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miércoles, 15 de mayo de 2019

LAS ISLAS DESVENTURADAS



     Por qué no nos ha de extrañar esta información, una noticia que consideramos relevante y muy detallada sobre la destrucción de un pequeño y desolado espacio de vida silvestre - en altamar – un espacio que podríamos considerar como un pequeño planeta (como el nuestro) y que nos revela cual sería el desenlace predecible a nuestra desidia global, así como ocurrió en Rapa Nui. Nos referimos específicamente a las Islas desventuradas.



     Pues bien. Luego de siglos de destrucción el día de hoy, estas islas, son un parque marino de 300 mil kilómetros cuadrados, donde se resguardan ricos ecosistemas oceánicos que bullen de especies y vida. En agosto de 2016, se creó oficialmente el Parque Marino Nazca-Desventuradas en Chile con una superficie de 300 mil kilómetros cuadrados en torno a las islas San Félix y San Ambrosio, transformándose en el área marina protegida más grande del Pacífico Sudeste. Una declaratoria que se sustentó en la gran riqueza de su vida submarina, donde estudios realizados en la zona detectaron los índices de endemismo de especies más altos registrados en el mar, con un 72% de las especies de peces exclusivos de estas islas. Un mar que bulle de vida y que se encuentra en estado excepcional de conservación.


     Sin embargo y este es el problema. Sobre tierra la situación es distinta. Un equipo científico, el primero en 70 años, llegó hasta la isla San Ambrosio para examinar el estado de sus ecosistemas y para constatar una segura extinción de especies vegetales. Sin embargo, las noticias fueron esperanzadoras: aún quedan algunos individuos escondidos en sus riscos, por lo que recolectaron semillas e información para empezar a planificar una futura restauración ecológica de la isla.



El porqué de esto.

     Las Islas Desventuradas no lograron escapar a la introducción de especies exóticas invasoras que diezmaron sus especies vegetales. Cabras, conejos y ratones llevaron la flora de la Isla San Ambrosio hasta la extinción. O eso creían al menos los pescadores de langosta del Archipiélago Juan Fernández que se instalan en esta zona a realizar capturas durante varios meses del año, pero una investigación científica que llegó hasta las Desventuradas en septiembre trajo buenas noticias.

Pero de que islas estamos hablando:

     Las Islas Desventuradas es el nombre por el cual se conoce a un conjunto de islas perteneciente a Chile, compuestas por el islote González, la roca Catedral y las islas San Ambrosio y San Félix.

     En cuanto a su historia podemos decir (con alguna duda) que fue el piloto español Juan Fernández quién descubrió realmente las islas San Félix y San Ambrosio, conocidas también como las islas Desventuradas. Dieciséis días más tarde, en la misma navegación hacia el sur, Juan Fernández descubriría el archipiélago que hoy lleva su nombre, constituido por las islas Más a Tierra (Robinson Crusoe), Santa Clara y Más Afuera (Alejandro Selkirk)

    En cuanto al primer desembarco y descripción, esto ocurrió (según crónicas) en mayo de 1793, fue el capitán británico Santiago Colnett, quién navegando a la caza de la ballena y por asuntos mercantiles en la corbeta Rattler, encontró y describió tanto a San Félix como a San Ambrosio, pero lo más probable es que la isla fuera ya descubierta y conocida por los marinos españoles. El día 20 intentó abordar San Ambrosio en una chalupa, lo que no logró debido a lo escarpado de la costa. Similares intentos hicieron al día siguiente en San Félix, pudiendo desembarcar en esta última isla sólo el día 22, con mucho riesgo y gran dificultad. A su vez, también le resultó arduo abandonarla, ya que los botes volcaban en las rompientes, muriendo uno de sus mejores marineros al ser golpeado por una de las embarcaciones al zozobrar.

     De las descripciones y narraciones que hizo el capitán Colnett, se desprende que sus trabajos hidrográficos y de exploración fueron los primeros que se ejecutaron en el archipiélago. Posteriormente, muchos otros viajeros han visitado las islas, como asimismo cazadores para explotar los codiciados cueros de los lobos de dos pelos que allí abundaban y para extraer guano de aves marinas.


     En septiembre y octubre del año 1874, el capitán de fragata Ramón Vidal Gormaz, al mando de la goleta cañonera Covadonga efectuó una exploración de las islas, como asimismo algunos estudios hidrográficos y oceanológicos, emitiendo al respecto un amplio e interesantísimo informe, publicado en 1875 en el "Anuario Hidrográfico de la Marina de Chile". El citado comandante describe su arribo al archipiélago en los siguientes términos:

"El 15 de setiembre de este año, después de entregar el mando de la estación de Mejillones i de haber esperado inútilmente por diez días la llegada del naturalista, que me anunciaban las instrucciones, me dirijí en demanda de las islas San Félix y San Ambrosio. Vientos variables i calmosos del segundo cuadrante sólo me permitieron llegar a las islas a la madrugada del día 26. Al reconocerlas demoraba San Ambrosio por la serviola de estribor i San Félix por la de babor, en circunstancias que gobernaba al N. 50E E. Distaba la primera según la fantasía, 21 millas. En este momento San Ambrosio se dibujaba en el horizonte como una masa oscura de laderas abruptas i de cima lijeramente encorvada. San Félix, que distaba como 11 millas, sólo alzaba sobre el horizonte su morro N.O.; abriéndose hacia el oriente el pequeño espinazo del islote González, afectando ambos la forma cónica.

Ramón Vidal Gormaz.

En cuanto a la biodiversidad existente en la actualidad:

Flora

     En San Félix existen ocho especies diferentes –un árbol, dos arbustos y cinco herbáceas anuales– y en San Ambrosio, diecinueve especies –un árbol, seis arbustos y doce herbáceas–. Sólo seis especies son comunes de ambas islas y un total de catorce son endémicas.

Árbol

     La especie arbórea corresponde a la "Thamnoseris lacerata" (compuesta), que puede alcanzar cinco metros de altura, con troncos de hasta 3 cms. de diámetro. Este árbol –que algunos lo mencionan sólo como "una mata grande"– se encuentra abundantemente en las planicies superiores de San Ambrosio, y también se halla en San Félix, en el cerro Amarillo, aunque en forma muy escasa. El comandante Ramón Vidal Gormaz expresa en su informe que en San Félix "es la mayor de todas las plantas y que adquiere las proporciones de un arbusto, de un metro de altura cuando más".

Thamnoseris lacerata

Arbustos

     Las especies arbustivas, por su parte, no exceden de los 5 a 8 dm de altura.

Hierbas

     Las hierbas son todas anuales, excepto una que es perenne.

Fauna

   En cuanto a la fauna de las islas Desventuradas, ésta presenta seis especies residentes de aves marinas y, comprobadamente, sólo dos de aves terrestres.

Aves marinas

     Respecto de las primeras, cabe señalar que cuatro de sus especies son comunes con las de la isla de Pascua y tres con las de la isla Salas y Gómez, coincidencia que curiosamente es mayor que la existente con la avifauna del archipiélago de Juan Fernández, pese a encontrarse más cercano.

     Las aves más comunes en las Desventuradas son el piquero blanco, las fardelas y diversos gaviotines. Además, se encuentra allí el petrel de Kermadec. El piquero blanco es sin duda la más abundante en San Félix, donde se reproduce entre agosto y febrero. Sus nidos se encuentran dispersos tanto en la planicie como en los fondos planos de las quebradas protegidas del viento. También se observan allí –al igual que en San Ambrosio– las tijeretas y el gaviotín de San Félix. En referencia a cierta mortandad comprobada de aves marinas, «la introducción del gato doméstico por la tripulación de la goleta pesquera San Félix, antes de 1960, parece ser la causa directa de esa mortandad, [debido a que] como no hay más agua que lloviznas ocasionales y las hierbas son muy escasas, el gato probablemente mate aves marinas para aprovechar la sangre y el agua contenidas en sus vísceras y satisfacer sus necesidades hídricas, ya que en los cadáveres sólo el contenido visceral está ausente».

Gaviotín de San Félix

Aves terrestres

     En lo que se refiere a las aves terrestres, en las islas –y más propiamente en San Ambrosio–, existe sólo una especie de halcón y, si bien otras especies tales como el zorzal, la bandurria y la garza han sido comunicadas por observadores poco expertos, la existencia del queltehue está comprobada.

Artrópodos

     Respecto de la fauna de artrópodos, sólo existen estudios relativos a San Ambrosio, en que se constata la existencia de 74 especies de insectos, 7 de arácnidos, 2 de pseudo-escorpiones, 20 de ácaros, 2 de isopoda y 2 de chilopoda.

Pinnípedos

    En estas islas existen diversas especies de pinnípedos, entre ellos el lobo fino de Juan Fernández, conocido también como "lobo de dos pelos", que es el de mayor valor comercial.

     Los datos históricos y los registros contemporáneos demuestran que este lobo (dos pelos) habitaba en forma exclusiva en Juan Fernández y en las Desventuradas. En la época en que ambos archipiélagos fueron descubiertos, algunas de sus playas y roqueríos se encontraban atestados de estos animales, lo que prontamente desató el interés por la explotación comercial de sus pieles y de su aceite, sobre todo, en un principio, en Juan Fernández, donde fueron cazados por centenares de miles. Posteriormente y ante el virtual agotamiento de los lobos en dicho lugar, los cazadores lo hicieron en San Félix y San Ambrosio, cuyas colonias de estos animales probablemente se vieron incrementadas ante su natural emigración a estas islas ante la persecución de que eran objeto. Sin embargo, como era de esperar, los cazadores no tardaron en llegar a ellas, donde también cazaron lobos por miles, haciendo declinar notablemente su población.

     Un estudio basado en datos obtenidos de diversos autores, ha determinado que en 1792 el capitán J. Roberts, a bordo de la fragata Jefferson, obtuvo 13.000 pieles en las Desventuradas; que el capitán Colnett, en 1793 o 1794, obtuvo sal en las islas Galápagos "para salar pieles en San Félix y San Ambrosio"; que el capitán D. Greene, a bordo de la fragata Neptune, logró obtener 35.000 pieles en San Ambrosio en el año 1798, y que, en 1801, loberos de los Estados Unidos "cazan en gran número" en ambas islas.

     Lo anterior determinó que, ya en la primera mitad del siglo XIX, el negocio de las pieles dejara de ser rentable, pues montar una expedición para obtener sólo algunas docenas de pieles no resultaba lucrativo. La explotación llegó a tal extremo que hubo un momento en que la especie se estimó extinguida. Sin embargo, un censo efectuado por científicos en 1970 determinó la existencia de 459 animales en Juan Fernández y, cuatro meses después, en un viaje efectuado a las islas Desventuradas en el R/V Hero, "sólo en San Ambrosio se avistaron dos animales juveniles, después de un siglo y medio que no se tenía noticias de ellos".

     Posteriormente, en octubre de 1977, se observaron en San Ambrosio alrededor de 300 lobos finos, específicamente en el lugar denominado por los pescadores bahía "Punta de Lanza". Si bien las autoridades nacionales han dictado algunas normas de carácter jurídico tendientes a proteger a la especie, ella aún es objeto de caza eventual por pescadores, pese a que se encuentra internacionalmente inscrita en el registro de especies en peligro de extinción.

Peces

     Se registran 28 especies distintas de peces, repartidas en 19 familias. Cinco de las especies son compartidas con la isla de Pascua y el 70% de esta fauna es común con la de Juan Fernández. Entre los peces que se encuentran en estas aguas, se pueden mencionar la agujilla, la anguila, el atún, el bacalao, la corvinilla, la jerguilla, el jurel y el tollo. También se ven frecuentemente peces voladores, como, asimismo, delfines de vientre blanco.

Langosta

     Especial mención merece la existencia en estas islas de langostas de mar, cuyo alto valor comercial determina que en ciertos períodos del año arriben, especialmente a San Ambrosio, pescadores que se instalan allí por temporadas. Estas langostas difieren de las de Juan Fernández, siendo su coloración rojo anaranjado mucho más acentuado y su talla promedio mucho mayor, alcanzando hasta los 7 kilos. Probablemente, esto último, debido a su explotación menos intensa.

La O.N.G. sland Conservation nos dice sobre este tema
Los bosques en San Ambrosio

     Hasta el año 1869, en que arribó a las islas Desventuradas la corbeta Chacabuco, no se sabía nada de la vegetación de las islas. En ese viaje se recolectaron siete especies en San Ambrosio y una en San Félix, las que fueron analizadas por el célebre naturalista Rodulfo Amando Philippi. Expediciones posteriores establecieron que en San Ambrosio existían 19 especies - un árbol, seis arbustos y doce herbáceas -, prácticamente todas endémicas. El árbol es la “Thamnoseris lacerata”, que puede alcanzar cinco metros de altura, con troncos de hasta treinta centímetros de diámetro y se encontraba de forma abundante en las planicies superiores de San Ambrosio.

Rodulfo Amando Philippi

     La situación hoy es radicalmente distinta. “La isla está bastante degradada, por el desgaste ambiental que provocaron los mamíferos introducidos durante el siglo XX. Los bosques que antes cubrieron la isla, proveyendo hábitat para docenas de especies de invertebrados endémicos y estabilizando el suelo para que puedan nidificar miles de aves marinas, ya no están”, dice Madeleine Pott, jefa científica de la expedición.

¿Cuál es el impacto de esto? 

     Pott afirma que “San Ambrosio depende fuertemente de las pocas lluvias que caen en la isla y de neblina que acumula alrededor de la isla. Pero, para que la tierra capte bien estas fuentes de agua, requiere de plantas: hierbas, arbustos, y árboles para infiltrar la humedad en la tierra. Actualmente, la isla esta despojada de su rica flora original y se está poniendo más árida”.

     En 2016, y en base al nivel de endemismo de las plantas, y las amenazas presentes en las islas Desventuradas por las especies exóticas invasoras que habían sido introducidas, Island Conservation sometió una lista de plantas al Reglamento para Clasificación de Especies según Estado de Conservación que actualiza cada año el Ministerio del Medio Ambiente: ocho fueron clasificadas “en peligro crítico” y cuatro como “en peligro”.

     Mientras, los pescadores habían comenzado a hacer su trabajo para revertir la situación en que habían puesto al ecosistema.

“Sabíamos - por los pescadores - que los conejos se habían eliminado hace unos cinco o siete años atrás, y también sabíamos que había al menos un individuo de chivos, porque los mismos pescadores nos habían contado que el año anterior habían disparado y habían matado cinco de los seis que quedaban”, dice Christian López.

     También querían saber cómo estaba la población de aves marinas en este escenario. Las expectativas realmente no eran las mejores.

12 días de expedición

     Con este escenario en mente, la expedición científica de 10 personas de Island Conservation llegaron a la isla San Ambrosio con el apoyo de la Armada. Durante 12 días caminaron 10 horas diarias, recorriendo cinco veces la isla, bajando en rapel por los acantilados, buscando rastros de las especies vegetales, y también de los mamíferos exóticos que aún pudieran vivir allí. En especial la única cabra que, según los pescadores, aún quedaba en la isla.

“Queríamos ver si encontrábamos esa cabra, o certificar si se había muerto porque los pescadores nos habían dicho que le habían disparado. Buscamos por todos lados y no encontramos chivos, no encontramos conejos - habrían muerto de hambre porque se comieron todo -, y queríamos descartar también si había ratones. Desplegamos trampas y no encontramos ratones. Nos queda ahora una conversación con los pescadores en Robinson, para en conjunto tomar la decisión si la declaramos como libre de mamíferos invasores”, dice López.

“Por la literatura y por la información de los pescadores sabíamos que había conejos -hoy extintos- y cabras, pero nadie más tenía información cierta sobre posibles roedores, gatos o perros. Lo bueno es que al no encontrar a estas últimas tres especies sabemos que las practicas actuales de los pescadores no permiten el ingreso de estos animales, pero hay que seguir pendientes de las buenas prácticas de bioseguridad para que estos—y otros—animales nunca llegan a la isla. Al no encontrar cabras, tenemos la esperanza que la isla, por fin, va empezar a recuperar su bosque original”, agrega Madeleine Pott.

¿Cómo les fue con las especies vegetales? 

     Encontraron cinco especies endémicas de la isla de forma segura, mientras otras están en proceso de identificación: Chenopodium sancti-ambrosii, Lepidium horstii, Sanctambrosiamanicata (todas en peligro crítico), Frankenia vidaliiy Thamnoseris lacerata (ambas en peligro). Algunas de ellas ya se creían extintas. 

     De algunas especies encontraron hasta cinco individuos. De otras, solo uno. Casi todos en los riscos que rodean la isla, porque la planicie superior ya está completamente erosionada. Descolgándose por cuerdas, lograron extraer algunas semillas que se trajeron de vuelta al continente.

Parietaria feliciana

“Las plantas están ubicadas en lugares expuestos y sumamente arriesgados. Con tan solo un golpe fuerte de viento o un insecto exótico introducido en la isla podría extirpar a toda la población de la especie. Nunca se sabe. Por eso, en caso de que cualquier cosa suceda a los individuos de plantas que encontró el equipo, estamos colaborando con la INIA para proteger a las semillas recolectadas. Queremos proteger este tesoro de la herencia natural de Chile. Mas allá de resguardar la herencia natural, estamos en el proceso de definir con nuestros socios lo que se va desarrollar con estas semillas”, dice Pott.

     Respecto de las aves, las fardelas blancas que habitan la isla, encontraron una población mucho más saludable de lo que pensaban. “La noticia fue bastante positiva, encontramos una estimación de 500 mil parejas reproduciéndose, pero es un dato bien preliminar porque hicimos algunas medidas de toma de datos que están aún en análisis. Pero nos fue bastante bien en esa línea”, afirma López.

     Hoy el objetivo del equipo de la expedición es analizar a fondo los resultados obtenidos con el trabajo de campo en la isla, y a futuro comenzar a planificar un plan de restauración ecológica a largo plazo para la isla San Ambrosio. “La esperanza es que se pueda desarrollar un plan de restauración para la isla que pueda prevenir la extinción de especies únicas, y que permita a las poblaciones de plantas y animales recuperarse y retomar su forma anterior”, dice Pott.



REFERENCIAS:

Flora de las Islas San Felix y San Ambrosio. Dr. Carl Skottsberg. 1911-1913


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