No me hagai la desconocía, gancho
Antofagasta nace con el ferrocarril y el ferrocarril nace por el salitre. Entonces ¿Antofagasta nace por el salitre?
Décadas en esta ciudad y no se nos había ocurrido. Veíamos transitar el tren como algo cotidiano y, a pesar de aquello, jurábamos a pie juntillas que la primera vía del ferrocarril subía por Salar del Carmen (Quebrada Caracoles) ¿Cambia en algo la historia esto? En nada, es tan sólo una miscelánea.
Muy buenas tardes tengan estimados amigos y amigas. Eternos seguidores de la Jolly Roger.
Hoy queremos hablar de trenes, de aquel vehículo de las zapatillas de hierro que aún transita por el medio de nuestra ciudad y que muchos -y muchas- quisieran desterrar bajo distintos pretextos, inclusive con algunas falacias que han ayudado a sobrevivir -y prosperar- a algunos, enfervorizando a la gente bajo la consigna de que dicha empresa contaminó y aún contamina, pero luego de llegar al cargo -deseado- uno de estos enfervorizadores, le vino el olvido -sobre el tema- y si te he visto, no me acuerdo. Pero si hemos de hablar con franqueza, Antofagasta vio la luz con su tren y esta es la historia:
Mi Antofagasta Dormida
El origen de Antofagasta se remonta al año 1866, septiembre-octubre, luego del término de la Guerra con España y la apertura de fronteras entre Bolivia y Chile. Por aquel entonces arribaron varios personajes, siendo Juan López (quién no tiene ni siquiera una calle con su nombre) el primero en establecerse en esta parte del territorio. Hubo también otros personajes merecedores del título de pioneros y entre éstos se encontraba Don José Santos Ossa (que sí tiene calle), quién junto a Francisco Puelma y otros formaron la Sociedad Exploradora del Desierto, para la elaboración y exportación de nitratos en la zona por entonces bajo la administración de Bolivia. En 1870, esta Sociedad traspasó sus derechos a la Compañía Melbourne Clark, la que en 1873 construyó un ferrocarril entre sus canchas de almacenaje ubicadas al norte de la calle Bolívar y las explotaciones salitreras del Salar del Carmen.
En 1876 el ferrocarril amplió sus actividades con el transporte de pasajeros, llegando hasta Carmen Alto, a 122 kms. al norte de Antofagasta. La Compañía de Salitre y Ferrocarril de Antofagasta, sucesora de la Compañía Melbourne Clark, construyó la primera estación del ferrocarril al oriente de la calle San Martín, con Bolívar.
En 1885, tras la victoria en la Guerra del Pacífico y la anexión de estos territorios a Chile, esta Compañía y la Compañía Minera Huanchaca celebraron un convenio para prolongar la línea hacia el interior de Bolivia, con el fin de facilitar a la Compañía Huanchaca el transporte del mineral de plata a su fundición de Antofagasta, hablamos de los minerales de plata de Pulacayo y Oruro en Bolivia. Entre 1885 y 1887, la Compañía de Salitre y Ferrocarril construyó la actual estación, siendo inaugurada en 1892.
Ahora bien. Siempre se ha afirmado que dicho tren partía desde Antofagasta a Salar del Carmen (Quebrada Caracoles para los entendidos) y siempre se pensó (por mi parte especialmente) que la vía seguía efectivamente dicha quebrada, Salar del Carmen (Quebrada Caracoles para los puristas), pero nunca hemos encontrado trozo de riel, pedazo de durmiente o por último, un perno o un poste de telégrafo que nos indicase que por allí circuló una locomotora. Con el paso del tiempo encontramos un atisbo, un antiguo croquis elaborado durante los inicios de la guerra del Pacífico (Guano y del Salitre para los conocedores) que nos indica que el ferrocarril seguía la grieta del Salar del Carmen (Q. Caracoles para los cartógrafos) y tal vez aquello se produjo en los inicios de nuestra ciudad o estuvo en los proyectos a realizar, pero, y he ahí el dilema, los mapas bolivianos (del Ingeniero Bresson) y los mapas chilenos (de Luis Risopatrón) dejan en claro que el ferrocarril siempre ha circulado por la Quebrada Carrizo (Mateo para algunos) y esto resulta evidente por un detalle: la pendiente. Esta es menor a la encontrada por Salar del Carmen (Q, Caracoles para quienes saben de cartografía y no juegan a ponerle nombres antojadizos a cuanto lugar se les cruce por el camino) y por tanto, puede que la distancia sea un poco mayor, pero brindaba más seguridad a la carga y los pasajeros.
Contamos con imágenes para afianzar lo expuesto.
En la actualidad, el ferrocarril Antofagasta-Bolivia sigue funcionando y puede -según algunos- entorpecer la conectividad, retrasar a los raudos y enojones (rápidos y furiosos) y asustar a los animalitos con su bocina, pero el ferrocarril es Antofagasta, la ciudad nació y prosperó bajo su alero y ambos merecen morir juntitos y de viejos. Con tantos años juntos, no es el tiempo ni la ocasión de hacerse la desconocida.














❤️
ResponderEliminar