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viernes, 9 de febrero de 2018

LAS CHINCHILLAS DE CHACAYA



¿Chinchillas en Antofagasta?

En honor a Edmundo Martínez.
(Fue el primero en tomar nota de nuestra inquietud)




     Si habláramos de las Chinchillas de Antofagasta (comuna y región) más de alguno diría que estamos equivocados, afectados por el inclemente sol o ya nos dio la fiebre de los Molinos de Viento, pero no es la primera vez que tocamos este tema y en esta oportunidad quisiéramos aportar algunas referencias que brindarán luces para determinar su antigua presencia en nuestra naturaleza.

     Buscando en la literatura histórica, esa que nos da referencias sobre el pasado de nuestra región. Nos encontramos con el siguiente párrafo:  

ESPLORACIÓN HIDROGRÁFICA DEL LITORAL DE ANTOFAGASTA por DON LUIS POMAR Capitán de fragata.

     Punta i caleta Chacaya. La punta es el primer accidente roqueño que se halla al norte de la playa de Mejillones; no es prominente, pero se hace reparable por su naturaleza. Por su centro i en una playuela arenosa se halla la caleta de Chacaya, con regular desembarcadero para botes i en sus inmediaciones, un establecimiento minero de poca importancia, que queda como 4.5 quilometros al oriente.

     El camino que conduce a él sigue una quebrada que lleva el mismo nombre; pero los trabajos están paralizados desde algunos años atrás. Hai en este asiento aguada de regular calidad, combustible i escasos recursos para el viajero terrestre. Entre los cerros i la costa abundan las chinchillas. A pocos metros al sur de punta Chacaya se halla una columna que indica el grado 23 de latitud.


Enlace directo al libro


¿Qué es Caleta Chacaya en la actualidad y este punto geográfico sigue presente a sobre 100 años de su referencia?

     Chacaya es en la actualidad un punto turístico de la comuna de Mejillones. Se ubica a 79 kilómetros al norte de Antofagasta, posee excelente arena, aguas cálidas. Tiene camping, kioscos, duchas y servicios higiénicos, es ideal para pesca y deportes náuticos, para el descanso y para tomar sol. Desde ahora (previa comprobación) se podría determinar como el antiguo hogar de las Chinchillas.


¿Solo en Chacaya pudieron existir Chinchillas?

     Basados en lo anterior. El espacio más propicio para la vida y sobrevida de este roedor -según nuestras apreciaciones- sería el oasis de niebla de Paposo. Espacio que se encuentra ubicado en el extremo sur de la región de Antofagasta y cercano a los límites históricos - determinados por los estudios - para la presencia de la Chinchilla. 80 kms. al norte de Chañaral. Más. No hemos encontrado referencias – sean estas vestigios o anotaciones- que nos aporten datos sobre su probable presencia en este importante punto geográfico y en la actualidad los estudios e investigaciones no incluyen a esta especie como parte de la biodiversidad local ni siquiera como extinta para el sector. 

¿Y cómo poder explicar esta paradoja?

     En Antofagasta (Comuna) al adentrarnos muy profundamente en uno de los sitios de mayor importancia natural -Quebrada La Chimba- Hemos encontrado muchos vestigios de su presencia en un pasado remoto. La quebrada en cuestión se encuentra por sobre los 800 m.s.n.m. y cuenta con bastante vegetación producto de la camanchaca.

     Bajo las grandes rocas y acarreos del lugar y en presencia de un gran número de cactáceas del Género Copiapoa y Eulychnias. Hemos encontrado sus heces en grandes montículos de tierra, como si hubiesen excavado para formar madrigueras. Sabemos que este animal se come sus heces, por lo cual resulta importante determinar si se trata de Chinchillas. Todo el lugar permanece indeterminado para el común de las personas e inalterado, con la esperanza de que algún investigador (Especialista) pueda concurrir al lugar, para hacer los correspondientes estudios y levantamientos.

Pero hablemos de la especie y de su estado actual.

     La Chinchilla (Chinchilla lanigera Molina, 1782) es una especie endémica de Chile que tuvo una distribución histórica que iba desde los 80 km al norte de Chañaral (III Región) hasta la provincia de Petorca (V Región). En la actualidad sólo existe cerca de Illapel (31°38’S, 71°06’W; probablemente el rango sur de su distribución original) en la Reserva Nacional Las Chinchillas y sus alrededores. Además, en una población aislada aproximadamente a 100 km al norte de Coquimbo (29°33’S, 71°04’W) (Jiménez 1996). La amplia distribución de las chinchillas en el pasado no está del todo clara ya que Grau (1986), indica la presencia de chinchillas entre Talca, Chile (35°30’S), y en el norte hasta Perú. Longitudinalmente la distribución va desde la Cordillera de la Costa chilena hasta Los Andes y la puna de Argentina, Bolivia y Perú.


Imágenes de Chinchilla lanigera Molina

     Los individuos viven en colonias que varían en tamaño desde unos pocos individuos hasta varios cientos, en que varias colonias forman una agregación tipo archipiélago con frecuentes extinciones locales y recolonización de parches con hábitat favorable (Mollis 1983, Jiménez 1995). Albert (1900) reporta que es usual encontrar colonias de cerca de 100 individuos, mientras que en las poblaciones estudiadas por Jiménez (1990) dos colonias tenían entre 450-500 individuos. El tamaño de la población no fluctúa entre años de alta o baja pluviosidad. (Jiménez et al 1992).

     En un sector de la IV región (Zona en estudio) explican que habita en áreas con matorral xerófito, con presencia marginal de bosque esclerófilo mediterráneo. Las condiciones de aridez de su hábitat determinan una vegetación arbustiva con estrato herbáceo de geófitas y plantas anuales. Habita zonas caracterizadas por estar enclavadas en laderas rocosas de más de 600 m de altura, de preferencia con exposición norte, con declives variables entre los 18 y 40°, siendo el sustrato una combinación de tierra arenosa, ripio fino y talud, con una predominancia rocosa que va entre el 30 y el 100 %. La presencia de cardón (Puya) constituye un buen indicador para la probable presencia de chinchillas ya que ésta la utiliza en sus madrigueras y como refugio (Mohlis 1983, Jiménez 1990). Por su parte Rodríguez (1983) señala que la mayor cantidad de capturas y por lo tanto de abundancia relativa de chinchillas se obtuvo en las localidades que presentaban grandes rocas o puyas, sin la presencia de caprinos. Hemos encontrado vestigios de Puyas en la zona y en gran parte de la cordillera costera de la II región ¿Es un buen indicador?

     Es herbívoro, el 99,2% de su dieta está compuesta por tejido vegetal y el 0,8% restante por semillas (Silva 2005). En cuanto al consumo. El más importante durante el año sería la Cordia decandra, Llagunoa glandulosa y Puya berteroana en las zonas en estudio. Entre las especies herbáceas prefiere las gramíneas cespitosas Stipa plumosa y Nassella chilensis. Durante un año lluvioso, se expande su nicho trófico (H’ = 0,78) consumiendo 55,5% de las especies de plantas disponibles en su ambiente, en comparación con el nicho trófico para un año seco (H’ = 0,65) en que consumió el 40,7% de las 27 especies vegetales disponibles. Durante el año lluvioso la dieta mostró mayor similitud entre invierno y verano en comparación al año seco, (Cortés et al 2002). C. lanígera no consume agua en estado silvestre obteniéndola de las partes verdes de los vegetales (Von Brand 1986). Competiría con Octodon, Abrocoma y Phyllotis por los mismos recursos alimentarios debido a las rigurosas condiciones del medio, lo que condiciona una baja diversidad de especies y una menor variabilidad estacional (Muñoz-Pedreros 2000). Es depredado por el pequén (Athene cunicularia), el tucúquere (Bubo magellanicus), el águila de pecho negro (Geranoaetus melanoleucus) y zorros (Pseudalopex sp.) (Mohlis 1983, Jiménez 1995).

Más datos no daremos para asegurar los sitios y procurar que sean los especialistas los que aborden el tema. Ahora bien. Eso de que iremos, denlo por hecho.

Referencias:

-     Chinchilla lanigera - Ministerio del Medio Ambiente


-   ESPLORACION HIDROGRAFICA DEL LITORAL DE ANTOFAGASTA por DON LUIS POMAR Capitán de fragata.




miércoles, 31 de enero de 2018

EN BÚSQUEDA DE LAS AGUADAS DE ANTOFAGASTA.


En Búsqueda de las Aguadas de Antofagasta, Mejillones y Tocopilla

Antofagasta es considerada desde siempre la tierra de la riqueza infinita, pero durante mucho tiempo carente del más vital de los elementos -el agua- y como reza el dicho: “Sin agua no hay vida” todo podría haber sido distinto -en nuestros inicios- si no hubiese sido por las muchas sorpresas que este desierto nos brindó para su conquista, fue allí donde la existencia de las aguadas costeras constituyeron una invaluable fuente de agua que permitió la subsistencia de los primeros habitantes. No obstante, a medida que la población aumentaba, debieron buscar nuevas soluciones, aplicando la tecnología de las resacadoras que les permitió abastecerse del mar.

¿Qué pasó entonces con estas aguadas? El tiempo y la modernidad permitieron que se fueran perdiendo sus huellas y le restaron importancia hasta quedar en el olvido, más. Antiguos escritos nos permiten traer al presente estos lugares y nos permitirá -a futuro- el ir en su búsqueda puesto que son parte de nuestro patrimonio histórico.

Extraído del Libro

Esploración Hidrográfica Del Litoral de Antofagasta (Literal)
Por Don Luis Pomar Ávalos
Capitán de Fragata

Don Luis Pomar Ávalos

Las Aguadas de Antofagasta:

Antofagasta

Aguada la Chimba

La caleta Chimba solo tiene importancia para los pescadores i se halla del todo desolada. A 3 quilometros al oriente i en una honda quebrada se halla una escasa vertiente salobre. La quebrada ofrece alguna vejetacion i hai abundante leña de copado, como ya se ha manifestado anteriormente.

Aguada de La Chimba
Aguada de La Chimba


Aguada Moreno: 

La aguada del monte Moreno, que se halla al sur de la costa barrancosa del cerro de su nombre, solo dista 3 millas de caleta Abtao, siguiendo el faldeo de los cerros. Esta aguada solo es accesible por mar i con buen tiempo i por un pequeño desembarcadero entre piedras. El agua destila dentro de una caverna de forma irregular cuya boca tiene de 6 a 7 metros de alto por 5 de ancho. Su cavidad se interna como 10 a 12 metros; la base se hallá a la altura de las más altas mareas, pero asciende suavemente hacia el interior, para terminar en un oscuro i estrecho rincón.

Aguada de Morro Moreno. Actualmente dentro del Parque Nacional del mismo nombre

El agua filtra por todas partes i se reúne en un pequeño pozo artificial, donde existe un tubo de fierro que presta facilidad para colectarla. Según los datos comunicados por el teniente Valenzuela, que fue comisionado para el reconocimiento de la aguada de Moreno i ver si podía contarse con ella para las comisiones que venían por tierra, se sabe que después de varios esperimentos la aguada puede producir unos 3500 litros en 24 horas, sin tomar en cuenta los derrames i filtraciones.

El lugar de la aguada se reconoce por unas pircas de piedras negras, visibles a larga distancia, que sirven de abrigo a los viajeros que recorren la costa i que van en busca de agua. La gruta también se distingue desde el mar por aparecer su boca como una mancha oscura.

El agua de Moreno es un tanto salobre, pero es de mejor calidad la que destila del cielo de la gruta; ésta es visitada por los pescadores de la costa, que aprovechan también su tiempo en la caza de guanacos, que suelen bajar de las altas cumbres del monte Moreno. Mas tarde fuimos participados por los cazadores con carne de ese rumiante. Por fin, se aposentan en la gruta gran número de aves de mar que buscan un abrigo durante la noche.



Dos horas después de haber zarpado la chalupa de la "comisión” dejamos también el fondeadero i, tomado que fue Un panorama del puerto, se continuó en dirección a punta Tetas, contorneando la costa desde una a dos millas de distancia. Al pasar por frente de la aguada del monte Moreno, se veía claramente la grande abertura de su caverna, hallándose aposentada en ella una verdadera caravana de pescadores, que entraban i salían de su interior i que a la distancia en que los veíamos parecían brotar de un oscuro i profundo antro.

Mejillones:

Caleta Vieja. 

Esta no es otra cosa que la bahía Jorje de Ias cartas de navegación i constituye el estremo norte de bahía Moreno. La bahía es mui somera, hallándose 7 metros de profundidad a 100 metros de la costa, pero el fondo aumenta en las cercanías de los cerros del occidente. Caleta Vieja no sirve como surjidero para buques i solo la utilizan las pequeñas embarcaciones de los pescadores. No hai agua ni leña en la comarca. Como a 4 quilómetros hacia el occidente i en las faldas del cerro Moreno, se trabajan al presente algunas minas de cobré de baja lei, i cuyos trabajadores se surten de agua en la aguada de Moreno, que dista del asiento mineral cosa de 15 quilómetros, por un camino que llaman de Guala Guala, el que sube desde caleta Vieja por una gran quebrada hasta caer a punta Tetas.

Punta i caleta Chacaya. 

La punta es el primer accidente pequeño que se halla al norte de la playa de Mejillones; no es prominente, pero se hace reparable por su naturaleza. Por su centro i en una playuela arenosa se halla la caleta de Chacaya, con regular desembarcadero para botes, i en sus inmediaciones, un establecimiento minero de poca importancia, que queda como 4.5 quilómetros al oriente. El camino que conduce a él sigue una quebrada que lleva el mismo nombre; pero los trabajos están paralizados desde algunos años atrás. Hai en este asiento aguada de regular calidad, combustible i escasos recursos para el viajero terrestre. Entre los cerros i la costa abundan las chinchillas. A pocos metros al sur de punta Chacaya se halla una columna que indica el grado 23 de latitud.

Punta Chacaya

Punta Hornos. 

Esta punta es otro accidente de la costa que se encuentra al NN E. de Chacaya i a la distancia de 2.1 millas. No es propiamente una punta, pero la parte roqueña de la costa se estiende por cerca de una milla, dejando por el norte una inflexión que lleva el mismo nombre, con buen fondeadero. Desde allí parte un camino que conduce al antiguo mineral de Hornos, donde se encuentra una aguada no mui buena. Punta Hornos es un tanto. sucia por despedir unas rocas mui notables que avanzan hacia el oeste, que en la comarca llaman islas del Tata, i además. una roca ahogada que sale al occidente por 800 metros. ¿Será la actual Punta Itata?

Punta i caleta Yayes. 

Siete millas al N 17° 0. de la punta precedente se encuentra la de Yayes, barrancosa i baja. La playa que media entre ambas puntas es de arena, i se estiende como 3.5 millas con el nombre de playa de Hornos. De la puntilla en que termina esta playa se destaca por el norte una roca que vela a 500 metros al S 30° O. de la costa. Dos millas al sur de punta Yayes se encuentra en la costa una pequeña inflexión que se conoce con el nombre de Varadero de Yayes i que es de mui poca importancia. A 3 millas al este de este punto se encuentra el mineral de cobre de Panizos Blancos, llamado así por los mantos blancos que se ven en la quebrada desde el mar. En este punto hai una buena aguada que se reputa como la mejor de cuantas se encuentran en esta parte de la costa. Los minerales de Panizos Blancos se conducen a la caleta de Gualaguala, donde se embarcan, porque el atracadero de Yayes es malo i sembrado de piedras.

Altura de Panizos Blancos

Punta i caleta, Guala Guala. 

La punta Gualaguala se halla 2.3 millas al N 5° 0. de la de Yayes; es alta, roqueña, algo prominente i notable por algunos cerrillos negros i bajos qué la coronan. Al NE. de ella queda la caleta Guala Guala, de regular concha i abrigada, con tenedero de arena i fondo moderado de 18 metros a 100 de tierra. Hai un muelle de madera como de 30 metros de largo, que facilita el embarque dé los metales de cobré de la comarca. Un pequeño caserío con unos 20 o 25 habitantes i los recursos necesarios para los trabajadores. Al oriente de la punta hai tres pozos que surten de una agua poco abundante i de regular calidad. Al este de la caleta i a cosa de 3 millas de distancia se halla la quebrada del Leoncito, donde también se encuentra una aguada.

Tal vez uno de los pozos de Guala Guala o inicio de Quebrada Leoncito

Tocopilla

Punta i Caleta Tames. 

La punta Tames, uno de los puntos notables dé este tramo de costa, es barrancosa i limpia en su redoso; queda a 5 millas al N 9° 0. de punta Michilla i a 6.5 millas al norte de la de Gualaguala. Al N 2° 0. de Michilla i a 2.3 millas' " de distancia se encuentra la punta Huaque, baja, poco saliente i que destaca un islote negro a 300 metros afuera. Desde allí hasta punta Tames la costa es barrancosa i sin atracadero alguno. La caleta Tames, que se abre inmediatamente al N E. de la punta de su nombre, es abierta i de poco saco, con buen tenedero de arena en 22 metros de agua i a 3 cables de tierra. Existe un muelle que facilita el embarque de los metales i un pequeño caserío. de mineros., Al oriente de ella se halla la quebrada de Tames, donde se encuentra un mineral antiguo que lleva su nombre i una vertiente de agua dulce. El mineral se encuentra paralizado.

Punta Guasilla. 

A tres millas al N7°0. de punta Tames se halla la de Guasilla, dejando en su intermedio el frontón negro i escabroso llamado punta Chungungo, i más al norte la punta Tamira, baja, pero característica por destacar un islote blanco. La punta Chungungo tiene por su espalda dos aguadas de buena calidad; pero él paso de este punto por tierra es mui difícil. Punta Guasilla es notable por destacar dos islotes a 1000 metros de la costa. Entre estos farallones hai paso para botes. A unos 3 cables al N E. de la punta hai un varadéro para botes en una playa dé arena que carece de importancia.

Cobija. 

No hai agua fresca, a no ser la de una corta vertiente qué se halla al oriente de la quebrada de las Cañas, pero que no basta para el consumo. Se usa más comúnmente agua resacada, i para los animales la que se obtiene de los pozos del Algarrobo, que se hallan cerca de la playa i a 2 quilómetros al sur de Cobija. El pueblo no cuenta con otros recursos que los que le vienen de afuera. Los puertos australes, como Coquimbo i Valparaíso, etc., lo proveen de víveres por medio de los vapores que frecuentan periódicamente la rada. Igual cosa ocurre con los demás elementos, por cuyo motivo los buques que arriban a Cobija no deben contar con proveerse allí.

Aguada sur de Cobija

Punta i caleta Copaca. 

Esta punta queda 8.5 millas al N 6° 0. de punta Grande; es baja, roquera, de redoso sucio, algo pronunciada i con algunos montículos en su estremidad. Un poco al N E. se abre la caleta Copaca, con buen desembarcadero en una playa de arena i conchuela. La cala mide 150 metros de boca por 200 de saco. Hai en ella una buena aguada de dos pozos, que, cuidan afanosamente los vecinos, por ser la que provee a las caletas i asientos mineros de la comarca. En los cerros orientales se encuentran algunas vertientes de buena agua, como en la quebrada de la Higuera, situada frente a la caleta de su nombre. La caleta Copaca es mui abundante en peces i sus costas en mariscos, notándose los erizos, lo que hace que este punto sea concurrido por los pescadores i los mineros de las rejiones vecinas. ¿Posiblemente Camping Indígena)

Quebrada de la Higuera

Punta i Caleta Alala. 

La punta Alala queda 11 millas al N.7°0. de punta Grande. La forma la estremidad occidental de. un cordón de cerros terminado en morros, siendo notable el más saliente, qué es cónico i de 100 metros de altitud. Esta punta es mui característica cuando se corre la costa de sur a norte i viceversa. Orillan la punta algunas rompientes. La costa que media entre Copaca i Alala es sucia i roqueña, guarnecida de sargazos, i un tanto escarpada. Punta Alala destaca a 225 metros al SSE, dos islotes blancos notables. La caleta Alala se abre inmediatamente al N E. de la punta 'de su nombre; es de pequeña concha, i su playa de arena ofrece buen desembarcadero. En tierra se encuentran algunos pozos de escelente, agua, recurso que hace que la visiten los pescadores i los mineros del desierto. (Actualmente Punta Atala)

Punta Agua Dulce. 

Esta punta se encuentra a 2.7 millas al N 3°0. de Alala i en la proyección de un filón de cerros. Es de mediana altura, escabrosa i con endentaduras en una de las cuales se encuentra un desembarcadero más o menos continjente según el estado del mar. Al N E. de la punta se encuentra una buena aguada a 5 metros de la marina.

Punta Paquica. 

Punta. Paquica queda 12 millas al N 5° 0. de la punta Algodonales i es la proyección de un contrafuerte de los cerros de la costa. Es alta, roqueña, oscura. i cae abruptamente, en el mar, afectando la fisonomía de cabo; su punto más culminante se eleva a 200 metros sobre el nivel del mar. El tramo de costa que media entré Duendes i punta Paquica es más o menos recto, escarpado i un tanto-sucio. Por su medianía se abre la quebrada de Mamilla, alta, poco pronunciada i en la cual, se encuentra una buena aguada a más de 100 metros de elevación i alguna vejetacion arborescente, resaltando los algarrobos, pimientos i algunas plantas trepadoras que se perciben desde el mar. Mamilla es, pues, un pequeño oasis en esta parte del litoral. En la bocana de esta quebrada hai un mediocre desembarcadero que sirvió en tiempos pasados, cuando no tenían otra aguada que la suya de donde proveerse los primitivos mineros changos de Tocopilla.

Rio Loa. 

Fluye al mar por 21° 25' 30" S. i 70° 05' O., a 4 millas al N 8° E. de punta Chileno lo que hace ver que este punto es el más oriental de la costa occidental de todo el continente americano. El rio Loa es la corriente de agua más notable de cuantas fluyen al Pacífico en la costa desierta comprendida entre Arica i Copiapó, sin que por ello merezca una descripción particular. Su boca es inaccesible i su curso inadecuado para la navegación, no obstante, sus aluviones i las creces periódicas que esperimenta en la época del verano. Este río solo mide 5 metros de anchura en su desagüe una profundidad de 3 a 4 decímetros; su corriente es rápida, pero sus aguas se sumerjen a cosa de 500 metros de la marina, para desfogar en el Pacífico por infiltración, de tal manera que su boca ofrece paso franco a los viajeros terrestres.



Nota al margen e importante:


Punta y Caleta Blanca. 

Al presente solo existen en caleta Blanca algunos pescadores pertenecientes a esa raza de aboríjenes llamados changos. La costa intermedia entre las puntas Agua Dulce i Blanca es barrancosa i sucia, i por su medianía se halla la caleta Viuda, de mediocre desembarcadero i sin importancia alguna.

Visión general de la Aguada de Morro Moreno.

Hemos encontrado información sobre la existencia de alrededor de 20 aguadas entre la ciudad de Antofagasta y el norte de Tocopilla, Algunas de ellas no se encuentran en la publicación del Capitán Pomar por encontrarse -la mayoría de estas- en las alturas de la cordillera costera.

Sobre la ortografía el Sr. Edmundo Martínez nos dice: El libro de Pomar, al igual que todas las publicaciones y documentación chilena entre 1844 y 1927 está escrita conforme a la ortografía de Bello u ortografía chilena, un intento de simplificar la escritura de la lengua castellana, que lamentablemente no tuvo éxito al no ser adoptada por otros países hispano parlantes.

jueves, 9 de marzo de 2017

EL ORO DE PARAF


La Ambición Rompe el Saco

    Habíamos leído sobre esta historia de oro y de mentiras en las publicaciones de Jorge Inostroza, pensando tal vez y basados en el autor antes citado, que esta miscelánea ocurrió en Santiago y no tendría más connotación que un simple hecho aislado de codicia centralista. Luego. Al buscar en los arcones literarios. Nos encontramos con una joyita de la geografía del norte de Chile. El libro “Exploración Hidrográfica al Litoral de Antofagasta” escrito por el Capitán de Fragata Don Luis Pomar Ávalos en el año de 1887 el que resalta en un breve párrafo una minucia que nos sirve para contar nuestra historia. La historia de Paraf o Paraff según sea el autor.

Exploración Hidrográfica al Litoral de Antofagasta

     "La Caleta Constitución desempeño un papel muy importante en el gran negocio conocido con el nombre de Oro Paraff, estableciéndose en ella grandes canchas i buenos edificios para acopiar los metales de cobre que debían ser trasportados a los vecinos campos del oeste de Santiago, donde, en hornos construidos a propósito, debían producir todo el oro que contenían. Mas, hoi no existe en la caleta el menor vestijio de tales artefactos, como suponemos, no se obtuvo en Santiago un solo adarme de aquel codiciado metal"

     Como institución no tuvimos conocimiento de la existencia de dichas instalaciones, aunque en algún recorrido anterior nos encontramos con algunas bases o cimientos que nos hacen suponer que debieron contener dicho establecimiento. ¿Qué fue de este lugar? El autor explica que para 1885 ya no quedaba rastro alguno, por lo que creemos que fue desmantelado por sus propietarios o bien por los esporádicos visitantes del lugar que iban en busca de la aguada.  

Caleta Constitución

Continuemos entonces con esta historia.

¿Quién era Paraf?

     Cita el Ingeniero Santiago Marín Vicuña. Miembro de la Academia de la Historia y de diversas instituciones científicas de Chile y del extranjero; Comendador de la orden Cruz de Boyacá, etc. etc. Quién realizó una brillante publicación sobre este personaje que llega integra a nuestras manos y nos permite contarles esta historia.

Santiago Marín Vicuña

“EL ORO PARAF”

     De los primeros años de Paraf, a pesar de su pasajera celebridad en Chile, poco se sabe, por lo que nos limitaremos a decir que había nacido en Mulhousse (Alsacia-Francia), el 10 de junio de 1844. Su padre, Simón Paraf, había sido un acreditado comerciante en telas enceradas en Hann y su madre, apellidada Dreyfus, supo proporcionarle en su primera educación todas las valiosas ayudas que los judíos saben siempre dispensar a los de su raza. En tal forma y al manifestar desde muy joven, grandes aptitudes para la química industrial, logró captarse las simpatías de un célebre profesor de tal ramo, del señor Schuztemberger, tenido entonces como de fama mundial. Paraf, en sus conversaciones, se preciaba de que el nombre de su familia estaba tradicionalmente ligado a los progresos de la industria tintorera regional y al efecto con orgullo citaba determinadas actividades de su padre sobre el particular, como también el hecho de que su abuelo hubiera llegado a ser en 1815, una verdadera potencia en la Francia misma en ese ramo. 

Alfredo Paraf

     La citada tradición indujo quizás a su familia a enviarlo en 1858, a París, a perfeccionar sus conocimientos químicos, en cuya Academia de Ciencias dio al año siguiente una novedosa Conferencia sobre la luteolina, sustancia colorante extraída de la gualda, que mereció aplausos de los famosos hombres de ciencia. En 1860 regresó a su ciudad natal, donde volvió a ocupar la atención pública al dar en la Sociedad Industrial de Mulhousse una Conferencia sobre un tema original, la acción del amoníaco sobre las materias colorantes, que fue más tarde impresa y citada honrosamente en Alemania. En los años 1862 y 1863 se especializó ya definitivamente en los estudios de la química industrial, iniciando sus actividades con un invento relacionado con las anilinas negras, patentado poco más tarde. En 1864, cuando sólo tenía 20 años, abandonó ya en forma definitiva su ciudad natal, empezando con ello su vida de aventuras. Los progresos científicos del joven Paraf debieron ser de alguna consideración porque dos años más tarde pudo patentar el primero de sus inventos en Francia, destinado a fabricar determinadas anilinas, que llevó después a Glasgow (Inglaterra) donde completó sus procedimientos, aplicándolos a tejidos de algodón y sedas y en tal forma su espíritu inventivo, antes de emigrar a los .Estados Unidos, pudo inscribir en los archivos europeos alrededor de dieciséis otras patentes, sobre las más diversas invenciones que lograron darle alguna notoriedad continental. Como el campo de sus actividades en el viejo mundo lo consideraba restringido y estrecho, resolvió después emigrar a la patria de Fulton y Edison y al establecerse pasajeramente en Nueva York y ser testigo de la afiebrada emigración al farwest, hacia los dorados Placeres del Sacramento, allá tendió su vuelo, sin que le atemorizara el largo atravieso de los desiertos, ni las escabrosidades de las montañas Rocallosas. —¿Cuál fue su trayectoria? —Lo ignoro y poco importa saberlo, pudiendo sí decirse que en 1873 ya estaba instalado en San Francisco, popularizando sus variados inventos y muy en especial el que él denominaba óleo-margarina y otro, en conformidad al cual pretendía desterrar las sequías, produciendo riegos artificiales, mediante la afinidad hidrométrica del cloruro de calcio con el aire. ¡Adiós sequías! ¡Adiós desiertos! Eran estos los comienzos de su idealismo en pro de lo artificial, de lo sintético.

     Mantequilla artificial, regadío artificial, a lo que no tardaría en agregar el oro sintético. Estamos de ahí ciertos que si él hubiera florecido en nuestros días habría sido un émulo formidable del Dr. Haber, el precursor del salitre sintético. Sus primeras actividades industriales californenses se especializaron con la óleo-margarina, instalando ahí una fábrica de tal producto a precio tan reducido con respecto a los que tenía en plaza la mantequilla, que produjo una verdadera irritación entre los competidores, que lo acusaron al Municipio de estafador, si no de envenenador, lo que motivó un ruidoso juicio que habría mal concluido para nuestro futuro huésped al no haber intervenido a su favor Mr. Alword, el Intendente Municipal de San Francisco, Parece que las cosas no concluyeron en eso, porque poco más tarde la fábrica fue incendiada, quizás por los propios damnificados, lo que le significó a Paraf una verdadera ruina económica, que lo indujo a buscar la vida en otra parte, donde tuviera menos hostilidades que vencer. Determinó así, en enero de 1876, trasladarse a Centro América, llegando hasta Panamá, donde tuvo que sufrir fiebres palúdicas de tanta intensidad, que cuatro meses más tarde hubo de regresar a San Francisco, para volver a experimentar nuevas contrariedades íntimas, llamadas a significarle grandes molestias y preocupaciones. Efectivamente, a su regreso a aquel puerto fue víctima de dos acusaciones, de incendiario la una y de abandono del hogar la otra, de las que pudo bien defenderse gracias a la intervención en su favor, del Directorio de un Banco local y por las declaraciones de su esposa, o de la que hacía las veces de tal, que les fueron del todo favorables y reparadoras.

     El Cónsul chileno, don Francisco 2." Casanueva, que ya había intimado con Paraf, prestó también en esa ocasión declaraciones de mucha utilidad para su prestigio y tranquilidad personales. La intromisión de Paraf en la colonia chilena fue iniciada, según se ha dicho, con la venta que hizo allá en San Francisco, a un colchagüino muy corre mundo, don José Acuña Latorre, de su patente para fabricar la óleo-margarina, quién, en compañía de don Santiago García Miers, la trajo a Chile y la aplicó industrialmente en Santiago. Muchas habían sido, pues, las dificultades encontradas por Paraf en San Francisco, económicas las unas y morales las otras; pero él supo sacar partido de ellas prestigiando su nombre en la prensa local y en señaladas revistas científicas que publicaron biografías del inventor, dando así exageradas noticias de sus talentos químicos, que él se enorgullecía en mostrar y que mucho le sirvieron en nuestro país, a su arribo. Así fue, pues, como Mr. Paraf se introdujo en la colonia chilena y trabó amistad con el Cónsul Casanueva, su más fiel amigo en las futuras adversidades de Santiago. El Cónsul le tomó gran afección y, como se ha dicho, le encomendó la propaganda que él estaba haciendo en pro de la Exposición Internacional de 1875, por encargo de nuestro Gobierno. Debieron haber sido tan eficaces al señor Casanueva estos servicios (que le valieron más tarde una Medalla de oro, otorgada por el Jurado de la Exposición), que le indujeron a insinuar a Paraf su venida a Chile.

Hasta aquí vamos bien, conocemos en parte al personaje que nos convoca, por lo cual vamos ahora al milagro.

Don Isaac Arce Ramírez nos habla de Paraf en su libro “Narraciones Históricas de Antofagasta”.

     Se otorgó un privilegio, en 1877, por el término de 9 años, a los señores Luis Blondell y Rafael Gana y Cruz, para la extracción del oro de diferentes metales, en las minas, veneros, rodados, desmontes, etc., por el uso y sistema inventado por el señor Alfredo Paraff.




     Nada más habríamos dicho sobre esto; pero, a riesgo de que se nos critique, por cuanto nos desviamos de nuestro asunto principal, vamos a dar algunos datos importantes sobre el sistema Paraff, por considerarlos de interés y porque creemos que muchos ya ni lo recordarán siquiera.

     Alfredo Paraff fue un gran químico francés que llegó Santiago, allá por el año 1876, precedido de gran fama. Pronto se relacionó con hombres prominentes en los negocios, la banca, etc., a quienes les habló de un invento que él mantenía en secreto y que consistía en el empleo de un reactivo que separaba el oro de todo metal que lo contuviese, aunque sólo fuera el más pequeño átomo del precioso metal.

     Muchos no lo creían; pero tuvieron que rendirse ante la evidencia de lo que vieron por sus propios ojos.

    En este estado las cosas, el químico señor Paraff organizó una Sociedad para explotar su invento y en la cual tomó parte mucha gente distinguida de la capital.

Las acciones fueron arrebatadas, si así puede decirse.

     Pronto se dio principio a construir unos hornos en las Higueras de Zapata, en las afueras de Santiago. Su objeto era poner en práctica, en grande, el procedimiento, pues así lo exigían los accionistas.

“El Mercurio” de Valparaíso, de fecha 20 de mayo de 1877, decía, entre otras cosas:

     “Se habla ya de negocios y de grandes empresas que ojalá se realicen. Por ejemplo, hemos oído decir que algunas personas han hecho propuestas a uno de nuestros mineros más ricos para comprarle a 20 centavos el quintal de los desmontes que hoy tiene abandonados, desmontes que, según cálculos aproximados que se han hecho, asciende a unos 15 millones de quintales. De modo que, si el dueño acepta la propuesta y vende todos sus desmontes, sacará la “friolera” de 3 millones de pesos de lo que hoy tiene botado.”

     Mientras tanto, el reputado químico e ingeniero chileno señor Uldaricio Prado, que formaba parte del directorio de la Sociedad y que siempre puso en duda la veracidad del procedimiento del señor Paraf, hacía experimentos en los hornos de la Higuera de Zapata, y sus resultados eran negativos. Se vino entonces el señor Prado a Antofagasta, para fundir aquí, en la Máquina Beneficiadora de Metales de Bellavista, ejes como los primitivamente ensayados por el sistema Paraff y hacer la separación del oro y, como en el caso anterior, el resultado fue completamente adverso.

Uldaricio Prado Bustamante

    Con todo esto se acrecentó su idea de que eran víctimas de un engaño. El señor Prado regresó inmediatamente a Santiago y, sin pérdida de tiempo, exigió a Paraf le diera la fórmula del procedimiento y el secreto del reactivo, a lo que Paraff no tuvo inconveniente en acceder. Incontinenti, hizo, él mismo, una y otra vez, los ensayos en presencia de Paraff y de su ayudante, y cada vez quedaba en el crisol una buena cantidad de oro.

    La explicación que le dio Paraf fue que, en vista de las pruebas en grande que se habían hecho, consideraba un poco difícil aplicar a la industria un sistema que tan buenos resultados había dado en el laboratorio.

     A pesar de todo, el señor Prado no estaba conforme y cada vez adquiría la certeza de que se le engañaba. Su desconfianza subió de punto al ver ciertos obstáculos y reticencias de parte del señor Paraf, y mucho más fue ésta todavía, al saber que repentinamente habían salido a la plaza numerosas acciones que se vendían, hasta que, al fin, pudo comprobar hasta la evidencia que, en realidad, eran víctimas de un engaño, como desde un principio él lo suponía.

     Al descorrer el velo de esta ingeniosa superchería, queremos ceder la palabra a “El Mercurio” de Valparaíso, de fecha 12 de junio de 1877, que relataba este hecho en la forma la más circunstanciada.

Hela aquí:

     “El señor Prado había hecho miles de experimentos y preparado el reactivo que se empleaba para ello, y se puso a hacer el último, tomando precauciones, sin cuento. Antes, a pesar de que todo lo comprobaba por sí mismo, lo había hecho estando presente el señor Paraff y su sirviente. Ahora quiso proceder enteramente solo.

     Efectivamente, ayer puso en ejecución su idea y tuvo la felicidad de ver que había sido hasta entonces, víctima desgraciada de una prestidigitación.

     Parece que de una manera que aún no se explica, se les agregaba el oro a los componentes de este reactivo, al tiempo de preparársele; de aquí el resultado favorable que daban los ensayos.

     El sirviente de Paraff no es tal, sino un químico habilísimo que ha estado disfrazado de ese carácter.”

     Inmediatamente el Directorio de la Sociedad hizo publicar en los diarios el siguiente aviso:

SOCIEDAD A. PARAF Y CÍA.

     Por motivos graves, los infrascritos suplican al público se abstenga de toda transacción sobre partes en el interés social - Eduardo Mac-Clure - Uldaricio Prado - Francisco Puelma.

Francisco Puelma
Miguel Cruchaga Montt

Lo demás se encargó de hacerlo la justicia.

Los Socios 

Un último dato sobre el célebre Paraf:

     Encontrándose este en la prisión, en 1879, cuando estalló la guerra contra el Perú y Bolivia, presentó al Gobierno una solicitud, ofreciéndose para “arreglar” las cápsulas cargadas que existían en los arsenales de guerra, adaptándolas a los distintos sistemas de rifles. Además, se comprometía a conseguir el aprovechamiento de las vainillas vacías, ya usadas, cargándolas nuevamente.

     En efecto, hizo tal cual lo prometió, y el Gobierno, en recompensa, le concedió, la libertad.


La misma ironía bajo otra pluma. 

     Nuestro muy ejemplar país. Organizado, admirado y respetado, perdió toda su compostura ante la oferta del químico alsaciano Alfredo Paraf, 34 años, y de su socio Francisco Rogel, quienes llegaron a Valparaíso el 30 de mayo de 1876, precisamente de San Francisco de California, que aún no convalecía de su "fiebre del oro".

     Paraf llegó a Chile con la noticia que poseía un invento. Un reactivo que extraía hasta el último gramo de oro de cualquier material. Con su capacidad de convicción logró que su sistema fuera probado en la Casa de Moneda. Se examinó en la Oficina de Ensaye cierta cantidad de metal en pasta, la que mostró la presencia de un dos por ciento de oro.

     Repetido el examen "conforme al sistema Paraf, produjo un 40 por ciento", dice una información del 6 de abril de 1877 publicada en el Diario Oficial.

     Lo que el diario ignoraba era que Paraf, con los reactivos "mágicos" que usaba, introducía oro de verdad en el material examinado, dando así el fabuloso 40 por ciento. Era una versión química del eterno balurdo con que siguen engañando nuestros cuenteros a los inacabables incautos.

¡Éramos ricos entre los ricos, más que California, y sin tanto sacrificio!

     El diario conservador "El Independiente", no se creyó el cuento y concluye en un artículo humorístico: "¿Vamos a entrar de lleno en Las mil y una noches?".

    Pero era un diario opositor y fue criticado por el entonces ministro de Hacienda Rafael Sotomayor, quien creía que el invento de Paraf pondría fin de una vez y para siempre a las eternas penurias de la caja fiscal.

Rafael Sotomayor Baeza

   El mismo mes de abril el Presidente de la República Aníbal Pinto, uno de los hombres más cultos del país que dominaba el latín y varios idiomas, alumno distinguido de Andrés Bello, recibía a Paraf y lo felicitaba, admirando y tocando una plancha de oro macizo que el químico exhibía.

     Al intelectual Pinto le falto la perspicacia de su predecesor José Joaquín Pérez, el mandatario que en 1866 declinó la invitación a navegar en un submarino inventado por un alemán diciendo: "¿Y si se chinga?". Efectivamente, el submarino se chingó junto a su inventor y hasta hoy reposa en la profundidad de la bahía de Valparaíso.

     El 16 de mayo, tras la publicación del Diario Oficial y la bendición presidencial, Paraff constituyó una sociedad con destacadas personalidades nacionales que ponían dinero y apellidos. El alsaciano aportaba con su talento.

     Se establecieron hornos de fundición cerca de Santiago donde se obtendrían cerros de oro.}

El "Gold rush" traspasó nuestras fronteras y se creó una sociedad similar en Bolivia.

Los precios de las acciones subían y subían.

     Paraf, en tanto, encantador y elegante, se convirtió en el hombre del día, admirado y envidiado. Una polka, baile de la época, llevaba su nombre, "Oro Paraff". Se usaban sombreros Paraff, cuellos Paraf y en un selecto restorán de Santiago se ofrecía una contundente "Sopa Paraf".

     Paraf tapó la boca de los incrédulos con barras de oro "de verdad" y monedas acuñadas con el metal de su producción, lo que fue entregado al Banco Nacional y la Tesorería para certificar los quilates. Una pequeña inversión.

     ¿De dónde sacó Paraff la receta mágica para sacar oro de los escombros? era la pregunta del momento.

     Un bibliófilo dio la respuesta. Existía un libro denominado "El Arte de los Metales" en que se enseña el verdadero beneficio del oro y plata por azogue y el modo de fundirlos todos, como se han de refinar y apartar unos de otros", escrito en 1640 por el sacerdote español Álvaro Alonso Barba Toscano.

El Arte de los Metales

     Se aseguraba que la obra había estado en la Biblioteca Nacional, pero no aparecía.
Los ambiciosos llegaron a ofrecer 8 mil pesos de la época por un ejemplar, suma fabulosa, o bien tres mil por arrendarlo o sólo mil por una copia de las páginas donde estaba la receta mágica que permitía a Paraff hacer brotar oro casi de la nada.

     La curiosidad la derrumbó el diario "La Patria" de Valparaíso que publicó por capítulos la demandada obra, pero nadie llegó a entender la ansiada fórmula.

     En agosto de 1877 surgen fuertes dudas sobre la magia de Paraf. Hace tiempo que no saca oro de la nada.

     Las acciones bajan, tiembla el mercado, parece que ya no seremos ricos, la escoria mineral sigue en eso, en escoria.

     Paraf, no se inquieta y dice que son necesarios algunos ajustes y, además, todavía tiene algunos feligreses importantes y hasta propone crear una nueva sociedad para tener "plata fresca".

     Y el 24 de septiembre de 1877 la justicia actúa de oficio acusando de estafa a Paraf a través de varias sociedades las cuales ocasionan la ruina de numerosas familias.

     Paraf es detenido y procesado, pero sigue teniendo adeptos que le envían a la cárcel tarjetas y telegramas de adhesión y hasta una banda militar ejecuta, en honor del ilustre reo, la polka "Oro Paraf".

     En primera instancia es condenado a cinco años de prisión. Apela, los alegatos públicos son un verdadero espectáculo con la defensa que hace del condenado el destacado jurisconsulto y dirigente conservador Carlos Walker Martínez.

     La justicia chilena, siempre generosa, rebaja la pena de Paraf a cinco años de relegación en Valdivia, donde podrá practicar su alemán; su socio Rogel es absuelto.



     Pero Paraff tiene inquietud empresarial y en noviembre de 1879 pide privilegio exclusivo para producir bórax en la zona de Tarapacá al mismo Presidente Pinto a quien le había contado el cuento del tío.

     La credulidad y la ambición costaron a los chilenos un millón de pesos oro de la época, suma sideral. A la vez una depresión universal y el servicio de la deuda externa obligaron a establecer el curso forzoso del papel moneda, rudo golpe a un país donde circulaban monedas de oro y plata.


     Como corolario. La victoria en la Guerra del Pacífico sepultó en el olvido la estafa de Paraf y la crisis monetaria.