accidente minero en Chuquicamata.

 

La historia dice así:

 

El 29 de junio de 1926, a las siete y quince de la mañana, en circunstancias que había una gran cantidad de trabajadores ejecutando sus labores, se produjo una explosión en el socavón del corte D, que se encontraba sobre ellos, sepultando a muchos de ellos. Según las noticias enviadas por telégrafo desde Calama, para mediodía se habían recuperado 11 cadáveres y un número indeterminado de heridos, de diversa consideración.

Las labores de despeje continuaron con la ayuda de una pala de dos y media toneladas de capacidad –que puede parecernos mínima en estos tiempos, pero que entonces era lo mejor que había- y bajo la luz de poderosos reflectores, ya que se trabajaba sin interrupción, incluso de noche.

No poca conmoción produjeron los familiares de los trabajadores que, tras escuchar desde Calama la gran explosión e ignorando la suerte que pudieran haber corrido sus parientes, por no haberse recibido ninguna información, acudieron en masa a la mina, en automóviles, llegando incluso hasta el sitio del suceso, donde se vivieron desgarradoras escenas.

Las primeras informaciones –extraoficiales- indicaban que el accidente habría sido causado por un cortocircuito eléctrico, sin que hasta el día primero de julio se supiera a ciencia cierta lo ocurrido. Es de hacer notar que la Gerencia de la Chile Exploration Company, empresa situada en Santiago y propietaria de la mina en ese entonces, se enteró por la prensa de lo sucedido, al haberse cortado las comunicaciones por cable y telégrafo.

 
Para el día siguiente, ya se sabía de la identidad de algunos de los heridos: Luis Vicencio, José Reyes, Augusto Salas, Luis Valenzuela, Juan López y Enrique Cárdenas. Se daba por desaparecidos al ciudadano alemán Alfred Amehlenkos y a José Palma, a los que se agregarían después Juan Araya, Patricio Zapata, Miguel Muñoz, Diego Herrera y Sebastián Salgado. Fallecidos se encontró a los siguientes: José Cárdenas, Emiliano Díaz, Humberto Pereira, Ernesto Rodríguez, Luis Jiménez y Pedro Ramírez. Además, se encontraron 3 cuerpos imposibles de reconocer. Se dice que no se dio a conocer nunca la nómina completa de los trabajadores involucrados ni el número exacto de fallecidos.

Tampoco hubo un informe oficial respecto a las causas de la explosión. Lo que se especula es que estando ese banco ya cargado con explosivos, un circuito producido en alguna de las luminarias que alumbraban ese sector habría alcanzado a los explosivos causando la catástrofe. No es de extrañar que no se publicara en los periódicos de entonces ninguna información más, después del primero de julio, ya que esta Compañía –como a veces sucede en nuestros tiempos- realizaba lo necesario para detener cualquier publicación que fuera ajena o perjudicial a sus intereses.


El dato curioso, o anecdótico, es que aquél mismo día 29 se encontró a uno de los desaparecidos, un ciudadano irlandés de apellido Kroop quien, muy en la línea con su nacionalidad, circulaba ebrio por las calles y manifiestamente alegre. Al interrogársele por los motivos para tanta alegría, dijo que celebraba el que, habiendo estado en el lugar de la explosión, se había librado completamente ileso.












 


martes, 1 de julio de 2025

POR EL SALAR DE ASCOTÁN

Por el Salar de Ascotán

(Cebollar y Carcote)

Nuestros agradecimientos a Don Manfredo Tuniche, por su gran trabajo fotográfico que compartimos con ustedes.


Todos somos ambientalistas o eso pensamos. Todos tenemos nuestras propias ideas y proyectos para un mundo mejor que, en más de las veces nos llevan a conflictos y todo pasa por un hecho. Todos creemos tener la verdad absoluta, un egoísmo visceral por nuestras ideas. Al final, estos conflictos no nos conducen a nada y esta desunión es aprovechada por los mercaderes del territorio para llevar a cabo sus planes sin cortapisa alguna. Eso sí, por el bien de todos (esto es importante el recalcarlo)

 

Pues bien. Estuvimos -este fin de semana pasado- en el territorio del litio y algo sabemos sobre su importancia en los temas económicos actuales del país. Ahora, independiente del interés desmedido que despierta dicha sal, sabemos también que no todo es risas. El 2024, un grupo de especialistas reclamaron ante el Congreso por la presencia de 8 salares bajo cierto grado de protección legal entre los 23 que fueron ofrecidos -por nuestro gobierno- para la extracción de litio. Uno de ellos es el salar de Ascotán, el que visitamos, y fue priorizado entre los seis primeros. Este ecosistema está categorizado como Sitio Prioritario de conservación según la Estrategia Regional de Biodiversidad de Antofagasta.

 

Hemos de decir que, en el lugar, no observamos intervenciones recientes, pero igual nos preocupa. Nos preocupa que tanta belleza sea destruida y para crear conciencia, para el cuidado y la preservación efectiva, lo primero que debemos hacer es mostrar, para que ustedes también lo conozcan.

 

Recuerden. Nadie protege lo que no conoce.

 

El Salar:

 

El Salar de Ascotán, ecosistema que se ubica por los 3.700 m.s.n.m., es uno de los sitios de nidificación del flamenco andino (Phoenicoparrus andinus); una especie en estado vulnerable por la alteración que ha sufrido su hábitat y también es posible avistar a la parina chica (Phoenicoparrus jamesi). Este salar está dentro del área de influencia de la Reserva Nacional Alto el Loa y su borde sureste es un acuífero protegido por la Dirección General de Aguas (DGA).

En este espacio se pueden encontrar -además de los flamencos- 21 especies de plantas, caracoles (Heleobia ascotanensis), ranas (Telmatobius philippii), peces (Orestias ascotanensis), patos silvestres, vicuñas, zorros(culpeo) y vizcachas.




Un gran territorio, lleno de una vida natural, única y especial que muchos no conocen. Por esto último, algunos piensan que pueden intervenir, explotar, destruir bajo la consigna de un bien mayor, el bien de todos.

 

La Historia:

 

La minería del cobre ya puso sus manos en la zona y en las aguas del salar provocando mucho daño hasta que, las comunidades del lugar, especialmente de Cebollar, se rebelaron y lograron cautelar legalmente su territorio (bien por ellos, bien por todos). Estas empresas usaron el antiguo subterfugio que aplaudían hasta los que decían que sabían y debían proteger. Extraían el agua hasta secar los salares y cuando había reclamo -si los había- les inyectaban agua de otro lugar y listo, con eso quedaba arreglado para ellos, pero con esta triquiñuela (aplaudida por organismos de estado) exterminaron una gran cantidad de especies ya que, estos ecosistemas, eran muy frágiles y no se trataba de un poco más o un poco menos de agua, más bien, que el o los organismos que estaban mandatados para cautelar, lo hubiesen hecho y prohibiesen cualquier extracción. Un ejemplo es el salar de Punta Negra, Salar de pajonales, etc.

En la actualidad, cuando visitas estas reparticiones, todos ponen cara de que vieron a la virgen, carita de buenas personas y dicen que fueron obligados.

 

Lo que nos contaron:

 

Hasta el momento, el salar de Ascotán había permanecido fuera de la mirada de la minería del litio, sin embargo, el salar actualmente se encuentra amenazado por un proyecto de prospección minera que pretende establecerse en el lugar. Se trata del proyecto de Sondajes “OCA”, de la empresa canadiense First Lithium Minerals, que contempla la construcción de hasta cinco pozos de 500 metros de profundidad en la zona, lo que representa un riesgo para la conservación de la amenazada biodiversidad del lugar.





















 

Flora y Vegetación del salar de Ascotán:

https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-66432003000200006

 

viernes, 23 de mayo de 2025

EL CIUDADANO ABAROA

El Ciudadano Abaroa


Hay que partir explicando – a quién lo amerite por supuesto- que este escrito no pretende ser una biografía detallada, es tan sólo una breve recopilación que nació por nuestro interés en el personaje y el merecido respeto que aún se le prodiga a su memoria por estas tierras. Es decir, tan solo una reseña.

 

Te contaremos pues:

 

Hará un tiempo atrás, digamos un par de años para ser exactos, un historiador chileno radicado en Bolivia sacó una publicación. Según él una investigación exhaustiva, con la finalidad de dejar en evidencia a un ciudadano chileno que usufructuaba – de manera exclusiva y abusiva - de las aguas del río Silala apoyado por el invasor del sur, el gobierno chileno. Dicha publicación sería develada - en directo - en un programa de televisión de dicho país, con las consabidas fanfarrias y expectación de los teleaudientes. Ver a un chileno hablando en contra de Chile, ¿qué mejor aliciente y publicidad para atraer público?

Al poco andar – de la conversación – sale el nombre del mercader del agua y, más que dar el nombre, solo bastó con uno de los apellidos para acabar rápidamente con la entrevista, pasar a comerciales y desembarazarse del historiador. Este apellido era Abaroa y el mentado empresario, era ni más ni menos que descendiente directo de aquel venerado Mártir que murió en el vado de Topater (Combate de Calama) exclamando:

 - ¡Que se rinda su abuela carajo! Es decir, Don Eduardo Abaroa Hidalgo

Ahora bien, ¿por qué digo mártir y no héroe, lo que cabría acotar ante tales circunstancias?

Porque, según algunas corrientes de pensamiento de ciertos historiadores bolivianos, héroe es aquel que, vivo o muerto, logra su objetivo, mientras que mártir es aquél que muere a sabiendas que su sacrificio en nada cambiará el curso de los hechos (esto es cosa de ellos, yo solo transmito lo que se dice)

 

Dicho programa resultó bastante interesante ya que nos ilustró sobre gran parte de la vida de este héroe boliviano, la que - a decir verdad - resulta ser una historia muy desconocida para gran parte de nosotros, ciudadanos que sólo procuramos aprender -por malla escolar- a ciertos héroes nacionales y alguna que otra gesta que se considere relevante y de igual manera, en dicho programa también se dejó en claro que aquel apellido estaba muy bien asentado en este lado del continente.

 

¿Que tiene que ver Abaroa con Antofagasta?

 

Como antofagastinos, moramos en el territorio por el cual se dio inicio a la Guerra del Pacífico (Guerra del Guano y del Salitre) y para muchos (según sus conocimientos) comenzó un 14 de febrero de 1879 con la Ocupación de Antofagasta, más la palabra que mejor define dicha acción bélica es Reivindicación, ya que nuestras autoridades siempre sostuvieron que nuestros límites eran el paralelo 23, es decir, un poco más al norte de Mejillones y los actos bélicos no iniciaron el día 14 de febrero, sino más bien, concluyeron en aquel día (en una primera etapa) con el desembarco y ocupación de la ciudad y del territorio al sur del grado 23. Al norte de este grado seguía siendo boliviano al igual que los poblados del interior.   

 

¿No se fueron?

He de confesarles que nunca fue de nuestro interés el conocer el destino de los ciudadanos bolivianos que se encontraban por estas tierras durante el 14 de febrero o para la toma de Calama, Mejillones y Tocopilla. Ciertas referencias – históricas por supuesto - nos dicen que las autoridades se marcharon luego de sus correspondientes descargos y alegatos, que algunas familias se embarcaron raudas al norte y otras (las del interior) partieron rumbo a Bolivia, pero fueron muchos más los que se quedaron definitivamente por estos lares -en este terruño- y, sorpresa, entre aquellos que no partieron estaban los hijos de Eduardo Abaroa, el mismo de la abuela, cuya descendencia se enraizó y prosperó en este norte bajo el cobijo y simpatía de Moros y Cristianos, es decir, de toda la comunidad y las autoridades de aquel entonces. No hubo discriminación y menos aún, antipatías.

 

¿Abaroa? No nos suena -para nada- a un origen altiplánico


Pues bien. Cuando visitamos las páginas – especialmente las genealógicas - en búsqueda de los orígenes del apellido Abaroa, nos indica que tiene un origen español específicamente vasco, es decir, alguno de sus antecesores provino de la madre patria y se estableció por estos parajes. Hasta aquí nada extraño, hablamos de un ciudadano boliviano que entregó su vida por su país y para los que conocemos Calama y Topáter -en las márgenes del río Loa- relacionamos de inmediato dicha escaramuza con su máximo héroe, Eduardo Abaroa y con Bolivia, pero algo ocurrió posteriormente, ya que las ramas de dicho apellido resultan ser – en la actualidad - más abundantes en nuestro país, Chile, que en la propia Bolivia, y para qué hablar de la presencia de los Abaroa en Centroamérica y América del Norte.

Pensar que, hasta un poco antes de esta miscelánea o viruta histórica, dábamos por cierto que todos los ciudadanos bolivianos avecindados en estas latitudes, y muy especialmente los apellidados Abaroa, habían sido los primeros en marchar a su país luego de la ocupación de Antofagasta y la toma de Calama, ya sea voluntaria o involuntariamente, y que dicho apellido era -casi– exclusivo del país altiplánico.

Pero ¿Quién fue Eduardo Abaroa Hidalgo?

¿Quiénes fueron sus descendientes?

¿Por qué esta descendencia se quedó en Chile?

Eduardo Abaroa Hidalgo nace en San Pedro de Atacama el 13 de octubre de 1839 y muere en Calama el 23 de marzo de 1879). Proviene de una familia tradicional de la zona precordillerana de San Pedro de Atacama, fue el quinto de los ocho hijos de Juan Abaroa y Benita Hidalgo. Sus hermanos fueron: Cesaria, Guadalupe, casada en 1850 con Mariano Franco Acuña; Ignacio (n. 1833), casado con Francisca Angulo Almendares; José, Gregoria, Corina e Irene (n. 1842), casada con Juan Bautista Ascárate Trujillo.

Se desempeñó -laboralmente- como comerciante, contador y empresario. Poseía -además- tierras de pastizales y vegas en Calama que eran utilizadas para la alimentación del ganado y producción de alfalfa. Calama en dicho tiempo era un pequeño pueblo de paso, tanto de caravanas de ganado y de minerales.

Se casó con Irene Rivero Pachas, con quien tuvo cinco hijos: Andrónico, Eugenio, Amalia, Antonia y Juan Eduardo.



La historia que lo llevó a la gloria.

 

Tras el estallido de la guerra del Pacífico en 1879, que enfrentó a los países aliados de Bolivia y Perú contra Chile, se incorporó voluntariamente a las tropas bolivianas. Fue el primero de los civiles en ofrecerse como voluntario al abogado y coronel de milicias Ladislao Cabrera y se convirtió en su brazo derecho para los preparativos de la defensa. Cuando todo estuvo listo, Cabrera le aconsejó que volviese al lado de su familia a lo que él contestó:

 

Soy boliviano, esto es Bolivia y aquí me quedo.

 

Nota:

Según otros documentos, la respuesta de Abaroa habría tenido lugar en el consulado de Francia en Antofagasta entre Eduardo Abaroa, quien dirigía la resistencia civil, y el coronel Villagrán, a cargo de la invasión chilena).

Las tropas chilenas provenían de Antofagasta vía Caracoles en una marcha a pie y en pleno desierto de 230 kilómetros aproximadamente. Esas fuerzas venían a cargo del teniente coronel Eleuterio Ramírez Molina.

 

Durante la Batalla de Calama (23 de marzo de 1879), el primer choque armado de la guerra, el coronel Abaroa era parte de una fuerza boliviana reducida en número, cuya misión era defender un puente (actual puente Topater) que cruza sobre el río Loa y era la vía de acceso por el lado sur a la ciudad de Calama.

Este se lanzó a la lucha con inquebrantable decisión. No le bastó quedarse en una de las trincheras del Topater. Cruzó el río encabezando al Mayor Patiño, el oficial Burgos y los ocho fusileros que lo acompañaban. Patiño, Burgos y los soldados cayeron prisioneros. Él permaneció en una zanja armado con su Winchester —que llevaba desde el principio— y junto a otros dos fusiles recogidos de compañeros caídos a su lado.

El peón que vino con él desde San Pedro de Atacama lo ayudaba a cargarlos.


Defensores de Calama. Recreación.



El subteniente chileno Carlos Souper narró en una carta que se publicó en un diario de Valparaíso:

 

Cuando el enemigo desamparó las trincheras fuimos avanzando, saltando fosos y cercas, llegando a un cerco chico, donde había muchos matorrales y un fosito de 10 varas de largo, con un puentecito de menos de una vara de ancho por donde había que pasar.

Nos sorprendió constatar que un boliviano desde dentro hiciera fuego a más de 100 hombres, entre caballería y el 2.º de línea, que iban a pasar por allí. Pues amigos, nos dio balas duro y fue imposible pillarlo por mucho que se lo buscaba.

Carlos Souper

 

El coronel Villagrán consideró la acción de Abaroa como temeraria, pero patriótica, por lo cual al principio dio órdenes de no abatirlo. Sin embargo, luego de pasadas las horas y con soldados chilenos heridos, conminó a la rendición a Abaroa. El coronel Villagrán no podía esperar más, y lanzó un grito a su oponente:

 

"¡Ríndase y le concedo la vida!"

El conminante grito resonó en el Paso de Topater, y la respuesta, plena de orgullo y llena de la sinrazón de los hombres que combaten, tiro su rifle al suelo y tronó en el aire:

 

"¿Rendirme yo? ¡Qué se rinda su abuela, carajo!"

 

Y en ese grito, con esa respuesta, el ciudadano Abaroa pasó a la historia. El coronel Villagrán no pudo esperar más ya que las fuerzas de Eduardo Abaroa causaban demoras y bajas al ejército chileno y fue muy difícil dar con él entre las trincheras. El coronel Villagrán ordenó el disparo de los fusiles. Lo impactaron 2 proyectiles, por lo cual quedó tendido y mientras intentaba seguir disparando, murió ante el asombro de los soldados chilenos; junto a él cayeron 20 bolivianos.



Terminada la batalla, el cuerpo de Abaroa fue enterrado con honores militares por el Ejército chileno, el día 23 de marzo en el cementerio de Calama. Su entierro fue hecho con honores de héroe: se efectuaron veintiún disparos en su honor y fue envuelto en la bandera chilena, a falta de una bandera boliviana para este póstumo homenaje.

 

El 21 de marzo de 1952, con motivo del 73.º aniversario de su muerte, el gobierno boliviano repatrió el cuerpo de Abaroa, el que fue escoltado por el ejército chileno con honores militares hasta la frontera, donde fue recibido por su símil boliviano. En su exhumación, se recuperaron restos de la bandera chilena con que fue enterrado y casquillos de las balas disparadas en su honor. Posteriormente, fue enterrado con honores y en medio de una muchedumbre en la plaza de La Paz que lleva el nombre del héroe.

 

Reconocimiento en Chile

 

Además de los honores militares durante el traslado de sus restos, en la ciudad de Calama el 10 de abril de 2007, el gobierno chileno instaló una placa recordatoria en su honor en el Regimiento Topáter.

Calama cuenta con una de sus calles principales con el nombre del héroe.

 

Los Descendientes

Los hijos de los Abaroa Rivero mantuvieron contacto con los territorios en disputa -actualmente parte de Chile- donde desarrollaron sus actividades posteriores.

Andrónico Abaroa Rivero (San Pedro de Atacama, 24 de octubre de 1863-Calama, 27 de febrero de 1937), fue comerciante, ganadero e industrial, fue también cónsul vitalicio de Bolivia en Calama.  Casó con Lastenia Córdoba, con quien tuvo dos hijos, Juan y Elena, esta última radicada en Antofagasta y casada con el inmigrante croata Policarpo Luksic Ljubetic, siendo los fundadores de la familia Luksic.




Eugenio Abaroa Rivero (San Pedro de Atacama, 1866- ¿?), casado con Margarita Franco, fue agricultor, con descendencia en San Pedro.

Amalia Abaroa Rivero (bautizada en San Pedro de Atacama, 23 de septiembre de 1868- ¿?), se casó el 26 de octubre de 1891 en su pueblo natal con Luciano de los Ríos, con quien se estableció en Salta durante el siglo XX.

Antonia Abaroa Rivero (bautizada en Chiu-Chiu, 13 de agosto de 1874- ¿?), radicada en Antofagasta durante el siglo XX.

Juan Eduardo Abaroa Rivero (Calama, 1878- ¿?), radicado en su ciudad natal, fue comerciante y tuvo por hijos a José, Óscar, Elsa, Eliana y Adelaida.

Andrónico, el emprendedor 

De estos herederos, fue Andrónico Abaroa Rivero, el hijo mayor del matrimonio, quien detentaba un espíritu emprendedor y se convirtió en un importante y altruista empresario de Calama. A finales del siglo XIX, aprovechando la fertilidad de este oasis, se dedicó al sembradío de alfalfa en los terrenos que heredó de su padre, y al abastecimiento de ganado para los campamentos mineros cercanos a Calama, formalizando en 1909 la famosa “Ganadera Abaroa”. Creó una importante corriente de comercio entre los oasis del desierto Atacama con los países vecinos.

Él tuvo siempre un talento especial para los negocios, y un cariño especial por su ciudad. Su fortuna le permitió ser el primer Calameño en contar (entre otras cosas) con vehículo motorizado, además, en 1907 fue el fundador y primer director de la Primera Compañía y Cuerpo de Bomberos de Calama, sitios donde, hasta el día de hoy, se mantienen algunas piezas históricas de él, tales como su retrato y las actas de fundación. También financió gran parte de la construcción de la actual catedral de Calama, y su nombre quedó ligado estrechamente a la historia de esa ciudad.

La historia nos dice:

… Tras la muerte de su padre en la defensa de Calama, en 1879, Andrónico -con tan solo 14 años- se encargaría de administrar las tierras heredadas de Eduardo Abaroa…

Fue el primero en crear una fábrica de explosivos en Calama y, en el año 1913, construyó una empresa hidroeléctrica, para abastecer a sus fábricas y vender energía a terceros. La hidroeléctrica se instaló en Calama a orillas del río Loa, en un sector popularizado, en aquellos años, con el nombre de “Las Turbinas”, estableciendo la “Firma Abaroa y Compañía”.

Sin embargo, el elemento clave para acrecentar la fortuna familiar fue el descubrimiento de las reservas de cobre más grandes del mundo, ubicadas en la mina de Chuquicamata, ya que, al ser de la zona, ellos tuvieron la oportunidad de convertirse en los principales proveedores de alimentos, materiales y servicios para Chuquicamata (entonces perteneciente a la Anaconda Copper Company). Es ahí donde comienza a hacerse su fortuna y la de sus hermanos.

En la década de 1930, el municipio de Calama da lectura a un contrato con la firma Abaroa y compañía, para el suministro de energía para el alumbrado público eléctrico del entonces pueblo de Calama. El mismo año en que Andrónico dejó este mundo.

Fue operado de emergencia la mañana del 27 de febrero de 1937, en el cercano puerto de Antofagasta, falleciendo al mediodía de aquel triste día. Sus restos llegaron a Calama el día siguiente, a las 16:00 hrs, en un carro ambulancia proporcionado por el FFCC. Andrónico descansa hasta nuestros días en el mausoleo que construyó en vida en el cementerio municipal de Calama.

 

Elena, la hija boliviana  

La hija de Andrónico Abaroa se llamó Elena, que nació en Tupiza (Potosí, Bolivia) y llegó a vivir a Chile cuando cumplió los 18 años. Los medios impresos chilenos, como La Segunda y la revista Qué pasa, entre 2013 y 2014, la citan como “la hija de un acaudalado empresario antofagastino” (Andrónico Abaroa), que detentaba “mucho carácter y una inteligencia privilegiada”. Elena se casó a principios del siglo XX con Policarpo Luksic, originario de Croacia.

A la muerte de don Andrónico Abaroa, Elena heredó los negocios de éste, junto a su hermano Juan, pero ella resultó heredar también el talento organizativo y la habilidad de negocios de su padre, con los que conservó la fortuna familiar y educó a sus hijos en Europa y Estados Unidos. De los dos hijos que tuvo Elena con Policarpo, fue Andrónico Luksic Abaroa quien heredó el talento para los negocios (el otro hijo se llama Vladimir)

Cuando sus dos hijos terminaron sus estudios de colegio, Elena los citó en su escritorio y les dijo que su responsabilidad terminaba ahí y que de ahora en adelante ellos debían forjar su destino; además, la madre le dio 1.000 dólares a cada uno, según el reportaje “Una historia personal”, que publicó Qué pasa en marzo de 2013.

Andrónico Luksic Abaroa partió rumbo a Europa, a París, a estudiar leyes. Sin embargo, en ese viaje es que se adentra en el mundo de los negocios, relacionados con el intercambio de dinero. “Cuatro años después regresó a Antofagasta con US$ 30 mil (unos US$ 1,3 millones de hoy) los que invirtió en una casa de cambios y una concesionaria Ford de su tío Juan. Luego, adquirió -con un socio- la mina de cobre Portezuelo, pero cuatro años después una firma japonesa le ofreció comprarla, pagándole 500 mil dólares (US$ 21,5 millones actuales). A los 30 años ya era millonario, nos dice un reportaje de La Segunda.

El Grupo Luksic fue fundado por Andrónico Luksic Abaroa en los años 50 en Antofagasta. Sus actividades iniciales se relacionaban con la minería, con el cobre como punta de lanza, y con su concesionaria Ford. En la actualidad, las inversiones de este emporio están en varios rubros, que van desde las telecomunicaciones, pasando por servicios financieros, hasta la manufactura, e incluso se sabe que tienen inversiones en Inglaterra, China y Croacia. En agosto de 2005 murió Andrónico Luksic Abaroa, a quien se le llama “el Patriarca”.  Sus tres hijos, Andrónico, Guillermo (quien murió en 2013) y Jean Paul, se pusieron al frente de sus negocios.

 

Una paradoja de la historia de esta familia es, sin duda, que el centro neurálgico desde donde los Luksic-Abaroa alcanzaron el éxito y comenzaron a construir su fortuna, fue en Antofagasta, en territorio chileno.

 


 

Como corolario:

 

Mientras los restos de Abaroa reposan en Bolivia, parte de su descendencia aun transita, vive y prospera por el territorio chileno.

 

Ahora ¿Quién es el insigne historiador que procura sacar algún rédito hablando tan mal de nuestro país?

La verdad, no vale la pena el siquiera nombrarlo. No debe de haber sido muy feliz su estadía en este país que lo vio nacer.

viernes, 7 de julio de 2023

EL PUENTE DEL DIABLO

 El Puente del Diablo


En la tradicional peregrinación anual para la fiesta religiosa de Ayquina. Un peregrino se quedó dormido en dicho lugar por la extensa y agotante caminata desde Calama a Ayquina. Dice – el susodicho - que despertó y se asombró porque mucha gente estaba pasando por el puente y se sorprendió porque todos le decían que se apurase ya que el pueblo estaba muy cerca. El peregrino se puso a caminar - con los demás - cuando escuchó que alguien lo llamaba y al volverse, vio al hermano que le gritaba desesperadamente que ese no era el camino, que tenía que volver.

Ahí despertó - de verdad - y vio que se alejaba. Faltaron unos pocos centímetros para caer por el barranco. Todo estaba tan oscuro, pero en su caminar “dormido” todo estaba muy iluminado y alegre.

Por aquello se recomienda, en estos lugares, tener cuidado a los peregrinos de la virgen de Guadalupe. No dormir jamás cerca del puente del diablo.

 

Sobre Dicho Puente:

 

Al nor-este de la ciudad de Calama, entre las localidades de Chiu Chiu y Ayquina se encuentra el puente del diablo. Este puente se sitúa sobre el río salado y tiene unos 20 metros de altura. Fue construido por los lugareños a partir de una gran piedra que copó la ribera del río.

 


Ahora bien. Una de las leyendas – de las cuales deriva su nombre – habla del pacto que tuvo un lugareño con el mismísimo diablo, a quien le abriría el paso – de una orilla a la otra - si este le entregaba su alma apenas lo cruzase, trato que fue aceptado de inmediato. Al día siguiente, el lugareño volvió con un perro y lanzó un trozo de pan al improvisado cruce, el animal lo atravesó en su búsqueda y el diablo desilusionado, por el alma del perro, quedó ahí, en eterna espera bajo el puente, saliendo cada noche bailando y convidando a los viajeros a irse con él, con el anhelo de encontrar el alma humana que anhela cobrar.

 

Tal vez, una buena historia en un territorio en donde abundan los que han engañado al malulo: Bartolo Lara, Pedro Urdemales o el renombrado Maurice González, son algunos de aquellos, pero ¿Qué nos dice sobre este lugar el Sr Bichólogo, Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia?

 

Ahora. Del Diablo se dicen muchas cosas en este país, entre ellas que perdió el poncho en un lejano lugar, y también que ha construido puentes, los que, resultando de buena hechura, aunque nunca le fueron bien pagados, sino que lo habrían estafado miserablemente. Con estas historias lo dejan muy mal parado. Muchas otras cosas se dicen también de él, con demasiada ligereza, pero muy bien sabido es, que no es lo mismo hablar del diablo, que verlo venir. Ayayay cuando lo tenemos enfrente.

 

Por esto, nos cuidaremos mucho de decir que el "puente del Diablo", en el camino hacia el poblado de Ayquina, fue su obra, y mucho menos que algún poblador de esas alturas lo engañó vilmente para conseguir que lo construyera, como algunos se atreven a contar. Diremos en cambio que, digan lo que digan las gentes, lo cierto es que ese puente fue construido por los pobladores de la zona, hace más tiempo del que hemos logrado averiguar.

 

Valiéndose de la mínima distancia que ambas orillas alcanzan en ese lugar, colocaron una gran roca entre ambas, para luego cubrir la brecha con piedras y tierra hasta conseguir un paso nivelado. Sorprende la ingeniería empleada con tan escasos recursos, y el buen resultado de ello. Las barreras, obviamente, fueron añadidas en tiempos actuales, y resulta evidente que no ofrecen seguridad más que para los peatones.


Actualmente el puente no es usado por vehículos, ya que el camino pavimentado que une Chiu Chiu con Ayquina lo hace innecesario, pero es utilizado por ciclistas en sus recorridos y por los fieles católicos, en la peregrinación anual desde Calama a la fiesta de la Virgen de Ayquina.

 

Lo único demoníaco que ha ocurrido en el lugar no fue obra del señor don Diablo, sino de un par de hombres ambiciosos y desalmados, que asesinaron allí a una mujer que habían secuestrado en Calama para robarle, quitándole la vida de manera tan chapucera como cruel. En el lugar existe una animita que la recuerda (los culpables fueron condenados y encarcelados, muriendo uno por suicidio y estando el otro aún en presidio).





Sobre el Río Salado

El río Salado es un curso de agua de la Región de Antofagasta que fluye desde las vertientes occidentales de la Cordillera de Los Andes hasta descargar sus aguas en el río Loa.

 

Trayecto

Nace de la confluencia de más de 30 vertientes termales en una hoyada a los pies del volcán El Tatio. Tras un pequeño recorrido hacia el sur, gira hacia el oeste, labrando un cañón entre las rocas de origen volcánico. Recibe en su curso medio, las aguas del río Toconce (originado al pie del volcán Linzor de 5610 metros de altura) por el lado norte y las del río Caspana por el sur. En esta zona se encuentran algunas tomas de agua para el consumo doméstico de Antofagasta y Tocopilla, entre otras localidades.

 

El río Salado, tras recibir las contribuciones de los dos cursos mencionados anteriormente, se interna en una zona de vegas destinadas al pastoreo del ganado de los habitantes de las localidades de Toconce, Caspana y Ayquina. Luego el Salado nuevamente se interna en el cañón, donde se encuentra el llamado "Puente del Diablo", un corte en la riolita de 5 metros de ancho por donde el río circula a gran profundidad.

 

Finalmente, el Salado desemboca en el río Loa, el principal cauce del Norte Grande chileno, a unos 3 kilómetros al sur de Chiu Chiu.



 


 

 

martes, 27 de febrero de 2018

CALAMA SE RESISTE A SER EL BASURERO TÓXICO DE CHILE



Se resiste Calama a consagrarse como el “basurero de desechos tóxicos” de Chile

     La región de Antofagasta ya cuenta con una denominación bien dada “La tierra del sacrificio”. Resulta evidente que los clamores de la gente en pro de su bienestar y la de sus hijos es continuamente desoída por un motivo fundamental. Nuestra tierra solo debe producir independiente del costo.  Este tema del plomo lo hemos vivido y lo seguiremos viviendo en la ciudad de Antofagasta, ahora le tocó el turno a Calama de levantar la voz y exigir sus derechos. La ciudadanía se rebela. 



     Durante la última semana la comunidad se ha tomado el edificio de la Gobernación y la Conadi, para expresar su rechazo a la norma que regulará el movimiento transfronterizo de residuos tóxicos. ¿La razón? La única planta que realiza el reciclaje de baterías está en esa ciudad –que en 2009 fue declarada “saturada” por material particulado– y ya no quiere más contaminación. El reglamento impediría la exportación e importación de desechos como este. La comunidad acusa lobby e injusticia medioambiental. La autoridad, por su parte, dice que Chile ratificó el acuerdo de Basilea, lo que impide enviar desechos a otros países en vías de desarrollo.

     El 26 de enero fue reingresado a Contraloría el reglamento que regula el movimiento transfronterizo de residuos tóxicos. El Gobierno aceptó algunas observaciones hechas por el organismo durante la toma de razón, pero una modificación central tiene en pie de guerra a Calama: si la versión original permitía la exportación de baterías de plomo de vehículos de todos los tamaños, el texto ahora lo prohibirá.

     ¿Por qué afecta a Calama? Porque la única empresa que opera en Chile y que tiene autorización legal para procesar baterías de vehículos y estacionarias para extraer el plomo, es RAM-Recimat, que funciona hace 15 años y se encuentra en el sector Puerto Seco de Calama. Es una compañía de reciclaje, almacenamiento y tratamiento adecuado de residuos peligrosos industriales, tales como borras plomadas, chatarra de plomo, baterías de plomo-ácido fuera de uso y drosses, según han señalado desde la misma firma.

     Sergio Chamorro, asesor jurídico de la “Federación Nacional de Pobladores Calama sin Plomo”, dice que, al ser la única empresa con resolución de calificación ambiental, concentraría todas las baterías en desuso del país en una sola comuna. “La empresa está a metros de la Teletón, de la Comunidad Indígena Yalquincha, de nuestro río Loa, y del tranque de relaves de Talabre, que viene botando desechos tóxicos de la minería desde 1954 hasta la fecha”, comenta Chamorro.

Vivir con plomo

     La preocupación principal de los vecinos estriba en el alto nivel de contaminación de Calama, declarada como zona saturada por material particulado desde el año 2009. La principal causa de muerte es el cáncer y registra más de 2 mil casos de enfermedades respiratorias en invierno. Por eso, la comunidad se ha volcado a las calles a impedir que la ciudad se transforme en un basurero “de desechos tóxicos”. Ya se han registrado tomas de la Conadi y de la Gobernación.


     Aunque las principales fuentes de contaminación por plomo se encuentran en la explotación minera, la metalurgia, las actividades de fabricación y reciclaje, más de tres cuartes partes del consumo mundial de plomo corresponden a la fabricación de baterías de plomo-ácido para vehículos de motor.

     El vicepresidente de la Sociedad de Pediatría de Calama, Iván Silva, señaló a la prensa que “los niños están siendo muy afectados por toda la problemática de contaminación en la ciudad” y añadió que su calificación como “saturada” ya es un problema: “Esto impacta por sí solo y provoca serios problemas respiratorios y bronquiales en nuestros niños. Esto, sumado a la contaminación de este tóxico, que es un producto químico generador de daño de todos los sistemas y especialmente en los primeros años de vida de nuestros pequeños, que es cuando su cerebro se está desarrollando a mayor velocidad. Por lo tanto, cualquier daño generado por este tóxico genera cambios brutales en lo que va a ser su vida”, recalcó Silva.

     Lo que también les molesta a los vecinos es que la empresa Recimat, según dicen, no se ha portado como un “buen vecino”, puesto que el año 2017 presentaron el proyecto “complemento módulo RAM”, que tiene como objetivo instalar un segundo horno de fundición. “Esta intención fue manifestada a través de una Declaración de Impacto Ambiental y no un Estudio de Impacto Ambiental y hemos presentado un conjunto de observaciones, pero dada su calificación se prohíbe la participación de la ciudadanía”, enfatiza Chamorro.

     El asesor jurídico también hace hincapié en el acta número 953 de la Seremi de Salud de Antofagasta, del 7 de enero de 2016. “Entonces se decretó, después de una fiscalización que se realizó a esa empresa, que existía riesgo potencial a la salud de las personas que habitan en los sectores aledaños a la empresa”, puntualiza Chamorro.

     La comunidad desconfía asimismo de los vínculos políticos que pueda tener la compañía, ya que la consultora ambiental Gescam ha sido su asesora durante varios años. Gescam es de Hernán Durán de la Fuente, cuñado del ex presidente Ricardo Lagos, y comparte responsabilidades con su hija, Valentina Durán.

     Según la plataforma Ley del Lobby, en octubre de 2016 el ex ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, se reunió con Arturo Fermandois, Antonio Carrecedo y otros dos gestores de intereses en nombre de RAM-Recimat. El acta señala: “Los representantes de la empresa RAM solicitaron a la autoridad que, en el marco de la nueva normativa de movimiento transfronterizo de residuos, se privilegie la valorización en Chile”.

    Desde Recimat sostienen que “parece al menos extraño que el debate se centre en un solo producto de los miles que incluye la regulación. Ahora existe una propuesta sometida al escrutinio de la Contraloría, que aún no se pronuncia oficialmente y, por lo tanto, no podemos adelantar juicios sobre aquello”.

     El negocio de las baterías es un suculento botín donde el competidor más cercano no está en Chile sino en Perú. También se ha dado cuenta de un negocio informal, fundiciones clandestinas y hasta contrabando de baterías de un país a otro.

     Sobre este tema, desde Recimat manifiestan que tienen claridad respecto a que hay importantes intereses económicos “de quienes quieren exportar baterías a costa del medio ambiente. Por ejemplo, en Perú el costo de procesar una batería es cuatro veces más bajo que en Chile por energía y mano de obra, sin embargo, no hay legislación ni restricciones ambientales a esta actividad, lo que ha ocasionado graves daños en zonas de extrema pobreza. También esta demanda de exportar baterías se cruza con el alto interés por acceder al ácido sulfúrico de las baterías para actividades de narcotráfico”, precisan.

Las razones de medio ambiente

     Lo que hizo hervir la molestia de los vecinos de Calama es que se enteraron por la prensa de la enmienda al reglamento, en una entrevista con el ministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, publicada el día 12 de febrero.


    Mena explica que Chile ha ratificado el convenio de Basilea, lo que significa limitar la exportación de residuos peligrosos a países que no sean parte de la OCDE y, además, hacerse cargo en el país de esos residuos si a nivel local hay capacidad de procesarlos. “En la discusión que hemos tenido con Contraloría aparece que, para aplicar esto en el sentido más estricto, es necesario no exportar baterías si es que hay capacidad localmente, ni ningún otro residuo. Esto rige para todos los residuos, no es sobre un residuo en particular”, señala Mena.

      Hay organizaciones ambientales que también han defendido la posibilidad de que Chile se haga cargo de su basura tóxica sin traspasar fronteras de otros países. Mena suma más argumentos en este sentido: “El convenio de Basilea dice que no llevemos residuos a otros países en vías de desarrollo y, como no nos gustó recibir desechos, como los que nos pasó en Arica en los años 90, debemos ser buenos ciudadanos ambientales”.

Diario Universidad de Chile. Calama en alerta: contaminación con plomo podría duplicarse en los próximos años.


El Mostrador. La tenaz resistencia de Calama a consagrarse como el “basurero de desechos tóxicos” de Chile


Recimat