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lunes, 6 de julio de 2020

EL LOCO DEL BURRO


 “Es fantástico e increíble, pero estrictamente verídico: Urmeneta vivió en el Tamaya dieciocho años. Su caso no tiene precedentes, no se parece a nada. En este lapso sus hijos crecieron -descalzos y semidesnudos-, su esposa tomó la apariencia de una mendiga, y él mismo estragado por el hambre y la obsesión, llegó a parecerse a un espectro.

Cierto día, en octubre del año 52, su desastre culminó. No teniendo ya con qué comer ni con qué pagar a sus hombres, se resolvió a darse por vencido y puso en venta la mitad de su pertenencia. Pero no encontró interesados, porque nadie quería la mina maldita”

José Tomás Urmeneta

De nuestra consideración: ¿Que tenían ellos que llegaron a lo más alto y, que nos falta a nosotros?

Cualquiera que mirase la imagen de José Tomás Urmeneta podrá emitir alguno que otro juicio, inclusive descalificador y totalmente entendible sobre la oligarquía chilena en el siglo XIX, de la insensibilidad social y de otros tantos atributos que, fueron menester de algunos, pero nunca de todos.

Sobre Urmeneta podemos afirmar que, fue un acaudalado, un visionario, reconocido filántropo y amante de las artes, pero, por sobre todo, poseía una característica que quisiésemos resaltar en este escrito y anhelamos poseer. La capacidad de jugarse el todo por el todo en pro de un objetivo (un sueño).

Ahora bien. Si todos tuviésemos algo de Urmeneta, de López, de Moreno, Almeida, Ossa y de otros tantos más, que grande sería nuestro país, ejemplos hay para seguir, lo que ya no quedan son visionarios.

De los que hacen cortapisas (los chaqueteros de siempre) no se preocupen por ellos, esos jamás se acabarán, tal vez por estos chacales ya no quedan tantos emprendedores o visionarios.

Gracias a Enrique Bunster, afamado cronista de mediados del siglo XX. Por el conocimos realmente a Urmeneta, puesto que, fue el, quién nos mostró a este personaje en toda su existencia y grandeza. Entonces y en honor a ambos, Bunster y Urmeneta. Va este escrito de manera literal.

Fundición y puerto de Guayacán 1872

 

Del libro Bala en boca: 

El loco del burro

Entre 1851 y 1860, Chile fue el primer país productor de cobre en el mundo. Después de perder esta posición privilegiada, la recobró en 1871 y la mantuvo hasta 1880. Había por entonces quinientas minas en trabajo, y los cargamentos eran conducidos anualmente en sesenta veleros y sesenta vapores con destino a los puertos de Europa y el Lejano Oriente.

Esto fue obra casi exclusiva del capital nacional, en una época en que la explotación se hacía con sistemas anticuados y cuando aún no se tocaba el mineral de Chuquicamata.

Este hermoso récord no tuvo nada que ver con la iniciativa o la protección de los gobiernos: antes bien, fue conquistado a pesar de la política estatal, que encarecía la producción con los impuestos desmedidos y nada hizo por respaldarla en el exterior, no obstante que más de la mitad del consumo mundial era de procedencia chilena. Para los estadistas el cobre ha sido solamente un surtidor de ingresos fiscales: él sólo rendía más que la agricultura y la ganadería reunidas.

La clave de aquella primacía estuvo en la inaudita riqueza de las minas. Al paso que en Inglaterra se contentaban los productores con leyes hasta del dos por ciento, en Chile se decía que una veta «era mala» cuando su ley bajaba de diez.

Otro factor determinante fue el poderío de los hombres que sostuvieron la industria. Como el carbón y el salitre, el cobre atrajo o formó a los mayores magnates nacionales. Uno de ellos, don José Tomás de Urmeneta, poseyó la más cuantiosa fortuna de la América del Sur.

Los orígenes de este auge se confunden con los albores de la Independencia, y es todo un símbolo el que los proyectiles de los cañones libertadores se hayan fundido con el cobre nativo de Aconcagua y Atacama. De esa época datan las primeras exportaciones en gran escala, cuando la Compañía de Calcuta, de don Agustín de Eyzaguirre, empezó a mandar sus cargamentos a los puertos de la India (1819), Contemporáneo es también el arribo de los primeros «indiamen», buques hindúes fletados por la British East India Company (la más fuerte empresa particular del orbe, con armada y ejércitos propios), que venían a buscar el metal rojo a cambio de trigo y el té de Ceylán.

En pos de los traficantes llegaron los mineros y hasta los fundidores -tan rápidamente se extendió la fama del chilean copper-; y ya a mediados del siglo existía en Guayacán, levantado por una sociedad inglesa el célebre establecimiento de fundición con el que iban a relacionarse los grandes negocios cupríferos.

Urmeneta entró en acción hacia 1834. La posteridad conoce la altura a que alcanzó y la envergadura de la obra que legó a su patria. Lo que suele ignorarse es el punto desde donde empezó a subir y las circunstancias que determinaron su encumbramiento fabuloso.

Este legítimo rey de la minería nació en Santiago en 1808 y murió en Limache en 1878. Era un retoño de esa inmigración vizcaína que hizo la prosperidad y el prestigio de Chile y que en nuestros días se ha visto reemplazada por la inmigración semita. La muerte de sus padres lo dejó huérfano a los diez años. A los quince, el hermano que lo protegía le costeó su traslado a Providence, Rhode Island, Estados Unidos, para que estudiase comercio. Al regresar, cuatro años después, ya pudo bastarse a sí mismo, pagando el pasaje con el producto de su primer negocio: la venta de un cajón de agujas. El hombre excepcional se anunciaba en sus actos. Habiéndole sido adjudicada su parte de la herencia familiar, renunció a ella en favor de sus hermanas, no pidiendo otra cosa que una mancerina sin valor, recuerdo sentimental de su madre. Después de una segunda salida al extranjero para completar su aprendizaje mercantil, vino a establecerse en la hacienda de Sotaquí, departamento de Ovalle, de la que era propietario su amigo don Mariano Ariztía. Allí contrajo matrimonio con doña Carmen Quiroga, y es importante saber que la única dote que novia y novio aportaron, fue «la decencia de sus personas».

El objeto de su establecimiento era hacerse cargo de la administración de la hacienda, que Ariztía le había confiado más por caridad que por conveniencia... Pero desde el momento mismo de instalarse allí, sus miradas se posaron sobre un cerro que divisaba desde el corredor de la casa: el cerro Tamaya.

(Literal) Está éste situado a veinte kilómetros al N. O. del pueblo de Ovalle, en la banda septentrional del río Limarí, y corre de norte a sur con una altitud de 900 metros. Su aspecto es salvaje y desolado. Su sola utilidad era una vetita de cobre, ya medio bronceada, de la que extraían metal para la manufactura de utensilios domésticos.

Contrariando la opinión de los mineros y cateadores, el joven Urmeneta se forjó la idea de que esta montaña podía esconder un vasto yacimiento. El origen de su intuición es un misterio; sólo se sabe que, con la ayuda pecunaria de su protector, tomó en arriendo un pique abandonado, casi en la cumbre del cerro, y comenzó a trabajarlo con sus pobres medios.

A poco de iniciarse las faenas, los barreteros tropezaron con una buchada que hizo de su explorador un pequeño potentado. La producción, enviada a Inglaterra, significole una ganancia de doscientos mil pesos de 48 peniques.

Pero la bonanza no debía pasar de allí. El pique se broceó, y en dos años se tragó la mayor parte de los haberes del empresario.

Inmutable ante el fracaso, éste denunció otra mina abandonada, la de El Durazno, que creía más cercana a la supuesta veta matriz, y empezó a horadarla en la roca viva. La nueva empresa consumió los restos de su capital. Arruinado, tuvo que sacar a su mujer y a sus niños de la casa de Sotaquí y llevárselos consigo a un rancho de adobes y techo de totora que levantó en la falda del cerro. Los paisanos le hicieron blanco de su lástima y de sus burlas. Por su costumbre de movilizarse en un asno -que otro lujo no podía permitirse-, le llamaron «El Loco del Burro». 

Es fantástico e increíble, pero estrictamente verídico: Urmeneta vivió en el Tamaya dieciocho años. Su caso no tiene precedentes, no se parece a nada. En este lapso sus hijos crecieron -descalzos y semidesnudos-, su esposa tomó la apariencia de una mendiga, y él mismo estragado por el hambre y la obsesión, llegó a parecerse a un espectro.

Cierto día, en octubre del año 52, su desastre culminó. No teniendo ya con qué comer ni con qué pagar a sus hombres, se resolvió a darse por vencido y puso en venta la mitad de su pertenencia. Pero no encontró interesados, porque nadie quería la mina maldita.

En tal momento decisivo -gran momento de la historia de Chile-, el noble Ariztía acudió una vez más en su ayuda y le entregó cuarenta mil pesos para que jugase su última carta.

La perforación se reanudó, y dos días después, en el lugar denominado Frontón de Campino, a 330 varas de profundidad, las barretas cortaron un filón de un metro ochenta de grueso y de ley del sesenta por ciento.

¡La veta cuprífera más grande y rica jamás encontrada en el mundo!

 «No ha habido minero -dice un historiador- que haya merecido más ampliamente su suerte y su caudal».

De un día para otro, el Tamaya solitario pasó a ser el mágico imán que atraía a los soñadores de riquezas. Sus laderas se poblaron de cateadores afanosos, y una en pos de otra fueron descubriéndose nuevas minas. El cerro entero era un depósito de cobre de leyes descomunales. 

Urmeneta frisaba entonces en los cuarenta y cuatro años. Se le describe como un hombre de airoso porte, parco y glacial a simple vista, pero poseedor en el fondo de una sensibilidad incomparable.

Sus virtudes fueron recompensadas con largueza. El solo Pique Urmeneta, como se llamó a la mina descubridora, le produjo diez millones de pesos. Las otras vetas, que posteriormente fue comprando, han debido rendirle cuatro o cinco veces más.

Su tenacidad fenomenal y sus rentas inmensas permitiéronle imprimir a sus empresas un impulso del que no había ejemplo en el país. Las faenas de extracción se modernizaron mediante poderosas maquinarias movidas por el vapor y manejadas por operarios traídos de Inglaterra. Al pie de la montaña surgió una población, y un camino expresamente labrado dio paso a los convoyes de mulas y carretas que transportaban el mineral hasta la costa. Navíos de Liverpool, Swansea y El Havre venían a estacionarse en Coquimbo a la espera de su embarque.

Ficha Minera Tamaya

Las exportaciones debían hacerse en bruto, porque la fundición inglesa de Guayacán había fracasado y se hallaba paralizada. En 1858, Urmeneta decidió que el cobre chileno debía fundirse en Chile, y sin dilación compró el establecimiento y se dio a la tarea de reacondicionarlo.

Lo que no habían conseguido los británicos, lo logró él a fuerza de práctica y paciencia. Mezclando en cierta porción (secreto suyo) los óxidos con los sulfatos, obtuvo un abaratamiento y una aceleración del fundido que habilitaron a la usina para volver a encender sus fuegos. La dirección del negocio corría a cargo de don Maximiano Errázuriz, su yerno predilecto, con el que había formado la sociedad Urmeneta & Errázuriz. Era la mayor fundición de su especie en el continente, después de la de Lota: daba trabajo a cuatrocientos hombres y consumía cada año 25.000 toneladas de carbón. El Humo de sus treinta y cinco hornos ennegrecía el cielo del lugar, y su resplandor, por las noches, era el faro que guiaba a los buques al entrar en la bahía.

El nuevo multimillonario se tomó un memorable desquite de sus años de miseria. El esplendor y magnificencia de su vida hicieron época en la sociedad chilena. En los alrededores de Limache compró para su solaz una estancia de quinientas cuadras, que fertilizó con obras de regadío y forestó con especies exóticas, hasta convertirla en un lugar de ensueño. En la capital (calle de las Monjitas) levantó un palacio suntuoso al costo de quinientos mil pesos. Construido en piedra y en estilo gótico inglés, este edificio tenía puertas de maderas preciosas y vitrales coloreados a fuego. Sus salones y vestíbulos llegaron a reunir la más valiosa galería de arte conocida en Santiago. Fiestas y bailes feéricos lo tuvieron por escenario, y su celebridad lo pobló de leyendas. Se decía que los duendes se daban cita en sus enormes habitaciones y que en una de las torrecillas, disimulada por la yedra, existía una salida secreta por donde el dueño de casa escapaba en horas nocturnas. 

A la puerta del palacio había una berlina con caballos y lacayos importados de Inglaterra. En días de spleen o de ocio, el magnate se hacía conducir a Valparaíso. Allí lo esperaba el Dart, su yate a vapor de doscientas toneladas, con camarotes principescos y tripulación de uniforme. A su bordo embarcose una vez con el naturalista Philippi y el fotógrafo Helsby, y salió a vagar por el Pacífico. Parodiando a Colón, gratificó al vigía que primero divisó la tierra de Juan Fernández. Haciendo él mismo de piloto, puso la proa a la Oceanía y fue a dar a Tahití, el edén de las vaina que se entregan por una sonrisa. 

Favorito del éxito y la fama, se vio aureolado de todos los honores que podía apetecer. Fue hecho diputado (1858) y senador (1861); presidió los directorios de los ferrocarriles fiscales, fue juez de la Corte Suprema y consejero de Gobierno; y en el colmo de su triunfo (1870) lo ungieron candidato a la Presidencia de la República, que se le escapó de las manos por causa de la intervención electoral.

Los que de él se mofaron un día, cuando cabalgaba en el burro de la pobreza, han debido mirarlo después con estupefacción supersticiosa, como si en él se hubiese encarnado el héroe de un cuento legendario.

El incesante crecimiento de la producción hizo insuficiente la capacidad de Guayacán. Teniéndolo previsto, Urmeneta planeó y ejecutó en dos años el montaje de una nueva planta fundidora. El lugar elegido fue la bahía de Tongoy, a treinta kilómetros al sur de Coquimbo, sobre una caleta que antaño utilizaron los balleneros y cuya playa estaba cubierta de restos de cetáceos. La imponente fábrica significó un desembolso de un millón de pesos, y fue traída des Alemania en un barco expresamente fletado. Inaugurada en 1868, se la exhibió como el más acabado exponente de la industria pesada nacional. Comprendía nueve hornos de reverbero y otras tantos de manga; potentísimos chorros de aire multiplicaban la liquidación de los metales. Frente al establecimiento debieron construirse tres muelles de fierro, dotados de equipos de vagonetas y grúas a vapor. En la cercanía se formó una población de mil quinientas almas.

¡Las realizaciones que hoy están reservadas a los gobiernos y a los trust financieros, las llevaba a cabo un hombre solo, con sus propios medios y sin respaldo de nadie!

Su audacia y dinamismo no se detuvieron aquí. En plena era del ferrocarril, resultaba anacrónico el que los minerales se siguiesen transportando en carretas..., y entonces encargó a Errázuriz que hiciera construir un camino de hierro desde las minas hasta Tongoy, y luego otro desde Guayacán hasta Cerrillos, para empalmar con el F. C. de Coquimbo.

Las dos líneas, de una extensión conjunta de cincuenta kilómetros, se entregaron al servicio entre 1859 y 1868, y fue su costo de un millón y medio de pesos. Los rieles treparon por las faldas del Tamaya hasta su cumbre misma, casi a novecientos metros de altura; y hasta allí subieron los trenes, arrastrados por dos y tres locomotoras, para recoger el tesoro que fluía del fondo de los piques. 

Simultáneamente Urmeneta había terminado de comprar las restantes minas del cerro, y a la fecha explotaba las más ricas de entre ellas: la Almagro, la Murciélago, el Borracho, Arenillas, Las Ánimas, Campaniño y San Lázaro. La fama de su fuerza colosal repercutió en el exterior: en la Mining Review de Chicago, un articulista le llamó «The mining Genius of Chile».

José Tomás Urmeneta

Fueron esos los años en que el cobre alcanzó su récord histórico. Ferrocarriles y fundiciones no daban abasto: en 1871 Guayacán casi se fundió a sí misma (al decir de un humorista) entregando su cifra tope de cuatro millones de kilos en barras y seis millones en lingotes. La usina sólo dejaba de funcionar seis horas en el año: lo justo para limpiar las tuberías de sus hornos. Tongoy apenas le iba en zaga, y la producción de las dos mantenía ocupada en su acarreo al grueso de la flota mercante nacional.

Sobre el hombre del Tamaya caía la riqueza como un aguacero. Desbordándose, ésta tuvo que ser canalizada en otras direcciones, en negocios que ya casi escapaban al control de su dueño. Durante los últimos años de su vida el rey del cobre abordó la industria vinícola, plantando en Limache la viña que sería famosa y cuya administración confió al segundo de sus yernos, don Adolfo Eastman. Intervino a la vez en las empresas carboníferas, explotó la plata y el oro en catorce minas de Punitaqui, Tambillos, Arqueros, Huasco y Andacallo. Del mismo modo estuvo comprometido en los cultivos experimentales de la seda y la betarraga de azúcar. Su fortuna llegó a estimarse en setenta millones de pesos.

Si no fue aún más poderoso, es porque practicó el principio de que hay que hacer algo por el prójimo. 

Se mencionan entre sus gestos filantrópicos el obsequio de un lazareto y dos escuelas al pueblo de Limache y la subvención de seis colegios en las poblaciones mineras; la fundación de la Casa de Orates de Santiago, el mantenimiento del Hospital de San Vicente y el pago de la mayor parte de las obras del cerro Santa Lucía. Como amante del arte, fue un mecenas que mandó a perfeccionarse en Europa a pintores y escultores que más tarde alcanzaron la celebridad. Sin ser banquero ni prestamista, financió los proyectos industriales y comerciales de cuanta gente buscó su ayuda. Entre los favorecidos se cuenta el Gobierno de la República, al que facilitó trescientos mil pesos para la construcción del ferrocarril Santiago-Valparaíso.

Sus donaciones espontáneas no pueden casi enumerarse. Con la misma generosidad con que hizo restaurar las iglesias de La Estampa y la Viñita, dotó de equipo al Cuerpo de Bomberos, proporcionó su yate durante el conflicto con España, socorrió al vecindario de Valparaíso a raíz del bombardeo y encabezó todas las listas de suscripciones para la erección de los monumentos que adornan la capital. 

Los legados y pensiones llenan páginas y páginas de su testamento. Pocos días antes de morir, entregó a Eastman una orden escrita encargándole que sus funerales se hiciesen sin ninguna ostentación «pues quería que la que se había de gastar en una ceremonia, se repartiera entre los pobres».

Sus exequias tuvieron el brillo de una apoteosis. El templo de San Francisco fue estrecho para contener a la multitud que desfilaba ante la capilla ardiente; y un acompañamiento popular de millares de personas marchó en pos de la carroza. Lo lloraron y lo despidieron como a un benefactor de la nación.

 

Referencias:

Bala en Boca

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/bala-en-boca--0/html/ff78a072-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html


 


sábado, 5 de diciembre de 2015

LA CHIMBA EN SUS INICIOS




CARACTERÍSTICAS BIOFÍSICAS DEL SECTOR LA CHIMBA.



GEOLOGÍA


Historia Geológica

    En el área que comprende la Reserva Nacional, la sucesión de eventos geológicos comienza supuestamente en la era Mesozoica, es decir, hace 180 millones de años A.P. aproximadamente. En efecto, durante el período Jurásico se genera una cuenca de orientación noreste- sureste, en cuyo borde occidental habría existido con posteridad al Lías un arco de islas volcánicas con efusiones de lavas andesíticas depositadas en un ambiente subacuático y continental costero, correspondiente a la Formación La Negra.

    No existen evidencias de nuevos eventos volcánicos y sedimentarios excepto los procesos naturales de meteorización y erosión geológica.


ESTRATIGRAFÍA

    En el área de la Reserva Nacional aflora la Formación La Negra, unidad que comprende potentes espesores de coladas de lavas y sedimentos clásicos-volcánicos intercalados. La secuencia alcanza varios miles de metros de espesor que afloran en la Cordillera de la Costa entre Arica y Chañaral, extendiéndose hacia el oriente, alcanzando en algunos sectores la Cordillera de Domeyko y Sierra Moreno.

    Litológicamente, la Formación La Negra está constituida por lavas andesíticas porfiricas y afaníticas, en parte amigdaloidales y brechosas de color gris y verde con intercalaciones de areniscas continentales y brechas andesíticas de colores rojizos. La presencia de estructuras de almohadillas (pillow lavas) indica que los eventos volcánicos del Jurásico fueron eventual y parcialmente subacuáticos.

     La Formación La Negra está instruida por rocas granodioríticas de edad comprendida entre el Cretácico Superior y el Paleoceno. Estas rocas afloran en diversos sectores a lo largo de toda la Cordillera de la Costa.



    El área en su flanco Este está afectada por una zona de falla normal muy desarrollada que controla el borde oriental de la Cordillera de la Costa. Esta zona de falla corresponde a una sección de la llamada “Falla de Atacama” y que tiene un rumbo norte–sur en su parte meridional y noroeste-sureste en su parte septentrional.





GEOMORFOLOGÍA

    El rasgo geomorfológico más importante presente en el área de la Reserva es la Cordillera de la Costa. Este relieve corresponde a un sector de bloques montañosos constituidos por un paisaje antiguo dislocado por un sistema de fallas que tiene una dirección preferencial NW/NS. Este marcado control tectónico que acusa la cordillera costera se debe al movimiento vertical ascendente; correspondiente a la etapa final del alzamiento de la Cordillera de los Andes.

    Los rasgos topográficos son complejos; no obstante, domina un paisaje de topografía quebrada fertemente disectado e intensamente desgastado, cuyo modelado obedece a la acción pluvio-fluvial derivado de un clima más húmedo que el actual.

    Se debe destacar, por otro lado, que en su borde occidental la cordillera muestra un rasgo topográfico espectacular constituido por el gran acantilado o “cliff” que, en este sector, se levanta desde el nivel de la terraza marina superior elevándose hasta altitudes de 750 m. aproximadamente. Este farellón esta bien conservado y sólo parcialmente roto por gargantas profundas de quebradas secas, como es el caso de las quebradas La Chimba y Guanaco. Por el borde oriental se presentan estructuras monoclinales de rumbo norte-sur en bloques, limitados por fallas normales de este relieve.


Otros rasgos de menor expresión son los conos coluvio-deyeccionales que se extienden desde el curso inferior de la quebrada hacia el litoral y los taludes de coluvios acumulados al pie de las laderas de las gargantas interiores de la Reserva.



HIDROGRAFÍA

    La Quebrada La Chimba, es una microcuenca arreica, que comprende una superficie de 1.455,2 ha. Cuyo sistema de drenaje está compuesto por una quebrada principal de tercer orden, denominado La Chimba y otra secundaria de segundo orden llamado Guanaco.

    La quebrada La Chimba, se origina en el sector noroeste de la microcuenca, a partir de las dos quebradas de segundo orden que confluyen en el curso medio, a 525 m. de altitud. Esta quebrada mantiene en general una dirección Este-Oeste, extendiéndose hasta el borde occidental de la Cordillera de La Costa, distante 3 km. de la línea de costa.

    La quebrada Guanaco se inscribe en el sector Sur de la Reserva y está formada por tres drenes, dos de los cuales confluyen a 560 m. de altitud, mientras que el tercero se incorpora a la red, aguas abajo de esta confluencia a 480 m.s.n.m. aproximadamente. A partir de este punto la quebrada Guanaco presenta una dirección general Este-Oeste, hasta tributar a la quebrada La Chimba, a 280 m. de altitud.

    La paleored hidrográfica descrita es virtualmente inactiva, sin embargo, existen pequeñas aguadas de aguas salinas que se distribuyen en el curso medio de la quebrada La Chimba y Guanaco, los que escurren efímeramente por el fondo de estas quebradas. Su origen estaría asociado a filtraciones subterráneas provenientes de un antiguo lago pleistocénico, formando en la depresión intermedia atrás de las rocas ígneas altamente fracturadas, que pertenecen a la Cordillera de la Costa, y a la presencia semi permanente de las neblinas costeras.
 

CLIMA

    De acuerdo a la clasificación propuesta por Koeppen, modificada por Fuenzalida, esta Reserva Nacional se encuentra en gran parte bajo la influencia del clima desierto Costero con Nubosidad Abundante (Bwn), mientras que su borde oriental está afectado por un clima de Desierto Normal (BW).

    El clima de Desierto Costero con Nublados Abundantes (Bwn), se explica por la regulación oceánica que modifica el borde litoral, que se encuentra por debajo de la inversión térmica (900 m.s.n.m), registrando frecuentes nublados y régimen térmico suave. Las precipitaciones son virtualmente inexistentes y marcadamente erráticas en el tiempo. Sólo en años anómalos, en que se produce el fenómeno de la Corriente del Niño, caen precipitaciones torrenciales de corta duración, situación que se refleja claramente en el mes de Julio de 1987 al registrar un total de 18,2 mm. de agua caída, valor excepcional en estos ambientes. No obstante en años normales, el fenómeno hidrometeorológico más importante lo constituyen los bancos de nieblas con nubes rasantes, llamados “camanchacas”, que producen “lluvias horizontales” en la faja altitudinal que fluctúa entre los 300 y 900 m. de altitud. Estas ocurren todo el año, siendo más frecuentes en primavera e invierno.

    El régimen térmico se presenta fuertemente suavizado por la influencia oceánica, la que implica inexistencia de heladas. La temperatura media anual fluctúa entre 17 y 18° C, mientras que la media máxima anual se encuentra entre los 18 y 20° C. y media mínima anual entre 11 y 16° C. La temperatura mínima del mes más cálido es de 28° C.

    La humedad relativa se presenta alta durante todo el año, alcanzando los valores máximos en el mes de agosto y las mínimas en Noviembre.

  El clima de Desierto Normal (BW) se extiende entre los 900 y 2.500 m. de altitud aproximadamente. Se caracteriza por presentar el período de aridez de 12 meses, humedad relativa baja y fuertes variaciones térmicas diarias entre el día y la noche, especialmente en invierno.




SUELOS

    De acuerdo con Robert y Díaz (1960) en el área de la Reserva Nacional La Chimba predominan suelos pardos rojizos costeros; en general corresponden a suelos escasamente desarrollados, de texturas gruesas a medias; que en superficie presenta un pavimento de gravas medias subangulares.

  Una de sus principales características es el horizonte A, que presenta algunas similitudes por el suelo chernozénico y alcanza un espesor de 15 cm. es relativamente rico en materia orgánica como consecuencia de la humedad de las camanchacas.

    El horizonte B2 de este tipo de suelo es pardo rojizo, con bloques subangulares y con cerosidades. En profundidad este horizonte pasa gradualmente a un B3 ca o bien a una Cca sin cerosidades y menos arcilloso que el estrato superior.

    Por otro lado, de acuerdo a la clasificación del uso potencial del suelo en el área de la Reserva Nacional se reconoce básicamente la clase VIII de capacidad de uso de la tierra.


 


LIMITANTES

- Los suelos con fuertes pendientes, fácilmente deleznables y poco desarrollados, junto al trazado de senderos de excursión preexistentes dificultan el uso público.

- La proximidad de la Reserva a un sitio donde se efectúan pruebas con explosivos, provoca impacto negativo en la fauna presente.

- La escasa experiencia científica acumulada respecto de los recursos de la unidad dificultan su manejo en materia de restauración y conocimiento básico.

- La proximidad del basural municipal de la ciudad de Antofagasta al acceso de la Reserva genera problemas ecológicos, asociados a la introducción de material (fauna no deseada), biológico (s), nocivo(s), así como de elementos contaminantes transportados por los vientos dominantes.

- Pérdidas de suelos, especialmente en la franja de mayor biodiversidad, lo que dificulta la recuperación de la cobertura vegetal.


- La necesidad de normar las actividades de recreación que históricamente se han efectuado en el área de la Reserva puede provocar malestar a los antiguos visitantes de la quebrada.



martes, 26 de mayo de 2015

LA CONTAMINACIÓN EN TODAS SUS FORMAS EN LA REGIÓN DE ANTOFAGASTA.

Documento preparado por Rafael Torres Muñoz. Investigador Área de “Recursos Naturales,
Ciencia, Tecnología e Industria”. Asesoría Parlamentaria BCN, 30 de octubre de 2008. Anexo 3901


Resumen..........................................................1


I. Aire...........................................................3
Contaminación por material particulado PM-10......................3
a. Antofagasta....................................................3
b. Tocopilla......................................................5
c. Mejillones.....................................................7
a. Localidad de Chuquicamata......................................9
b. Ciudad de Tocopilla............................................9
c. Sector El Peñón...............................................11
d. Sector Minera Zaldívar........................................11
e. Ciudad de Calama..............................................11


II. Suelos.......................................................11

1.El caso de Antofagasta.........................................15
2. Tocopilla......................................................16
2.Impacto en el paisaje..........................................16


IV. Aguas........................................................17
3. Cuenca del río Loa............................................17


1.Contaminación de Aguas Salar de Atacama..........................1


V. Impacto sobre ecosistemas y comunidades ecológicos desérticos...3
VI. Contaminación Lumínica.........................................5
VII. Contaminación por radiación UV................................8

Resumen


     La Segunda Región está constantemente expuesta a una contaminación ambiental crónica y a episodios agudos, producto de las actividades minera y pesquera que allí se desarrollan. De este modo, se ha registrado un incremento en los niveles de MP10 (Material Particulado con un diámetro promedio menor que 10 micrones en la ciudad de Antofagasta, en tanto que Tocopilla, El Peñón, el Sector Minera Zaldívar y la ciudad de Calama registran índices de saturación de material particulado respirable. De éstas, Tocopilla y Chuquicamata han sido declaradas zonas saturadas, con sus respectivos Planes de Descontaminación en curso. En ninguna de las ciudades se ha implementado la medición de MP2,5 (Material Particulado con un diámetro promedio menor que 2,5 micrones); el material particulado más peligroso para el organismo. Por otra parte, las aguas del sistema hídrico de la región están naturalmente contaminadas por componentes químicos provenientes de la composición de los suelos. Sin embargo, los percolados (material líquido que se filtra hacia el suelo que contiene los materiales) de los relaves son un constante peligro de contaminación de las escasas napas freáticas existentes (una napa freática es un curso de agua subterráneo). El agua potable se obtiene principalmente de pozos perforados y en menor proporción de captaciones superficiales. Otra área fuertemente contaminada son las aguas costeras. Las fuentes de contaminación son desechos de la industria pesquera, emisarios de aguas servidas y de empresas mineras y aguas utilizadas por plantas termoeléctricas generadoras de energía, las que también aportan a la contaminación del aire con sus emisiones de material particulado, óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2) y dióxido de carbono (CO2). Cabe señalar que la contaminación que estas plantas producen está relacionada tanto con la elevación de la temperatura de las aguas, como con la gran cantidad de material orgánico triturado que arrojan al mar. Respecto a los suelos, son contaminados por percolados de relaves, por contaminantes minerales transportados por el viento y por la erosión derivada tanto de las faenas mineras como por el tránsito de vehículos pesados, así como por los llamados Pasivos Ambientales Mineros (PAM), constituidos por faenas abandonadas o paralizadas y sus residuos, que constituyen una situación inaceptable para la sociedad. Un micrón es la millonésima parte de un metro. 

     En 2005 Chuquicamata fue declarada Zona Latente. Los sistemas ecológicos, especialmente los del Salar de Atacama y Salar del Carmen, donde se desarrollan faenas de extracción de Litio de las salmueras, son amenazados no sólo por contaminantes químicos, sino también por contaminación acústica, visual y por la interacción con los seres humanos, lo que normalmente genera un nivel de estrés que altera las conductas normales. La flora es contaminada por materiales transportados por aire que puede desplazarse grandes distancias y, a su vez, afectar a animales que contaminarán a sus predadores en una cadena presa-predador que produce un proceso de creciente acumulación de contaminantes en el organismo que puede en último término contaminar a los seres humanos que los consumen. Otro aspecto importante de destacar, es la contaminación lumínica. Es producto de la actividad minera en la región, con la consecuente expansión de los centros poblados y lugares de faena. Este tipo de contaminación ha afectado enormemente los cielos nocturnos, tan preciados para el desarrollo de la astronomía, por ser considerados los más oscuros y limpios del planeta. El uso excesivo y no controlado de luminarias que arrojan gran parte de su emisión luminosa sobre la horizontal, la que es dispersada (scattered) por el material particulado en suspensión, produce un halo luminoso a veces no percibido por el ojo humano, pero extremadamente perjudicial y contaminante para los delicados instrumentos ópticos de los observatorios astronómicos internacionales.

     Por último, un grave problema de contaminación diurna es producto de la radiación ultravioleta (UV), precursora de cánceres a la piel y daño cromosomal (genético). El aumento de la radiación UV se debe al adelgazamiento de la capa de ozono, que contrariamente a la creencia común no sólo afecta a la zona sur de nuestro país. Los efectos de la radiación UV sobre la salud de la población y por tanto sobre los recursos públicos, hacen necesario implementar medidas de mitigación, sustentadas en una vigorosa campaña de educación pública orientada al cambio de hábitos y actitudes respecto a la exposición al sol.

I. Aire

     El grado de contaminación del aire es una variable primaria en la salud de las personas. Siendo una ruta aún más directa que la vía oral al organismo, a través del torrente sanguíneo, es evidente que se deben maximizar esfuerzos para al menos mitigar los crecientes niveles de contaminación observados en muchas ciudades del país.

    El principal contaminante del aire es el material particulado, que se ha caracterizado en dos categorías: grueso (MP10) y fino (MP2, 5). Aunque éste está contenido en las mediciones del primero, es necesario que sea medido en forma separada, puesto que es el más peligroso de ambos, porque debido a su tamaño puede pasar directamente desde los pulmones al sistema circulatorio y desde allí al interior de las células de casi todo el organismo.

A continuación, se presenta un análisis de la situación en distintas ciudades de la región.

Contaminación por material particulado PM-10

a. Antofagasta

     En Antofagasta, hay tres estaciones de monitoreo de PM10: Estación Rendic, Estación Oncológico y Estación Playa Blanca. Esta última estuvo dotada de un medidor de bajo volumen hasta septiembre de 2007, fecha en que se instaló un medidor de alto volumen, como el que tenían las otras dos estaciones. En Playa Blanca, sin embargo, las lecturas de los dos medidores presentan significativos desacuerdos. Se esperan los resultados de un procedimiento para investigar las causas del desacuerdo.
 
     En dichas estaciones se muestrean las concentraciones de Material Particulado Respirable y Plomo (que normalmente está embebido en el material particulado), cuyos valores diarios en general han estado bajo los límites que señalan las respectivas normas de calidad (D.S. Nº59, MINSEGPRES, 25 de mayo de 1998 y D.S. Nº136, MINSEGPRES, 7 de agosto de 2000), lo que no obsta para que se produzcan episodios de superación de la norma. Se observa una notoria y preocupante alza experimentada de los episodios de superación de la norma de MP10 durante el año 2007, tanto en amplitud como en frecuencia. Los niveles de plomo en el PM10, tal como ocurriera en el 2006, se encuentran bastante por debajo de la norma. La norma primaria de calidad de aire para plomo establecida en el D.S. Nº136 del 7 de Agosto del 2000 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia de la República es 0,5 microgramos por metro cúbico normal (0,5 µg/m3N) como concentración anual. Analizados los valores del período (julio a septiembre 2007), se concluyó que durante todos los días de medición en las estaciones Rendic, Oncológico y Playa Blanca, no se superó el valor de la norma para Plomo (0,5 µg/m3N)3. Sin embargo, su cumplimiento deberá evaluarse después de cumplido el período de dos años. La figura siguiente muestra los niveles de plomo en distintas zonas de muestreo. Se observa que los índices de contaminación en los suelos muestran una distribución similar, a excepción de la más que significativa desviación en la ruta de camiones, donde la norma es superada por casi un factor de diez. La unidad “µg” se lee microgramo y es la millonésima parte de un gramo (considérese que el agua contenida en una cuchara de té tiene una masa de 5 gramos). Por otra parte, la unidad “µg/m3N” representa en número de microgramos contenidos en un volumen de un metro cúbico a presión normal (una atmósfera 25°C).

4 Programa de vigilancia ambiental ciudad de Antofagasta “Estación Rendic, Estación Oncológico y Estación Playa Blanca”.


Informe N° 3, julio – septiembre 2007. CONAMA, Asociación de Industriales de Antofagasta. Dr. Enrique Castro M., SEREMI de Salud II Región, “Estudio ambiental de plomo ciudad de Antofagasta”, 2006-2007. (1er.Informe)


b. Tocopilla

     Con fecha 9 de noviembre de 2006, la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) de la Región de Antofagasta decidió declarar a la ciudad de Tocopilla como zona saturada por MP10.

     En su artículo segundo, el D.S. 59 de mayo de 1998, del MINSEGPRES, establece: “La norma primaria de calidad del aire para el contaminante Material Particulado Respirable MP10, es ciento cincuenta microgramos por metro cúbico normal (150 µg/m3N) como concentración de 24 horas. Se considerará sobrepasada la norma de calidad del aire para material particulado respirable cuando el Percentil 986 de las concentraciones promedio de 24 horas, registradas durante un período anual en cualquier estación monitora clasificada como EMRP (Estación de Monitoreo de Material Particulado Respirable MP10), sea mayor o igual a 150 µg/m3N. Asimismo, se considerará superada la norma, si antes que concluyese el primer período anual de mediciones certificadas por el Servicio de Salud competente se registrare en alguna de las estaciones monitoras de Material Particulado Respirable MP10 clasificada como EMRP, un número de días con mediciones sobre el valor de 150 µg/m3N mayor que siete (7).” Se considera Zona Saturada aquella en que una o más normas de calidad ambiental se encuentran sobrepasadas y Zona Latente aquella en que la medición de la concentración de contaminantes en el aire, agua o suelo, se sitúa entre el 80% y el 100% de la respectiva norma de calidad ambiental. La ciudad, ubicada 170 kilómetros al norte de Antofagasta, cuenta con más de 25 mil habitantes y fue declarada zona saturada de material particulado por la Conama por las altas emisiones desde cinco fuentes: dos centrales termoeléctricas que operan con carbón -Norgener y Electroandina y dos empresas de manejo de graneles SQM y Lipesed, además del polvo en suspensión generado por el tránsito de vehículos.

     Según una investigación reciente realizada a nivel nacional por la Universidad de Talca, Tocopilla es una las comunas del país con la mayor tasa de mortalidad por tumores malignos en el sistema broncopulmonar. Con la publicación en el Diario Oficial del extracto del Anteproyecto del Plan de Descontaminación Atmosférica de Tocopilla, se inició el periodo de Consulta Pública de dicho documento, el que se extenderá por 60 días (desde el martes 16 de septiembre hasta el jueves 11 de diciembre de 2008). La figura a continuación, muestra la participación de las diversas fuentes en el inventario de Emisiones en Tocopilla. Cuando se tiene una distribución de valores de una cierta variable en una población, se puede definir un límite arbitrario para el valor de la variable. El valor obtenido de dividir el número de individuos para quienes la variable es menor o igual que el valor límite elegido, por el total de individuos de la población, multiplicado por cien, constituye el percentil asignado a dicho valor límite. Por ejemplo, si de 300 niños de un colegio (la población), 60 (el grupo referencial) miden 1,2 m o menos, entonces el percentil de niños que no superan 1,2 m de estatura es (60/300)x 100 = 20. Es decir, los niños que no superan la estatura límite de 1,2 m están en el percentil 20 de la distribución (son el 20% de la población). Fundación Terram, 

http://www.terram.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=2881, visitada el 7-10-2008 Fuente: “Análisis de la Calidad del Aire para MP-10 en Tocopilla DICTUC S.A. 2010.

c. Mejillones

     Mejillones, no presenta problemas de contaminación atmosférica, los niveles de MP10 son muy inferiores a la norma. En la ciudad hay tres estaciones de monitoreo: estación Compañía de Bomberos, Ferrocarriles y Jardín Infantil Integra. Fuera de la ciudad, se han realizado campanas de medición en Minera Michilla. De los datos obtenidos se concluye:

1. Se cumple la norma diaria de MP10 en la estación Ferrocarriles. Respecto a la norma anual, el promedio del periodo 2004-2006 en la estación Ferrocarriles esta bajo el valor de la norma. Estos antecedentes son referenciales, la estación Ferrocarril fue declarada EMRP (Estación de Monitoreo de Material Particulado Respirable MP10) en 2006.

2. Esta estación fue declarada como EMRPG (Estación Monitora con Representatividad Poblacional para Gas) el año 2006, se puede señalar que se cumple la norma diaria y anual de SO2 (dióxido de azufre) en la estación Ferrocarriles.

3. La norma anual de NO2 (dióxido de nitrógeno, precursor de material particulado) se cumple en las estaciones Jardín Infantil Integra y Compañía de Bomberos. En la estación Jardín Infantil Integra la norma primaria como concentración en 1 hora también, se cumple. En la estación Compañía de Bomberos de manera referencial, los valores calculados están bajo el valor de la norma en 1 hora, solo existe información para dos años.

4. La estación Ferrocarriles cuenta con representatividad poblacional desde el 28 de Septiembre 2006 como EMRP y EMRPG. La creciente demanda por energía eléctrica será satisfecha con termoeléctricas limpias. Una generadora termoeléctrica es aquella que produce energía eléctrica a partir del calor obtenido de la combustión. Normalmente se utilizan combustibles fósiles, como carbón, algún derivado del petróleo o gas natural. Para satisfacer la necesidad de generar energías limpias, se ha instalado un Terminal de Gas Licuado

Informe de Calidad de Aire de la II Región de Antofagasta, actualizado al 31 diciembre 2006. CONAMA II Región,

     Antofagasta. AGN Chile, Las Emisiones de la Combustión del Gas Natural. Disponible en:
http://www.agnchile.cl/ambiente/ambiente3b.html visitado el 27 de octubre de 2008. 

     La combustión del gas natural usada en la generación de electricidad, calderas industriales y otras aplicaciones, emite niveles más bajos de óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de carbono (CO2); no emite partículas y virtualmente ningún dióxido de azufre (SO2) ni emisiones de mercurio. El gas natural puede usarse en lugar de otros combustibles fósiles, incluso carbón y petróleo, los que emiten niveles significativamente más altos de estos contaminantes.

     GLN (comenzado en marzo 2008) para surtir a las centrales termoeléctricas de Mejillones, Edelnor, la de Tocopilla, Electroandina y a la de Atacama de Gas Atacama, todas pertenecientes al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING). También se podría entregar gas natural a la central térmica Taltal de Endesa, que pertenece al Sistema Interconectado Central (SIC). Una de las grandes ventajas del proyecto son los beneficios ambientales asociados a la generación de energía a través de métodos más limpios. Se espera que la inversión sea calificable bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) establecido por el Protocolo de Kioto, y que en el futuro pueda optar al mercado de bonos de carbono. Sin embargo, es necesario tener presente que las generadoras a gas, a pesar de ser considerablemente más limpias, inciden en la generación de zonas latentes o saturadas por contaminantes atmosféricos, contribuyen al calentamiento global y a la contaminación de los cuerpos de agua de donde extraen el agua de refrigeración. Por otra parte, en octubre 2008 se dio inicio a la construcción de la Central Termoeléctrica Andina (del grupo Suez Energy Internacional), cuya inversión será del orden de los 300 millones de dólares. La planta tendrá una capacidad instalada de 165 MW y será levantada en el sector industrial de Mejillones. Contará con una de las más avanzadas tecnologías a nivel mundial respecto al uso limpio del carbón para la generación de energía. A través de una caldera de Lecho Fluidizado Circulante (LFC), el proceso de combustión del carbón permite disminuir las emisiones de contaminantes, en particular las de dióxido de azufre (SO2) y dióxido nitroso (NOX), que son reducidas en más del 95% comparado con las calderas tradicionales, porcentajes nada despreciables, si se consideran los niveles de emisión, en el año 2005, de las plantas de la región mostrados en el cuadro a continuación.




     Sin embargo, aunque la tecnología para el proceso de combustión reduzca significativamente la emisión de contaminantes, aún se usará carbón, que debe ser tonNOx/día es una unidad utilizada para expresar la producción de óxidos de nitrógeno en toneladas por día tonS/día es una unidad utilizada para expresar la producción de azufre en toneladas por día descargado, almacenado y transportado hacia las calderas de combustión. Toda esta manipulación genera polvillo que arrastrado por los vientos puede prolongar la contaminación constante que sufre la ciudad. Las aguas costeras también son contaminadas por el polvillo y por carbón que cae durante las tareas de descarga. Por otra parte, la planta de producción de Nitrato de Amonio de ENAEX utilizando tecnologías limpias ha logrado reducir sus emisiones de CO2 al punto de firmar un acuerdo con Mitsubishi para venderle bonos de CO2 de acuerdo a lo establecido en el protocolo de Kyoto. Se ha registrado, sin embargo, al menos un episodio de emisiones de NOx por la chimenea debido a una “parada de planta” durante una huelgas de trabajadores (junio 9 2008). La contaminación residual de los suelos y las aguas costeras, originada en acopios de residuos industriales abandonados, continúa siendo un problema en espera de una decidida acción para solucionarlo. Los efectos de largo plazo sobre la salud de los habitantes, si bien aún no debidamente caracterizados, son según los especialistas inevitables.

2. Situación de las zonas saturadas actuales y/o futuras:

a. Localidad de Chuquicamata

     Estuvo declarada zona saturada por SO2, sin embargo debido al mejoramiento de la calidad del aire para dicho contaminante, durante el año 2004 fue solicitada la declaración de zona latente, estableciéndose en el D.S. Nº55 del 26 de Abril de 2005, como zona latente por anhídrido sulfuroso como concentración de 24 horas. Con respecto al Material Particulado Respirable, no se ha logrado cumplir con la norma, por lo cual está en revisión el Plan de Descontaminación.

b. Ciudad de Tocopilla

     En el año 2006 se mantuvo la situación de saturación por norma anual de MP10 a la ciudad de Tocopilla. El Gobierno Regional mediante acuerdo de COREMA inicio el proceso para la declaración de zona saturada y adicionalmente con fondos FNDR financió el Estudio “Análisis de la Calidad del Aire para MP10 en Tocopilla”14. Dicho estudio determinó el aporte antropogénico y el aporte natural a la calidad del aire del contaminante Material Particulado Respirable (MP10), delimitó el área saturada, identificó puntos de máxima concentración, y estableció las responsabilidades de las fuentes de emisión. En base a esta información la COREMA II Región ratifica la solicitud de Declarar zona Saturada por Material Particulado Respirable al área circundante a la Ciudad de Tocopilla conforme al Acuerdo Nº 228/2006 contenido en el Acta de la sesión ordinaria Nº 15 realizada el día 9 de Noviembre del 2006. Adicionalmente el SEREMI de Salud (S) en oficio Ord. Nº 2764 de fecha 31 de Octubre del 2006, recepcionado en CONAMA II Región con fecha 14 de Noviembre 2006, junto con aprobar al estudio realizado por la Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (DICTUC) “Análisis de la Calidad del Aire para MP10 en Tocopilla”, solicita que se realicen en el más breve plazo posible las gestiones ante CONAMA Central para dar inicio al proceso de declaración de zona saturada por PM10 a la ciudad de Tocopilla. En sesión del 3 de marzo de 2008, el Comité Ampliado para la elaboración del Plan de Descontaminación Atmosférica de Tocopilla aprobó un plan final de reducción de emisiones resumido en el cuadro a continuación.




c. Sector El Peñón

     El valor del percentil 9815 durante el año 2005 fue 152 µg/m3N, por lo cual se encontraba en situación de saturación para la norma diaria de Material Particulado Respirable. Durante el año 2006 sólo se tiene información hasta Junio.

d. Sector Minera Zaldivar

     Los valores medidos en la estación Campamento se encontrarían en situación de saturación para la norma diaria de Material Particulado Respirable, debido a que el percentil 98 para el año 2006 correspondió a 170 mg/m3N, y también para la norma anual debido a que el promedio del período 2004-2006 correspondió a 61 mg/m3N.

e. Ciudad de Calama

     En la estación Hospital del Cobre, la norma anual de Material Particulado Respirable (promedio de tres años) es superada para el periodo 2004-2006, cuyo valor promedio fue de 59 mg/m3N.

II. Suelos

     Todas las formas de contaminación pueden influir sobre los suelos, por lo cual es preciso considerar que cualquier excedencia, por pequeña que ésta sea de las normas de contaminación atmosférica o de las aguas, contaminará acumulativamente los suelos de las regiones circundantes. Los Pasivos Ambientales Mineros (PAM: acumulación, a lo largo de muchos años, de volúmenes considerables de residuos dejados al azar, sin tratamiento ni cuidado alguno, producto de trabajos de explotación y beneficio de minerales. También se refiere a minas abandonadas o cerradas sin particular preocupación por los desechos acumulados), si no son tratados de acuerdo a la legislación pueden contaminar cuencas completas, modificando el equilibrio del ecosistema en forma irreversible. Aunque las actividades mineras tienen una temprana data en la historia de la humanidad, el tratamiento de los PAM fue introducido como concepto recién en 1972. Once años más tarde en 1983 se desarrolló el primer plan de cierre, en el marco conceptual de “diseño para cierre”. En 1989 se desarrolla la primera guía para la En este caso, por ejemplo, significa que el 98% de las mediciones estaba bajo 152 mg/m3. Pero la norma establece que deben estar bajo 150 mg/m3. Gustavo Lagos C.C., “El desarrollo sustentable y la contaminación ambiental en la explotación de recursos mineros”, Amb. y Des., Vol. V -N° 3: 53-69 Diciembre 1989 rehabilitación de sitios mineros, a solicitud del “Ministry of Northern Development and Mines” (Ontario, Canadá). Actualmente, en todo el mundo se están desarrollando leyes y reglamentos para el cierre de minas incluyendo la evaluación de los impactos del cierre y post cierre. En Chile, los estudios y formulación de un anteproyecto de ley de cierre de minas se inician a partir del año 1999.

     La generación de PAM puede deberse a varias razones: bajo precio de los metales; recursos geológicos finitos; mala gestión empresarial; sustitución tecnológica o de productos o por una resolución corporativa. Independientemente de la(s) razón(es) del cierre, se debe garantizar “ el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación”, mediante la aplicación de una normativa cuyo objeto es reducir, prevenir y controlar los riesgos sobre la salud y seguridad de las personas y el medio ambiente, generados por el cese de operaciones mineras. 

La legislación actual establece en el Titulo X Reglamento de Seguridad Minera (art 489 y siguientes):

- Modificaciones al Reglamento de Seguridad Minera. Entrada en vigencia el 7 de febrero de 2004.
- El Título X norma las actividades de cierre de las faenas mineras, ausente en la norma anterior.
- En él se establece la obligatoriedad de la confección de Planes de Cierre.
- Éstos consisten en la programación de las actividades necesarias para que los impactos que genera la actividad minera no se prolonguen en el tiempo una vez que cesen las operaciones.
- Las siguientes figuras sintetizan la situación actual Un importante factor de contaminación del subsuelo y recursos hídricos está constituido por los relaves (un relave está constituido fundamentalmente por sólidos que no presentan mayor interés económico, tales como arenas de sílice, micas, feldespatos y otras variedades de origen rocoso, óxidos y sulfuros de fierro, y otros. Cuando los desechos se descartan en suspensiones o soluciones líquidas, son acumulados en grandes tranques, llamados tranques de relave), cuyos percolados si no están adecuadamente contenidos se infiltran provocando una contaminación que, si alcanza algún acuífero subterráneo puede contaminar zonas a considerable distancia. El cuadro a continuación se puede ver que en la Segunda Región hay un total de 61 depósitos de relave. La foto a continuación muestra un buen ejemplo de cierre de relave.



     El examen de las normas de construcción y operación de los tranques de relaves parece ser una prioridad, ya que es previsible que un porcentaje significativo de la contaminación hídrica producida por la minería provenga de dichas instalaciones. A continuación, se presentan algunos ejemplos.

1. El caso de Antofagasta

     Desde 1904 la empresa Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCBA) utilizó parte de sus terrenos de este puerto, como centro de acopio para productos mineros provenientes desde Bolivia. Mientras se esperaba el embarque, no se tomaba ningún tipo de protección y en muchos casos, el plomo permanecía depositado en el puerto, por extensos períodos de tiempo. Los vientos predominantes en la zona diseminaron material particulado conteniendo plomo, y eventualmente otros metales pesados, en concentraciones superficiales significativas dentro de un perímetro de alrededor de 400 metros. En 1998, año en que se declaró Zona de Emergencia Sanitaria (D. 189), las muestras de suelo superficial tomadas por el Servicio de Salud de Antofagasta en calles y patios de viviendas revelaron que la concentración promedio de plomo en suelos correspondientes al perímetro mencionado, ascendían a 6.760 mg/kg. En tanto que el promedio de plomo en suelos en muestras tomadas en zonas de la ciudad fuera del perímetro de influencia de los acopios alcanzaba sólo a 65 mg/kg. Considerando sólo las muestras tomadas en los patios de las viviendas de la zona afectada, la concentración promedio en suelo ascendía a 10.420 mg/kg. Posteriormente en enero de 2005-se dio término a las faenas de limpieza y erradicación de los materiales contaminantes. Se retiró el suelo contaminado y se colocó nuevo suelo de gravilla con un aislante para evitar la reaparición del plomo.

2. Tocopilla

     Los suelos de Tocopilla aún sufren contaminación por grandes cantidades de desechos de faenas mineras abandonados por empresas que ya no operan en la zona. Minera Tocopilla por ejemplo, que en el año 1992 procesaba el cobre sulfurado por el método de flotación a orillas de la playa, frente al centro de la ciudad, vertía desechos químico y relaves altamente contaminados directamente al mar, seguirá contaminando hasta que se realice un plan de rescate parecido al efectuado en Antofagasta. Pero, lamentablemente, estos métodos radicales de baja tecnología se siguen utilizando aún hoy. La planta procesadora Lipesed, procesa el cobre bañando directamente con ácido sulfúrico -por medio de aspersores-las pilas de mineral. El uso de aspersores produce aerosoles que son transportados largas distancias por el viento. El suelo es también infiltrado por riles cargados de metales pesado que finalmente alcanzan el mar.

3. Impacto en el paisaje

     Aunque no existen estudios formales a la fecha, las observaciones de investigadores que trabajan en la zona reportan:

• Producción de pulverizados que depositados sobre la vegetación literalmente la sofocan.
• Deterioro de caminos por tránsito de vehículos pesados
• Erosión mediada por tránsito de vehículos de alto tonelaje y maquinaria pesada.

IV. Aguas

     Los recursos hídricos son indispensables, no sólo para el desarrollo de emplazamientos humanos, sino también para la vida misma. Es, por tanto, necesario protegerlos, regular su uso para no agotarlos ni contaminarlos. Desgraciadamente, a veces la ignorancia, la ceguera a las necesidades ajenas o el afán de lucro, dañan severamente los acuíferos provocando una larga cadena de destrucción, no sólo a lo largo del curso de agua, sino también a todos los niveles de los ecosistemas que se desarrollan en y gracias al recurso hídrico.

4. Cuenca del río Loa

     El río Loa nace en la falda norte del Volcán Miño. Escurre en dirección sur por casi 150 Km hasta el oasis Chin Chin, donde recibe desde el oriente a sus dos afluentes principales: los ríos San Pedro o Inasaliri y el Salado. En su segundo sector, de 90 Km. hacia el oeste, recibe las aguas del río San Salvador. En Choconce toma dirección norte por 120 Km. hasta Quillagua, desde donde toma nuevamente dirección oeste y desemboca en el mar. La demanda más importante de aguas en esta cuenca se circunscribe a usos agrícolas, industriales, mineros y de generación de energía. La demanda de agua potable es en comparación-menor y es satisfecha por las fuentes Gran Sistema Norte para Antofagasta, Calama, Tocopilla, Mejillones y las zonas pobladas de la pampa salitrera con tres captaciones de aguas superficiales en Lequene, Quinchamale y Loconce, y el Sistema Sur para la localidad de Taltal, con cuatro sondajes en Agua Verde. Chuquicamata se abastece de los ríos Inicaliri y Colana.



     La demanda agrícola de la cuenca tiende a disminuir por la migración de la población cordillerana. La calidad química del agua no la hace apta para el agua potable, sólo para cultivos especiales.

1. Contaminación de Aguas Salar de Atacama.

La calidad natural del agua superficial de la cuenca está influenciada fuertemente por las siguientes características que explican la calidad actual del Salar de Atacama:

• La calidad natural de los principales afluentes de la cuenca del Salar de Atacama, los ríos San Pedro y Vilama, varía de regular a mala. Los tributarios del borde este, quebrada de Paine, Camar, Talabre y Jerez, muestran una buena calidad natural.
• La calidad natural del salar está fuertemente influenciada por la litología (Composición de las rocas) que es rica en sales y metales.
• La edafología (la composición de los suelos) interviene de manera considerable en las características de salinidad de las aguas.
• En la cuenca se encuentran yacimientos de bórax, litio, sodio y potasio, lo que muestra que es muy rica en sales que intervienen en el aumento de CE (conductividad eléctrica), RAS (relación de absorción de sodio), cloruros, sulfatos, etc. que son importantes parámetros que inciden en la calidad del agua y su viabilidad como recurso para sostener la vida.

2. Contaminación de aguas costeras.

     Como resultado de la gran actividad minera en la zona, se construyeron tranques de relaves u otros acúmulos, cuyos residuos fueron descargados al mar durante años, y aún hoy en algunos casos, todavía llegan a la zona costera, ya sea en forma directa, a través de emisarios submarinos, como en forma indirecta, a través de cursos de aguas naturales (ríos, esteros). Esto significó la continua descarga durante décadas, de una gran variedad de metales pesados (ej. cobre, mercurio, cadmio, níquel, zinc), provocando verdaderos desastres ecológicos, como es el caso de Chañaral, considerado por muchos como irrecuperable. Adicionalmente, las faenas de carga de minerales a los barcos provocan fugas de polvo o partículas de mineral a la atmósfera y al agua, las que tras ser desplazadas por el viento, se depositan finalmente en el fondo, originando sedimentos marinos con un alto grado de contaminación y el consumo de moluscos contaminados representa un serio peligro para la salud de la población. Sumado a lo anterior, en esta zona (Tocopilla y Mejillones) se ubican plantas reductoras (plantas productoras de derivados del pescado). En diferentes fases de los procesos de elaboración de la harina, pero principalmente asociados a la descarga del pescado desde las bodegas de los barcos, existen pérdidas o se generan desechos que contienen principalmente agua y materia orgánica, la que genera un sedimento anaerobio (sin oxígeno) que provoca la muerte de la flora y fauna bentónica (del fondo). Las termoeléctricas utilizan agua de mar para refrigeración, de manera que sus emisarios retornan agua con una temperatura –al menos-12 °C mayor que la ambiente, provocando graves perturbaciones al ecosistema marino. Junto al aumento de temperatura, el agua descargada también contiene grandes cantidades de restos de organismos marinos triturados por el sistema de refrigeración. Todo este material orgánico se suma al proveniente de las plantas reductoras contribuyendo a intensificar los efectos arriba mencionados. También el agua de retorno puede contener compuestos químicos (ej. cloro) empleado para evitar la existencia de organismos marinos que se incrustan en los condensadores.


V. Impacto sobre ecosistemas y comunidades ecológicas desérticos

     Las comunidades ecológicas adaptadas a un medio ambiente desértico extremo, como es el de la Segunda Región, son el resultado de largos procesos evolutivos en condiciones de gran aislamiento geográfico, por lo que representan un patrimonio biológico único en el planeta, de gran valor en relación a la biodiversidad y un patrimonio genético que debe ser atesorado por nuestro país. En ese contexto, el biotopo (el lugar físico ocupado por la comunidad ecológica, conjunto de organismos que lo cohabita) no es un mero accidente, sino también producto de un proceso Co-evolutivo con los organismos. Es crucial entender e interiorizar este aspecto para comprender que salvo casos muy bien justificados no se debe intervenir el biotopo y por qué la re ubicación de especies (animales y/o vegetales) debe ser evitada. Generalmente este proceso conduce a la desaparición de las especies re ubicadas. Aunque no hay estudios sobre los ecosistemas de los salares de Atacama y del Carmen, hay una gran cantidad de estudios sobre el estrés provocado por las actividades humanas (aún la mera convivencia) sobre los ecosistemas naturales, arrojando suficiente evidencia para afirmar que las faenas de extracción de minerales en los salares provocan un considerable estrés en las especies únicas que habitan eso ambientes, tanto vegetales como animales. Es sabido que el estrés cambia hábitos y conductas, deprime el sistema inmunológico e induce una larga secuencia de perturbaciones que pueden conducir a un ecosistema a un punto de no retorno. Si las especies afectadas son los productores primarios, es decir, las bacterias y vegetales que viven en el agua, entonces todo el sistema de flujo de energía del sistema ecológico se altera y las especies son inevitablemente dañadas, de forma irreversible.

     Los contaminantes pulverizados que se depositan sobre la vegetación pueden llegar muy lejos llevados por el viento intoxican a los animales que la consumen. Las intoxicaciones crónicas son particularmente dañinas porque se acumulan en los tejidos animales y, a medida que se avanza en los niveles de la cadena alimenticia, las concentraciones son cada vez más altas. En consecuencia, el consumidor final es quien sufre la contaminación más aguda (mamíferos o aves carnívoros, ya sean cazadores o carroñeros). Por otra parte, la contaminación o simple alteración de las características físicas de las aguas costeras (temperatura, por ejemplo), puede desencadenar una catástrofe ecológica. Las especies se adaptan a su entorno en estrechos márgenes físico químicos. Variaciones en la turbidez, pH, material orgánico, concentración de oxígeno, radiación UV o de una gran variedad de elementos o compuestos disueltos en el agua, pueden significar ventajas para alguna especie y desventajas para otras (las más de las veces, desventajas para todos), alterando la composición del sistema ecológico y, frecuentemente, produciendo profundas alteraciones o degradaciones que, tarde o temprano, alcanzan con sus efectos a los seres humanos. Los derrames de petróleo son, tal vez las manifestaciones más dramáticas de contaminación, pero las más dañinas son en general invisibles a los sentidos humanos y sólo son detectadas cuando la extensión del daño alcanza proporciones irreparables.

VI. Contaminación Lumínica

     El D.S. No. 686 del 7 de diciembre de 1998, del Ministerio de Economía Fomento y Reconstrucción (D.O. 02.08. 1999), estableció la “Norma de emisión para la regulación de la contaminación lumínica” de gran importancia para la salud, la economía y la investigación científica. En ella se establecen las condiciones que los sistemas de iluminación deben satisfacer para preservar la calidad de los cielos nocturnos. Mediante convenio celebrado el 7 de Diciembre entre la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) y las entidades dedicadas a la investigación astronómica: Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía (AURA, Inc.), el Observatorio Las Campanas (perteneciente a la Institución de Carnegie de Washington, OCIW) y el Observatorio Europeo Austral (ESO), se creó la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile-OPCC. Esta oficina tiene por fin proteger los cielos nocturnos de las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, ya que constituyen un patrimonio ambiental reconocido como el mejor existente en el hemisferio sur para la observación astronómica. Para ello apoya la implementación de la Norma de Emisión para la Regulación de la Contaminación Lumínica asesorando en lo referente a la instalación de sistemas de iluminación de exteriores compatibles con la mantención y mejoramiento de las condiciones de oscuridad de los cielos del norte del país.

     La causa principal de la contaminación es el uso en la red eléctrica pública de luminarias que no tienen pantallas correctamente diseñadas, las que no envían su luz hacia el suelo y la dispersan hacia el cielo por encima del horizonte. Algunas causas habituales son: Utilización indiscriminada de luminarias tipo globo, sin ninguna clase de pantalla. Falta de control sobre iluminación decorativa en edificios. Anuncios publicitarios mal iluminados. Utilización de lámparas de vapor de mercurio.

     Esta oficina ha desarrollado una importante labor fiscalizando, educando, certificando equipamiento y luminarias y proponiendo planes y acciones de mitigación de la contaminación producida por el uso de luminarias con una geometría inadecuada para no iluminar por sobre la horizontal, por las luminarias de potencia sobredimensionada, que producen reflejos contaminantes en el suelo y por aquellas con que emiten frecuencias invisibles al ojo humano, pero perceptibles por el instrumental de investigación en Astronomía.

     El proyecto TMT (Thirty Meter Telescope, Telescopio de Treinta Metros), después de 5 años de acuciosas búsquedas y pruebas de un sitio para instalarlo, ha optado por dos “finalistas”, el Cerro Armazones en la Segunda Región (20 Km al Este de Cerro Paranal) y la cima del Mauna Kea en Hawaii). Uno de los factores determinantes en la elección final del sitio es la contaminación lumínica de los cielos. Es preocupante que pruebas preliminares in situ arrojen una significativa contaminación de los cielos por parte de Antofagasta y campamentos mineros de la zona. Es, por tanto, prioritario fiscalizar para hacer cumplir las normas sobre emisión lumínica ya establecidas.

VII. Contaminación por radiación UV

     Aunque la percepción común es que la reducción del espesor de la capa de ozono -una barrera natural a la radiación ultravioleta (UV) proveniente del sol-se circunscribe a la Antártica y extremo sur del continente, la verdad es que afecta, en mayor o menor grado, a toda América del Sur, con un gradiente de reducción de su espesor de norte a sur. Evidentemente, mientras menor sea el espesor de la capa de ozono, mayor será la radiación UV que alcanza la superficie. De manera que hay una relación inversa entre las dos variables y el villano es la radiación UV que logra pasar la capa de ozono. El espesor de ésta se mide en “Unidades Dobson”27, en honor a quien definió la unidad y diseñó los instrumentos para determinar su valor cuantitativo. Un valor considerado “normal” es alrededor de las 300 UD. Los episodios de deterioro de la capa de ozono en latitudes tan bajas (cercanas al Ecuador) como Antofagasta están documentados –al menos-desde 199328 y ha continuado cíclicamente hasta nuestros días. El cuadro siguiente muestra los mínimos de los totales de las columnas de ozono sobre el Hemisferio Sur desde 1999 hasta fines de agosto de este año, con datos obtenidos por los detectores satelitales GOME y SCIAMACHY. Es evidente la variación estacional de las lecturas, alcanzado niveles tan bajos como 100 UD. La variación correspondiente al año 2008 (puntos negros) se posiciona en la parte superior de la franja de lecturas correspondientes a los distintos años. Unidad Dobson: Se define como el espesor que tendría el ozono contenido en una columna de aire sobre una zona dada, si se comprimiera a una presión de una atmósfera, a una temperatura de 0°C y se esparciera homogéneamente sobre el área. Cada milímetro de espesor corresponde a 100 “Unidades Dobson”. J. O. Tocho, L. Da Silva, G. Lifante, F. Cusso y F. Jaque, “Penetración del agujero de ozono en Sudamérica”. Investigación y Ciencia, febrero, 1996 Estos bajos registros y la periodicidad observada son la razón por la que, cada cierto tiempo, aparece en los medios alguna noticia alertando sobre los peligros de la radiación UV y del adelgazamiento de la capa de ozono. Debieran ser tomados muy seriamente. Datos recientes señalan que un 10% de la población de Antofagasta padece de cáncer a la piel. Si se compara con la incidencia de 0,37% en Estados Unidos, se encuentra un factor de 27 veces mayor en Antofagasta. Por otra parte, existen estudios que apuntan a que la mengua en la población de Egeria densa (luchecillo), vegetal acuático en la base de la cadena alimenticia de algunos ecosistemas de humedades, podría deberse al incremento en la radiación UV.



     Este documento no es un estudio sobre radiación UV, pero es evidente que es un factor presente en la Segunda Región que está provocando efectos negativos sobre la salud de la población y forzando la utilización de los recursos del sistema de salud pública. Los efectos del adelgazamiento de la capa de ozono producen pérdidas sociales y económicas. Sería pertinente implementar políticas de Estado cuyo objetivo sea, por una parte, la educación de la población del país, para modificar sus conductas respecto de la radiación solar y por otra, establecer normativas para aminorar la exposición a la radiación solar en los diversos ámbitos de las actividades diarias.