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miércoles, 1 de julio de 2026

100 AÑOS ATRÁS

 

100 Años Atrás

(Según las antiguas crónicas)


Nos indica Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia que, hace 100 años atrás, se produjo un grave accidente minero en Chuquicamata.

 

La historia dice así:

 

El 29 de junio de 1926, a las siete y quince de la mañana, en circunstancias que había una gran cantidad de trabajadores ejecutando sus labores, se produjo una explosión en el socavón del corte D, que se encontraba sobre ellos, sepultando a muchos de ellos. Según las noticias enviadas por telégrafo desde Calama, para mediodía se habían recuperado 11 cadáveres y un número indeterminado de heridos, de diversa consideración.

Las labores de despeje continuaron con la ayuda de una pala de dos y media toneladas de capacidad –que puede parecernos mínima en estos tiempos, pero que entonces era lo mejor que había- y bajo la luz de poderosos reflectores, ya que se trabajaba sin interrupción, incluso de noche.

No poca conmoción produjeron los familiares de los trabajadores que, tras escuchar desde Calama la gran explosión e ignorando la suerte que pudieran haber corrido sus parientes, por no haberse recibido ninguna información, acudieron en masa a la mina, en automóviles, llegando incluso hasta el sitio del suceso, donde se vivieron desgarradoras escenas.

Las primeras informaciones –extraoficiales- indicaban que el accidente habría sido causado por un cortocircuito eléctrico, sin que hasta el día primero de julio se supiera a ciencia cierta lo ocurrido. Es de hacer notar que la Gerencia de la Chile Exploration Company, empresa situada en Santiago y propietaria de la mina en ese entonces, se enteró por la prensa de lo sucedido, al haberse cortado las comunicaciones por cable y telégrafo.

 
Para el día siguiente, ya se sabía de la identidad de algunos de los heridos: Luis Vicencio, José Reyes, Augusto Salas, Luis Valenzuela, Juan López y Enrique Cárdenas. Se daba por desaparecidos al ciudadano alemán Alfred Amehlenkos y a José Palma, a los que se agregarían después Juan Araya, Patricio Zapata, Miguel Muñoz, Diego Herrera y Sebastián Salgado. Fallecidos se encontró a los siguientes: José Cárdenas, Emiliano Díaz, Humberto Pereira, Ernesto Rodríguez, Luis Jiménez y Pedro Ramírez. Además, se encontraron 3 cuerpos imposibles de reconocer. Se dice que no se dio a conocer nunca la nómina completa de los trabajadores involucrados ni el número exacto de fallecidos.

Tampoco hubo un informe oficial respecto a las causas de la explosión. Lo que se especula es que estando ese banco ya cargado con explosivos, un circuito producido en alguna de las luminarias que alumbraban ese sector habría alcanzado a los explosivos causando la catástrofe. No es de extrañar que no se publicara en los periódicos de entonces ninguna información más, después del primero de julio, ya que esta Compañía –como a veces sucede en nuestros tiempos- realizaba lo necesario para detener cualquier publicación que fuera ajena o perjudicial a sus intereses.


El dato curioso, o anecdótico, es que aquél mismo día 29 se encontró a uno de los desaparecidos, un ciudadano irlandés de apellido Kroop quien, muy en la línea con su nacionalidad, circulaba ebrio por las calles y manifiestamente alegre. Al interrogársele por los motivos para tanta alegría, dijo que celebraba el que, habiendo estado en el lugar de la explosión, se había librado completamente ileso.












 


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