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lunes, 7 de julio de 2025

EL CERRO COLOSO

El Coloso

El Bastión sur de la Bahía de Antofagasta


Los cerros —cualesquiera que sean estos— están ahí, a nuestro alcance, y podemos disfrutar y/o usufructuar de ellos —siempre y cuando no estén intervenidos por terceros— desde todos los ámbitos. Es decir: deportivos, económicos, logísticos, paisajísticos, de investigación e inclusive literarios. Sobran los motivos para hacer de una cumbre un punto de interés relevante; es más, sirven inclusive para mejorar la economía de un lugar, aunque esto —el proyectar a una ciudad y desarrollar sus puntos de interés turísticos— requiere de gente distinta, gente que aún no ha nacido.

 

Un domingo distinto

 

Resulta inexplicable para los demás, especialmente para aquellos que gustan de una vida más apacible, pero podemos subir innumerables veces a la cumbre del Cerro Coloso y todas ellas nos resultan gratas y diferentes, siempre encontrando algo nuevo en el recorrido o simplemente viviendo nuevas experiencias.

Ahora bien. El Coloso es una enorme mole que se yergue por sobre los 900 m s. n. m. en el extremo sur de la bahía de Antofagasta y, según los expertos, esta mole es muy anterior a la formación de la cordillera de la costa; es decir, mientras esta parte del territorio estaba bajo el mar, El Coloso ya recibía la luz del sol y es probable que contase con vegetación y su propia fauna.

De igual manera, cuando vamos subiendo por las grietas de esta mole y fijamos la vista en lontananza, especialmente mirando al este, es factible el poder imaginarnos cómo se conformó este territorio con el correr del tiempo, las enormes fuerzas que actuaron, las fallas que la circundan, los flujos que se fueron depositando y la vida que fue quedando oculta e inerte en los diversos estratos. Todo esto es posible de advertir recorriendo la base de esta imponente mole y que resulta más fácil de notar e imaginar desde la cumbre.

Pues bien. El Coloso no es tan solo un promontorio que nos puede hablar sobre el pasado remoto; también es la cuna de nuestra Antofagasta, es decir, un pasado algo más reciente. La historia nos dice que, por estos lugares, en una de sus tantas ensenadas, desembarcó el cateador Juan López, aquel que puso (simbólicamente) la primera piedra de nuestra ciudad, lo que él llamó Peña Blanca; pero, cuando López decidió avecindarse definitivamente por estas playas, no lo hizo solo. Junto a él llegaron varios personajes, entre los que destacamos a los hermanos Carabantes, quienes se establecieron por los alrededores del Coloso y explotaron algunos yacimientos de cobre. Hemos de decir que una de dichas vetas aún es posible advertir en una de las abruptas laderas del cerro.

El Coloso nos parecerá en la actualidad un promontorio termo, inhóspito y rocoso, pero la historia nos dice algo distinto y solo nos debemos transportar —con estudios en mano— al pasado reciente. Haría unos 10.000 años, estaba culminando la última glaciación y nos indican los expertos que, por la zona cordillerana, los niveles pluviométricos eran mucho mayores. Dicha agua, la nieve y el hielo marcaron profundamente el territorio, dejando profundas grietas que podemos advertir en la actualidad.

Por las zonas intermedias del desierto, por donde hoy nada crece ni prospera, también había vegetación —una megaflora— y también una fauna variada —megafauna— y esto se advierte —especialmente— en la región de Tarapacá, en donde nos encontramos con asentamientos humanos en el medio del desierto. Dichos asentamientos contaban con sistemas básicos de regadío y vivían de la agricultura y la crianza de animales, algo impensado en los tiempos actuales.

En Antofagasta no debe haber sido muy distinto; hablamos de la vida contenida en el desierto y los efectos de la última glaciación. Por esta parte del territorio contamos con dos grandes cauces que provienen desde el interior, desde las alturas. Hablamos de Quebrada Caracoles y El Profeta. Ambas se juntan por el sector superior del sector La Negra (inmediatamente superior al Coloso) y se distribuyen por las diversas quebradas que dan a la costa. De igual manera, en un tiempo de mayor humedad, hará 10.000 años y 3.500 años atrás (un tiempo muy húmedo en donde se rellenaron los acuíferos del desierto), la humedad en la costa debe haber sido mucho mayor a la actual y lo que hoy encontramos, tan solo islas de vegetación, debe haber formado parte de grandes paños verdes de vida como lo vemos en el sector de Paposo al norte. Con lo anterior y teorizando, Coloso aún conserva vida, escasas especies adaptadas a la sequía intensa, pero en tiempos no tan remotos, dicha vegetación pudo ser abundante, diversa y permitió la vida de muchas especies animales, incluyendo a los guanacos. Estos rumiantes nos dejaron el testimonio de su presencia con sus intrincados senderos, los revolcaderos y defecaderos. También estuvo presente el hombre por la cumbre, quizás en búsqueda de cuarzos para sus puntas de proyectiles y/o en búsqueda de su alimento, tanto de vegetales como de animales. Por el extremo sur del imponente Coloso se advierten las profundas grietas que no fueron modeladas exclusivamente por el viento, eso es evidente; el agua corrió por dichas laderas en su camino al mar y todo el territorio, desde su zona superior y desde las cumbres, contuvo vida natural que debió ser prodigiosa, inimaginable y definitivamente desconocida.

Antofagasta -la región- cuenta con una gran infinidad de cerros, desde los pequeños que dan la espalda a la ciudad hasta aquellos que sobrepasan los miles de metros y que incitan de manera misteriosa a subir, llegar a su cumbre, pero el Coloso no es tan solo la atalaya que domina desde el extremo sur, fijando su vista en el homólogo de Deriva, aquel que se encuentra en la punta norte de la bahía, el Morro Moreno. Coloso es parte de la historia de Antofagasta y forma parte de los grandes mitos y leyendas que se han tejido por los antiguos habitantes, esos que murmuraban que, en una de sus laderas, había una gran veta de oro, una veta que fue confidenciada por un indio —a quien le salvaron la vida— y en agradecimiento brindó las coordenadas de dicho dorado, pero como suele suceder, el confidente nunca gozó de dicha fortuna, murió trágicamente camino al derrotero y se fue al fondo del mar con el secreto de su ubicación. La historia se conoce (aún) como “El Derrotero de Naranjo”.

Es verdad. Subimos un cerro, ínfimo para muchos, apenas 940 m.s.n.m. con distancias totales de 14 km de acarreos, pendientes, muros y bordes, pero la finalidad —para nosotros— no era tan solo el llegar a la cumbre y bajar sanos; para nosotros va mucho más allá.

 

El dominio del coloso

https://caminantesdeldesierto.blogspot.com/2018/06/el-cerro-coloso.html

 

Apart en la Cuenca del Coloso

https://repositorio.sernageomin.cl/server/api/core/bitstreams/28b8a501-33b8-4dbe-870c-7655feeb8cca/content

 



















jueves, 5 de marzo de 2020

ACTIVIDADES MARZO 2020

RUTAS DE CAMINANTES DEL DESIERTO


Saludos fraternos estimados amigos, amigas y seguidores de Caminantes del Desierto. Para este mes de marzo tenemos 5 actividades en las cuales, esperamos, como es lógico, su participación.

Domingo 08 Chug Chug.

Este próximo domingo nos vamos a los Geoglifos de Chug Chug, aquellas gigantescas figuras del desierto que fueron fruto del trabajo de los antiguos habitantes que circularon por estos espacios (en modo caravana) y que, se preservan hasta nuestros días. Este lugar se encuentra en la comuna de María Elena, camino a Calama (por Crucero) al regreso pasaremos por el maravilloso Balneario de Coya, ideal para refrescarse en la gran piscina del lugar. Para los interesados solo deben solicitar la bitácora por Inbox de Facebook, por el correo caminantes@caminantesdeldesierto.cl o por el whatsapp +56956123167.

Geoglifos de Chug Chug

Sábado 14 Farellones Sur La Portada.
Actividad Gratuita.

Como es bien sabido por los antofagastinos, la entrada al monumento natural La Portada, se encuentra cerrado al público desde hace algunos años atrás, pero es factible recorrer ciertos tramos (fuera del área protegida) que nos brindan la posibilidad de conocer este espacio desde un punto de vista natural y geológico. Para los interesados solo deben solicitar la bitácora por Inbox de Facebook, por el correo caminantes@caminantesdeldesierto.cl o por el whatsapp +56956123167, esta actividad es gratuita, solo deben comprometerse a asistir y llegar al punto de encuentro.

Farellones Sur La Portada

Domingo 15 Trekking a las Alturas del Coloso.

¿Quieren trekking? Cerro Coloso es un reto para cualquiera que guste de los desafíos y esta cumbre será nuestra gran sala de preparación para la gran actividad de fines de mes en Quillagua. Este domingo subiremos a su cumbre por la gran grieta sur, quebrada que nos exige trepar, agarrarnos a las rocas y tener un gran despliegue físico, será un gran trekking en un magnífico lugar, además, recorreremos su cumbre hasta llegar al mirador de cabo Jara. Un domingo de esfuerzo en la naturaleza antofagastina.  Para los interesados solo deben solicitar la bitácora por Inbox de Facebook, por el correo caminantes@caminantesdeldesierto.cl o por el whatsapp +56956123167.

Trekking Alturas del Coloso

Sábado 21-Domingo 22 Chacabuco en la Penumbra

Este fin de semana nos vamos a Chacabuco, pero en la noche (en la penumbra) a nuestro recorrido Histórico-Paranormal. Un recorrido en el cual vamos conociendo y reconociendo la vida en una salitrera y tenemos el plus de poder buscar entre las sombras, la presencia de personas que aún deambulan por estos parajes.  Este viaje es muy especial, puesto que es de noche, por lo cual, los cupos son pocos.  Para los interesados solo deben solicitar la bitácora por Inbox de Facebook, por el correo caminantes@caminantesdeldesierto.cl o por el whatsapp +56956123167.

Chacabuco en la Penumbra

Sábado 28-Domingo 29 Trekking Quillagua-Rio Amargo.

Un recorrido que tiene un encanto, nos vamos a espacios que muy pocos conocen y tenemos la seguridad que les gustará - por la belleza del lugar y por el silencio que brinda la naturaleza en su total plenitud - Además que, Rio Amargo (desembocadura del Llamara) no es muy conocido por la gente.
Serán dos días que ocuparemos en el recorrido, ya que, aprovecharemos de acampar en el sitio, además de buscar algunos petroglifos que vimos en el recorrido anterior. Los cupos son limitados. Para los interesados solo deben solicitar la bitácora por Inbox de Facebook, por el correo caminantes@caminantesdeldesierto.cl o por el whatsapp +56956123167.

Trekking Quillagua-Rio Amargo



jueves, 30 de enero de 2020

EL JORJILLO. DONDE CAYÓ EL ELECTRA 03




Hay ciertos espacios en nuestra región que, resultan emblemáticos para nuestra desértica geografía - en la actualidad -, más, estos espacios recién comienzan a experimentar la urbanidad (caminos y sendas) a fines de los años ´90, pudiendo nombrar algunos lugares que serán reconocidos por los locales y de un máximo interés turístico para los visitantes, ejemplos como: Playa Escondida, Hito 24 Zurita, ensenada Los Choros y por supuesto, Punta Angamos.  

Anterior a estas fechas, aquellos sectores solo eran considerados morada de la fauna y cuna de algún derrotero olvidado.  Han de imaginarse entonces lo complejo que resultaba el acceder a ciertos puntos - en décadas pasadas – más aún, cuando el interés no era el turístico, simplemente se requería llegar en ayuda o en auxilio.

He aquí – entonces - una de esas historias, una breve narración de un accidente aéreo ocurrido el año 1947 al sur del Cerro Coloso, un espacio que, en aquella época, no contaba con caminos, vías o sendas y el llegar al lugar del suceso requirió – literalmente - de una expedición.   

Al Final del Camino. En Busca del Electra

Textual: 

Según Iván G. Siminic, creador del Blog “El Observador Aeronáutico”. Lo más trágico en el historial nacional de los aviones Electra vino el lunes 4 de agosto de 1947 cuando el avión CC-CLE 0003, esto es el primer Electra que en 1941 incorporara la LAN, se estrelló contra el cerro Jorjillo, cerca de Antofagasta, una elevación ubicada entre el monte Jara y el cerro Coloso, pocos minutos antes de las 15.00 horas de ese día. En el hecho murieron los tres ocupantes de la nave: Roberto Reed Merino (piloto), Enrique Álamos Ojeda (copiloto) y Ramón González Rodríguez (único pasajero). El avión resultó totalmente destruido e incendiado y –un hecho curioso– la matrícula se canceló en el Registro al día siguiente, apenas se tuvo noticia del drama.

El martes 5 comenzaron las tareas de búsqueda, tanto naval como aérea. En la carrera por encontrar los restos participaron aviones Fairchild del Club Aéreo de Antofagasta operando desde la pavimentada pista de La Chimba (800 metros), varios AT-6 Texan de la FACh y un B-17 Aero fotogramétrico militar estadounidense que trabajaba en el levantamiento cartográfico del país en esos mismos días. Finalmente, los restos fueron ubicados el mismo martes 5 en el cerro Jorgillo (de 1.216 metros), a unos 70 metros de la cumbre, por el teniente FACh Hernán Buchi, quien a las 10.45 horas avisó por radio del hecho.

Otra versión que circuló esos días señala que fue un avión de la LAN el que encontró los restos: el Beechcraft AT-7 matrícula CC-CLN 0012 piloteado por Cirilo Halley y René Pairoa, avión que había salido de Santiago las primeras horas del martes 5 para colaborar en la búsqueda. Como fuera, una expedición dirigida por el agente comercial de la LAN en Antofagasta, e integrada por diversas personas, se dirigió en la mañana del martes al sitio del suceso, encontrando destrozados a los cuerpos de los tres ocupantes. Finalmente, digamos que Roberto Reed Merino era piloto de guerra especialista en bombardeo, ingresado a la LAN en octubre de 1946, y con más de 2.200 horas de vuelo (militares y civiles); Enrique Álamos Ojeda había ingresado a la LAN en abril de 1947; y el pasajero Ramón González Rodríguez era hijo del agente de LAN en Vallenar, don Ramón González Roller, y volvía a su domicilio en Antofagasta.

En la actualidad, este vasto paraje está definitivamente anexado al circuito turístico de la comuna. Cuenta con un camino en muy buen estado, camino que nos lleva a diversos espacios: Cabo Jara, Playa Escondida, las Areneras y finaliza -inexorablemente - en donde asoman las primeras grietas producto de las lluvias milenarias y cerca de uno de los mayores asentamientos de los antiguos habitantes de la costa (a nuestra observación), con gran presencia de enterratorios y vestigios arqueológicos ¿Del avión? algo de este se conserva, muy en el fondo de una de las tantas quebradas y quebradillas que surcan este árido suelo. Hemos de prender una vela por los fallecidos, será hasta nuestro próximo regreso.

Al Final del Camino. En Busca del Electra
 Al Final del Camino. En Busca del Electra
Al Final del Camino. En Busca del Electra


Referencias:

El Observador Aeronaútico:



viernes, 17 de mayo de 2019

EL ORO DEL MENTA´O NARANJO



    Algunos tesoros ya son leyenda como el de Guayacán en Coquimbo, otros se han ido perdiendo inexorablemente en el tiempo como aquel del Gringo Loco en Arica y otros (los más) yacen en el olvido como los de Antofagasta, pero cada cierto tiempo, la llama del buscador de fortunas que va inmerso en los genes de cada uno de los chilenos y muy especialmente en los nortinos se aviva, especialmente en nosotros, los antofagastinos… Es el vívido sueño de la riqueza que se encuentra ahí, ahí…. Al alcance de nuestras manos. Solo debemos tener presente un detalle, al parecer los muertos custodian sus posesiones.

Alturas del Cerro Coloso. Antofagasta-Chile.

     Permítanme entonces contarte una de aquellas historias que hablan de fortunas y riquezas dispersas por esta tierra y ….. Si aún quieres salir en su búsqueda, solo te diremos que está por atrás del Coloso, en alguno de sus escabrosos farellones. No lo olvides, en su entrada hay una barreta, es el indicativo que estás en el lugar correcto…  

EL DERROTERO DE NARANJO

     Don Isaac Arce Ramírez, En su libro “Narraciones Históricas de Antofagasta” nos cuenta.


     Nicolás Naranjo, el famoso y desventurado dueño y descubridor del derrotero de oro de su nombre, hasta hoy ímprobamente buscado a lo largo de toda la costa de la zona, y especialmente en las inmediaciones de Coloso, en cuyo sector creen muchos está el sitio de su ubicación.

     En efecto, en, 1806, en la plazuela del convento de San Francisco, de la ciudad de La Serena, con la venia del Cabildo, a vista de todos los vecinos, Naranjo acometió la construcción de un barco que debía destinarlo al comercio del congrio que se pescaba en abundancia en la costa de Atacama.

     El buque debía llegar hasta el Perú, de donde traería, de retomo, los productos peculiares de ese país. El negocio prometía ser espléndido. Tanto las autoridades como los serenenses, sin distinción de clases, miraron con simpatía esta empresa que demostraba la entereza de carácter de Naranjo; y tanto fue así, que cuatrocientos soldados, por orden del Subdelegado Corregidor, y una multitud de oficiosos, transportaron la flamante embarcación, sobre ruedas, hasta la Cruz del Molino.

     Esto ocurría el día de San Bartolomé, patrono de la ciudad, en que era de rigor la festividad o algarada conocida con el nombre de ALARDE GENTIL, con que los serenenses manifestaban su regocijo en honor del santo de su devoción.

     Por fin, Naranjo se hizo a la vela con rumbo al puerto viejo de Caldera. Aquí vendió su barco, sin duda a buen precio, con la idea de adquirir después otro, si no mejor, al menos de mayores dimensiones. Excursionó la costa y el interior del desierto, donde se encontró con un indio sumamente extenuado por una larga y penosa enfermedad, a quien le suministró algunos medicamentos con los cuales el paciente se restableció por completo; y este, en compensación, lo llevó a un sitio donde sabía que existía una riquísima mina de oro, de aquí el origen del derrotero, según cuenta la tradición.

     Viéndose poseedor de tan inmensa fortuna Naranjo desistió de su primitiva industria del congrio seco, por creerla demasiado insignificante ante la seductora expectativa que tan casualmente se le presentara.

     En tal emergencia, regresó a La Serena en una pequeña embarcación, de propiedad de don Santiago Irarrázaval, del marquesado de la Pica, de la era colonial y se trajo en su maleta un bolsón de piedras que, beneficiadas, dieron por resultado diez libras de oro.

     Había que explotar aquella riqueza con qué tan pródigamente le brindara el destino; y sin tiempo que perder, Naranjo alistó otra nueva embarcación, con las herramientas necesarias para los trabajos que debía acometer.

     Invitó a su empresa, en calidad de mayordomo o empleado, a un amigo llamado Juan Pastenes, descendiente del almirante compañero de Pedro de Valdivia, y se convino en que el barco debía zarpar en la mañana del 25 de diciembre de aquel mismo año, 1806, con proa hacia el lugar del rico derrotero.

     Ese mismo día, muy temprano. Naranjo llamó a la puerta de Pastenes para decirle que estaba listo para embarcarse; pero como fuera día de Navidades éste le contestó que iría a bordo después de haber oído la misa del Rosario, circunstancia feliz que lo libró de perecer en el naufragio en que, horas después, sucumbiría el intrépido Naranjo.

     Oída su misa, Pastenes se trasladó al puerto; pero ya el buque navegaba viento en popa rumbo al norte. A poco andar, y en la misma bahía de Coquimbo, empezó a inclinarse de costado, tal vez por mal estiba de la carga, y frente a la Punta de Teatinos, el débil barquichuelo se fue por ojo, ahogándose ocho hombres de la tripulación y el propio don Nicolás Naranjo.

     Consecuencia de este naufragio, es el desconocimiento absoluto que hasta hoy se tiene sobre la verdadera ubicación del histórico derrotero.

     La leyenda ha tejido muchos relatos alrededor de esta riqueza; pero cuanto se ha dicho, son puras fantasías, simples hipótesis que a nada práctico conducen. Lo efectivo es, que la fabulosa riqueza ha existido y que, siguiendo los indicios de la tradición, ésta se ha buscado en todo tiempo y las caravanas organizadas en uno o en otro lugar, todas han convergido a las inmediaciones de las Caletas o ensenadas de Jorjillo, Bolfín, Botija, etc., hasta Coloso.

     Naranjo era oriundo de Sevilla, capital de Andalucía, hijo de don Joaquín Naranjo y de doña Ana Vargas Machuca. Hasta 1871, sobrevivía aún en La Serena, doña Carmen Naranjo, hija de don Nicolás.

    Hacia 1867, un minero entusiasta, don Juan de Dios Picarte, se había establecido con un campamento en la caleta de Jorjillo, al sur de Coloso, como ya se ha dicho, en busca del derrotero de Naranjo. Tenía una buena casa de madera y contaba con veinte trabajadores y muchos recursos. Picarte explotaba una mina y, a la vez, buscaba el derrotero, todo por cuenta de don José Antonio Moreno.



     Posteriormente, y en distintas ocasiones, se han organizado cateos en este puerto, que han ido tras las riquezas de que habla la tradición; pero ninguno ha tenido suerte en sus exploraciones.

     Así, el 17 de diciembre de 1928, el Dr. Don Gregorio Carranza, que dedicaba también sus actividades a la minería, se internó en las cercanías de Coloso, en compañía de algunas personas, tras la búsqueda de este derrotero, encontrando allí la muerte, pues ascendiendo en su exploración a la cima de uno de los altos cerros cercanos al mar, sufrió una caída, de la cual falleció.

Caminantes en recorrido al sur del Coloso.



El Mercurio de Antofagasta. Marzo de 1918

miércoles, 6 de junio de 2018

EL CERRO COLOSO



El Dominio del Coloso en Antofagasta-Chile

Vista desde las alturas de Coloso al sur. Cabo Jara.

     Antofagasta se encuentra situada entre dos grandes macizos que dominan la entrada a la bahía Jorge. Por el norte nos encontramos con el Parque nacional Morro Moreno cuya nube perpetua es visible desde vuestra ciudad (Camanchaca) y pocos saben que permite la vida y sobrevida de cientos de especies en sus alturas (Flora y fauna). Por el sector sur nos encontramos con el imponente cerro Coloso cuya altura sobrepasa los 900 m.s.n.m. 

En ruta a la cumbre del Cerro Coloso

     La camanchaca lo cubre de manera constante, pero resulta extraño que la humedad que esta aporta no sea suficiente para mantener la diversidad en este relicto. Lo hemos comprobado en las decenas de viajes que hemos efectuado al lugar. La vida natural se va apagando producto del cambio climático, aunque en ciertos eventos - el niño - en donde las lluvias son más abundantes. Permite que la vida se expresa en colores, la vegetación cubre las laderas y alturas con su manto de flores.

La Camanchaca ingresando a las alturas de Coloso. 

     Este murallón nos atrae y es visita obligada para los antofagastinos. La ruta comienza -La más accesible- por quebrada Jorjillo, próxima al poblado de Coloso, de allí se toman los caminos vecinales que van rumbo al sureste y al final del camino -producto de cierres de antiguas areneras- nos encontraremos con un camino que nos lleva a la cumbre. No piensen que pueden acceder en vehículo, el trazado fue diseñado para vehículos 4x4, 8x8 e infantería. Resulta cansador más no peligroso, salvo en la cumbre y en sus bordes. La panorámica es impresionante de día y muy especialmente en las noches -Cuando no hay camanchaca- ¿Vale la pena el esfuerzo? Claro que sí, toda actividad física en la naturaleza y especialmente en familia, es recomendable. Puede darse la suerte de encontrar el derrotero de Naranjo y volverse millonario en un minuto.

La impresionante vista desde la cumbre

     Aparte de rocas ¿qué podemos encontrar? Mucha vegetación, especialmente Cistanthes y Nolanas, la flora característica de nuestro desierto. En la fauna la más común es la entomofauna y la hormiga cabeza roja o de fuego es la dueña de la cumbre, la avifauna es escasa salvo los jotes y dormilonas que habitan por estos parajes.

     En cuanto a las cactáceas, comprobarán que no es mucha la variedad, la mayoría de ellas yacen calcinadas y las sobrevivientes no se encuentran en muy buen estado. Solo nos faltó enumerar al “humildito” referenciado para este sector a principios de los años 80. Especie que, según estudios, correspondería a Eriosyce recondita y por supuesto , no podemos dejar de nombrar a la Copiapoa atacamensis, cactácea endémica de nuestra región.

La Flora de Coloso:

 Nolana sp.
 Nolana linearifolia
 Cistanthe
Heliotropium
 Copiapoa atacamensis
Nolana villosa.

sábado, 13 de mayo de 2017

DONDE VIVEN LAS DAMAS DE PLATA


Donde Viven las Damas de Plata. 
La Araña Argiope argentata



     Cuando circulamos por la Avenida Edmundo Pérez Zujovic ya sea en dirección a la Isla Guamán o en dirección al centro de la ciudad, podemos observar por el borde costero un enorme manchón de vegetación que sobresale entre la aridez del entorno y el cemento del desarrollo. Algunos -Los pocos- Se han detenido en el lugar y se han tomado el tiempo de recorrer y admirar este paisaje único tratando de entender como esta diversidad se pudo establecer en lugares tan inhóspitos y carentes, otros piensan que se trata de un espacio muy actual, producto exclusivo de la civilización.

Morro Moreno
Cerro Coloso
Vista a la Ciudad Desde las Aguadas

   Pero. En el sector norte de la ciudad, por su borde costero. Existen varios afloramientos de agua dulce que presentan algún desarrollo de vegetación.  Al buscar la procedencia y data de estas aguas, nos encontramos con el estudio de Herrera y Custodio, 2014. El cual determina que las lluvias que los originaron (Afloramientos) ocurrieron entre los 5.000 – 3.000 años antes del presente, en un periodo más lluvioso comparado con el que vivimos actualmente.

    A estos espacios les conocemos como “Aguadas Costeras” y sus aguas provienen del desierto pasando por bajo el oasis de Niebla la Chimba, aflorando a muy pocos metros de la costa y su caudal se ve aumentado con las aguas de riego y filtraciones. (Esta última aseveración es exclusiva de este escribano)

    El espacio que más llama la atención en esta franja, es aquel que se encuentra dominado predominantemente por la especie Tessaria absinthioides (Hook. & Arn.) DC también conocida como brea, breílla, soroma, chilca, chilquilla. Especie típica y común a los bordes del Rio Loa.

Tessaria absinthioides (Hook. & Arn.)

     Esta especie en nuestra ciudad crece de manera muy limitada y próxima al curso de agua. Según los datos obtenidos y aportados por terceros, este curso fue canalizado en su parte superior para permitir las modernas construcciones en altura que dominan el sector, Se evitó cortar o intervenir el flujo normal del agua, esto nos dice que la constructora encargada tuvo a bien respetar (Y se agradece) el entorno natural próximo a su edificación.  
  
    En la parte inferior de este curso se forma una pequeña lagunilla, máxima expresión de la vida para una infinidad de especies de aves que ocupan el lugar con el fin de refrescarse, beber y quitarse los parásitos, sean estas aves propias de la zona o en breve tránsito por las migraciones.

Cathartes aura Linnaeus

     Cuando comenzamos a hurgar en el sector nos encontramos con una enigmática especie, no hablamos de enigmática por su forma reproductiva o de vida, nos referimos a ¿cómo pudo llegar a estos parajes? Pero basados en los escritos de Don Rodrigo Castillo. Mostraremos la vida y sobrevida de esta hermosa especie antofagastina. La Dama de Plata.

Argiope argentata, una dama de plata (Rodrigo Castillo Tapia)

   La mayoría de las personas que se encuentran con esta araña, le temen. Aun aquellas personas que gustan de la vida silvestre, de ver aves, animales e insectos, se sienten un poco atemorizados, al encontrarse con una Argiope argentata. Y es por dos motivos: que es una araña no pequeña de colores llamativos, y que construye grandes telas orbiculares, en cuyo centro se instala pacientemente, a esperar su alimento. Ciertamente, impresiona encontrarse con ella por primera vez, sobre todo si es sorpresivamente.




   Argiope argentata Fabricius

  La Argiope argentata es una araña perteneciente al Género Argiope, y a la Familia Araneidae, que agrupa a arañas grandes y coloridas, que construyen telas de gran tamaño y -generalmente- de forma orbicular.

    El nombre del Género, Argiope, significa "de ojos brillantes", y proviene del hecho de que sus ojos cuentan con "tapetum lucidum". Esto es una cubierta muy brillante, en el interior del globo ocular, y que refleja mucho la luz. El tapetum lucidum sirve -en estas arañas y en muchos animales de vida nocturna, como los gatos- para proporcionarles una excelente visión nocturna. El nombre de la especie, argentata, significa "plateada", y se debe -obviamente- al color plateado brillante que recubre su prosoma (tórax) y parte de su opistosoma (abdomen).

    Esta araña es propia sólo del norte de Chile, pudiendo encontrársela en las tres primeras regiones del país, hasta Antofagasta.

Argiope argentata Fabricius

    Se sabe que esta especie, pese a su tamaño, no representa ningún riesgo para las personas, pues debido a su costumbre de vivir en el exterior, donde encuentre espacio para su tela y abundante sol, es muy difícil que se de la situación en que se vea obligada a morder. Incluso, si alguien -sin darse cuenta- se enreda en su tela, la araña no hará otra cosa que escapar lo más rápido posible y esconderse.  Ahora, ante el caso de que -pese a todo- mordiese a una persona, las consecuencias no serían mayores que la picada de una abeja común, es decir dolor local y picazón por una hora o cosa así. Lógicamente, para un niño pequeño podría ser más dolorosa la reacción, pero como ya he dicho, no es una araña que acostumbre morder, incluso aunque se la moleste.  Por tanto, no hay razones que justifiquen el matarla.

     La Argiope argentata puede considerarse beneficiosa en cualquier jardín, ya que consume buena cantidad de insectos, que caen continuamente en su casi invisible tela. Cada vez que captura una presa, la tela sufre daños, a veces de consideración, pero la araña ocupa sus noches en repararla. Gracias a su buena visión nocturna, puede trabajar tranquilamente, sin temor a los depredadores.

     Todas las Argiope presentan un gran dimorfismo sexual, lo que quiere decir que hay bastante diferencia entre machos y hembras. Estas últimas alcanzan un apreciable tamaño, hasta 2,5 cms. (sin las patas), en tanto los machos no llegan a medir un centímetro. Los machos no sobreviven a la cópula, muriendo poco después por el esfuerzo realizado.

    Las hembras, en tanto, después de la cópula deben producir huevos, tantos como 200 a 400, los que pondrán dentro de un saco de tela, teñido de verde o amarillo, y que instalarán lejos de la tela, entre las hojas de alguna planta cercana o en un rincón protegido.

    A diferencia de otras especies de arañas, las Argiope no cuidan de su ovoteca ni de sus hijos. Después de haber dejado entre 2 y 4 sacos de huevos, al final del verano, la araña hembra morirá también. Los huevos deben sobrevivir el invierno en su ovoteca, para abrir en primavera, iniciando un nuevo ciclo. Sin embargo, he observado que en contadas ocasiones -y quizá debido a lo benigno de nuestro clima- alguna hembra adulta logra sobrevivir hasta una nueva temporada.




     Cuando se dice cuántas arañitas contiene una ovoteca, muchas personas creen que -si se le permite a una Argiope quedarse en el jardín- se "llenarán de arañas". Nada más lejos de la realidad. Las pequeñas arañitas tienen cientos de enemigos, que se encargarán de reducir su número, tanto así, que no más de 1 o 2 de cada ovoteca llegarán a convertirse en adultas. Los enemigos, ansiosos de alimentarse de huevos de araña, o de pequeñas arañitas, son un variado surtido de insectos, arañas cazadoras y hasta pájaros, entre estos los colibríes.



     En algunos pocos lugares de nuestra Antofagasta, algo alejados del tránsito de las personas, sobreviven grupos aislados de Argiope argentata. Difícilmente logran instalarse en algún jardín, patio o plaza, ya que la ignorancia de la gente las lleva a matarlas en cuanto las ven. Son muy pocas las personas sensatas que les permiten ocupar un lugar, y vivir, en una tierra que siempre fue de ellas.

     Estos lugares presentan múltiples especies que deben representar un aporte al patrimonio antofagastino. Esperamos que en los próximos planes reguladores municipales se considere su protección efectiva y se otorgue importancia a la educación, esa que habla de preservación. Nuestra comunidad debe entender que es custodia de la vida natural y no dueña del destino de ella. Tenemos harta esperanza en las futuras generaciones.