Para aquellos que conocen la ciudad de Antofagasta-Chile o
para aquellos que tienen en perspectiva el conocerla, es cosa de enfilar los pasos
algo más al norte de la plaza principal (plaza Colón) para ingresar por los sectores
históricos de la ciudad (el casco histórico) no es que quede mucho de esta
antigua ciudad por un tema de renovación, pero fue por aquellos espacios en donde
se estableció la población primigenia de la llamada por Juan López, el primer
habitante, Peñón Blanco o peña Blanca.
El antiguo Hospital Inglés
Son – en si – lo sectores aledaños a la gran empresa que dio origen
a Antofagasta que, luego se transformaron en los suburbios de la ciudad,
albergando en su intrincado trazado a la populosa población obrera, en donde también
podemos sumar a establecimientos con estigmas e historia como es el caso del matadero
y al reconocido y recordado barrio rojo.
De todo aquello. Una simbólica estructura permanece y se
yergue solitaria entre tanto adelanto, un vetusto edificio del ayer que sobresale
en uno de los vértices del patio del F.C.A.B. y que ya sobrepasa los 100 años
de vida. Nos referimos al antiguo hospital inglés o al contemporáneo Colegio
Antofagasta.
Esta hermosa edificación se remonta a enero de 1904, cuando
se autoriza e inicia su construcción para albergar al Servicio Médico del
Ferrocarril de Antofagasta-Bolivia (FCAB), en la esquina de la denominada Calle
de las Carretas, hoy calle Iquique, terrenos que pertenecían a la firma. Esto
aparece señalado en un plano del mismo proyecto del edificio que forma parte de
los archivos del Museo del Ferrocarril del Centro Cultural Estación
Antofagasta. El documento, titulado "ABRC, Staff Hospital erected since january
1904 in Antofagasta", está firmado por R. Anderson, de la Oficina de
Ingenieros del FCAB y está fechado en 1907.
Dichas obras fueron entregadas en 1906 y concluidas en 1907,
durante la gestión del Administrador General Sr. Harry Usher, su servicio
médico iba dirigido inicialmente a los funcionarios de la compañía
ferrocarrilera, siendo el primer hospital "moderno" con el que contó
la ciudad, a partir de ese momento y fue conocido en aquel entonces como el
Hospital Inglés de Antofagasta, por la propiedad de capitales británicos de la
compañía ferroviaria, y sus reglamentos internos que se definieron el 11 de
octubre de 1906, normando los horarios de comidas, el aseo e higiene y la
relación entre pacientes, empleados y médicos.
El terreno del hospital tenía forma de triángulo y se
encontraba en la esquina Nororiente del que ocupaba la Compañía de Salitres de
Antofagasta, cerca de la Fundición Templeman, más tarde ocupada por la planta
cervecera de los Hermanos Mitrovich Puljezevic y su campamento de trabajadores.
El área médica del edificio y de atención estaban en el
primer piso, mientras que el sector de hospitalización se hallaba en el segundo
piso. La botica o droguería se encontraba en una dependencia adjunta del primer
nivel.
Hemos de tener presente que este edificio no era de grandes
dimensiones ni de mucha implementación, incluso para la época, pero su servicio
localizado en funcionarios ferrocarrileros seguramente se cubría perfectamente
con las capacidades que contaba. De este modo, a pesar de la mejor ubicación y
calidad desde ser inaugurado el Hospital del Salvador en 1913, más al Sur de la
ciudad, el Hospital Inglés no cesó funciones y se mantuvo activo, recibiendo a
súbditos de la colonia inglesa con servicios sanitarios, atención de
accidentados y cirugías menores.
Además de los familiares de los empleados, comenzó a cubrir
después a pacientes chilenos. Las atenciones incluían también salidas de los
médicos a los lugares de emergencias o accidentes, de forma ambulante.
Se recuerda que algunos de sus funcionarios de salud de
origen británico, médicos y enfermeras contratadas en Londres, debieron partir
a prestar servicios a Europa durante la Primera Guerra Mundial. Por éstas y
otras razones, la administración debió allanarse a incorporar personal de
origen chileno y otras nacionalidades, especialmente entre los facultativos,
postergando su inclinación a valerse casi esencialmente de médicos ingleses en
sus salas y oficinas.
Entre los ilustres que pasaron por este servicio del Hospital
Inglés, está el reconocido Dr. Antonio Rendić Ivanović, quien había sido
también alumno del antiguo primer colegio inglés de la ciudad poco después de
llegar a vivir a Chile.
Sus servicios como asilo hospitalario continuaron en el
primer piso después que, en 1926, los niveles superiores fueron
reacondicionados y convertidos en las dependencias educativas del Antofagasta
British School, el célebre Colegio Inglés de la ciudad, disponiendo sus salas
para los hijos de los ejecutivos de la Compañía de Ferrocarriles y algunos de
la colonia británica en la ciudad. Su primer rector fue el entonces Capellán
Anglicano de Antofagasta, Reverendo Canon E. Jones
En los años cuarenta, los educandos de este colegio se
sentaban en esos viejos pupitres con un agujero calado en la cubierta para
colocar el tintero, de acuerdo con lo que recuerda una columna de opinión de
"El Mercurio de Antofagasta" del 12 de junio de 2005. Ahora bien, destacaba
especialmente por entonces la docente Nellie Owen, esposa de un alto
funcionario del FCAB y quien se dedicó a optimizar el rendimiento del colegio,
armando cursos pequeños por cada sala y mejorando los métodos. Ella había
asumido la rectoría del establecimiento en 1932, cortándose así la tradición de
que fuesen los capellanes anglicanos quienes tomaban el cargo. Se mantuvo como
rectora hasta 1950. En aquellos años, el uniforme de los alumnos se componía de
un blazer azul marino bordeado con cinta dorada cambiada a roja hacia inicios
de los sesenta, más falda tableada en las niñas, blusa blanca y zapatos negros
sobre calcetas blancas.
Los servicios menores del centro de salud, del primer piso, habrían
continuado funcionando hasta 1973. Aunque reducido a un dispensario, quedando desocupado
totalmente del antiguo hospital hacia mediados del siglo XX. De este modo, el
edificio quedó enteramente disponible para el Colegio Inglés, hasta que éste
desocupó el lugar en 1981, convirtiéndose a partir del año siguiente en el Colegio
de Antofagasta cuando asume allí su primer director, don José Riveros Muñoz,
como se consigna en "El Mercurio de Antofagasta" del 30 de mayo de
2006 (artículo "La desconocida historia del inmueble del Colegio
Antofagasta"). Poco después, por un decreto de abril de 1983, la
institución fue reconocida como cooperador a la función educacional del Estado.
El Colegio Inglés, en tanto, se mudó e inició una nueva vida
en 1982, ahora en calle Pedro León Gallo, hacia el sector Sur de Antofagasta,
en las actuales dependencias que ocupa gozando también de gran prestigio en la
tradición educacional de la ciudad.
Justo en aquel período, por Decreto N° 1.170 del 31 de
diciembre de 1985, se estableció la Zona Típica del Centro Histórico de la
ciudad de Antofagasta, abarcando fundamentalmente los principales terrenos de
los ferrocarriles y del eje de calle Bolívar, por lo que el edificio quedó
dentro de la misma declaratoria. El nuevo establecimiento educativo llegaría a
ser uno de los más importantes que ha tenido Antofagasta.
En el centenario del edificio fue declarado Patrimonio de
Antofagasta, aunque sólo duró en plenas funciones educacionales un año más,
comenzando a cesar de este servicio en 2007 ó 2008 para trasladarse a sus
mejores y modernas dependencias en calle Ascotán Sur en el Sector La Chimba,
más al Norte de la ciudad, hasta donde llega el colegio completo en 2009.
Pues bien, desde aquel momento este edificio sólo ha
acumulado olvido, siendo invadido constantemente por, personajes varios, que han
acelerado su deterioro. Poco a poco se va apagando su glamur hasta que resulte
necesario el demoler este inmueble histórico para dar paso a la modernidad.
REFERENCIAS:
EL MERCURIO DE ANTOFAGASTA
BRITÁNICOS EN LA REGIÓN DE ANTOFAGASTA
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