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lunes, 5 de febrero de 2024

EL CANTÓN "TOCO"

 EL TOCO

En torno al pueblo giran, además del obrero pampino en sus días libres, bebiendo, jugando en el garito y abrazando a una mujer; el comercio de poca monta; los cateadores que pretenden descubrir algún rincón todavía no explotado; los funcionarios menores del gobierno central; una policía siempre insuficiente para el desborde que la bebida y el juego provocaban; el amparo para aquellos que llegaban “enganchados” desde el centro y sur del país y no encontraban trabajo y, amparo también para esos otros pampinos que participaban en las primeras organizaciones de trabajadores y habían sido despedidos sin más. El pueblo con sus calles de nombres que recordaban efemérides de una nación chilena en formación, fue el refugio de aquellos y aquellas que buscaban su lugar en la pampa salitrera de El Toco.

(Sobre el Habitar la Pampa del Toco 1890-1920)

 

Para nosotros, los Caminantes del Desierto, institución – personas - que procuran buscar y transmitir algo más, es decir: La historia – el pasado geológico – de muchos de los lugares que visitamos, no solo el de la gente que ocupa o llegó a ocupar dichos espacios que en más de las veces nos resultan lejanos y extremos, de sus antiguos habitantes (complejos y/o culturas), la flora, la fauna y muchos otros aspectos que llaman o pueden llamar la atención del visitante.

Ruinas de Estación El Toco

Una deuda con el ayer

El día de ayer, domingo 04 de febrero del año 2024, nos fuimos a conocer, recorrer, admirar, y embebernos de historia por el antiguo Cantón Salitrero Toco o “El Toco”, aquel cantón que nos resulta tan desconocido, inclusive para los nortinos, y que se encuentra inmerso y disperso en la extensa Pampa Negra, muy cercano al curso del río Loa (en su trayecto intermedio por el desierto).

Sus vestigios aún nos resultan visibles desde la carretera, los trayectos que debemos hacer nos pueden parecer interminables, especialmente por las altas temperaturas, pero el estar ahí, en esta maravillosa aula de historia contemporánea, bien vale la pena, tanto por el esfuerzo y por las vicisitudes.

Para muchos, el tema del salitre guarda directa relación con algunos temas muy acotados, ideas que se van reiterando de manera habitual – la explotación, las carencias, la miseria - y que no permiten otros conceptos. Más, independiente de la gran riqueza que brindó a los inversionistas y sus naciones, es decir, a los que pusieron los capitales para la explotación de estas riquezas (en su gran mayoría extranjeros) y todo lo que generó como impuestos a la economía nacional, estos espacios se levantaron desde la nada, todo lo que vemos (en su gran mayoría) es foráneo (salvo los muros) y todo se produjo en algún sitio lejano y se trajo (ya sea en barco, en tren, a lomo de burro o de mula) para habilitar la precaria ocupación humana del sector.


En visita al Cantón Toco.

 

La historia dice así:

La zona del Toco comenzó a ser ocupada, para la explotación del salitre, a principios de la década de 1860, ya que es posible encontrar inscripción de pertenencias en los años 1862 y 1863. Estas inscripciones vendrían a demostrar que algún tipo de actividad de extracción o sondeo debe haber existido para esa fecha. Fue así como el Gobierno peruano a través de Juan Gilberto Meiggs logra hacerse de la mayor parte de los terrenos salitrales entre los años 1876 y 1877, momento en que se menciona la existencia de numerosos particulares teniendo propiedades en la zona.

En una segunda etapa, en que Chile toma posesión del territorio del Toco, comienza a darse una ocupación más acelerada a través de personas que reclaman territorios para sí, otros que buscan lugares que aún no han sido inscritos y también el mismo Estado que se transforma en uno de los propietarios y vigilantes más importantes de la zona. La presencia estatal se relaciona –entre otros objetivos– con la necesidad de cuidar las pertenencias que pasaron a manos chilenas para que no sean exploradas, cateadas y explotadas por particulares que, para la década de 1890, ya conocían de la riqueza salitral que éstos poseen. Durante esta etapa, se asientan oficinas como Buena Esperanza, Iberia de Sáez o Santa Isabel, Peregrina, Santa Fe o Empresa por nombrar algunas, las que progresivamente comenzarán a entrar en una producción más formal según los datos que presenta mes a mes la Delegación Fiscal de Salitreras para Tocopilla.


De ahí en adelante, la ocupación se irá dando a medida que existan necesidades específicas por parte del Estado chileno, algunos particulares que necesitan mantener presencia y actividad en la zona o bien, por peritos judiciales que deben resolver alguno de los numerosos juicios existentes en el Cantón. Esta trashumancia por el sector del Toco será una constante desde 1890 en adelante según los oficios y decretos ministeriales de la época, que ordenan mantener constante vigilancia en la zona, para lo cual se asignan recursos humanos y económicos. Las oficinas por su parte, deben estar constantemente realizando trabajos de exploración, de marcación y explotación en los terrenos que tienen inscritos bajo su nombre y que muchas veces están bastante alejados del perímetro formal de la oficina. Muestra de ello es el plano elaborado por el Ministerio de Hacienda en 1896 con todos los detalles en cuanto a pertenencias y deslindes existentes en El Toco.

 

Nuestro Viaje.

Partimos muy temprano desde la ciudad de Antofagasta con la tarea y expectativa de llegar hasta el -para nosotros- gigante del desierto, es decir al gran Tranque Sloman, estructura que se ubica en una parte específica del Cañón del Río Loa. Este coloso del desierto da pie a un gran embalse, cuyas instalaciones –aunque ya deterioradas, saqueadas, destruidas y vandalizadas - nos permiten todavía visualizar el gran auge del salitre a fines de los 1800 y principios del 1900, auge que permitió la construcción de esta importante hidroeléctrica y de su homónima, algo más pequeña, el Tranque Santa Fe.

En sus remansos podemos encontrarnos con una variada avifauna, muy propia de estos espacios, de igual manera, los bosquecillos de Tamarugos y de algarrobos (en mayor número) nos invitan al descanso y a capear las altas temperaturas que prevalecen por esta parte del desierto.

En el recorrido hicimos algunas paradas que consideramos importantes, no todo fueron salitreras. Enumeramos a la Ex estación Toco (en ruinas) un cementerio abandonado de alguna de las oficinas e hicimos mención a la instalación de un pequeño asentamiento, que llegó a contar con cerca de 5.000 almas, que llevó el nombre de Toco. Por estos espacios, totalmente independientes de la administración de oficina alguna, se instalaba el comercio, los garitos, las cantinas y la población de paso. Hoy en día de este lugar (Toco), que tuvo plaza y calles con nombre, no queda nada. El día que las oficinas pararon, la gente desarmó sus ranchas y vendió palos y calaminas en el lugar o simplemente se las llevaron. Pensar que no hay una sola fotografía (o no hemos encontrado alguna) que nos muestre este poblado en su esplendor (que sí lo tuvo) es algo triste, para quienes nos interesamos en nuestra historia.


Avanzando por el medio del desierto, las tortas – los ripios – denotan la existencia de una faena salitrera y en cada una de aquellas tortas, asoma un antiguo poblado salitrero ya en ruinas. De igual manera, cada cierto trecho vamos agregando a la agenda de viaje nuevos derroteros, ya sean ex estaciones de ferrocarriles, cementerios abandonados, estructuras solitarias que deben haber cumplido una misión, especialmente los sectores de Bombas, en donde se extraía el agua (del río) para los procesos industriales de cada una de las oficinas.

 

Sigue la Historia:

Durante el desarrollo de la guerra del salitre (1879-1884) muchas pertenencias salitreras cayeron en la figura del despueble, producto del abandono de éstas ante el miedo y desabastecimiento que producía la guerra. A pesar de ello, fue fundamental la mensura que se hubiese hecho con anterioridad de los deslindes y las estacas inscritas. Luego de la guerra, el Estado chileno progresivamente va instalando funcionarios y personal para el resguardo de la zona salitrera del Toco, iniciando así un proceso de chilenización del territorio. Aparecerán los servicios de vigilancia destinando guardianes y serenos, para resguardar los terrenos que no eran de particulares y que, por ende, pertenecían por derecho bélico al Estado chileno.

A partir de 1910 se hace cada vez más notoria la presencia y preocupación del Estado, así en oficio dirigido al Ministro de Hacienda en el mismo año, se explican los planes que se tienen por parte de éste para llevar a cabo exploraciones generales en los terrenos salitrales. El escrito detalla minuciosamente las formas de reconocimiento y cateos que se hicieron en la “Pampa Salitrera Fiscal”. Este plan general consistía en: reconocer toda la región que se tiene por salitrera, abriendo dieciséis catas en cada kilómetro cuadrado de terreno que, por su ubicación, aspecto exterior y demás circunstancias que enseña la experiencia, se presuma que pueden contener caliche. La inspección (necesariamente previa de los lugares) llegaría hasta la costa y hasta la región andina; pero no se establecerían trabajos de sondaje sino donde se presentarán indicios, aunque fueran remotos, de poder encontrar caliche (ARNAD Ministerio de Hacienda vol. 3826, 25/11/ 1910, pieza 1).

 

En Viaje:

Luego de recorrer el Tranque Sloman en su totalidad, con las dependencias incluidas (lo que va quedando) y haciendo mención que dicho recorrido es muy grato, pero muy peligroso especialmente por el estado de las estructuras, nos devolvemos unos pocos kilómetros y nos internamos en dirección al Tranque Santa Fe. Al llegar nos recibe una antigua arboleda de Algarrobos, árboles que brindan sombra y brindan cobijo a una gran cantidad de lagartos del género Microlophus (Corredor de Pica), nos dirigimos por una vereda del Loa al antiguo tranque con sus dependencias incluidas. Lo que servía al sapiens-sapiens e inclusive, lo que no le servía en su diario vivir, se lo llevaron. A pesar de aquello, el lugar impresiona y nos hace pensar cuánto se puede esforzar el humano y el capital por civilizar un espacio, por domar un territorio agreste con tal de obtener sus riquezas.

Apenas un breve tiempo y volvemos al camino, vemos unos geoglifos que sólo son visibles desde el camino secundario, pero bajarse en aquel sitio, caminar la distancia para poder verlos es demasiado sacrificio ya a esta hora de la tarde. Volvemos al Puente Teresa.












La Historia.

Nos dice el relato que, si abrimos este mismo espacio en tiempos históricos, y nos adentramos en la pampa, apreciamos que más allá de las oficinas salitreras, existe también un infinito que no es vacío. Aquella continuidad no sólo está marcada por la presencia de una línea de 88 Km. de extensión, inaugurada en 1890. Aquella era la línea del Ferrocarril Tocopilla-Toco, que unía aquel puerto y el interior de la pampa. La empresa que efectuó aquella obra fue la Compañía Anglo Chilean, propietaria de las salitreras del Toco compuestas por las oficinas Gruta (o Grutas), Peregrina, Santa Isabel, y campamentos Candelaria y Santa Ana. La extensión de la línea fue, inicialmente, de 88 kilómetros, “de los cuales 27 van por los cerros y 61 por las pampas” (Espinoza 1903: 110). Desde 1890 el cantón El Toco, geográficamente, comprendía el Llano de la Paciencia por el sur, la Pampa del Miraje al centro, y la Pampa Negra por el norte, quedando limitado al oriente por el río Loa.

La zona de Pampa Negra “constituyó la parte más importante del área, ya que incluyó las oficinas Iberia, Gruta, Prosperidad, Rica Aventura, Buena Esperanza, Empresa y Toco […]” (Garcés 1999: 67). Aquella región salitral estaba conformada por tres secciones: La primera, la de la costa o sea las pampas colocadas en el faldeo del cordón de la costa; la segunda, la del Loa, o sea, las salitreras situadas en el margen poniente de ese río; y la tercera, comprende los terrenos ubicados al oriente de su curso (Espinoza 1903: 10).

Las explotaciones se iniciarán de modo sistemático a partir de 1890 y bajo la red de una serie de oficinas, la producción de salitre tendrá como destino de embarque el puerto de Tocopilla.

Para la extracción y elaboración se emplearon un promedio de 800 trabajadores por oficina, lo que, sumado a sus familias y personal de la administración en cada una de ellas, nos arroja un número cercano a las 10.000 personas en los años de mayor actividad viviendo en este cantón. En cuanto al abastecimiento de la población, las fuentes indican que “las salitreras del Toco eran abastecidas normalmente por el puerto de Tocopilla, pero las verduras eran traídas desde los pueblos del interior como: Quillagua, Calama, Chiu-Chiu, Huatacondo, Pica y Matilla” (Díaz 2005: 314).

Son las propias oficinas las que cuentan con una pulpería, donde los pampinos se surtían de harina, porotos, papas, fideos, arroz, azúcar granulada, cerveza, conservas, carne, carbón, té y café. Pero, el cantón El Toco no era una red compuesta por oficinas salitreras, líneas de ferrocarril, y caminos que permitían el tránsito. Estudios arqueológicos efectuados en la pampa del Toco han propuesto, desde la arqueología histórica, la existencia de una serie de asentamientos salitreros que, situados a una cierta distancia de las oficinas, están relacionados con éstas de un modo directo y/o complementario. Los autores comprometidos en esta propuesta han establecido la existencia de fraguas, cocinas comedor-fragua y campamentos, entre otros, emplazados fuera de las oficinas salitreras del cantón del Toco. Esos emplazamientos de “extramuros” del Toco no sólo fueron definidos en razón de su funcionalidad, sino que también en cuanto a su cualidad o no de transitoriedad y precariedad. Las fraguas habrían sido emplazamientos vinculados a la exploración de la pampa y a la reparación o mantención de las herramientas asociadas a esa actividad. En los emplazamientos denominados como campamentos se apreciaron distintas instalaciones asociadas, tales como fogones, dormitorios, comedores, corrales para animales e instalaciones que habrían funcionado como bodegas (Rees et. al. 2007).

Puente Teresa, ahí está.

Mientras el camino al Tranque Sloman y Tranque Santa Fe están en excelente estado ya que fueron reparados hará muy poco tiempo atrás, parte del Camino que nos lleva al puente Teresa ya tiene daños y no crean que se trata por la gran cantidad de personas que transitan dicho camino, más bien, este camino se bifurca. Un tramo nos lleva al puente y otro tramo, el de la izquierda, nos lleva a un antiguo paso que cruza el río Loa, el Paso del Toco, al que actualmente (en conciencia por decirlo) se le denomina el Paso del Contrabando, especialmente de vehículos.

Al costado derecho del trayecto nos encontramos con los vestigios, con los últimos restos de lo que fue la estación Teresa, estación del ferrocarril que dio nombre al puente, cuyo ramal nos conduce a Pampa Joya.

La arboleda que se ubica a un costado de la imponente estructura – en la altura – es maravillosa, refrescante y nos invita al descanso. Tal vez, se trate de la antigua zona de recreación de Empleados y administrativos de las ex oficinas salitreras, nombrado en el álbum de la zona norte de principios de los 1900.









Dice la Historia:

Una primera aproximación a las singularidades de ese habitar permite detectar que aquellos emplazamientos tienen una historicidad articulada en torno al esfuerzo de hacer productiva la pampa. Es por ello que sugerimos que aquellos emplazamientos cumplen con la metáfora épica del habitar un espacio extremo.

Desde esta perspectiva, permite determinar que en la pampa de El Toco se registraron dos momentos relativos a los trabajos de infraestructura, asociados al esfuerzo de hacer producir la pampa.

El primer momento lo podemos inscribir entorno a la década de 1890, dónde se realizan los trabajos del Ferrocarril Toco-Tocopilla y la captación de aguas del río Loa, cercano al pueblo del Toco y de las oficinas Santa Isabel y Peregrina.

El segundo momento se puede inscribir en torno a la década de 1910, en la que se realizan las obras de construcción del Ferrocarril Longitudinal Norte, la red telegráfica y de teléfonos, y el tranque Sloman.

Entre los territorios ocupados por las oficinas, y las estaciones de ferrocarril, se formaron reducidos asentamientos cuya funcionalidad estaba dada por un sinnúmero de tareas relacionadas con la actividad de extracción y acarreo del nitrato. Hablamos de aquellas labores asociadas con la actividad salitrera pero que se realizaba fuera de los márgenes de las oficinas como tales.

Sabemos que dentro del ciclo salitrero surgen otros oficios tales como; mantención de los caminos; mensura y cateo de terrenos salitrales; instalación y construcción de una infraestructura que permitía transformar a la pampa en productiva; ferrocarriles; tendido eléctrico y telegráfico; ductos para el agua, etc. Todo el trabajo asociado, tanto a la construcción de esa infraestructura como al mantenimiento de la misma y de las herramientas que en ellas se utilizaban, nos explicaría la existencia de estos “otros” espacios.

 

EL PUEBLO PAMPINO

La región salitrera del Toco, al igual que sus vecinos tarapaqueños, no escapó a la creación de poblados a pesar de la enconada negativa de los salitreros para que éstos se formaran. Las razones del rechazo, de acuerdo a las fuentes consultadas, se relaciona siempre con la convicción de que en estos lugares el vicio, principalmente el alcohol y el juego, transformaban al pampino en un trabajador descuidado, lento y, en no pocas ocasiones, se vinculaba al pueblo con el lugar donde recibían la influencia nefasta de los agitadores. Por su parte, los pequeños comerciantes, los parlamentarios, los que buscaban trabajo y algunos funcionarios del gobierno central, sostendrán una dura batalla para conseguir que este pueblo se instalara, más aún, que se reconociese su existencia, toda vez que los datos encontrados permiten afirmar que este pueblo ya existía antes de su creación “oficial”.

Ahora bien, cuando se habla de la instalación de un pueblo nos referimos, en un primer momento, a que simplemente algún representante de los municipios o del gobierno autorizó a los particulares para ocupar determinado número de metros de terreno. Cuando el salitre vino a menos, los ocupantes desarmaron sus casas – todas de madera–, se llevaron los palos o los vendieron en el mismo sitio.

Los pueblos desaparecieron como nacieron (Cobo 1971: 15). El autor citado, refiere la creación “tipo” de los pueblos pampinos, algunas calles polvorientas, casas de madera y calamina, por cierto, el infaltable burdel y su cantina. Sin embargo, nos encontramos, en este caso, con una situación bien diferente. La documentación demuestra que hubo una ocupación con ciertos mínimos conceptos urbanísticos, es decir: plaza central, calles delineadas y con nombres de próceres, ubicación de matadero, hospital y recinto policial. Estamos pues en presencia de un pueblo pampino, con todo lo que se asocia a este término, pero a la vez con una preocupación por la ocupación espacial singular en la zona del salitre. Lo anterior, por cierto, no significó que éste pudiese perdurar en el tiempo, al igual que los otros pueblos del salitre, una vez producida la crisis del mismo, desaparecen dejando tenues huellas de su existencia.

 

En la ruta:

El reloj nos indica que llegó la hora de volver y aún nos resta por visitar el camposanto de Rica-Aventura. Vamos con la convicción que encontraremos lo mismo que en todos los cementerios del desierto. Desolación, saqueos y exhumaciones. Error. Hay saqueo, pero es mínimo. El cementerio es hermoso a pesar de su precariedad. Las manos de mujeres anónimas se han encargado de engalanar las tumbas y cruces con flores de hojalata y aún es posible el advertir los nombres de muchos de lo que aquí yacen eternamente. Muchos son niños y, sorpresa, encontramos a varios extranjeros. Las pestes no respetaron edades ni tampoco nacionalidades.

Nos deben llamar desde el pórtico de entrada, es hora de volver.

Nos faltó tanto por ver, recorrer y conocer.






Aún nos queda una respuesta por dar:

¿Cuándo paralizó este cantón?

Las oficinas no cerraron todas al unísono, algunas de ellas (la gran mayoría) cerraron durante la crisis de los años ´30 manteniéndose unas cuantas. Ha mediados de la década de 1950, especialmente Rica Aventura en 1956, cerró definitivamente.

Las últimas salitreras apagaron sus hornos y la gente tuvo que buscar su destino. Algunos bajaron a las grandes urbes, otros siguieron laborando en las oficinas salitreras que aún permanecían activas en Pampa Miraje y Llano de la Paciencia y otros volvieron a sus tierras de origen.

La historia del Cantón Toco llegó a su fin.

 

Anexo:

 

Las principales Oficinas de este Cantón fueron las siguientes en distintas épocas y diversos propietarios:

Of. Bellavista, Of. Buena Esperanza, Of. California, Of. Candelaria, Of. Casualidad, Of. Diana, Of. Duendes, Of. Emilia, Of. Empresa, Of. Eufemia, Of. Eugenia, Of. Flor de Licancabúr, Of. Grutas, Of. Iberia de Sáez, Of. Iberia, Of. Lealtad, Of. Leonor, Of. Peregrina, Of. Porvenir, Of. Prosperidad, Of. Puntilla, Of. Rica Aventura, Of. San Andrés, Of. Santa Ana, Of. Santa Fe, Of. Santa Isabel, Of. Virginia, entre otras.

Este cantón estuvo caracterizado técnicamente a través del llamado Sistema Shanks, el cual vino a superar al llamado Sistema de Paradas.

El Sistema Shanks: surgió en la década de 1870. En ese procedimiento, el caliche era triturado con máquinas chancadoras. Luego, pasaba a los estanques de lixiviación, con aguas de altas temperaturas, con el fin de obtener un salitre de mejor calidad y menos impurezas. Seguidamente, el producto se colocaba en bateas por varios días para que se enfriara y se cristalizara. Terminada la operación, se procedía al llenado de sacos y al transporte a los puertos de embarque. Este procedimiento aumentó la producción salitrera, aprovechó el nitrato de menor ley y redujo los costos de producción.

 

Para saber mucho más. Un excelente trabajo.

 

Sobre el habitar la Pampa del Toco (1890-1920)

file:///C:/Users/Usuariopb/Desktop/TOCO/337930338007.pdf

 

Tranque Sloman. El ocaso del Coloso.

https://caminantesdeldesierto.blogspot.com/p/el-tranque-sloman.html

 

El Tranque Olvidado. El Santa Fe.

https://caminantesdeldesierto.blogspot.com/p/el-tranque-olvidado.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 23 de enero de 2024

TERESA. EL PUENTE SOBRE EL RÍO LOA


El Salitre de Pampa Joya

Puente Teresa
Página de Tocopilla y su Historia


Gran parte de las imágenes que mostraremos corresponden al Puente Teresa, algunos lo conocen como “Santa Teresa” ya que, en ciertas literaturas, así lo nombran, pero según nuestras investigaciones es Teresa a secas. Y ¿Porqué ese nombre? Algunos – los más osados en lo que guarda relación con las deducciones históricas – hacen referencia exclusiva a la cercanía con la ex estación del mismo nombre, a la antigua estación del longitudinal norte distante a unos cientos de metros del mentado puente.

Ahora bien. Este puente (hecho en acero y fabricado por la casa Krupp de Alemania) se construyó en un desfiladero del Rio Loa con la finalidad de unir ambas márgenes del territorio y de esta manera explotar el caliche de la banda "este" del rio, la denominada Pampa Joya, proyecto minero de mucho coste y auge, en su inicio, hasta que se descubrió que su ley era mala y se trataba de un engaño bien elaborado.  Algunos llamaron a este enclave como Oficina Salitrera Pampa Joya, nosotros le denominamos campamento, ya que, el caliche de allí extraído era procesado en la Oficina Prosperidad distante a 25 km, en la banda oeste del Loa.

Esta fue una aventura que duró hasta el año 1929 producto de la crisis mundial.





Algo de Historia

Si bien el tramo donde se encuentra la estación fue construido como parte del ferrocarril Longitudinal Norte, el cual inició sus obras en 1911 y fue entregado para su operación en el tramo Pintados-Baquedano en junio de 1913, la estación fue construida con posterioridad al inicio de los servicios debido a que fue instalada producto de una extensión realizada por la Compañía Salitrera de Tocopilla de un ramal desde la oficina Rica Aventura hasta el sector de Pampa Joya. Las obras se realizaron entre 1928 y 1930, y la estación fue construida en el punto donde el ramal se cruzaba con la línea del Longitudinal Norte.



La estación no aparece en mapas oficiales de 1929, dado que la estación fue inaugurada en 1946; por esta razón también es consignada en mapas de 1960.

La estación fue clausurada de manera formal el 15 de enero de 1979. Las vías del Longitudinal Norte fueron traspasadas a Ferronor en 1988 y posteriormente privatizadas, mientras que la estación fue abandonada.

Que queda de todo esto en la actualidad.

Tan solo ruinas. Ruinas del campamento, del puente, de los laboreos y de las salitreras, pero también quedó una hermosa y extensa arboleda que brinda cobijo y sostiene a gran parte de la fauna (avifauna) del desierto.

¿Cómo llegar?

Vayan a María Elena y de allí les darán las coordenadas.



















Para saber más

Pampa Joya y el Puente sobre el Loa

https://tocopillaysuhistoria.blogspot.com/2022/07/pampa-joya-y-el-puente-sobre-el-loa.html

martes, 27 de febrero de 2018

EL SOLITARIO


Un verde espejismo en el desierto

     Todas las oficinas salitreras que hemos visitado contaron con árboles, ya sea por su sombra o simplemente por la nostalgia de algunos por tierras lejanas, en la actualidad solo es dable encontrar los restos de aquellos. Es por esto que se resalta y se agradece la presencia de este colosal árbol el cual brinda sombra y cobijo a más de alguna especie del desierto.



     Es - sin duda alguna - un Pimiento (Schinus molle L.) Un enorme Pimiento y es muy probable que alguien lo plantase en el lugar puesto que se dio la afanosa tarea de que tuviese el agua suficiente para prosperar. Este solitario gigante que actualmente crece en el desierto más árido del planeta y en sectores en donde nada vive sin ayuda, nos llama la atención, puesto que parece un irónico espejismo que se yergue en la monotonía de las pampa calichera muy cercano a la Ex Oficina Salitrera Pedro de Valdivia. Pero no es extraño el encontrarnos con este árbol en nuestro norte, árbol que se mantiene por siempre verde, cuya copa es densa y puede alcanzar una altura de hasta 25 metros, con un tronco que puede llegar a medir 1,5 metros de diámetro.



     Los estudios sobre su distribución dicen que se encuentra de manera relativamente natural entre las provincias de Arica y Santiago, aunque se ha extendido más al sur mediante el cultivo como árbol ornamental. Crece en una amplia variedad de ambientes, siendo muy resistente a la sequía y a los suelos salinos, desde el nivel del mar hasta los 3.500 metros de altitud.  Su distribución se habría extendido mediante cultivo y asilvestramiento, y actualmente se encuentra en Norteamérica, el Caribe, América Central, África oriental, Medio Oriente, Israel y la zona mediterránea de Europa.

     No tiene problemas de conservación y su carácter autóctono en Chile es discutido.  Su cultivo en la zona norte proviene de tiempos prehispánicos.

     Por su fácil y económica propagación se utiliza con frecuencia como árbol urbano y en bordes de carreteras, donde destaca por la resistencia a la contaminación y escasa demanda de riego.  Con los frutos fermentados se prepara chicha, miel de molle y vinagre. Sin embargo, no deben ser consumidos crudos al ser tóxicos.  Las hojas y frutos tienen propiedades insecticidas. Por ello, en la zona norte es común encontrar ramitas de pimiento en la entrada de las casas para espantar los mosquitos. 



     Se le conoce como: Pimiento, pimiento boliviano, pimentero, falsa pimienta, molle, molli, aguaribay, huaribay, cuyash, kullakz, anacahuita o pirul.


¿Qué nos dice Don Andrés Sabella Gálvez sobre el Pimiento?

ALABANZA DEL PIMIENTO

¿Que nutre sus raíces que no temen avanzar hacia las entrañas de las piedras?

     El pimiento no es un árbol. Para crecer, generoso y solo, en la desgarradora infelicidad de la pampa, se precisa haber sido, antes que árbol, un minero: el pimiento es un minero que se convirtió, en proceso de sangre y de fortuna, en un árbol extraño, de pie más allá de toda flora, como pariente aventurero y solitario. 

     Es un minero que se quedó, repentinamente, preso en sus alucinaciones y que varió su cabeza de áureas fantasías por un ramaje duro y verdoso, como cabellera de dios de pantomima; y que permutó sus manos por una fragancia que recuerda no se sabe qué bosques olvidados en el tiempo; y que dio a sus piernas destino diferente, de anclas de la soledad: las piernas de este minero son alimentadas por secretos jugos que le permiten alzarse, sin claudicar jamás, en mitad del desierto. 

     Allí, verdea el pimiento, como un padre de soles. Pastor de la distancia. Todo es plano y seco. Sólo él rompe las horizontales de la monotonía con su actitud de anacoreta, con su cuerpo de penitente, inmóvil y plácido.

     Se le ve desde lejos. Y uno, súbitamente, no podría asegurar que esa sombra que se yergue remota sea un árbol, o un ser que decidió su suerte en amor de brasas y espejismos. 

     El pimiento es un minero. Sí: un minero que, fatigado de explorar, decidió catear la soledad celeste que en la pampa parece tan próxima. . . Dejó que el viento le robara su mula; que sus alforjas fueran llevadas por los cateadores fantasmas que, en las noches, varían las huellas y derraman las cantimploras, vengando sus malandanzas; y se arrodilló en medio del desierto, y el desierto, poco a poco, obtuvo de él un árbol; el único capaz de florecer en aquella cuna del tormento.

     Sus raíces se hunden valientes en la piedra ¡minero, al fin! Y su aroma no es sino un ardid del transfigurado para descubrir, un día. La veta del cielo.


     Imperturbable al calor y frio extremo del desierto, los fuertes vientos no lo abaten, solo el tiempo y el hombre pueden acabar con su vida. 

Una canción que conocemos y habla del Pimiento rojo del Norte. En la voz de Victor Jara.

El Pimiento. Victor Jara

Novela Norte Grande.


Árboles Nativos de Chile.