PRÓXIMAS RUTAS

Mostrando entradas con la etiqueta Escarabajos del Desierto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escarabajos del Desierto. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de noviembre de 2025

LAS VAQUITAS DEL DESIERTO FLORIDO


Las vaquitas del Desierto Florido

¿Si las arreo, soy vaquero?


Como suele ocurrir, luego de las lluvias viene la bonanza y el desierto se llena de flores, con éstas y sin saber de dónde (para los que no dominan estos temas) asoman los insectos y son los escarabajos los primeros en emerger y tomar posesión de su territorio. El alimento dura poco, es necesario reproducirse y ambas actividades, el alimentarse y reproducirse, se hacen de manera simultánea y frenética.

 

Las Vaquitas que no dicen muuu.

 

Ya les hemos hablado antes de las “vaquitas del desierto”, esos escarabajos tenebriónidos del género Gyriosomus, que abarca a cerca de 40 especies endémicas diferentes, que habitan desde el sur de Antofagasta hasta la precordillera de Rancagua, pero no les habíamos mostrado éste, que se ve bastante diferente a los demás, ya que en lugar de ser mayormente negros con pintas o rayas blancas, está casi completamente cubierto de un blanco sucio, que permite ver sólo algunas franjas de negro.

 

La especie se llama Gyriosomus elongatus, y es un habitante típico del desierto florido. Se sabe que ponen entre 7 y 10 huevos cada vez. Sus larvas se alimentan –como las de otros Gyriosomus- de materia orgánica en descomposición. Los adultos, por su parte, son omnívoros, alimentándose de plantas como las Erodium, Cristaria, Frankenia, y Nolana, restos orgánicos de otros insectos e incluso habiéndose registrado el consumo de un cadáver de lagartija por esta especie. Se conoce también que, probablemente por la necesidad de contar con mayores recursos para la producción de huevos, las hembras preferirían alimentarse de presas más nutritivas, como restos de otros artrópodos, que de plantas.

Es habitual ver a las vaquitas –en general- durante el día, a diferencia de otros géneros de escarabajos tenebriónidos del desierto que sólo salen en las horas crepusculares o nocturnas, pero ciertamente a las horas de mayor calor en el desierto, cuando las temperaturas pueden sobrepasar los 30°, necesitan refugiarse bajo piedras, plantas o en el mimo subsuelo, para escapar del agobiante calor.















viernes, 21 de noviembre de 2025

EMPHYTOECIA, ASÍ DE FÁCIL.

Emphytoecia

(Así de fácil)


Emphytoecia es un género de escarabajos de la familia Cerambycidae, conocidos como "escarabajos de cuernos largos", ya que poseen antenas muy largas, la mayoría de las veces más largas que su propio cuerpo. Es una familia con una gran cantidad de especies, que superan las 33 mil en todo el mundo aunque, en nuestro país se conocen unas 180 especies.

 

Ahora bien. El género Emphytoecia que resulta endémico de Chile, es decir, lo encontramos solo en Chile, consta de 8 especies: Emphytoecia alboliturata, Emphytoecia camousseighti, Emphytoecia dimidiata, Emphytoecia elquiensis, Emphytoecia lineolata, Emphytoecia lineolata Emphytoecia niveopicta, sutura-alba y Emphytoecia suturella.

 

Las imágenes nos muestra a la Emphytoecia lineolata, especie descrita por Blanchard en 1851, y se distribuye entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos. Es de pequeño tamaño, entre 6 a 8 mm, de color marrón oscuro y estriado de negro. La hembra es algo mayor que el macho, como suele suceder en los insectos. En los cerambycidos las larvas se alimentan de madera, perforando árboles, y los adultos pueden alimentarse de materia vegetal (savia, hojas, flores, etc.) o incluso no alimentarse. La vida natural específica de los escarabajos Emphytoecia no se conoce, porque no han sido estudiados.










 


lunes, 7 de abril de 2025

UN COLEÓPTERO ÚNICO

Un Coleóptero Único

Brachidia ruficollis


Encontrar vida natural, en este norte, no es difícil. Solo hay que detenerse – por unos minutos – y observar.

 

Nos dice Don Rodrigo Castillo Tapia, el señor Bichólogo.

 

Brachidia ruficollis, nos han dicho que se llama este colorido “bichito”, un pequeño coleóptero que vive en nuestros parajes costeros, sin sospechar siquiera que hay confusión con su género y hasta con su familia.  Y es que no hay mucha claridad al respecto.

 

El género Brachidia fue creado hace muchos años, en 1849, por Solier, quien lo ubicó entre los malacodermos, que incluyen -entre otros- a coleópteros tan conocidos como las cantáridas y las luciérnagas. Pero luego, en 1857, Lacordaire lo ubica entre los malaquitos, una tribu de la familia Melyridae. Posteriormente, es clasificado entre los galerucitos por Germain, en 1897.

Actualmente, y no nos pregunten cómo sucedió, el Brachidia ruficollis, escarabajo chileno endémico único de su género, está clasificado aún dentro de los Melyridae en algunas páginas científicas, pero de una manera dudosa. Al parecer no las han actualizado, ya que en los últimos estudios (ver: Molecular phylogenetics of the melyrid lineage, Bocakova et Al, 2012) nos dicen que está en la familia Malachiidae, teniendo una subfamilia propia para él solo: la Lemphinae. Es decir, es un escarabajo tan singular que no cabe hermanarlo con ningún otro.

 

Es un pequeño escarabajo, de hermosos colores rojo y azul, que se puede encontrar a lo largo de la costa de nuestra Región y hasta la Zona Central.

Se desconocen mayores detalles sobre su ciclo de vida y su alimentación, ya que no ha sido estudiado debidamente, pese a su singularidad.

 

Lo poco que sabemos, gracias a comentarios personales que nos han hecho, es que en la Zona Central suele encontrarse bajo piedras o algas durante el día, pese a mostrar una coloración llamativa y brillante, más propia de un insecto diurno. No obstante, acá en el norte se le puede ver muy activo sobre la arena, sin que se pueda apreciar qué busca, a pesar de haberlo observado largo rato.

 

Por lo que se puede ver, no pasa más al norte de Antofagasta, ya que no aparece en los catálogos de coleópteros tarapaqueños, pero sí en el de nuestra Región, aunque bajo el nombre sinónimo de Brachidia galerucoides.

 

Dado su pequeño tamaño, es difícil verlo y si es en la playa con más razón. Lo más probable es que lo pisemos en lugar de apreciarlo luciendo su atractivo personal, porque somos muy poco dados a fijarnos en lo que nos rodea.

Lamentablemente.












miércoles, 2 de abril de 2025

EL TRICHOCYPHUS DEL ALTO LOA

El Trichocyphus del Alto Loa

(Una especie única)


La palabra extinción resuena fuerte - para aquel que la entiende a cabalidad - y es sabido que muchas de las especies que pueblan este mundo van por dicho camino. Tal vez, el interés de la preservación – conservar, salvaguardar, cuidar - vaya por los grandes mamíferos, las aves o los reptiles, es decir, por todas las especies que nos resultan atractivas, incluso domesticables, pero pocos hablan sobre los insectos y dichos seres, minúsculos, resultan ser muy importantes para la naturaleza, para su preservación, y también para nuestra subsistencia.

 

Dicen los científicos en un estudio publicado en abril del año 2022:

 

Los insectos han reducido su abundancia casi un 50%, y un 27% de las especies han desaparecido debido al calentamiento global y las prácticas intensivas de la agricultura.

 

Este resultado se ha obtenido tras combinar y analizar 264 trabajos científicos publicados durante 20 años. Este dato lanza otro mensaje aterrador: el 80% de la biomasa de insectos se ha extinguido en los últimos 30 años. Esto no solo implica la pérdida de biodiversidad de especies, sino la pérdida física y manifiesta de un elemento básico en la estructura de los ecosistemas. En los hábitats donde no ha habido una actividad humana intensa en la explotación de recursos, la pérdida de insectos es menor, por lo que deja claro que la solución para mitigar el impacto que causamos pasa por buscar métodos de consumo y producción menos agresivos.

 

Ahora ¿Qué pasa con los insectos de nuestra región?

 

Han de saber, que aún – hoy en día - se están descubriendo nuevas especies en este árido territorio y es probable, que muchas de ellas desaparezcan (se extingan) sin haber sido reconocidas por la ciencia, es decir, sin dejar vestigio alguno de su existencia.

¿Esto es algo que nos debiese preocupar como sociedad?

La respuesta siempre queda a vuestro criterio.

 

Por el Alto Loa

 

En nuestro último viaje a las alturas del Loa, nos encontramos con varios habitantes conocidos, pero también con uno nuevo, un hermoso escarabajo de la familia Curculionidae (la misma de los gorgojos y los burritos) que no habíamos tenido oportunidad de ver antes.

 

Este pequeño, de nombre Trichocyphus formosus, es único en su género (no existen otros Trichocyphus) y se encuentra también en Perú, Bolivia y Argentina. No obstante, existen tres formas de este escarabajo, que en algún momento llegaron a considerarse especies distintas, pero luego se dejaron solamente como variedades. De las tres que existen, Trichocyphus formosus var. formosus, Trichocyphus formosus var.  rubricollis y Trichocyphus formosus var. pulcher, esta última es la más bonita y llamativa. Y, casualmente, es la única que es propia exclusivamente de Chile, pues las otras se comparten con los países vecinos.



Habita por sobre los 2800 y hasta los 4000 msnm y lo encontramos viviendo sobre una planta del género Senecio, tal vez Senecio atacamensis. La literatura nos dice que, aunque sus especies hospederas nativas son Diplostephium, Senecio y Lepidophyllum, es común encontrarlos sobre la especie de uso agrícola Medicago sativa, la alfalfa.

 

No podemos decir más sobre él, por la simple razón de que no es mucho lo que se sabe, la especie no ha sido estudiada más allá de lo necesario para determinar su especie, como suele ocurrir con insectos que viven en lugares alejados. No obstante, sabemos que los curculiónidos son coleópteros fitófagos (es decir, que se alimentan de plantas) y si bien hay algunas especies que se consideran dañinas para la agricultura, también las hay que se consideran todo lo contrario, beneficiosas.

 

Resulta interesante el que si bien los curculiónidos en general, al sentirse en peligro, se hacen los muertos dejándose caer al suelo y quedando inmóviles, esta especie actuó de manera diferente, agarrándose con todas sus fuerzas a la planta y no soltándola en ningún momento. Obviamente, no le era necesaria tanta decisión, pues nosotros no queríamos otra cosa que apreciarlo y lo dejamos en su lugar después de fotografiarlo para ustedes.



Muy grato nos resulta el poder complementar la información que entregan las páginas oficiales sobre la flora y la fauna de nuestra región, el patrimonio natural de Antofagasta-Chile, ahora, si lo supieron exclusivamente por nosotros, mejor aún. 

Para eso estamos.



viernes, 28 de marzo de 2025

ESCARABAJOS DEL DESIERTO

 Los escarabajos del Desierto

(Donde encontremos una especie vegetal, encontraremos minúsculos)

 

Blapstinus sp.


Se dice que en Antofagasta-Chile no hay vida natural. Es decir, es el punto - no polar – más árido del planeta, casi carente de flora y de fauna y puede ser una afirmación correcta, si se hace a la simple observación, pero este desierto, el que se abre tras los cerros de la costa (La cordillera costera) contiene una gran diversidad, hablamos de especies diminutas, irrelevantes para muchos y sin utilidad alguna para el sapiens-sapiens, pero existen y seguirán estando presentes mientras no ocupemos o alteremos su espacio.

 

En la ruta:

 

Al finalizar el explorativo del día de ayer, por el medio del desierto, y cuando ya retornábamos a casa, vimos algo de vegetación por el camino (por la quebrada Caracoles o Salar del Carmen). El señor bichólogo instó a detenernos y visitar a dichas plantas que – según el - tenían la osadía de crecer en lo más inhóspito del territorio y procurar, si fuese posible, obtener algunas colectas de sus habitantes, es decir, bichos.

Pues bien. Entre las Cortaderias del lugar - que no eran muchas – nada asomaba, ni siquiera una miserable mosca común, pero al remecer sus brotes tiernos, saltaron decenas de escarabajos (de varias especies) arañas y muchos otros insectos, algunos de ellos desconocidos para nosotros, aunque, no sabemos si son desconocidos para la ciencia, e independiente del viento, muy intenso, comenzaron a asomar las moscas y las abejas muy propias del desierto ¿Fotografiarlos? Difícil, mejor dicho, imposible, pero hay que volver a dicho sitio puesto que, hay mucho por catastrar y las ganas siempre están presentes.



Lo que encontramos:

 

Nos dice Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia:

Blapstinus kulzeri, pequeño escarabajo de la subtribu Opatrina, que pertenece a la familia Tenebrionidae. No es muy conocido al parecer, a pesar de encontrarse presente en las tres primeras regiones de nuestro país (es decir, hasta Antofagasta), porque no logré encontrar información específica sobre él.

Los Blapstinus abarcan más de 75 especies válidas, que se distribuyen por toda América, desde Canadá hasta Argentina y Chile.

Existen muchos reportes que señalan a especies de Blapstinus como plagas de varios cultivos, incluyendo el trigo, el maíz y os espárragos, así como de frutas tales como el pepino y las frutillas. Por mi parte, he podido observarlos alimentándose en matas de tomates.

Según los estudios que se han realizado, las larvas se comen las plantas nuevas a unos dos cm bajo el suelo, cuando están recién brotando, en tanto los adultos lo hacen en el exterior. Además de los brotes, se comen también sus flores e incluso parte de los frutos. El hecho de que estos escarabajos tengan alas y sean buenos voladores dificulta su control.

La mayoría de las especies de estos escarabajos miden entre 5 y 6,5 mm, aunque hay algunas especies puntuales que no miden más de 4 o que pueden alcanzar los 6,5 mm. Las hembras suelen ser más robustas que los machos. Aunque sus colores varían del café-rojizo al negro, la mayoría de las especies son de un color café-rojizo bien oscuro, siendo los élitros algo más claros que el resto del cuerpo. Lo mismo vale para la cara ventral. 

Sus huevos son muy pequeños, no superando los mayores los 0,75 mm. Éstos tardan entre 3 y 6 días para eclosionar. El desarrollo de la larva hasta la pupación es aproximadamente de 42 días, requiriendo de un suelo relativamente húmedo para sobrevivir. Permanece en estado de pupa entre 7 y treinta días, dependiendo de las condiciones ambientales. Se cree que pueden completar el ciclo dos veces en una temporada, siendo más abundantes en los meses más secos del año. Los adultos pueden hibernar durante el invierno, ocultándose bajo piedras y enterrándose ligeramente en el suelo.

Los Blapstinus, siempre hablando en general, pueden habitar desde la costa hasta grandes altitudes, y tanto en la cercanía de playas y riberas como en zonas desérticas. Algunos de ellos se sienten atraídos por la luz.

En nuestra región se encuentran citadas dos especies, Blapstinus holosericus y Blapstinus kulzeri. No he podido averiguar si estas especies son endémicas o solamente nativas.

Las imágenes corresponden a Blapstinus kulzeri, que se conoce de La Chimba y del Parque Morro Moreno. Lo encontré en un sector intermedio, confirmando lo dicho de que pueden habitar a baja altitud.