PRÓXIMAS RUTAS

miércoles, 3 de junio de 2026

PRAT FUE TODA ESPARTA

 

Prat fue toda Esparta

 

"Para el chileno corriente, la guerra en Antofagasta estaba muy lejos y fue el ejemplo de Prat el que sirvió para movilizar a la nación, provocando una identificación nacional que pasó a primar por sobre todas las otras lealtades".

La Esmeralda 1879


Saludos tengan, estimadas y estimados amigos de Caminantes del Desierto.


Ya finalizado el mes de mayo, mes en el cual se conmemoran las Glorias Navales y antaño el mes del mar. No queremos ni podemos estar ausentes -de dicha celebración- e independiente que estemos algo lejanos a la fecha más sublime y recordada de nuestra historia (el 21 de mayo) podemos sentirnos orgullosos y tranquilos que, sin premura alguna, rendimos nuestro humilde homenaje.

 

Recordar es repasar por el corazón.

 

 

Pues bien. En la actualidad contamos con la fortuna de podernos pasearnos por la cubierta de los dos barcos más queridos y representativos de nuestro país. La Corbeta Esmeralda ubicada en Iquique, la cual es una hermosa réplica que engalana uno de los paseos principales de dicho puerto nortino y el Monitor Huáscar, nave poderosa, en su época, que habiendo recibido múltiples reparaciones (pequeñas y grandes) sigue manteniendo su estampa y la originalidad de su construcción. Han de saber que, dicha nave – el Huáscar - sigue en servicio activo y se encuentra anclada en el puerto de Talcahuano, para el deleite de los visitantes nacionales y extranjeros - en su gran mayoría - conocedores y respetuosos de la historia.

 

Ahora bien. Mientras la construcción de la réplica de la Esmeralda corrió con la gran suerte de contar con un mecenas (una minera) el simple acto de mantener al Huáscar a flote y posteriormente convertirlo en un museo flotante, fue una proeza -en su tiempo- en la cual estuvo involucrada toda una comunidad, ya que este barco no contó con filántropo o con el apoyo de organismo alguno para que subvencionaran los gastos de reparación.

 

Pero vamos a los tiempos finales de este Monitor, el terror de los puertos nortinos.

 

La historia nos dice que el año 1905 la Armada desechó la posibilidad de transformar completamente al Huáscar para que siguiera activo. A pesar de esto, doce años después, se lo destinó para que fuese el buque madre de las tripulaciones de la flotilla de submarinos de la clase “H”. Después de haber salido del servicio, este barco permaneció anclado frente a la actual Comandancia en Jefe de la Segunda zona Naval, siendo sometido a pequeñas reparaciones que le permitían mantenerse a flote

 

El año 1924 surgió la idea de realizar una colecta pública para transformarlo en un santuario a las Glorias de Chile y Perú. Para este fin se acuñó en la Casa de Moneda una medalla de Cobre pero, por diversas razones económicas y políticas, no se concretó el proyecto de restauración, debiendo la nave permanecer anclada en Talcahuano, donde se mantuvo a flote gracias a reparaciones menores.

 

En 1935, fue pintado de gris y amarillo y se instalaron cuatro cañones de saludo en los alerones del puente y se izó la insignia del Comandante en Jefe, la cual permanece hasta nuestros días.

 

Desde ese año -1935- está abierto al público en general.

 

Entre 1951 y 1952, gracias a la iniciativa, perseverancia y empuje del Comandante en Jefe de la Segunda Zona Naval, el Contralmirante Pedro Espina Ritchie, se inicia la total restauración del Monitor Huáscar, con la intención de dejarlo tal como lucía en 1878, y que se convirtiera en un santuario en que se veneraran las Glorias Navales de Chile y Perú. La labor se vio facilitada al encontrarse numerosos objetos, muebles, accesorios, etc., que se hallaban en perfecto estado de conservación en los Almacenes del Arsenal Naval de Talcahuano. A este hallazgo se sumaron un sinnúmero de personas e instituciones de la provincia de Concepción que cooperaron con esta labor de restauración, aportando reliquias, cuadros de héroes navales de los Combate de Iquique, Angamos, Punta Gruesa y del bombardeo de Arica. También los medios de comunicación de la zona impulsaron vivamente la iniciativa emprendida por el Vicealmirante Pedro Espina. La restauración se realizó pensando siempre en las glorias vividas, es así como en la Cámara del comandante se instalan los retratos de Prat, Grau y Thomson, los tres Comandantes que murieron a bordo del Huáscar.

 

Sobre las hazañas -de estas naves- eso ya es parte de la historia y quizás en otro momento sea dable el volver a recordarlas ya que, la memoria -en este caso colectiva- suele ser frágil.

 

Como corolario.

 

Alguien nos comentó que recordábamos tan solo lo que nosotros queríamos recordar, ante lo cual se dijo que dicha aseveración era incorrecta, pero tenía la razón.

Las imágenes -actuales- de La Esmeralda, fueron obtenidas por nuestro corresponsal de guerra en la zona. Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia antes de saltar al abordaje (de una goleta que pasaba por el lugar).


















 

 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario