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lunes, 21 de mayo de 2018

LOS CAMANCHACOS


ANTECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE LOS CHANGOS:



1. El término "chango" aparece documentado por primera vez a mediados del siglo XVII para denominar a toda la población que ocupaba el litoral costero entre Copiapó y Coquimbo. Con el paso del tiempo, el apelativo se amplió también a los pueblos pescadores que habitaban más al norte hasta el sur del Perú, conocidos hasta entonces como camanchacas, proanches o uros, todas denominaciones que parecían hacer referencia a un grupo étnico en particular de pueblos pescadores.

Cuadro explicativo presente en el Museo Regional de Antofagasta

2. El pueblo de los Changos fue pescador y nómada. Se dedicaban a la extracción de moluscos y peces y, a la cacería de lobos marinos. Sus herramientas eran arpones y anzuelos. Utilizaban balsas, confeccionadas con el cuero de los lobos marinos y cocidos con fibras vegetales. La singular estructura de los botes consistía en dos odres de forma cilíndrica inflados y unidos entre si por medio de sogas. Al centro dejaban un espacio que les permitía poner una tabla sobre la que iban los Chonos de rodillas. Este pueblo nómade fabricaba sus casas con la misma piel de lobo que sus barcazas, siendo exclusivamente un toldo o carpa de cuero que armaban y desarmaban cuando consideraban que debían dejar el lugar donde estaban.

3. A la llegada de los españoles, en 1536, un grupo de Changos habitaba en la costa de Valparaíso. Más al norte los conquistadores conocieron a Carande (cara grande), jefe de la tribu de Changos que habitaba esa zona costera, rebautizándolo como Papudo. Aquel poblado es conocido hasta el día de hoy con ese nombre, avistado por primera vez por las fuerzas marítimas que prestaban apoyo a Diego de Almagro en 1536.

4. La investigación etnohistórica y arqueológica revela la presencia en el litoral de agrupaciones étnicas conocidas en Chile como Changos, coetáneos al período de la cultura Diaguita. Los Changos fueron descritos, por diversos viajeros durante los siglos XVIII y XIX; pero poco sabemos de su origen, lengua y organización social. Tal presencia changa es con asiduidad descubierta con el alumbramiento de yacimientos líticos, piedras horadadas y cementerios que se han encontrado en Tongoy, Guanaqueros y Puerto Aldea.

Recreación

5. Desde los inicios de la presencia colonial, diversos autores se refirieron a los habitantes de Cobija denotando Ia riqueza de los recursos marinos de esta ensenada. En términos generales, los pescadores que vivían a lo largo de Ia costa del norte grande de Chile llamaron Ia atención de los europeos fundamentalmente en tres aspectos: su condición de vida; su movilidad y el aprovechamiento integral del lobo marino, para Ia construcción de balsas, viviendas, vestimenta, recipientes, cordelería y alimentos. Estas poblaciones habían logrado una buena adaptación a este ambiente que incluía el mar, roqueríos, playas e Islas y Ia zona de la Cordillera de la Costa que les proporcionaba otro tipo de recursos, vegetales y animales, coma el guanaco. Además, pudieron disponer de ciertos excedentes - productos del mar secos y/o salados, conchal y guano -  susceptibles de intercambiarse con recursos y bienes de tierras altas.

6. Durante el siglo XVI, la población indígena presente en Cobija fue denominada bajo los siguientes términos: Camanchacas, urus, pro - anches y changos. La única referencia de uros en Cobija, esta señalada por Pedro Sande en 1561.  "En ensenada de Atacama, ques donde está el puerto hay cuatrocientos indios pescadores uros, que no son bautizados ni reducidos ni sirven a nadie, aunque los caciques de Atacama dan pescado en señal de reconocimiento. Es gente muy bruta, no siembran ni cojen y susténtanse de solo pescado".

7. En cuanto al término Camanchaca, una de las primeras menciones parece ser la de Francis Drake en 1578, al referirse a los habitantes de la costa al norte de Copiapó. Mucha más específica es la Información de Juan de Segura en 1591, aludiendo a camanchacas de Cobija. Esta denominación siguió en uso hasta mediados del siglo XVII, para nombrar Ia población de este lugar. Quizá si el único relato temprano que intenta caracterizar físicamente a los camanchaca, situándolos en el primer repartimiento de Chile, Copiapó y que de paso, refiere alguna de sus costumbres, es el de Lizárraga, a fines del siglo XVI: en este trecho de tierra hay algunas caletillas con poca agua salobre, donde se han recogido y huido algunos indios pescadores, pobres y casi desnudos; los vestidos son de pieles de lobos marinos y en muchas partes de esta costa beben sangre de estos lobos a falta de agua; no alcanzan un grano de maíz y no lo tienen; su comida solo es pescado y marisco. Llaman a estos indios camanchacas, porque los rostros y cueros de sus cuerpos se les han vuelto como una costra colorada, durísimo; dicen les proviene de la sangre que beben de los lobos marinos, y por ese color son conocidísimos. Por su parte Bittmann sugiere que es probable que los pescadores del norte de Chile en la época colonial temprana hayan comprendido diferentes etnias cuya área de distribución en algunos casos o, por lo menos, en el de los "camanchacas", comprendiera hasta el litoral del sur del Perú. Estas etnias incluirán a camanchacas, pro-anches y changos, ya que ellos aparecen diferenciados en distintas fuentes; "pro-anches" y "camanchacas" registrados en los libros parroquiales de Cobija y la presencia de "camanchacas diferenciados sobre la base de un criterio lingüístico en Chulin, Perú.

Imagen presente en el Museo Regional de Antofagasta
La visita a este Museo es gratuita.

8. Esta misma investigadora consigna un dato aislado y novedoso al mismo tiempo, respecto de los "camanchaca", apelativo dado a ciertos indígenas de la costa meridional del Perú de acuerdo a un documento de la Colección "Egerton 1816" (Museo Británico, Londres, fol.223) que contiene datos acerca de un relato proporcionado al Capitán Francisco de Cadres, por un indio nombrado Chepo, de 115 o 120 arios de edad, en el que narra viajes marítimos realizados por los indígenas desde los puertos de Anca e Ilo, respectivamente. Según la declaración de Chepo, llegaron después de dos meses de viaje a una isla desértica llamada Coatu y, posteriormente, a dos islas llamadas, la una Qüen, la otra Acabana. Estas islas eran gobernadas por jefes; allí había llamas y venados y los habitantes vestían ropas de algodón y lana. En dichas islas adoraban a un ídolo de oro al que le hacían ofrendas de este mismo metal, piedras azules, rojas y blancas y finos textiles de lana y algodón de todos los colores. Consultado sobre el idioma de los moradores de estas islas, Chepo contesto que “entendían la lengua de D. Sebastián Camanchac". Señaló, además, que los indígenas habían realizado dichos viajes en balsas de madera. Aunque tan sólo se refiere a un caso, la nota es de interés, ya que indica que don Sebastián Camanchac y presumiblemente los demás "camanchacas " que estaban en el sur del Perú eran considerados "forasteros*" o, por lo menos, se distinguían como grupo lingüístico de los demás indios de aquella parte del litoral. Bittmann no conoce la fecha del documento citado, pero supone -creemos que acertadamente - que dataría del siglo XVI, siglo de documentadas exploraciones de sajones a las costas del Pacífico sur.

9. De naturaleza diferente y aunque brevísima, la Información que ofrece Santa Cruz Pachakuti es tremendamente significativa, cuando cualifica a los camanchacas pescadores de Atacama como "grandes hechiceros". Los ibéricos, no sólo estigmatizaron a los indios cazadores recolectores considerándolos "salvajes", sino también quisieron hacer notar que a ello se sumaba el ser "idólatras".

10, María Rostworowski ha observado una relación longitudinal entre valles de la costa sur andina, que Galdós ha constatado entre los puertos prehispánicos de Arica, Ite, Ilo y Chule, a cuya población los cronistas y visitadores llaman "yungas pescadores" y que serían los camanchacas mencionados por Lizárraga, quienes, como etnia, figuran en documentación del siglo XVII (1639) en el Archivo Departamental de Arequipa.

11. Es también a mediados del siglo XVII que se utiliza el término de pro- anches para población del sector de la costa aledaña de Morro Moreno y de Caldera, más al sur. Este apelativo sólo aparece en esta centuria e identifica a los pro-anches como originarios de Copiapó y Morro Moreno, aunque inscritos en partidas de bautismo y matrimonio de Cobija. En esta misma época, se empieza a usar la denominación de changos que a partir de 1665 es la única que permanece vigente hasta el siglo XIX, para identificar a las poblaciones de Cobija y de Copiapó. Para Bittmann "Changos" o “chiangos" también es un nombre utilizado para designar desde por lo menos mediados del siglo XVII, a grupos de pescadores recolectores y cazadores costeros, habitantes de la franja del Pacífico entre aproximadamente los 17 º grados Lat. S. (sur del Perú) y los 30 º grados Lat. S. (Tongoy en la costa chilena). Casassas especula que el término pro-anche es una deformación del vocablo quechua purum -auca o poro - auca y que podría haberse aplicado a camanchacas no sometidos; la argumentación es débil, aunque sugerente.

12. En el Libro de Varias Ojas de la Parroquia de Chiu-Chiu, aparecen nombres propios de los proanches, que no se repiten para otras poblaciones y que desaparecen de los registros parroquiales a partir del siglo XVIII. Según Bittmann los apelativos Alaguana Jaguaña, Chacaguaina, Anchuño; Calpiche (Chalpiche), Cancota, Coimas, Cherepe, Chamalco, Chiquin, Lacmor, Laicor, Maqueta, Quilama, Sacaya (Sajaya, Sacalla), son nombres que con la excepción de "Cacaia" y "jaguaña", eran propios de la población del litoral designada "pro-anche " en el sentido de que estos nominativos no aparecen en las inscripciones referentes a personas del interior de la región atacameña, ni se encuentran asociados a los demás pobladores de la costa.

Vestigios de la presencia de antiguas culturas en la costa antofagastina

Vestigios de proyectiles en las quebradas antofagastinas

13. Se señalan además matrimonios entre pro - anches y camanchacas, lo que al menos, implica su coexistencia y diferenciación. La mayoría de las menciones a pro -anches en el LVO, se centran entre los años 1646 y 1662 y generalmente se denota que proceden de la jurisdicción de Chile y más específicamente de Morro Moreno y Copiapó.

14. Por lo señalado, una primera aproximación, podría hacer pensar que se trata de grupos étnicos distintos; no obstantes, la complejidad que encierran alguno de estos vocablos - como el de Uro, por ejemplo- y la poca precisión de las fuentes obligan a una saludable cautela. Estamos frente a conceptos que pueden comprender actividades diferentes, procedencias u orígenes, niveles sociales, entre otras posibilidades. En este sentido es sugerente la observación de Bibar en 1558 que señala que; los que matan lobos no matan otros peces como habernos dicho y los que matan toninas es en ejercicio. Así que cada género de pescador mata el género de pescado a que se aficiona y no otro.

15. Aunque la observación es general para la costa comprendida entre Arica y Coquimbo, sabemos que las denominaciones de camanchacas y changos fueron usadas con la misma extensión. Por otra parte, el término uro, tiene una serie de connotaciones, entre otras, de personas que no se dedican a la agricultura, sino más bien a la recolección, la pesca, la caza y eventualmente el pastoreo y por añadidura son percibidos como "pobres".

16. Bien podría tratarse, de que estas denominaciones no designen etnias distintas, sino grupos con actividades económicas especializadas y de otro lado, similares, como en este caso las propias de una economía marítima. John Murra señaló hace 40 años, que se necesitaba más investigación para determinar hasta qué punto “uru” se refería a un grupo étnico o a un estrato ocupacional bajo o más probablemente a ambos. A pesar de las nuevas investigaciones sobre este grupo, todavía el problema no está resuelto. Hacemos notar que prácticamente en todas las descripciones sobre los uru, está siempre presente la idea de lo no domesticado en toda su extensión.

17. Según Espinoza Soriano, la documentación del siglo XVI y primera parte del XVII, demostraría que la lengua puquina se extendía por el altiplano peruano-boliviano, más al sur del departamento del Cuzco, Arequipa. Moquegua y el Norte de Tarapacá incluyendo a Atacama. La tesis de que la lengua de los uros era el puquina es una proposición bien documentada, pero aún parcial.

18. En cuanto a la lengua o las lenguas que se hablaban en Cobija, documentos del siglo XVII son claros en denotar que "hablan diferente lengua y tan rudas que no hay, quien los entienda, si bien hablan la española'', A mediados de este siglo. relatando su experiencia evangelizadora, el cura de Atacama, escribe que desarrolla sus prédicas en Cobija "en la lengua materna de los indios camanchacas" a quienes alude como "los del mar que son camanchacas Pescadores y de diferente nación que estos atacamas" (...) enseñando e industriando a los indios de este su beneficio de atacama la baja y camanchas y changos habitadores en estos puertos de mar por que más de veinte y un años que aquí les administra.

19. Desde luego, el párrafo es muy sugerente. No sólo usa el término camanchacas sino también changos, distingo que también es claro en otro documento de la época. En lo que concierne al área de distribución de los changos. existe una referencia a los indios camanchacas y changos, pescadores y no pescadores, que de mi encomienda estuvieron en Cobija y costa de Atacama...". Dichos indígenas habían huido de su encomendero de acuerdo a un documento otorgado en la ciudad de La Serena en 1659 y que se refiere a la encomienda de Fernando de Aguirre Riberos. Pero, en opinión de María Rostworowski, el nombre camanchacas, prácticamente es sinónimo de pescadores y recurre a Cuneo Vidal que señala que camanchaco, camachango o chango eran voces para designar a los mismos grupos de pescadores; la palabra chango habría derivado de las primeras, aseveración esta última que nos parece acertada y que podemos refrendar, teniendo en consideración el documento que hemos citado en líneas precedentes.

20. Concordando con Murra, Martínez sugiere la posibilidad de que los conceptos con los que se identifican a los grupos costeros podrían estar encubriendo categorías sociales, religiosas o especializaciones productivas y no necesariamente identidades étnicas distintas.

Pinturas de Quebrada el Médano.

21. Otro problema que no escapa a los investigadores y que está presente a partir de los documentos del siglo XVI, es la aparente relación de subordinación que tienen los pescadores frente a los señores de Atacama y que ya Pedro Sande notara cuando relataba que los indios "pescadores tiros "(…) á los caciques de Atacama dan pescado en señal de reconocimiento". En este contexto recordemos que Polo de Ondegardo en 1571, señalaba las dificultades que surgían en el Collao, al tratar de encomendar los indios de los valles costeros, porque pertenecía a cabeceras que estaban en la altiplanicie.

22. Sin duda que la problemática reseñada respecto de los grupos indígenas asentados en la costa nos deja muchas más preguntas que respuestas. Hablar aquí de una identidad cultural sólo nos puede remitir por el momento, a la configuración común del compartir prácticas en torno a ciertas actividades económicas relacionadas fundamentalmente con los recursos marinos y retazos de una historia precolombina aún no bien delineada.

23. La gente que a principios del siglo XX es reconocida como chango, pertenece a un conjunto de familias de pescadores que habitan el litoral chileno, en asentamientos precarios y transitorios, de acuerdo con la percepción de Latcham, quien relata que construyen sus casas con lo que encuentran en las caletas: Aun hoy en día, en los lugares más apartadas, hacen la misma cosa, usando además cuando los pueden conseguir, hojas de lata sacadas de los tarros parafineros; sacos viejos, lonas, etc. Cuando la vecindad de algún puerto lo permite, a veces procuran algunas planchas de fierro galvanizado, o tablas, por la mayor parte sacadas de los cajones usados para la transportación de mercaderías. El ajuar de estos ranchitos es de lo más escaso primitivo. Duermen en cueros tendidos en el suelo, no usan almohadas, o cuando más un trozo de madera. Sus ollas son de barro, de fabricación tosca, pero de varias formas. Una concha de mejillón les sirve de cuchara, i a veces también de cuchillo. Unos sacos de cuero, colgados de los postes de los ranchos sirven para guardar su comida.

24. Hoy no existen descendientes reconocidos de los grupos changos, dado el profundo mestizaje que ha ocurrido en los últimos siglos. No obstante, su modo de vida sigue siendo practicado por pescadores, algueros y orilleros desde Chañaral a Cobija, quienes mantienen mucho de la tecnología, la economía y el patrón de asentamiento de estas antiguas poblaciones del desierto costero.

EXTRAÍDO DE PROYECTO DE LEY.


MODIFICA EL ARTÍCULO 10 DE LA LEY 19.253, RECONOCIENDO LA EXISTENCIA DE LOS CHANGOS COMO PUEBLO INDÍGENA DE CHILE Y LA CALIDAD DE INDÍGENAS DE SUS INTEGRANTES.

miércoles, 31 de enero de 2018

EN BÚSQUEDA DE LAS AGUADAS DE ANTOFAGASTA.


En Búsqueda de las Aguadas de Antofagasta, Mejillones y Tocopilla

Antofagasta es considerada desde siempre la tierra de la riqueza infinita, pero durante mucho tiempo carente del más vital de los elementos -el agua- y como reza el dicho: “Sin agua no hay vida” todo podría haber sido distinto -en nuestros inicios- si no hubiese sido por las muchas sorpresas que este desierto nos brindó para su conquista, fue allí donde la existencia de las aguadas costeras constituyeron una invaluable fuente de agua que permitió la subsistencia de los primeros habitantes. No obstante, a medida que la población aumentaba, debieron buscar nuevas soluciones, aplicando la tecnología de las resacadoras que les permitió abastecerse del mar.

¿Qué pasó entonces con estas aguadas? El tiempo y la modernidad permitieron que se fueran perdiendo sus huellas y le restaron importancia hasta quedar en el olvido, más. Antiguos escritos nos permiten traer al presente estos lugares y nos permitirá -a futuro- el ir en su búsqueda puesto que son parte de nuestro patrimonio histórico.

Extraído del Libro

Esploración Hidrográfica Del Litoral de Antofagasta (Literal)
Por Don Luis Pomar Ávalos
Capitán de Fragata

Don Luis Pomar Ávalos

Las Aguadas de Antofagasta:

Antofagasta

Aguada la Chimba

La caleta Chimba solo tiene importancia para los pescadores i se halla del todo desolada. A 3 quilometros al oriente i en una honda quebrada se halla una escasa vertiente salobre. La quebrada ofrece alguna vejetacion i hai abundante leña de copado, como ya se ha manifestado anteriormente.

Aguada de La Chimba
Aguada de La Chimba


Aguada Moreno: 

La aguada del monte Moreno, que se halla al sur de la costa barrancosa del cerro de su nombre, solo dista 3 millas de caleta Abtao, siguiendo el faldeo de los cerros. Esta aguada solo es accesible por mar i con buen tiempo i por un pequeño desembarcadero entre piedras. El agua destila dentro de una caverna de forma irregular cuya boca tiene de 6 a 7 metros de alto por 5 de ancho. Su cavidad se interna como 10 a 12 metros; la base se hallá a la altura de las más altas mareas, pero asciende suavemente hacia el interior, para terminar en un oscuro i estrecho rincón.

Aguada de Morro Moreno. Actualmente dentro del Parque Nacional del mismo nombre

El agua filtra por todas partes i se reúne en un pequeño pozo artificial, donde existe un tubo de fierro que presta facilidad para colectarla. Según los datos comunicados por el teniente Valenzuela, que fue comisionado para el reconocimiento de la aguada de Moreno i ver si podía contarse con ella para las comisiones que venían por tierra, se sabe que después de varios esperimentos la aguada puede producir unos 3500 litros en 24 horas, sin tomar en cuenta los derrames i filtraciones.

El lugar de la aguada se reconoce por unas pircas de piedras negras, visibles a larga distancia, que sirven de abrigo a los viajeros que recorren la costa i que van en busca de agua. La gruta también se distingue desde el mar por aparecer su boca como una mancha oscura.

El agua de Moreno es un tanto salobre, pero es de mejor calidad la que destila del cielo de la gruta; ésta es visitada por los pescadores de la costa, que aprovechan también su tiempo en la caza de guanacos, que suelen bajar de las altas cumbres del monte Moreno. Mas tarde fuimos participados por los cazadores con carne de ese rumiante. Por fin, se aposentan en la gruta gran número de aves de mar que buscan un abrigo durante la noche.



Dos horas después de haber zarpado la chalupa de la "comisión” dejamos también el fondeadero i, tomado que fue Un panorama del puerto, se continuó en dirección a punta Tetas, contorneando la costa desde una a dos millas de distancia. Al pasar por frente de la aguada del monte Moreno, se veía claramente la grande abertura de su caverna, hallándose aposentada en ella una verdadera caravana de pescadores, que entraban i salían de su interior i que a la distancia en que los veíamos parecían brotar de un oscuro i profundo antro.

Mejillones:

Caleta Vieja. 

Esta no es otra cosa que la bahía Jorje de Ias cartas de navegación i constituye el estremo norte de bahía Moreno. La bahía es mui somera, hallándose 7 metros de profundidad a 100 metros de la costa, pero el fondo aumenta en las cercanías de los cerros del occidente. Caleta Vieja no sirve como surjidero para buques i solo la utilizan las pequeñas embarcaciones de los pescadores. No hai agua ni leña en la comarca. Como a 4 quilómetros hacia el occidente i en las faldas del cerro Moreno, se trabajan al presente algunas minas de cobré de baja lei, i cuyos trabajadores se surten de agua en la aguada de Moreno, que dista del asiento mineral cosa de 15 quilómetros, por un camino que llaman de Guala Guala, el que sube desde caleta Vieja por una gran quebrada hasta caer a punta Tetas.

Punta i caleta Chacaya. 

La punta es el primer accidente pequeño que se halla al norte de la playa de Mejillones; no es prominente, pero se hace reparable por su naturaleza. Por su centro i en una playuela arenosa se halla la caleta de Chacaya, con regular desembarcadero para botes, i en sus inmediaciones, un establecimiento minero de poca importancia, que queda como 4.5 quilómetros al oriente. El camino que conduce a él sigue una quebrada que lleva el mismo nombre; pero los trabajos están paralizados desde algunos años atrás. Hai en este asiento aguada de regular calidad, combustible i escasos recursos para el viajero terrestre. Entre los cerros i la costa abundan las chinchillas. A pocos metros al sur de punta Chacaya se halla una columna que indica el grado 23 de latitud.

Punta Chacaya

Punta Hornos. 

Esta punta es otro accidente de la costa que se encuentra al NN E. de Chacaya i a la distancia de 2.1 millas. No es propiamente una punta, pero la parte roqueña de la costa se estiende por cerca de una milla, dejando por el norte una inflexión que lleva el mismo nombre, con buen fondeadero. Desde allí parte un camino que conduce al antiguo mineral de Hornos, donde se encuentra una aguada no mui buena. Punta Hornos es un tanto. sucia por despedir unas rocas mui notables que avanzan hacia el oeste, que en la comarca llaman islas del Tata, i además. una roca ahogada que sale al occidente por 800 metros. ¿Será la actual Punta Itata?

Punta i caleta Yayes. 

Siete millas al N 17° 0. de la punta precedente se encuentra la de Yayes, barrancosa i baja. La playa que media entre ambas puntas es de arena, i se estiende como 3.5 millas con el nombre de playa de Hornos. De la puntilla en que termina esta playa se destaca por el norte una roca que vela a 500 metros al S 30° O. de la costa. Dos millas al sur de punta Yayes se encuentra en la costa una pequeña inflexión que se conoce con el nombre de Varadero de Yayes i que es de mui poca importancia. A 3 millas al este de este punto se encuentra el mineral de cobre de Panizos Blancos, llamado así por los mantos blancos que se ven en la quebrada desde el mar. En este punto hai una buena aguada que se reputa como la mejor de cuantas se encuentran en esta parte de la costa. Los minerales de Panizos Blancos se conducen a la caleta de Gualaguala, donde se embarcan, porque el atracadero de Yayes es malo i sembrado de piedras.

Altura de Panizos Blancos

Punta i caleta, Guala Guala. 

La punta Gualaguala se halla 2.3 millas al N 5° 0. de la de Yayes; es alta, roqueña, algo prominente i notable por algunos cerrillos negros i bajos qué la coronan. Al NE. de ella queda la caleta Guala Guala, de regular concha i abrigada, con tenedero de arena i fondo moderado de 18 metros a 100 de tierra. Hai un muelle de madera como de 30 metros de largo, que facilita el embarque dé los metales de cobré de la comarca. Un pequeño caserío con unos 20 o 25 habitantes i los recursos necesarios para los trabajadores. Al oriente de la punta hai tres pozos que surten de una agua poco abundante i de regular calidad. Al este de la caleta i a cosa de 3 millas de distancia se halla la quebrada del Leoncito, donde también se encuentra una aguada.

Tal vez uno de los pozos de Guala Guala o inicio de Quebrada Leoncito

Tocopilla

Punta i Caleta Tames. 

La punta Tames, uno de los puntos notables dé este tramo de costa, es barrancosa i limpia en su redoso; queda a 5 millas al N 9° 0. de punta Michilla i a 6.5 millas al norte de la de Gualaguala. Al N 2° 0. de Michilla i a 2.3 millas' " de distancia se encuentra la punta Huaque, baja, poco saliente i que destaca un islote negro a 300 metros afuera. Desde allí hasta punta Tames la costa es barrancosa i sin atracadero alguno. La caleta Tames, que se abre inmediatamente al N E. de la punta de su nombre, es abierta i de poco saco, con buen tenedero de arena en 22 metros de agua i a 3 cables de tierra. Existe un muelle que facilita el embarque de los metales i un pequeño caserío. de mineros., Al oriente de ella se halla la quebrada de Tames, donde se encuentra un mineral antiguo que lleva su nombre i una vertiente de agua dulce. El mineral se encuentra paralizado.

Punta Guasilla. 

A tres millas al N7°0. de punta Tames se halla la de Guasilla, dejando en su intermedio el frontón negro i escabroso llamado punta Chungungo, i más al norte la punta Tamira, baja, pero característica por destacar un islote blanco. La punta Chungungo tiene por su espalda dos aguadas de buena calidad; pero él paso de este punto por tierra es mui difícil. Punta Guasilla es notable por destacar dos islotes a 1000 metros de la costa. Entre estos farallones hai paso para botes. A unos 3 cables al N E. de la punta hai un varadéro para botes en una playa dé arena que carece de importancia.

Cobija. 

No hai agua fresca, a no ser la de una corta vertiente qué se halla al oriente de la quebrada de las Cañas, pero que no basta para el consumo. Se usa más comúnmente agua resacada, i para los animales la que se obtiene de los pozos del Algarrobo, que se hallan cerca de la playa i a 2 quilómetros al sur de Cobija. El pueblo no cuenta con otros recursos que los que le vienen de afuera. Los puertos australes, como Coquimbo i Valparaíso, etc., lo proveen de víveres por medio de los vapores que frecuentan periódicamente la rada. Igual cosa ocurre con los demás elementos, por cuyo motivo los buques que arriban a Cobija no deben contar con proveerse allí.

Aguada sur de Cobija

Punta i caleta Copaca

Esta punta queda 8.5 millas al N 6° 0. de punta Grande; es baja, roquera, de redoso sucio, algo pronunciada i con algunos montículos en su estremidad. Un poco al N E. se abre la caleta Copaca, con buen desembarcadero en una playa de arena i conchuela. La cala mide 150 metros de boca por 200 de saco. Hai en ella una buena aguada de dos pozos, que, cuidan afanosamente los vecinos, por ser la que provee a las caletas i asientos mineros de la comarca. En los cerros orientales se encuentran algunas vertientes de buena agua, como en la quebrada de la Higuera, situada frente a la caleta de su nombre. La caleta Copaca es mui abundante en peces i sus costas en mariscos, notándose los erizos, lo que hace que este punto sea concurrido por los pescadores i los mineros de las rejiones vecinas. ¿Posiblemente Camping Indígena)

Quebrada de la Higuera

Punta i Caleta Alala. 

La punta Alala queda 11 millas al N.7°0. de punta Grande. La forma la estremidad occidental de. un cordón de cerros terminado en morros, siendo notable el más saliente, qué es cónico i de 100 metros de altitud. Esta punta es mui característica cuando se corre la costa de sur a norte i viceversa. Orillan la punta algunas rompientes. La costa que media entre Copaca i Alala es sucia i roqueña, guarnecida de sargazos, i un tanto escarpada. Punta Alala destaca a 225 metros al SSE, dos islotes blancos notables. La caleta Alala se abre inmediatamente al N E. de la punta 'de su nombre; es de pequeña concha, i su playa de arena ofrece buen desembarcadero. En tierra se encuentran algunos pozos de escelente, agua, recurso que hace que la visiten los pescadores i los mineros del desierto. (Actualmente Punta Atala)

Punta Agua Dulce. 

Esta punta se encuentra a 2.7 millas al N 3°0. de Alala i en la proyección de un filón de cerros. Es de mediana altura, escabrosa i con endentaduras en una de las cuales se encuentra un desembarcadero más o menos continjente según el estado del mar. Al N E. de la punta se encuentra una buena aguada a 5 metros de la marina.

Punta Paquica. 

Punta. Paquica queda 12 millas al N 5° 0. de la punta Algodonales i es la proyección de un contrafuerte de los cerros de la costa. Es alta, roqueña, oscura. i cae abruptamente, en el mar, afectando la fisonomía de cabo; su punto más culminante se eleva a 200 metros sobre el nivel del mar. El tramo de costa que media entré Duendes i punta Paquica es más o menos recto, escarpado i un tanto-sucio. Por su medianía se abre la quebrada de Mamilla, alta, poco pronunciada i en la cual, se encuentra una buena aguada a más de 100 metros de elevación i alguna vejetacion arborescente, resaltando los algarrobos, pimientos i algunas plantas trepadoras que se perciben desde el mar. Mamilla es, pues, un pequeño oasis en esta parte del litoral. En la bocana de esta quebrada hai un mediocre desembarcadero que sirvió en tiempos pasados, cuando no tenían otra aguada que la suya de donde proveerse los primitivos mineros changos de Tocopilla.

Rio Loa. 

Fluye al mar por 21° 25' 30" S. i 70° 05' O., a 4 millas al N 8° E. de punta Chileno lo que hace ver que este punto es el más oriental de la costa occidental de todo el continente americano. El rio Loa es la corriente de agua más notable de cuantas fluyen al Pacífico en la costa desierta comprendida entre Arica i Copiapó, sin que por ello merezca una descripción particular. Su boca es inaccesible i su curso inadecuado para la navegación, no obstante, sus aluviones i las creces periódicas que esperimenta en la época del verano. Este río solo mide 5 metros de anchura en su desagüe una profundidad de 3 a 4 decímetros; su corriente es rápida, pero sus aguas se sumerjen a cosa de 500 metros de la marina, para desfogar en el Pacífico por infiltración, de tal manera que su boca ofrece paso franco a los viajeros terrestres.



Nota al margen e importante:


Punta y Caleta Blanca. 

Al presente solo existen en caleta Blanca algunos pescadores pertenecientes a esa raza de aboríjenes llamados changos. La costa intermedia entre las puntas Agua Dulce i Blanca es barrancosa i sucia, i por su medianía se halla la caleta Viuda, de mediocre desembarcadero i sin importancia alguna.

Visión general de la Aguada de Morro Moreno.

Hemos encontrado información sobre la existencia de alrededor de 20 aguadas entre la ciudad de Antofagasta y el norte de Tocopilla, Algunas de ellas no se encuentran en la publicación del Capitán Pomar por encontrarse -la mayoría de estas- en las alturas de la cordillera costera.

Sobre la ortografía el Sr. Edmundo Martínez nos dice: El libro de Pomar, al igual que todas las publicaciones y documentación chilena entre 1844 y 1927 está escrita conforme a la ortografía de Bello u ortografía chilena, un intento de simplificar la escritura de la lengua castellana, que lamentablemente no tuvo éxito al no ser adoptada por otros países hispano parlantes.