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viernes, 8 de agosto de 2025

LA LECHE DE LLAMA

La Leche de Llama

¿Nos tienta o nos llama?


En general, el consumo de leche de llama por parte de los indígenas andinos no era común ni extendido, aunque no se descarta un consumo restringido en ciertas circunstancias. La leche de llama no era un alimento básico en la dieta tradicional andina, y su consumo se asociaba más a la supervivencia en casos específicos, no como un producto de consumo habitual.

 

Corresponde. Por Descarte (s)

Luego pienso, luego existo.

 

Una pregunta que nos hemos hecho en más de una ocasión es por qué los habitantes de los pueblos andinos, aquellos que durante seis mil años han aprovechado de las llamas su carne, lana, sangre, cuero, tendones, sebo y hasta el estiércol, nunca consumieron su leche.

Han de saber que, de los dieciséis animales ungulados que el hombre ha domesticado en su historia, la mayoría han sido ordeñados. Por ejemplo, el búfalo de agua en Asia, el Yak en las alturas del Tíbet, ambas especies de camellos a lo largo de toda su distribución, en África y Asia, los renos en las regiones del extremo norte, los caballos y burros en Eurasia. Para qué mencionar a vacas, cabras y ovejas.

Entre los que no figuran –justamente– las llamas y alpacas. Y vemos que ha habido intentos de explicar esto con varias ideas, la mayoría de ellas muy poco convincentes. Se ha sugerido que se debe a que producen muy poca leche y no es rentable ordeñarlas, que estos animales son muy huraños y no lo permitirían y hasta que los indígenas altoandinos serían intolerantes a la lactosa.

Pero ninguna de estas ideas tiene un real asidero, ya que sabemos bien que ante una mayor extracción de leche, el animal producirá más y que, mediante una cruza apropiada, la producción se puede incrementar; que las llamas permiten pacíficamente a sus dueños que las asistan para la remonta o en los partos, por lo que acostumbrarlas a la ordeña –que no conocen– no sería más que una cuestión de práctica habitual y, claramente, que la intolerancia a la lactosa –aunque real– es una razón dudosa, ya que cuando los conquistadores trajeron las vacas al altiplano y se les enseñó a ordeñarlas, los indígenas comenzaron también a consumir su leche y productos lácteos.

No hay ningún rastro histórico del consumo de leche de llama, ni en el arte, ni en crónicas, cuentos o leyendas, ni en la mitología andina. Tampoco los cronistas coloniales describen algo al respecto, salvo para decir que no había animales que les produjeran leche (a los indígenas) y que no tenían conocimiento alguno sobre preparación de productos lácteos, tales como mantequilla o queso. Si bien hay algunos que dijeron lo contrario, fue sin tener un mayor conocimiento de las costumbres de los indígenas.

Según los estudios arqueológicos e históricos que se han realizado, la idea del ordeño habría comenzado con los vacunos en el occidente de Asia, y de allí se habría ido expandiendo hacia el Mediterráneo, hacia el norte, el este, el Antiguo Egipto y la India. Desde estas zonas se expandiría la idea del ordeño a otras regiones, donde los nativos que carecían de animales vacunos la aplicarían a los que tenían a la mano, es decir, renos, camellos, yeguas, ovejas, etc.

De esta manera, el concepto de ordeñar un animal para extraerle leche no tuvo forma de llegar a América hasta miles de años después, con los conquistadores, y ya no fue necesario ordeñar un animal nativo, como llamas o alpacas, porque se habían traído otros ya habituados a ello (cabras, ovejas y vacas). Esta sería la explicación más plausible para que no se haya hecho nunca.

¿Sí se podría hacer ahora? No hay impedimento para ello, salvo el que sería necesario crear mercado para esa leche, que tiene un poco menos de grasa que la de vacuno, más azúcar y algo más de lactosa, pero a la vez muchas más proteínas y minerales.


Queso de Llama entonces

¿Puede ser?

Pues sí, es posible elaborar queso con leche de llama, aunque no es un producto común a nivel mundial. La leche de llama se ha utilizado tradicionalmente en algunas regiones andinas para elaborar quesos artesanales. Este queso tiene un sabor ligeramente dulce y cremoso, es rico en proteínas, calcio y vitamina C, además de tener menos grasa que la leche de vaca.

 

¿Por qué no era elaborado -por la gente- en el pasado remoto del Territorio?

Como suele suceder. La respuesta habría que buscarla entre los habitantes de las alturas, a aquellos que aún crían llamas.

[Las imágenes que se adjuntan quieren mostrar que todas las culturas que utilizan la leche han dejado, de una u otra forma, testimonio de esta ancestral costumbre, como se ha señalado].














martes, 6 de febrero de 2024

SAN FRANCISCO DE ASÍS DE CHIU-CHIU

 

La Iglesia de San Francisco de Asís de Chiu-Chiu es un templo católico ubicado en el pueblo de Chiu-Chiu en la zona norte de Chile, a 30 kms. al este de la ciudad de Calama, en la Región de Antofagasta, a tan solo 2.525 metros sobre el nivel del mar. 


Este pueblo alberga un Monumento Nacional, la Iglesia de San Francisco, la más antigua que se conserva en Chile, la que construida en 1540.

Ahora bien. Chiu-Chiu es un oasis que durante la época precolombina tuvo una alta presencia de población atacameña. Formaba parte del Camino del Inca y, al arribo de los españoles, fue un sector conquistado y evangelizado.

Los españoles fundaron el pueblo que existe hasta la actualidad y lo llamaron Atacama La Chica, el que llegó a transformarse en el centro evangelizador de la cuenca del río Loa.

Como dicen las crónicas:

“Es un pequeño poblado fundado por españoles, con un limpio trazado, una cuidada plaza restaurada y la más bella iglesia de la región construida poco antes de 1675”



Considerada como la iglesia más antigua de Chile, este lugar de culto entero de piedras blancas merece atención que reclama.

A los costados, la fachada tiene dos campanarios de piedra construidos en 1965, en el marco de un proyecto de restauración llevado a cabo por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. Fueron levantados en reemplazo de uno de madera edificado a fines del siglo XIX, que a su vez había venido a reemplazar a los originales, derrumbados con anterioridad.

Los muros exteriores, escalonados, permiten acceder a estos campanarios y apreciar el templo desde la altura.

La iglesia se encuentra situada en un recinto amurallado, dentro de cuyos límites hay algunas sepulturas.

Tiene un estilo distintivo, que parece desafiar el paso los siglos para afirmar la propia arquitectura titánica. Sus puertas y el techo están diseñados sobre la base de diversos elementos de cactus.



Los gruesos muros son de adobe y tienen 1,2 metros de espesor. El techo es de una armadura ensamblada de chañar, algarrobo y cactus, para cuya confección no se usaron clavos sino amarras de cuero; sobre ella se colocó una gruesa cubierta de barro y paja.

Dentro de esta iglesia destacan varios objetos: un cuadro de la Pasión de Cristo pintado por sus dos caras y una cruz con brazos abatibles para poder transportarla. Este poblado cuenta con una fiesta patronal que se lleva a cabo anualmente cada 4 de octubre.






La Iglesia de San Francisco de Chiu-Chiu fue declarada Monumento Histórico en el año 1951; mientras que el pueblo de Chiu-Chiu fue declarado Zona Típica en el año 2004.


Referencias:

Consejo de Monumentos Nacionales de Chile

https://www.monumentos.gob.cl/monumentos/monumentos-historicos/iglesia-san-francisco-chiuchiu