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jueves, 28 de mayo de 2026

LAS MONJAS EN ANTOFAGASTA

 

Las Monjas en Antofagasta

El Gaviotín por supuesto

(En el mes del mar)


Es verdaderamente hermoso y nos produjo una gran alegría el verlos sobrevolando -en gran número- la costa de nuestra ciudad. Su nombre científico es Larosterna inca, que podríamos traducir como “nueva gaviota del Perú”. Su nombre común –según quienes establecen estas cosas- es “charrán inca”, pero ciertamente que ese nombre no se utiliza en los países en que el ave vive, ya que, en el Perú, le llaman “zarcillo” y en Chile es conocida universalmente como “gaviotín monja”. ¿Por qué lo de monja? Pues porque su aspecto recuerda el hábito de algunas monjas, completamente oscuro y con un ribete blanco en el velo. Ese parecido llevó a la gente a llamarlo así hace siglos y, ya que no se conoce un nombre indígena para este gaviotín, quedó con él. Fue oficializado a mediados del siglo pasado, al ser mencionado en sus publicaciones por famosos naturalistas.

Este gaviotín, con sus 41 cm, es uno de los más grandes que podemos ver en nuestra Región, siendo muy similar en tamaño al gaviotín elegante. Pero no hay manera de confundirlo con ningún otro, debido a su coloración oscura. Está presente en nuestras costas todo el año ya que, a diferencia de los otros gaviotines, no emigra, sino que es un residente permanente, que se reproduce acá.

No tienen dimorfismo sexual, lo que quiere decir que no podemos diferenciar entre machos y hembras por su aspecto. Ambos sexos presentan el mismo color gris pizarra, con el pico y las patas rojas y esas largas y llamativas plumas blancas bajo los ojos. En los ejemplares juveniles el plumaje es algo más claro, tanto patas como pico son gris oscuro, y las plumas de la cara son también grises en lugar de blancas.

No tienen una temporada específica para anidar, sino que dependen de la disponibilidad de alimento para hacerlo, por lo que tanto pueden hacerlo dos veces como no reproducirse en todo el año (esto último en años críticos de “El Niño”). Anidan en grietas y pequeñas cuevas, en nidos abandonados de otras aves marinas y también en cornisas de edificios, la estructura de muelles o viejas embarcaciones. Ponen por lo general 2 huevos, que son incubados por ambos padres. Los polluelos dependen de ellos para su alimentación por dos meses, aunque ya están emplumados y pueden comenzar a volar a las cuatro semanas.

Como ocurre con tantas otras especies, su estado de conservación actual es Casi amenazado, debido principalmente a la menor disponibilidad de alimento. Hay que considerar que hace 150 años atrás este gaviotín no anidaba en Chile, sino que era –como los demás- sólo un visitante veraniego. Sin embargo desde entonces ha ido extendiendo su área reproductiva poco a poco hacia el sur, llegando en la actualidad hasta Valparaíso, aunque siempre en bajo número.

Su alimentación depende fuertemente de la anchoveta, pudiendo consumir también –en menor medida- pejerreyes y algo de plancton, aunque nosotros lo hemos visto ocasionalmente consumiendo restos que arrojan los pescadores. Quizá han debido adaptarse a ello por la disminución de su alimento principal.

Podemos verlo con facilidad en el Terminal pesquero, en La Portada o en Mejillones, lugares donde suele también anidar.
















 

 


jueves, 30 de abril de 2026

LA KARUMA DOROTEA

 

La Karuma Dorotea

La Gaviota Gris


Recuerdo (un minuto, dejen ponerme el poncho en las rodillas y prender la pipa) que hará unos 14 o 15 años atrás visitamos un sector en la comuna de Mejillones, el cual recién comenzaba a popularizarse como balneario; hablo de Punta Itata, lugar donde pudimos observar como las garumas y las gaviotas caían del cielo, en pleno vuelo. En la orilla había una gran cantidad de peces, de todos los tamaños y especies y, por más que los volvíamos al mar, estos simplemente flotaban y las olas los volvían a traer a la playa. Las aves, en triste espectáculo, trataban de levantar vuelo (nuevamente), corrían zigzagueantes por la arena y volvían a caer, hablo de muchas aves y todas ellas con las mismas conductas erráticas. Nos dimos a la tarea de atrapar a aquellas que estaban aún con vida, meterlas dentro de una caja y llevarlas al Centro de Rescate de la Fauna Silvestre de Antofagasta. Solo dos de ellas llegaron vivas al centro y luego me enteré que tan sólo una de ellas sobrevivió.

 

En aquellos tiempos no hubo comunicado que informara de algún evento natural, derrame o contaminación que pudiese haber afectado a la fauna de esos lugares e independiente que murieron muchas aves, me queda la satisfacción de haber ayudado a salvar al menos a una de ellas, que recibió por nombre Dorotea. La reconocerían -si la vieran- por su color gris característico, su estridencia -bullicioso el pajarraco- , su aroma y porque lleva un anillo de identificación en la pata derecha; aunque Dorotea, digámoslo, ya debe de haber estirado la pata de manera natural.

 

(Para Jalisco, si no era una Dorotea, era un Doroteo)

 

Pues bien. Hará pocos días atrás nos fuimos a explorar (nuevamente) las costas de la comuna de Mejillones y tuvimos la fortuna de avistar una gran cantidad de aves, entre ellas pelícanos y no pocas garumas. Sobre dichas aves, las garumas, nos dice el señor Bichólogo Don Rodrigo Castillo del Castillo y Castillo Tapia:

 

La Garuma, conocida también como gaviota gris y con el nombre científico de Laucophaeus modestus, es una gaviota propia de las costas de Chile y el Perú, y está presente en la memoria de todo antofagastino, ya que por décadas fue la gaviota más común en nuestras playas. Curiosamente, y preocupantemente, esto ya no es así, desde hace un tiempo, hemos dejado de verla en las playas urbanas.

 

¿A qué puede deberse? Una de las causas para que esto ocurra –suponemos- podría ser la ocupación territorial del desierto, ya que estas gaviotas anidan tierra adentro, lejos del mar; son las únicas que lo hacen a tanta distancia de la costa, a 20 km y más, incluso hasta cerca de los 120 km. Los garumales (nombre que se da a sus zonas de nidificación) pueden ser bastante extensos, ya que agrupan desde unos centenares de parejas hasta miles de ellas. En nuestra región se conoce la ubicación de varios garumales, tanto al sur como al norte de nuestra ciudad, algunos muy dentro de la pampa, pero la gran mayoría están sin uso.

 

Sin embargo, lo más probable es que su reducido número en Antofagasta se deba a la falta en nuestras playas urbanas de su principal alimento, las “pulgas de mar” Emerita análoga. Otras fuentes de comida que le son propias, como las anchovetas peruanas y sardinas, tampoco son especialmente abundantes en nuestra bahía. Sí las vimos pescando a estos pequeños peces, con mucho entusiasmo, en Punta Angamos, aunque el número de garumas no llegaba al centenar.

 

Ahora bien. Según las fuentes consultadas (Basadas en la ciencia) los factores que afectan su número serían:

 

· Dependencia ambiental: La reproducción es exitosa solo en ciertas condiciones, y factores como la falta de alimento o cambios drásticos en la temperatura del mar durante El Niño pueden causar fracasos reproductivos.

 

· Impacto de la actividad humana: El aumento de depredadores naturales (como jotes) atraídos por basura, y el desarrollo industrial/eólico en zonas de anidación, amenazan el éxito reproductivo.

 

· Esfuerzo de reproducción: Viajan más de 80-100 km desde la costa hacia el desierto para anidar, un proceso exhaustivo que a veces resulta en el abandono de nidos

 

 

Sobre su nombre


Algo que nos despertó la curiosidad es el origen de su nombre común, garuma, pero nada pudimos encontrar al respecto. Cuando su “descubridor” Von Tschudi hizo su descripción en base a aves peruanas, no se refirió a este nombre común ni a ningún otro. Sólo la llamó “modestus” debido a su coloración casi enteramente gris, nada llamativa. Sin embargo, garuma es un nombre muy extendido y común en nuestro país, desde su extremo norte, reemplazando absolutamente al de “gaviota gris” usado en el centro-norte de Perú y Ecuador.

 

Lo que podemos decir es que es una palabra de procedencia indígena, probablemente quechua o aymara. Se conoce que este nombre era usado por los indígenas de la costa (camanchacos - atacamas). Ahora –cuando no se sabe con certeza, se especula- en el quechua existe la palabra karu, con el significado de “lejos, distante”, así como el sufijo “ma”, que señala “a, hacia”, por lo que podríamos suponer –ya que no asegurar- que garuma derive de “karuma”, en relación a las grandes distancias que recorre tierra adentro esta gaviota (como ninguna otra) para anidar. Esta circunstancia debe haber sido –necesariamente- conocida por los indígenas prehispánicos, que atravesaban el desierto con sus caravanas de comercio y las habrán visto anidando en lo más profundo del territorio.