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martes, 21 de enero de 2020

DONDE ESTÁ LA MATHEWSIA COLLINA



Esta historia habla de Tocopilla y de su patrimonio natural, habla de un territorio que - damos por sentado - es exclusivamente mar y desierto y del cual jamás imaginaríamos que podrían nacer las más hermosas exponentes de la flora nortina y quizás nacional.


Tocopilla es ciudad, comuna y provincia en la región de Antofagasta-Chile, es un reconocido enclave minero establecido en lo más desolado del desierto y se erige bajo las abruptas alturas de la cordillera costera, de aquellos áridos murallones que la aprisionan inexorablemente contra el mar.


Con este panorama - de un sol perpetuo, de roca y mineral - podríamos suponer que la vida natural es inexistente o tal vez muy escasa, más, no es así. Los trabajos del reconocido botánico Rodolfo Gajardo, trabajos que quedaron plasmados en su publicación “La Vegetación Natural de Chile” y que tienen la virtud de entregar una clasificación vegetacional con criterios homogéneos para todo Chile,  establece que, este territorio – según su clasificación - correspondería a la formación vegetacional del desierto costero de Tocopilla, el cual presenta 259 especies de flora, con 158 géneros distribuidas en 63 familias, con un total de 133 especies consideradas endémicas, propias y exclusivas de este territorio lo que equivale a un 51,4% de endemismo, un altísimo porcentaje que solo es superado (en nuestra región) por el Desierto Costero de Taltal 52,6% y por el Desierto Estepario de las Sierras Costeras con un 60,5%.

Ahora bien, fue nuestra tarea el procurar dar con todas las especies referidas para esta formación y no nos resultó para nada complejo, muy especialmente porque, Caminantes Del Desierto es parte de este territorio y hemos contado con varios años lluviosos y de grandes floraciones en toda la cordillera costera de la región. Más, eso de encontrar una sola especie que, muchos consideran común (como género en Chile) y que se encuentra referenciada para una zona muy delimitada de nuestro territorio, nos ha resultado muy difícil, puesto que, hablamos de una zona en donde los estudios tienen décadas y solo se ha ido repitiendo lo que antaño pudo colectar el sacerdote Felix jaffueli, lo cual nos indica que la información de la flora, en esta formación, no ha sido actualizada.


Sobre la especie en cuestión, nos referimos a la Mathewsia collina I.M. Johnst y la zona en la cual fue referenciada, correspondería a las quebradas aledañas, muy cercanas a la ciudad de Tocopilla (6 kms. al norte de la ciudad, frente a Caleta Duendes), especie colectada hará unos 95 años atrás.

Lo grato y reconfortante es que, en esta búsqueda no hemos estado solos, hemos recibido bastante ayuda e imágenes referenciales por parte de trekkineros y amantes de la naturaleza, también hemos recorrido exhaustivamente gran parte de las quebradas en busca de esta y de varias otras de las especies citadas, con la idea de completar y actualizar - de una buena vez - los catastros de flora basados en Jaffueli más, de la Mathewsia collina no hay rastro alguno.
Si la especie aún se encuentra presente en este territorio, la encontraremos. Solo es cosa de tiempo.

Colecta Original 1925

Las imágenes que mostramos corresponden a la Mathewsia peruviana, que, de acuerdo con ciertos comentarios y las imágenes de las antiguas colectas, sería lo más cercano a la especie tocopillana.


Imágenes de la web del estudio:

Colocación filogenética del género endémico peruano Machaerophorus (Brassicaceae) en base a datos moleculares e implicaciones para su sistemática.



REFERENCIAS:

El Género Mathewsia


Tipo de Mathewsia collina IM Johnst. [familia BRASSICACEAE]



viernes, 27 de julio de 2018

LOS FAROLITOS DE TOCOPILLA



     La leyenda de los “farolitos” nos lleva hasta el origen del nombre de Tocopilla o, uno de sus significados - toponimia - Torkof (bramido, vozarrón) y pillan (diablo). Algunos vecinos nos relataron - brevemente y a regañadientes -  que antaño el maligno rondaba estas tierras y para acceder a la costa usaba como ruta la quebrada principal, serpenteante y desolada y, para no perderse en el camino iba dejando estos farolitos que en sus inicios eran de fuego a modo de guía.


Una Especie Endémica de Tocopilla.

     Durante mucho tiempo escuchamos hablar de los Farolitos de Tocopilla y nos pareció muy contraproducente que no la conociésemos directamente, especialmente porque estamos asentados en la misma región en donde esta habita. Fue allí cuando iniciamos los contactos con dos grandes personajes de Tocopilla: Don Mario Beroíza y Don Néstor Dubó, quienes conocían de su existencia, tenían antecedentes de su ubicación y se encontraban en contacto con algunos organismos nacionales e internacionales para su preservación. De este contacto se generó la primera visita de nuestra institución a uno de los lugares en donde es posible encontrar algunos individuos, solo que el acceso era muy complicado por la fuerte pendiente del cerro y los numerosos acarreos que nos aseguraban – en más de las veces – una caída segura. El verlos en su hábitat fue un deleite, un obsequio inesperado, estar allí contemplando estas bellezas que se niegan a desaparecer, pero también se niegan a crecer en otro lugar (experiencias realizadas por expertos) y de allí nace la pregunta sobre los pasos a seguir. Nos contactamos con varios expertos (no con todos) y solicitamos la presencia de un embajador (entendido en botánica y con contactos) que actuase como vocero ante los posibles custodios en la ciudad de Santiago. He ahí que asomó la figura de Don Ricardo Martini, conocedor de la geografía nacional, de la fauna y especialmente de la flora. Él nos comentó que su único anhelo era conocer los Farolitos y previo acuerdo con Mario y Néstor, cumplimos con su deseo. Sobre los logros que se pudieron obtener en la capital o en sus cercanías (para su protección), hemos de decir que no hubo resultados a pesar de los reiterados intentos, ninguno de los contactados tenía el tiempo, los recursos y la experiencia para abocarse al tema, pero quedamos satisfechos, cumplimos el deseo de Don Ricardo. Q.E.P.D.



Malesherbia tocopillana Ricardi.


     En el año 1932, en la Provincia de Tocopilla se realiza el hallazgo de una especie vegetal la cual, luego de variados estudios, se llega a la conclusión que sólo existe en Tocopilla. La especie en cuestión fue descrita por Ricardi (1967: 48-51) con base en los ejemplares nº 2535 y 2588 de Félix Jaffuel, los que fueron colectados en octubre de 1932, aparentemente de un sólo individuo que Jaffuel habría encontrado “a la entrada de la tercera quebrada y en medio de un rodado de piedras” (Jaffuel, 1936: 271; Ricardi, 1967: 51). En su trabajo original de la flora de los alrededores de Tocopilla, Jaffuel (1936) se refiere a esta entidad como “Malesherbia urens Macbr.”, con base en una identificación de Ivan M. Johnston. Sin embargo, esta combinación no existe legítimamente, lo que hace suponer que Johnston se debe haber referido a Malesherbia ardens Macbr., como consta en la etiqueta del material isotípico (SGO 52428), identificado por Johnston, y en el documento "Plants from Tocopilla, collected by Father Jaffuel determined by I. M. Johnston, vi/1936." que se conserva en Concepción (Clodomiro Marticorena, com. pers.). 


     La especie fue reencontrada en 1987 por otro botánico, por Hoffmann, al sur de Tocopilla, posteriormente por Dillon & Dillon, en 1988 en la localidad tipo y, de igual manera, se encuentran en poder del Museo de Historia Natural las muestras colectadas por Beroíza (2009) y Beroíza & Dubó (2012), para las nuevas colonias catastradas.





Distribución geográfica

     La Malesherbia Tocopillana es una especie endémica de Chile, exclusiva de la Región costera de la II Región y solo ha sido colectada en la localidad tipo. Quebrada la Higuera.


Estado de conservación

     En el Simposio “Flora Nativa Arbórea y arbustiva de Chile Amenazada de Extinción”, en 1985, esta Especie fue Clasificada en la categoría de Rara (Benoit, 1989). No se encuentra protegida en ninguna unidad del SNASPE.


Mario Beroiza y Nestor Dubó en las laderas de la Cordillera Costera de Tocopilla

Bibliografía:

Jaffuel, P F (1936). Excursiones botánicas a los alrededores de Tocopilla. Rev. Chilena Hist. Nat. 40: 265-274.

viernes, 2 de febrero de 2018

El FAROLITO DE TOCOPILLA. LA MÁS HERMOSA ENTRE LAS HERMOSAS


La Malesherbia Tocopillana 
El Farolito de Tocopilla. 
La más hermosa entre las hermosas


Malesherbia tocopillana. Ubicada al sur de Tocopilla.

Es -sin duda- una de las especies más hermosas y la más escasa de la cordillera costera de Tocopilla puesto que es endémica del lugar. Nos referimos a la Malesherbia Tocopillana o como se le conoce “Los farolitos de Tocopilla”. Como institución sabíamos de su existencia al leer los escritos del sacerdote Felix Jaffuel, personaje relevante en la botánica nacional que tuvo la oportunidad de recorrer las quebradas ubicadas al norte de esta ciudad y colectar esta rara especie para el Museo de Historia natural en octubre de 1932. Tuvieron que pasar varias décadas para que un nuevo investigador El Sr. Mario Ricardi Salinas -Basado en las colectas de Jaffuel- La pudiese determinar definitivamente como Malesherbia tocopillana (1967)

Durante muchos años la información sobre los “Farolitos” fue del conocimiento de muy pocos investigadores y no era posible el acceder a imagen alguna para procurar conocerla. Por lo cual, no teníamos claridad de lo que debíamos buscar al ser una especie única, pero siguiendo las indicaciones de Jaffuel, pudimos organizar y costear varias expediciones para dar definitivamente con ella y verificar su existencia.

Los resultados iniciales siempre fueron negativos y tuvimos que esperar algunos años, las necesarias precipitaciones, más la ayuda desinteresada de dos jóvenes de la zona (Mario Beroiza y Néstor Dubó) para dar con nuestro ansiado objetivo y poder mostrar definitivamente a nuestra comunidad, la existencia de esta maravilla botánica con todo lo que esto conlleva, desde los ánimos de protección por parte de la comunidad hasta su inminente peligro por el interés de traficantes de especies inescrupulosos y ávidos coleccionistas.



Pero ¿Qué nos dice en sus escritos el Sacerdote Felix Jaffuel -persona a la que adjudicamos el encuentro de la Malesherbia- sobre sus expediciones botánicas y entomológicas en Tocopilla, en los tiempos que se consideraba a esta zona como de aridez extrema?

Sacerdote Felix Jaffuel







Ladera de los Farolitos

Algo más sobre la Malesherbia tocopillana

HALLAZGO DE MALESHERBIA TOCOPILLANA RICARDI (MALESHERBIACEAE) EN SU LOCALIDAD TIPO

N. García* y F. Luebert**

* Departamento de Producción Agrícola, Facultad de Ciencias Agronómicas, Universidad de Chile, Casilla 1004, Santiago, Chile. E-mail: ngarciab@vtr.net
** Departamento de Silvicultura, Facultad de Ciencias Forestales, Universidad de Chile, Casilla 9206, Santiago, Chile. E-mail: f luebert@uchile.cl

La Malesherbia tocopillana fue descrita por Ricardi (1967: 48-51) con base en los ejemplares nº 2535 y 2588 de Félix Jaffuel, los que fueron colectados en octubre de 1932, aparentemente de un sólo individuo que Jaffuel habría encontrado “a la entrada de la tercera quebrada y en medio de un rodado de piedras” (Jaffuel, 1936: 271; Ricardi, 1967: 51). En su trabajo original de la flora de los alrededores de Tocopilla, Jaffuel (1936) se refiere a esta entidad como “Malesherbia urens Macbr.”, con base en una identificación de Ivan M. Johnston. Sin embargo, esta combinación no existe legítimamente, lo que hace suponer que Johnston se debe haber referido a Malesherbia ardens Macbr., como consta en la etiqueta del material isotípico (SGO 52428), identificado por Johnston, y en el documento "Plants from Tocopilla, collected by Father Jaffuel determined by I. M. Johnston, vi/1936." que se conserva en CONC (Clodomiro Marticorena, com. pers.).

Aparte de la colecta de Jaffuel, otros materiales de M. tocopillana que se conocen corresponden a Hoffmann (SGO 106191) y Dillon & Dillon 5719 (F). El primero fue recolectado en 1987 en una localidad diferente del tipo, en la quebrada Mina Buena Esperanza o quebrada Blanca, al sur de Tocopilla. El segundo habría sido colectado en 1988 en las cercanías de la localidad tipo, del único individuo registrado a la entrada de una de las quebradas inmediatamente al norte de Tocopilla y que fue eliminado al construirse el actual trazado de la carretera costera que conecta Tocopilla e Iquique (Michael Dillon, com. pers.); Gengler-Nowak (2003) utiliza este material para el análisis filogenético del género.

El 22 de septiembre de 2004 ascendimos por la quebrada de La Higuera, identificada como “la tercera quebrada de Tocopilla” de Jaffuel, como parte de un viaje orientado a colectar material de Heliotropium sect. Cochranea. Para esta localidad, Jaffuel (1936) cita a Heliotropium jaffuelii I.M. Johnst., otro endemismo local de Tocopilla, como “bastante común”, por lo que era de nuestro interés visitar este lugar. En aquella ocasión encontramos un ejemplar florecido de Malesherbia tocopillana, pero no fue colectada ni fotografiada. Volvimos el 29 de septiembre de 2005, con el objetivo, otra vez, de hallar Heliotropium jaffuelii y de colectar y fotografiar a M. tocopillana. A pesar de la hostilidad característica de las quebradas de la zona, logramos alcanzar el sitio donde habíamos visto la planta de Malesherbia el año anterior. Nos encontramos con el mismo individuo florecido, y procedimos a medir su altura, fotografiarlo y colectarlo. Además, se rastreó la ladera con un binocular, para intentar localizar más individuos y se caracterizó el ambiente donde habita.

Malesherbia tocopillana se encontró en un matorral abierto dominado por Nolana peruviana (Gaud.) I.M. Johnst., en una ladera expuesta hacia el norte, a 250 m de altitud. Es un terreno pedregoso de sedimentos marinos y tiene una pendiente superior a 45º. Se registró un total de 6 individuos vivos y 8 muertos o secos, dentro de una superficie aproximada de 1 ha, en la zona visible desde la ladera opuesta. El individuo más asequible de la población medía 94 cm de altura; en la etiqueta del isotipo en SGO (52428) hay una nota del colector que indica "planta ± 1 m alto", aunque Ricardi (1967), en la descripción tipo, la señala como de "unos 50 cm de altura". No fue posible realizar un rastreo a pie por toda la ladera, a causa de la dificultad para escalarla, dada la alta pedregosidad y pronunciada pendiente del terreno. Durante el lapso que estuvimos en el sitio de estudio, tuvimos la oportunidad de observar la visita de un picaflor polinizando las flores de M. tocopillana.



Material examinado:

Región de Antofagasta (II) Prov. Tocopilla, quebrada Mina Buena Esperanza, 10 km al sur de Tocopilla, A. HOFFMANN, 23-I-1987 (SGO); Tocopilla, III quebrada, F. LUEBERT 2561, N. GARCIA 955, 29-IX-2005 (SGO, CONC, locotypus).

Gengler-Nowak (2003) confirma, mediante evidencias morfológicas y moleculares, las estrechas relaciones filogenéticas de M. tocopillana con M. ardens, previamente sugeridas por Johnston (en la identificación inicial del material de Jaffuel) y Rundel et al. (1991: 24).  M. tocopillana pertenece a la sección Malesherbia Gengler-Nowak (2003) que se distribuye en los valles áridos interandinos de Perú y norte de Chile y sólo Malesherbia arequipensis y M. tocopillana se extienden hacia el desierto costero (Ricardi 1961, 1965, 1967, Gengler-Nowak 2002, 2003). Gengler-Nowak (2002) plantea un origen plio-pleistocénico para la sección Malesherbia cuyos antecesores habrían sido habitantes de las zonas montañosas, mientras que las especies costeras serían relativamente las más recientes. Procesos de especiación pleistocénicos y holocénicos en Malesherbia sect. Malesherbia, fundamentalmente asociados a cambios climáticos, habrían sido gatillados por condiciones crecientemente áridas, lo que habría provocado la expansión y contracción de ambientes favorables para el establecimiento de las plantas, generando procesos de aislamiento de poblaciones que promueven la diferenciación; la distribución actual de Malesherbia tocopillana, restringida a sólo unas pocas quebradas, podría deberse a la escasez de sitios con humedad suficiente (Gengler-Nowak 2002).

Dedicamos esta nota al profesor Mario Ricardi, uno de los botánicos más importantes de Chile en el siglo XX y a quién no tuvimos la oportunidad de conocer. La comunidad botánica chilena está en deuda con él y su aporte al conocimiento de nuestra flora.

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a Michael Dillon su apoyo y valiosos comentarios, a Natalia Schultz y Camila Becker su ayuda en terreno, a Mélica Muñoz por su buena disposición para la consulta del herbario del Museo Nacional de Historia Natural (SGO) y a Clodomiro Marticorena por sus valiosos comentarios.

Se cita este artículo como:

García, N. & F. Luebert. 2005. Hallazgo de Malesherbia tocopillana Ricardi (Malesherbiaceae) en su localidad tipo. Chloris Chilensis Año 8 N.º 2.
URL: http :// www. chlorischile. Cl

Mario Ricardi Salinas
(1921-2005)
Creador de la Revista Gayana Botánica

Sobre las Malesherbiaceas

Las Malesherbiaceae (Malesherbiaceae) es una familia de plantas distribuida en la región andina y desiertos costeros de Chile y Perú, y en oeste de Argentina. Actualmente está considerada la subfamilia Malesherbioideae en la familia Passifloraceae.

Están relacionadas química y morfológicamente con Passifloraceae y Turneraceae. La presencia de una corona y los contenidos de glicósidos cianogenéticos, permiten erigir una familia en sentido amplio Passifloraceae (cf. APG II 2003). Semillas reticuladas y número cromosómico más próximos a Turneraceae x:7. Goldberg y Cronquist las incluyen en el orden Violales.

Comprende 57 especies descritas y de estas, solo 20 aceptadas



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICA

Gengler-Nowak, K.M. 2002. Reconstruction of the biogeographical history of Malesherbiaceae. The Botanical Review 68: 171-188.

Gengler-Nowak, K.M. 2003. Molecular phylogeny and taxonomy of Malesherbiaceae. Systematic Botany 28: 333-344.

Jaffuel, F. 1936. Excursiones botánicas en los alrededores de Tocopilla. Revista Chilena de Historia Natural 40: 265-274.

Ricardi, M.1961. Estudios en Malesherbiaceae I. Gayana Botánica 3: 5-13.

Ricardi, M. 1965. Estudios en Malesherbiaceae II. Gayana Botánica 12: 3-10.

Ricardi, M. 1967. Revisión taxonómica de las Malesherbiaceas Gayana Botánica 16: 3-139.

Rundel, P.W., M.O. Dillon, B. Palma, H. Mooney, S.L. Gulmon y J.R. Ehleringer. 1991. The phytogeography and ecology of the coastal Atacama and Peruvian deserts. Aliso 13: 1-50.