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martes, 22 de septiembre de 2026

ANTOFAGASTA FLORIDA (2026)

 Antofagasta Florida

Visiten las floraciones de Antofagasta


Para aquello, no necesitan permiso humano o divino, y si gustan, pregúntennos sobre las especies que fotografiaron, encantados ayudaremos. Tengan harto cuidado porque hay jaurías de perros en los cerros, cuidado también con los minúsculos (los bichos) no sólo porque no todos son amorosos, sino porque todos ellos merecen vivir y no debemos matarlos. Cuando caminen, sigan los senderos o caminos, evitando pasar por sobre las flores, tanto por cuidarlas como por cuidarse ustedes, ya que siempre encontrarán a alguien que no va a tanto observar la naturaleza, como a sacar fotos acusadoras de otros, para conseguir los famosos “likes”. Por supuesto, traigan de vuelta su basura, no dejen papeles, latas ni botellas en esos lugares, aunque muchos de ellos sirvan como basurales para ciertos inadaptados. No se sume a ellos. Finalmente, no se ponga a pelear con los zoquetes que destruyen, pisan o atropellan. Ésos no entenderán ni siquiera a palos y, si los agarra a palos, luego habrá que pagarles pensión.

 

Buenas tardes tengan, estimadas y estimados amigos.

 

Siempre nos resulta grato el poder estar un día más con ustedes y contarles sobre Antofagasta (la perla de nuestros amores) y todo aquello que guarda relación con su patrimonio. De acuerdo a los algoritmos, ya hemos llegado a las 2 millones de personas (durante este mes) y esto nos llena de orgullo, pues aunque no vivimos de números, sí de una misión: dar realce a nuestro desierto y dejar en claro que no sólo es arena, roca y mineral.

 

Pues bien. Estamos en tiempos complejos, tiempos en los cuales basta tan sólo una foto para sacar conclusiones y así se evitan leer las referencias de las imágenes. En más de las veces, las conclusiones son erradas, pero eso no importa, porque la satisfacción para aquellos va dada en haber dejado su opinión, aunque esa opinión los asemeje a pastelitos rellenos tan sólo de emociones y sin razonamiento alguno.

 

Llovió en Antofagasta, como en todo el norte. Los cerros se comienzan a cubrir de colores diversos y por donde más asoman los brotes, es por las arenas del extremo norte de la ciudad, arenas que quedaron dentro y bajo las casas (chozas, rucos, etc.) que se instalaron en forma de tomas de terreno (autorizadas por autoridades, dicen) y que se perciben desde todos los puntos de la ciudad. A esto, nadie dice nada y es inexplicable el silencio, pero –por otra parte- algunas voces nos dicen “por favor, no vayas a ver las floraciones, puedes dañar”.

 

De igual manera, hay personas que dan gracias al cielo y otros a la naturaleza por estos fenómenos y los unos agreden a los otros, por aquello, por sus creencias. Es tal el nivel de intolerancia que nos debiésemos preocupar. - Es que antes, esos mismos perseguían a los disidentes- nos dicen. De acuerdo, pero eso era antes, sobreponte, sánate. La sociedad avanzó, sé tolerante con lo que otros piensan.

 

-Quiero llevar agua para regar esas plantas- nos indican algunos. «Fantástico» respondemos. Hazlo, pero recuerda que son millones de brotes, espero te sobre energía y no te falte agua. Total, daño no harás y por algo se parte me decía mi abuela.

 

La guinda de la torta. «Que nadie vaya para que no destruyan» ¿Cómo van a proteger si no conocen? Nadie protege lo que no conoce y debemos incentivar a que concurran a la naturaleza, mejor si es en familia y con el conocimiento mínimo para que sea una visita productiva. Le contaremos que los que destruyen siguen ahí, los que hacen rally y 4X4 por cumbres y laderas. Sus huellas están plasmadas en la arena y en la vegetación por todos lados y aun así hay gente que no quiere que otros visiten la naturaleza caminando porque destruirán. Es casi un pensamiento mágico.

 

Lo tenemos claro. Hay lugares que deben permanecer intocados y esos lugares existen en Antofagasta, son espacios protegidos por el estado (así se dice). Pero la información dice que la Reserva Nacional La Chimba está cerrada al público y vemos personas adentro sin los custodios correspondientes y sin que existan reclamos de nadie por aquella intromisión. También contamos con un Parque Nacional, Morro Moreno, el cual también está cerrado (el acceso a las cumbres) pero la gente entra y vemos los “deditos para arriba” de muchos en sus publicaciones de redes sociales, apoyando gustosos dicha intromisión. Y luego son esos mismos los que quieren negar la visita a las zonas floridas por parte de la comunidad. ¿Caraduras es poco?

 

Dejamos para el último los comentarios de los trolls, esos siempre han estado presentes y, aunque sus perfiles se usan para otras cosas, de cuando en vez, hacen ejercicio por páginas que no les resultan habituales. Dichos trolls son fácilmente identificables -para el que quiera saber si el comentario viene de alguien real- y sólo los conoce el dueño y la parentela del dueño quienes aplauden la inteligencia burda del troll y le reclaman a la madre por no haber tenido más hijos que siguieran dicha senda de vil rémora.

 

Háganles saber a los suyos que no requieren permisos de nadie y menos de inadaptados o pseudo autoridades, para visitar estos lugares. Cuiden los espacios, cuídense ustedes y disfruten. Recuerden por sobre todo que Antofagasta es más que arena y rocas, también es naturaleza y todos podemos ayudar en su conservación.
























 

 

 

 


jueves, 23 de octubre de 2025

¿CONOCES AL DRAGÓN DE ARENA?

¿Conoces al Dragón de Arena?

A la Progomphus herrerae


Pues bien. Todos conocemos las libélulas (o “matapiojos”), pero ¿Cuántas de ellas hay en nuestra Región?

 

Estamos habituados a ver siempre la misma, la gran libélula azul del género Rhionaeschna, presente casi en cualquier lugar de nuestra región, que vayamos, incluso algunos donde no pareciera haber fuentes de agua.

 

Pero lo cierto es que hay más que eso. Aparte de las Rhionaeschna, ya les hemos presentado también, anteriormente, a la Sympetrum gilvum, con sus machos de hermoso y llamativo color rojo y sus hembras de discreto y apagado amarillo, y la Gomphomacromia paradoxa, una libélula de color negro con marcas de color claro.

 

Sin embargo, eso no es todo, ya que hay otra especie más, que habita en las alturas de la Región: Progomphus herrerae, posiblemente la única de las 70 especies de este género que tenemos en Chile.

 

En inglés, a las libélulas las llaman “dragonfly”, o mosca dragón. A las Progomphus en tanto las llaman “sand dragon” (dragón de arena), en referencia a que las especies de este género suelen frecuentar playas arenosas en los cursos de agua, charcos y lagunas de agua dulce. En nuestro caso, las vimos alejadas de tales lugares, pues se encontraban junto a las anegadas tierras que circundan una aguada en el altiplano. Nada más lejano a ello que una playa de arena.

 

Nos confundió en un primer momento su coloración, pero en breve nos dimos cuenta que era una especie que no habíamos tenido oportunidad de fotografiar hasta ahora. Probablemente porque parece encontrarse sólo en el altiplano de las 3 primeras regiones, aunque –extrañamente- se la cita también para La Araucanía.

Se ha mencionado otra especie de Progomphus para Chile, Progomphus joergenseni, pero no estamos seguros de que todavía se considere así.







 

miércoles, 15 de octubre de 2025

PRIMAVERA. LLEGARON LOS BICHOS.

Llegaron los Bichos

(Según las palabras del señor Bichólogo)



Muy buenas tardes. Algunos sostienen que, si nadie lo ha hecho, hemos de ser los primeros en hacerlo, otros viven bajo la premisa del: Si nadie lo ha hecho, ¿por qué debo hacerlo yo?

Todas estas son válidas por supuesto, así es que, bajo nuestro prisma, démosle con todo a esta primavera, ya que puede ser la última.

 

No hay que hacer bilis

 

La primavera nos abruma y quizá más de alguno sentirá extrañeza por esta acotación, pero es nuestro pensar ya que, para nosotros, esta estación es muy breve -por las condiciones del territorio- y porque son tantos los lugares que debemos visitar, catastrar, investigar, etc, que no nos alcanza el tiempo para todo y no sabemos por dónde comenzar, a qué lugar darle más importancia o cómo generar más recursos para dichas exploraciones.

 

Una hermosa y rara Avispa.

 

A veces no resulta cosa fácil hablarles sobre las especies que encontramos en nuestros recorridos por la región. Y no porque no se le ponga empeño, sino porque la información disponible es realmente escasa.

Es el caso de esta hermosa avispa nativa que, aunque nos dicen que es de mediano tamaño, no deja de impresionar un poco al tenerla cerca.

Se trata de Zyzzyx chilensis, una especie única en su género. No hay otras Zyzzyx, y sus características particulares no permiten agruparla con avispas similares de otros géneros, como nuestra conocida Trichostictia, a pesar de que a la vista de quienes no somos especialistas se ven similares.

Las Zyzzyx son avispas “areneras”, así llamadas porque excavan la arena para hacer sus nidos, en los que depositarán moscas (y en alguna ocasión otros insectos) como alimento para sus larvas. Claro que la vida no es fácil para nadie en esta vida: si la avispa se distrae, la mosca Hyperalonia aprovechará para lanzar su propio huevo al nido de la avispa, convirtiendo su larva en comida para la mosca.

Y eso, así de breve y así de somero, sería lo que hemos podido averiguar sobre esta avispa, que podemos encontrar –dice la literatura- en gran parte del territorio, desde el extremo norte hasta Concepción, aunque actualmente parece haberse extendido hasta Chiloé, inclusive. Por nuestra parte, no la hemos visto más al norte de nuestra provincia.










martes, 29 de julio de 2025

¿CABALLITOS DEL DIABLO O MATAPIOJOS?

¿Caballitos del Diablo o Matapiojos?

 

Niño, de noche no se juega ni se barre, porque viene el malulo; porque la noche es del malulo y si anda un bicho por ahí, es porque él lo envía.

¿Y durante el día?

Durante el día, él también tiene alimañas que te observan por su cuenta.


Rhionaeschana tinti


Así es. Cuando se es pequeño, niño, chaval o chamaco, se tiende a creer a pie juntillas lo que dicen los adultos —por lo menos en mi tiempo era así— y cuando asomaban algunos bichos, especialmente las arañas, ellas y ellos, los bichos, eran sindicados como los mensajeros del malulo.

En esta categoría quedaban las arañas y las polillas, pero en dicho listado no me calzaban las libélulas. Eran (y son) tan gráciles y coloridas, tan inofensivas y tranquilas en su deambular por los jardines, y sin embargo eran y son conocidas como los caballitos del diablo y con tan sólo eso ya provocaban cierta aversión.

 El tiempo todo lo cambia y nos va enseñando; especialmente va derribando los mitos generados por los antiguos, sobre todo en los tiempos actuales, en donde la información está tan a mano; pero en los nuestros, sólo los adultos eran dueños de la información, algo así como el actual internet, aunque dicha información estuviese tan llena de mitos y prejuicios.

 

¿Caballitos o Matapiojos?

 

Nos dice el señor bichólogo, don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia:

Hay algunos insectos que suelen generarnos más de alguna confusión, y estos son los Odonatos (pertenecientes al Orden Odonata), que se dividen en Anisópteros y Zygópteros, a los que conocemos comúnmente como Libélulas y Caballitos del Diablo. Mas no siempre tenemos claro cuál es cuál, y hay quienes confunden a unos con los otros, o les llaman libélulas a todos, lo que no es correcto, ya que se trata de especies diferentes. Sería el equivalente de decirle perro a un gato o viceversa. Tienen semejanzas morfológicas, es cierto, pero cuando se examinan de cerca no son sino remotamente parecidos.

Los odonatos reciben su nombre científico de la palabra griega “dontos”, diente, en referencia a las poderosas mandíbulas que tienen, que les permiten cazar insectos tan grandes como otras libélulas. Porque sí, son insectos cazadores. El nombre común libélula, por otra parte, les viene del latín, diminutivo de libra, que significa balanza y hace referencia a su vuelo equilibrado.

Los zygopteros reciben su nombre científico de la unión de las palabras griegas zygon (yugo) y pteron (ala), con el significado de “alas unidas”, en referencia a la forma en que éstas nacen del cuerpo.

Respecto a su nombre común, la historia es más compleja. En algunas partes se toma del inglés (damselfly) el nombre de damiselas o señoritas, pero en la mayor parte de países hispanos se les llama caballitos del diablo. Esto hace referencia a una antigua leyenda de Cantabria (España), que dice que en la Noche de San Juan, al encenderse las grandes fogatas de esa fiesta, se pueden ver volando alrededor siete grandes animales con apariencia de zygópteros, los caballitos del diablo. De allí se habría extendido el nombre por toda España y posteriormente al mundo hispano. Hay quien dice que el nombre les viene por los llamativos colores de las alas de algunas de sus especies, pero ¿qué tendría que ver el color con el diablo? Hay otros insectos mucho más coloridos que ellos.

Pero bueno, que nos alargamos mucho y no hemos ido a lo que vinimos: ¿cómo diferenciarlos? Cuando se sabe cuáles son sus diferencias, se hace muy simple distinguir unos de otros.

En primer lugar, las libélulas son más grandes y corpulentas; su cuerpo es grueso y no siempre es cilíndrico. Los caballitos del diablo son más pequeños y de cuerpo fino, siempre cilíndrico, como un palillo.

Las alas, quizá una de las características más notorias, se mantienen siempre en la misma posición en las libélulas (como formando una letra T), en tanto los caballitos del diablo las pliegan sobre su cuerpo o las levantan cuando se posan; las libélulas lo más que pueden hacer es inclinarlas hacia abajo, no tienen otro movimiento.

Otra característica notoria son sus ojos, muy grandes y generalmente unidos en la parte superior de la cabeza en las libélulas, pequeños y ubicados en cada extremo de la cabeza en los caballitos del diablo. Hay algunas libélulas que tienen ojos algo separados, pero la forma de la cabeza no será nunca alargada, por lo que mantienen la misma apariencia.

Fijándose en estas características, les será fácil de ahora en adelante reconocer qué son, cuando los vean. Les adjuntamos una lámina resumen, que muestra lo principal, y las restantes imágenes les dejarán todo aún más claro. Si alguien se anima, ponga en cada foto lo que es.


Rhionaeschana tinti


Neogomphus molestus

Ischnura sp.

Rhionaeschna tinti. Hembra.

Oxyagrum sp.

Sympetrum gilvum. Hembra.

Ischnura ramburi

Erythrodiplax

Coenagrionidae



jueves, 8 de mayo de 2025

LAS GONIAS ANTOFAGASTINAS

Las Gonias Antofagastinas

"Es la presencia de las comunes la que no nos permite admirar a todo el resto de las especies presentes en este norte"


La gran mayoría de los sapiens-sapiens sostiene que las moscas son una peste y más que aprender sobre ellas (especialmente a diferenciarlas) solo se debe actuar, preferentemente con insecticida en mano y tal vez, los detractores de estos insectos (que son muchos), puedan tener algo de razón puesto que en la naturaleza tenemos moscas para regalar, con una gran diversidad, aunque, en este árido norte, la sola presencia de ciertas especies nos puede resultar sorprendente, independiente que en otros espacios sean muy habituales y numerosas.

Recuerden, en nuestra naturaleza desértica, los máximos polinizadores de la flora (endémica y nativa) son las moscas, especies totalmente diferentes a las que tenemos en casa.

 

Las Gonias

 

Entre las muchas familias de moscas, hay una que cuenta con el aprecio de los agricultores, la familia Tachinidae (se lee taquinidae). Esto se debe a que las especies que pertenecen a ella son todas parasitoides. Dicho más claramente, sus larvas se alimentan de las larvas de otros insectos, por lo que cumplen la función de controlar la población de éstos, evitando una sobrepoblación que pudiera afectar los cultivos y/o cosechas.

Dentro de los 1500 géneros que forman esta familia, se encuentra el género Gonia, el que agrupa a 86 especies, distribuidas por gran parte del mundo. De ellas, en nuestro país sólo se encuentran presentes dos, Gonia lineata y Gonia pallens.

Las Gonia son parasitoides de larvas de mariposas nocturnas, algunas de las cuales atacan los cultivos. Entre ellas se encuentran las “polillas” de los géneros Agrotis, Feltia y Spodoptera, que suelen alimentarse de los cultivos de alfalfa.

Su forma de llegar a sus víctimas es muy curiosa: ponen sus minúsculos huevos sobre las hojas de las plantas que sirven de alimento a las polillas, de manera que éstas –sin darse cuenta- se los coman. Una vez dentro de la mosca, el huevo eclosionará y la larva comenzará a alimentarse de su huésped. Obviamente, como este sistema depende mucho de la suerte, las Gonia tienen que poner miles de estos micro-huevos sobre las plantas, para que puedan asegurar una descendencia. Pero ¿cómo saben en qué planta poner sus huevos? Bueno, ellas se guían por el olor que emiten las hojas de la planta al ser comidas por las larvas de la mariposa, y ponen sus huevos en las hojas cercanas.





La coloración de estas moscas resulta llamativa, con una mezcla de colores rojizos y cremas, que permite distinguirlas de otras moscas taquínidas. Como todas las moscas de esta familia, presentan grandes y notorias setas (“pelos”) sobre el abdomen.

A las dos especies que hay en Chile –y en nuestra Región- no es tan simple distinguirlas la una de la otra, hay que poner mucha atención a los detalles, ya que son bastante similares. Sólo mirándolas con aumento se puede advertir si la vellosidad que tienen sobre el rostro es amarillenta (Gonia pallens) o negra (Gonia lineata).