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miércoles, 10 de diciembre de 2025

DONDE SE JUNTAN LAS AGUAS


Donde se juntan las aguas

La desembocadura del río Loa.

(Huelén 42)


Es lo que dicen:

 

El lingüista danés Wilfred Schuhmacher señaló que «Loa» significa «grande», por lo tanto, Río Loa, quedaría - en su traducción- como Río Grande.

 

Pues bien. En nuestra región -en Antofagasta, Chile- se encuentra el río más largo de nuestro país, el río Loa, y quizás ya han leído (o escuchado) aquello de que sus aguas están contaminadas, que su flujo es insignificante y varios etcéteras más; pero estas aguas, algo salobres, siguen siendo el sostén de muchas de las especies que aún habitan nuestro territorio (algunas consideradas únicas), sus aguas son las que han modelado gran parte de nuestro desierto con profundos cañones y quebradas (en su trayecto al mar) y forma parte importante en la vida de los habitantes (de los pueblos ancestrales) que aún moran por las alturas de nuestra región.

 

Sobre el río Loa

(Su origen)

 

El Loa hizo su aparición hará apenas unos 15 millones de años atrás, cuando por efecto de algunos fenómenos climáticos y geológicos, la cordillera de los Andes comenzó a elevarse y entonces un pequeño hilito de agua comenzó a escurrir desde el volcán Miño (5.661 m de altura). Ahora bien. Su incipiente recorrido sólo alcanzaba a cubrir unos 100 kilómetros, depositando sus aguas en uno de los tantos lagos que existían donde actualmente se ubica la ciudad de Calama.

 

El Mar de Soledad

 

Por otro lado, en dirección noroeste (Cerca de Quillagua), existía otro gran lago, “El Soledad”, que cubría la actual pampa del Tamarugal y donde hoy aún se conservan los Salares de Llamara y Grande. Intensos cataclismos, que incluso lograron levantar los valles, provocaron el rebalse del lago Soledad, cuyas aguas comenzaron a escurrir hacia la costa, dando origen a lo que sería la futura desembocadura de este nuevo río.

 

Unos centenares de miles de años después, el lago que alimentaba el naciente río Loa también rebalsa, y sus aguas comienzan a fluir raudamente hacia el desierto de la Depresión Intermedia (sector de las actuales salitreras), allí una quebrada lo desvía hacia el norte, conectándose ambos lagos (suceso que acontece hace unos 2 millones de años atrás) dando origen así al río Loa, el más largo de Chile, con 440 kilómetros de longitud y con una hoya hidrográfica de 33.000 kilómetros cuadrados.

 

Como en toda trama, resulta importante ubicar al sapiens-sapiens en este territorio y hemos de decir que, de acuerdo a los expertos, el hombre asoma por esta parte del continente (ya que el hombre no es propio de América) hará unos 12.000 a 13.000 años atrás, también hemos de agregar que dicho asentamiento fue en un territorio muy distinto al actual, en cuanto al clima y a sus recursos (flora y fauna).

 

En diversos lugares, desde el nacimiento del Río Loa hasta su desembocadura, estos hombres se establecieron y dejaron sus huellas más, donde resulta sorprendente el poder visitar y conocer dichos vestigios (construcciones y/o reconstrucciones) es en la desembocadura misma del Río, donde las aguas del Loa se juntan con las aguas del mar conformando un remanso que permite el crecimiento de la vegetación y el establecimiento de animales, aves e insectos. Como su nombre actual lo indica, un «santuario de la Naturaleza».

 

En la desembocadura del Río Loa

 

En este extenso y desconocido espacio del desierto (zona litoral) y muy cercano a una de las orillas del río Loa (por la vereda norte), nos encontramos con los vestigios de los antiguos asentamientos de pescadores arcaicos relacionados (según la literatura y los expertos) con la segunda fase del complejo Camarones y con el Complejo Quiani.

 

En este lugar, aún es posible apreciar - a simple vista - los restos de sus precarias moradas (probablemente reconstruidas, dado su actual estado de conservación) sus conchales y alguna que otra osamenta dispersa, en donde se mezclan animales, aves y restos humanos.

 

Al interior del territorio - casi en la base misma de los cerros – nos encontramos con más vestigios. Trozos de cerámica desperdigada por el lugar y bastantes percutores (de variados tamaños) piedras utilizadas para la elaboración de puntas de proyectiles, cortadores, etc.

Este es un lugar realmente maravilloso - por el entorno, por su naturaleza y por su historia - que se ubica en los límites de la comuna y provincia de Tocopilla con la región de Tarapacá, un lugar que sobrecoge, por las alturas, por la vida que cobija y por su pasado.

 

Referencias.

 

CRONOLOGÍA DEL LOA SUPERIOR

 

https://www.chungara.cl/Vols/1986/Vol16-17/Sobre_la_cronologia_del_Loa_superior.pdf

 

LOS PESCADORES ARCAICOS DE LA DESEMBOCADURA DEL RÍO LOA (NORTE DE CHILE): EL SITIO CALETA HUELÉN 42

 

https://www.scielo.cl/pdf/chungara/v37n1/art02.pdf

 

CALATE. DE LUGAR DESNUDO A LABORATORIO ARQUEOLÓGICO.


https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-10432017000300002&script=sci_arttext



























 

 

 

domingo, 8 de diciembre de 2019

EL PEJERREY DEL LOA ¿SIGUE EXISTIENDO ESTA ESPECIE?



    Todos los días aprendemos algo nuevo, especialmente los que gustamos de la lectura científica (en resumen, estamos condenados a aprender algo nuevo) y; si ya resulta sorprendente el encontrarnos con Truchas en casi toda la extensión del Río Loa – el río más largo o extenso de Chile – correspondiente a especies introducidas en décadas pasadas que han ocasionado un gran daño ambiental, del cual – tengo la percepción – es un daño enorme e incuantificable. Pues bien, nos enteramos de que, en el cauce superior de este río, para los sectores altos andinos, es posible encontrarnos con otra especie de pez dulceacuícola perteneciente a la Familia Atherinopsida, nos referimos al Pejerrey del Loa, una especie de la cual nunca hemos tenido la posibilidad de observar en la naturaleza o en jornadas de pesca “deportiva” organizada por lugareños o los visitantes aledaños.


Hablemos entonces de este pececito ya que es sorprendente

    La especie corresponde a Basilichthys semotilus cuyo nombre común es Pejerrey común o Pejerrey del Loa. Su Sinonimia sería: Basilichthys semoltilus Cope, Basilichthys beardsleei Abbott, Basilichthys archaeus Cope, Basilichthys sp.

    Lo interesante de esta especie y de la cual se hace mención en el dossier consultado del Medio Ambiente Dice: La biología de esta especie indica la posibilidad que exista una migración río arriba con fines reproductivos en algunas poblaciones del Perú, condición que también se sugiere para la especie del río Loa., además se enfatiza que la población existente en el río Loa es considerada una nueva especie, hermana de las demás especies del grupo semotilus, se espera que la presencia de Basilichthys en los ríos Camarones y Lluta pueda ser verificada por la colecta de ejemplares para poder determinar a qué especie corresponden. 

    De Nuestra consideración: En base a los anterior, podemos inferir que esta especie - Antaño – tenía la capacidad de remontar el cauce del río a sectores superiores - con fines reproductivos - y su existencia debió ser muy común en sectores intermedios y bajos del Loa, quizás hasta la misma desembocadura.

    Otros autores reconocen a Basilichthys sp en el río Loa y lo señalan como diferente de las otras especies de Basilichthys, asociándolo a macrófitas abundantes en este sistema. 

Distribución Geográfica

   La localidad tipo de Pejerrey Basilichthys semotilus corresponde a; ríos de los Andes Peruanos a 4.000 m de altura. Para Basilichthys sp, asignado al género semotilus la localidad tipo está indicada en los Ríos Loa y Codpa. Chile. Se distribuye en la I y II Región (Campos et al, 1998). Desde el Río Reque, Lambayeque (7º S), Perú, hasta ríos Loa y Codpa, Iquique (22º S). En la I Región, Chile. (Dyer, 2000) Este espécimen fue colectado en la I Región, Cuenca del Río Loa. (I. Vila et al, 2006)

Área de Ocupación

    En la siguiente Tabla se indica el área de ocupación (kilómetros cuadrados de aguas superficiales de ríos, esteros y lagos) de la especie.

Abundancia

   Algo complejo de explicar: La abundancia relativa de Pejerrey Basilichthys semotilus no es posible estimarla por ausencia de estudios que determinen este resultado.

Amenazas Actuales y Potenciales

    El río Loa donde habita B. semotilus es el único río de la región desértica de Chile que desemboca en el mar, esto en conjunto con la creciente actividad industrial del sector indica una alta ocurrencia de contaminación, esta situación se hace especialmente crítica ya que río abajo desde Calama existe una cuenca primaria con solo un afluente, el Río San Salvador, lo que crea una baja disponibilidad de agua. Además, existe la condición biológica reproductiva de esta especie asociada con la migración. Incorporados todos estos factores, hacen definirla en una condición crítica de conservación. El río Loa experimentó una crítica contaminación proveniente de la industria minera de cobre y además del deterioro en la calidad del agua, es de gran importancia mencionar la introducción de salmónidos y especímenes como Trucha café y arcoíris, los que presentan hábitos alimentarios voraces y tamaño significativamente mayor, hechos que indican la predación sobre especies nativas. 

Situación Actual de la Especie

ESTADO DE CONSERVACIÓN.

   De acuerdo con el Libro Rojo de los Vertebrados Terrestres (Organizado por CONAF), se considera Vulnerable en I y II Región.

    Según el Boletín 47 del MNHN (Museo Nacional de Historia Natural), la categoría de conservación está definida como, en Peligro de Extinción en la I y III Región. • Esta especie no está incluida en las Lista Rojas de la IUCN.

PROPUESTA DE CLASIFICACIÓN

    El Comité Nacional de Clasificación de Especies, conforme al Criterio B del Reglamento sobre Clasificación de Especies ha clasificado a esta especie En Peligro mediante el D.S.  51 de 2008, por: Tener un área efectiva de ocupación menor a 10 km2. • Estar presente en una sola localidad.

CLASIFICACIÓN DEL PEJERREY, Basilichthys semotilus 

    El Comité Nacional de Clasificación de Especies, conforme al Criterio B del Reglamento sobre Clasificación de Especies ha clasificado a Pejerrey, Basilichthys semotilus como En Peligro en su distribución geográfica mediante D.S. 51 de 2008 de MINSEGPRES.

BIBLIOGRAFÍA

• De la hoz E., 1994. Aspectos cinemáticos del mecanismo de mordida premaxilar en los géneros Cauque, Basilichthys y Austrimenidia. Investigaciones marinas 22: 31-37
• De la hoz E.; Cancino C.;Ojeda E., 1994. Capacidades de modulación y plasticidad funcional de los mecanismos de captura de alimentos en Atherinopsinae sudamericanos. Investigaciones marinas 22. 45-65.
• Dyer, B., 2000. Revisión Sistemática de los Pejerreyes de Chile (Teleostei, Atheriniforme sistematyc review of the fishes of Chile (teleostei, atheriniformes). Estudios Oceanol. 19:99-127.
• Fishbase, 2006. www.Fishbase.org
  IUCN 2006. The Red list of threatened species. López M.; Segovia E.; Alfaro D., 1986. Microalgas: su importancia como recurso alimentario del camarón de río del norte de Chile. Rev. Medio Ambiente 8(1):39-47.
• Ruiz V. y M. Marchant., 2004 Ictiofauna de Aguas Continentales Chilenas”. Universidad de Concepción. Departamento de Zoología.
• Vila I.; Fuentes L S.; Contreras M., 1999. Peces límnicos de Chile. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, Chile 48: 61-75.
• Vila et al.2006.Obtención de la Información para la clasificación de la fauna acuática


lunes, 21 de mayo de 2018

LOS CAMANCHACOS


ANTECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE LOS CHANGOS:



1. El término "chango" aparece documentado por primera vez a mediados del siglo XVII para denominar a toda la población que ocupaba el litoral costero entre Copiapó y Coquimbo. Con el paso del tiempo, el apelativo se amplió también a los pueblos pescadores que habitaban más al norte hasta el sur del Perú, conocidos hasta entonces como camanchacas, proanches o uros, todas denominaciones que parecían hacer referencia a un grupo étnico en particular de pueblos pescadores.

Cuadro explicativo presente en el Museo Regional de Antofagasta

2. El pueblo de los Changos fue pescador y nómada. Se dedicaban a la extracción de moluscos y peces y, a la cacería de lobos marinos. Sus herramientas eran arpones y anzuelos. Utilizaban balsas, confeccionadas con el cuero de los lobos marinos y cocidos con fibras vegetales. La singular estructura de los botes consistía en dos odres de forma cilíndrica inflados y unidos entre si por medio de sogas. Al centro dejaban un espacio que les permitía poner una tabla sobre la que iban los Chonos de rodillas. Este pueblo nómade fabricaba sus casas con la misma piel de lobo que sus barcazas, siendo exclusivamente un toldo o carpa de cuero que armaban y desarmaban cuando consideraban que debían dejar el lugar donde estaban.

3. A la llegada de los españoles, en 1536, un grupo de Changos habitaba en la costa de Valparaíso. Más al norte los conquistadores conocieron a Carande (cara grande), jefe de la tribu de Changos que habitaba esa zona costera, rebautizándolo como Papudo. Aquel poblado es conocido hasta el día de hoy con ese nombre, avistado por primera vez por las fuerzas marítimas que prestaban apoyo a Diego de Almagro en 1536.

4. La investigación etnohistórica y arqueológica revela la presencia en el litoral de agrupaciones étnicas conocidas en Chile como Changos, coetáneos al período de la cultura Diaguita. Los Changos fueron descritos, por diversos viajeros durante los siglos XVIII y XIX; pero poco sabemos de su origen, lengua y organización social. Tal presencia changa es con asiduidad descubierta con el alumbramiento de yacimientos líticos, piedras horadadas y cementerios que se han encontrado en Tongoy, Guanaqueros y Puerto Aldea.

Recreación

5. Desde los inicios de la presencia colonial, diversos autores se refirieron a los habitantes de Cobija denotando Ia riqueza de los recursos marinos de esta ensenada. En términos generales, los pescadores que vivían a lo largo de Ia costa del norte grande de Chile llamaron Ia atención de los europeos fundamentalmente en tres aspectos: su condición de vida; su movilidad y el aprovechamiento integral del lobo marino, para Ia construcción de balsas, viviendas, vestimenta, recipientes, cordelería y alimentos. Estas poblaciones habían logrado una buena adaptación a este ambiente que incluía el mar, roqueríos, playas e Islas y Ia zona de la Cordillera de la Costa que les proporcionaba otro tipo de recursos, vegetales y animales, coma el guanaco. Además, pudieron disponer de ciertos excedentes - productos del mar secos y/o salados, conchal y guano -  susceptibles de intercambiarse con recursos y bienes de tierras altas.

6. Durante el siglo XVI, la población indígena presente en Cobija fue denominada bajo los siguientes términos: Camanchacas, urus, pro - anches y changos. La única referencia de uros en Cobija, esta señalada por Pedro Sande en 1561.  "En ensenada de Atacama, ques donde está el puerto hay cuatrocientos indios pescadores uros, que no son bautizados ni reducidos ni sirven a nadie, aunque los caciques de Atacama dan pescado en señal de reconocimiento. Es gente muy bruta, no siembran ni cojen y susténtanse de solo pescado".

7. En cuanto al término Camanchaca, una de las primeras menciones parece ser la de Francis Drake en 1578, al referirse a los habitantes de la costa al norte de Copiapó. Mucha más específica es la Información de Juan de Segura en 1591, aludiendo a camanchacas de Cobija. Esta denominación siguió en uso hasta mediados del siglo XVII, para nombrar Ia población de este lugar. Quizá si el único relato temprano que intenta caracterizar físicamente a los camanchaca, situándolos en el primer repartimiento de Chile, Copiapó y que de paso, refiere alguna de sus costumbres, es el de Lizárraga, a fines del siglo XVI: en este trecho de tierra hay algunas caletillas con poca agua salobre, donde se han recogido y huido algunos indios pescadores, pobres y casi desnudos; los vestidos son de pieles de lobos marinos y en muchas partes de esta costa beben sangre de estos lobos a falta de agua; no alcanzan un grano de maíz y no lo tienen; su comida solo es pescado y marisco. Llaman a estos indios camanchacas, porque los rostros y cueros de sus cuerpos se les han vuelto como una costra colorada, durísimo; dicen les proviene de la sangre que beben de los lobos marinos, y por ese color son conocidísimos. Por su parte Bittmann sugiere que es probable que los pescadores del norte de Chile en la época colonial temprana hayan comprendido diferentes etnias cuya área de distribución en algunos casos o, por lo menos, en el de los "camanchacas", comprendiera hasta el litoral del sur del Perú. Estas etnias incluirán a camanchacas, pro-anches y changos, ya que ellos aparecen diferenciados en distintas fuentes; "pro-anches" y "camanchacas" registrados en los libros parroquiales de Cobija y la presencia de "camanchacas diferenciados sobre la base de un criterio lingüístico en Chulin, Perú.

Imagen presente en el Museo Regional de Antofagasta
La visita a este Museo es gratuita.

8. Esta misma investigadora consigna un dato aislado y novedoso al mismo tiempo, respecto de los "camanchaca", apelativo dado a ciertos indígenas de la costa meridional del Perú de acuerdo a un documento de la Colección "Egerton 1816" (Museo Británico, Londres, fol.223) que contiene datos acerca de un relato proporcionado al Capitán Francisco de Cadres, por un indio nombrado Chepo, de 115 o 120 arios de edad, en el que narra viajes marítimos realizados por los indígenas desde los puertos de Anca e Ilo, respectivamente. Según la declaración de Chepo, llegaron después de dos meses de viaje a una isla desértica llamada Coatu y, posteriormente, a dos islas llamadas, la una Qüen, la otra Acabana. Estas islas eran gobernadas por jefes; allí había llamas y venados y los habitantes vestían ropas de algodón y lana. En dichas islas adoraban a un ídolo de oro al que le hacían ofrendas de este mismo metal, piedras azules, rojas y blancas y finos textiles de lana y algodón de todos los colores. Consultado sobre el idioma de los moradores de estas islas, Chepo contesto que “entendían la lengua de D. Sebastián Camanchac". Señaló, además, que los indígenas habían realizado dichos viajes en balsas de madera. Aunque tan sólo se refiere a un caso, la nota es de interés, ya que indica que don Sebastián Camanchac y presumiblemente los demás "camanchacas " que estaban en el sur del Perú eran considerados "forasteros*" o, por lo menos, se distinguían como grupo lingüístico de los demás indios de aquella parte del litoral. Bittmann no conoce la fecha del documento citado, pero supone -creemos que acertadamente - que dataría del siglo XVI, siglo de documentadas exploraciones de sajones a las costas del Pacífico sur.

9. De naturaleza diferente y aunque brevísima, la Información que ofrece Santa Cruz Pachakuti es tremendamente significativa, cuando cualifica a los camanchacas pescadores de Atacama como "grandes hechiceros". Los ibéricos, no sólo estigmatizaron a los indios cazadores recolectores considerándolos "salvajes", sino también quisieron hacer notar que a ello se sumaba el ser "idólatras".

10, María Rostworowski ha observado una relación longitudinal entre valles de la costa sur andina, que Galdós ha constatado entre los puertos prehispánicos de Arica, Ite, Ilo y Chule, a cuya población los cronistas y visitadores llaman "yungas pescadores" y que serían los camanchacas mencionados por Lizárraga, quienes, como etnia, figuran en documentación del siglo XVII (1639) en el Archivo Departamental de Arequipa.

11. Es también a mediados del siglo XVII que se utiliza el término de pro- anches para población del sector de la costa aledaña de Morro Moreno y de Caldera, más al sur. Este apelativo sólo aparece en esta centuria e identifica a los pro-anches como originarios de Copiapó y Morro Moreno, aunque inscritos en partidas de bautismo y matrimonio de Cobija. En esta misma época, se empieza a usar la denominación de changos que a partir de 1665 es la única que permanece vigente hasta el siglo XIX, para identificar a las poblaciones de Cobija y de Copiapó. Para Bittmann "Changos" o “chiangos" también es un nombre utilizado para designar desde por lo menos mediados del siglo XVII, a grupos de pescadores recolectores y cazadores costeros, habitantes de la franja del Pacífico entre aproximadamente los 17 º grados Lat. S. (sur del Perú) y los 30 º grados Lat. S. (Tongoy en la costa chilena). Casassas especula que el término pro-anche es una deformación del vocablo quechua purum -auca o poro - auca y que podría haberse aplicado a camanchacas no sometidos; la argumentación es débil, aunque sugerente.

12. En el Libro de Varias Ojas de la Parroquia de Chiu-Chiu, aparecen nombres propios de los proanches, que no se repiten para otras poblaciones y que desaparecen de los registros parroquiales a partir del siglo XVIII. Según Bittmann los apelativos Alaguana Jaguaña, Chacaguaina, Anchuño; Calpiche (Chalpiche), Cancota, Coimas, Cherepe, Chamalco, Chiquin, Lacmor, Laicor, Maqueta, Quilama, Sacaya (Sajaya, Sacalla), son nombres que con la excepción de "Cacaia" y "jaguaña", eran propios de la población del litoral designada "pro-anche " en el sentido de que estos nominativos no aparecen en las inscripciones referentes a personas del interior de la región atacameña, ni se encuentran asociados a los demás pobladores de la costa.

Vestigios de la presencia de antiguas culturas en la costa antofagastina

Vestigios de proyectiles en las quebradas antofagastinas

13. Se señalan además matrimonios entre pro - anches y camanchacas, lo que al menos, implica su coexistencia y diferenciación. La mayoría de las menciones a pro -anches en el LVO, se centran entre los años 1646 y 1662 y generalmente se denota que proceden de la jurisdicción de Chile y más específicamente de Morro Moreno y Copiapó.

14. Por lo señalado, una primera aproximación, podría hacer pensar que se trata de grupos étnicos distintos; no obstantes, la complejidad que encierran alguno de estos vocablos - como el de Uro, por ejemplo- y la poca precisión de las fuentes obligan a una saludable cautela. Estamos frente a conceptos que pueden comprender actividades diferentes, procedencias u orígenes, niveles sociales, entre otras posibilidades. En este sentido es sugerente la observación de Bibar en 1558 que señala que; los que matan lobos no matan otros peces como habernos dicho y los que matan toninas es en ejercicio. Así que cada género de pescador mata el género de pescado a que se aficiona y no otro.

15. Aunque la observación es general para la costa comprendida entre Arica y Coquimbo, sabemos que las denominaciones de camanchacas y changos fueron usadas con la misma extensión. Por otra parte, el término uro, tiene una serie de connotaciones, entre otras, de personas que no se dedican a la agricultura, sino más bien a la recolección, la pesca, la caza y eventualmente el pastoreo y por añadidura son percibidos como "pobres".

16. Bien podría tratarse, de que estas denominaciones no designen etnias distintas, sino grupos con actividades económicas especializadas y de otro lado, similares, como en este caso las propias de una economía marítima. John Murra señaló hace 40 años, que se necesitaba más investigación para determinar hasta qué punto “uru” se refería a un grupo étnico o a un estrato ocupacional bajo o más probablemente a ambos. A pesar de las nuevas investigaciones sobre este grupo, todavía el problema no está resuelto. Hacemos notar que prácticamente en todas las descripciones sobre los uru, está siempre presente la idea de lo no domesticado en toda su extensión.

17. Según Espinoza Soriano, la documentación del siglo XVI y primera parte del XVII, demostraría que la lengua puquina se extendía por el altiplano peruano-boliviano, más al sur del departamento del Cuzco, Arequipa. Moquegua y el Norte de Tarapacá incluyendo a Atacama. La tesis de que la lengua de los uros era el puquina es una proposición bien documentada, pero aún parcial.

18. En cuanto a la lengua o las lenguas que se hablaban en Cobija, documentos del siglo XVII son claros en denotar que "hablan diferente lengua y tan rudas que no hay, quien los entienda, si bien hablan la española'', A mediados de este siglo. relatando su experiencia evangelizadora, el cura de Atacama, escribe que desarrolla sus prédicas en Cobija "en la lengua materna de los indios camanchacas" a quienes alude como "los del mar que son camanchacas Pescadores y de diferente nación que estos atacamas" (...) enseñando e industriando a los indios de este su beneficio de atacama la baja y camanchas y changos habitadores en estos puertos de mar por que más de veinte y un años que aquí les administra.

19. Desde luego, el párrafo es muy sugerente. No sólo usa el término camanchacas sino también changos, distingo que también es claro en otro documento de la época. En lo que concierne al área de distribución de los changos. existe una referencia a los indios camanchacas y changos, pescadores y no pescadores, que de mi encomienda estuvieron en Cobija y costa de Atacama...". Dichos indígenas habían huido de su encomendero de acuerdo a un documento otorgado en la ciudad de La Serena en 1659 y que se refiere a la encomienda de Fernando de Aguirre Riberos. Pero, en opinión de María Rostworowski, el nombre camanchacas, prácticamente es sinónimo de pescadores y recurre a Cuneo Vidal que señala que camanchaco, camachango o chango eran voces para designar a los mismos grupos de pescadores; la palabra chango habría derivado de las primeras, aseveración esta última que nos parece acertada y que podemos refrendar, teniendo en consideración el documento que hemos citado en líneas precedentes.

20. Concordando con Murra, Martínez sugiere la posibilidad de que los conceptos con los que se identifican a los grupos costeros podrían estar encubriendo categorías sociales, religiosas o especializaciones productivas y no necesariamente identidades étnicas distintas.

Pinturas de Quebrada el Médano.

21. Otro problema que no escapa a los investigadores y que está presente a partir de los documentos del siglo XVI, es la aparente relación de subordinación que tienen los pescadores frente a los señores de Atacama y que ya Pedro Sande notara cuando relataba que los indios "pescadores tiros "(…) á los caciques de Atacama dan pescado en señal de reconocimiento". En este contexto recordemos que Polo de Ondegardo en 1571, señalaba las dificultades que surgían en el Collao, al tratar de encomendar los indios de los valles costeros, porque pertenecía a cabeceras que estaban en la altiplanicie.

22. Sin duda que la problemática reseñada respecto de los grupos indígenas asentados en la costa nos deja muchas más preguntas que respuestas. Hablar aquí de una identidad cultural sólo nos puede remitir por el momento, a la configuración común del compartir prácticas en torno a ciertas actividades económicas relacionadas fundamentalmente con los recursos marinos y retazos de una historia precolombina aún no bien delineada.

23. La gente que a principios del siglo XX es reconocida como chango, pertenece a un conjunto de familias de pescadores que habitan el litoral chileno, en asentamientos precarios y transitorios, de acuerdo con la percepción de Latcham, quien relata que construyen sus casas con lo que encuentran en las caletas: Aun hoy en día, en los lugares más apartadas, hacen la misma cosa, usando además cuando los pueden conseguir, hojas de lata sacadas de los tarros parafineros; sacos viejos, lonas, etc. Cuando la vecindad de algún puerto lo permite, a veces procuran algunas planchas de fierro galvanizado, o tablas, por la mayor parte sacadas de los cajones usados para la transportación de mercaderías. El ajuar de estos ranchitos es de lo más escaso primitivo. Duermen en cueros tendidos en el suelo, no usan almohadas, o cuando más un trozo de madera. Sus ollas son de barro, de fabricación tosca, pero de varias formas. Una concha de mejillón les sirve de cuchara, i a veces también de cuchillo. Unos sacos de cuero, colgados de los postes de los ranchos sirven para guardar su comida.

24. Hoy no existen descendientes reconocidos de los grupos changos, dado el profundo mestizaje que ha ocurrido en los últimos siglos. No obstante, su modo de vida sigue siendo practicado por pescadores, algueros y orilleros desde Chañaral a Cobija, quienes mantienen mucho de la tecnología, la economía y el patrón de asentamiento de estas antiguas poblaciones del desierto costero.

EXTRAÍDO DE PROYECTO DE LEY.


MODIFICA EL ARTÍCULO 10 DE LA LEY 19.253, RECONOCIENDO LA EXISTENCIA DE LOS CHANGOS COMO PUEBLO INDÍGENA DE CHILE Y LA CALIDAD DE INDÍGENAS DE SUS INTEGRANTES.

domingo, 20 de mayo de 2018

DESEMBOCADURA DEL RIO LOA


Los Jóvenes en los Límites Costeros.
Región de Antofagasta-Chile.

Los Jóvenes en las márgenes del Rio Loa

Hemos de entender que no es una obligación del ciudadano el tener que conocer su historia, reconocer a quienes han aportado en ella y valorar todo aquello que es parte de nuestro patrimonio. 

He ahí la función de las autoridades y de los organismos formados o creados para tal efecto. Es su tarea y misión. Educar. Para esto cuentan con la confianza popular, los recursos y los profesionales. 
Recuerden. Proteger no significa crear muros para que nadie o pocos accedan, proteger es crear conciencia - en la comunidad toda -  del valor que nos brinda respetar nuestro legado (geológico, arqueológico, histórico, natural, inmobiliario, etc.).

Nadie protege lo que no conoce y nadie protege lo que no se le enseña a proteger y valorar.

Vista del Rio Loa

Bitácora de Viaje

Este fin de semana del 19 de mayo del año 2018 nos fuimos en dirección norte, a los límites de la región de Antofagasta-Chile por la ruta costera. Pasamos por algunos lugares de interés patrimonial y natural, todo esto a solicitud del departamento Antofagasta Joven de la Ilustre Municipalidad de Antofagasta cuya idea -   en si - es novedosa para nuestra comuna e intrépida puesto que incluye directamente a nuestra juventud quienes – en su gran mayoría – desconocen de la existencia de muchos espacios que resultan ser de gran atractivo y que forman o pueden formar parte del patrimonio de Antofagasta.

Iniciando el recorrido

Hubo que partir muy temprano en esta mañana, a eso de las 07:00 hrs. las distancias eran enormes y los tiempos estaban en nuestra contra. A las 08:00 hrs. recién íbamos saliendo de los límites urbanos de Antofagasta en dirección a la comuna de Mejillones pasando por sitios que merecían una detención, pero que el tiempo no lo permitía. Nos referimos al hito 23 Pissis (1866), antiguo límite entre Chile-Bolivia y que aún se mantiene en pie, luego pasamos Michilla y la punta Tames, lugar donde realmente se efectuó la captura del Huáscar.

 Llegando a Michilla



¿DONDE FUE CAPTURADO EL HUÁSCAR?


Lo bueno de todo, es que gran parte de los asistentes van durmiendo.

Dejamos atrás a Cobija o antiguo puerto La Mar. El punto de los sitios consumados. Alguien viene, establece un puerto y cuando hay reclamos por soberanía salen los hechos consumados – Si yo tengo un puerto aquí, todo el resto es mío- la explicación la dejaremos para otra historia. 

LA HISTORIA DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE COBIJA. PUERTO LA MAR.

Límite entre Mejillones y Tocopilla


Llegamos al primer sitio establecido en nuestra bitácora para visitar, sitio que despierta el mayor interés de la gente en la ruta que une Antofagasta y Tocopilla. Nos referimos a Gatico y hemos de decir que este interés es exclusivamente por su enorme casona y por la infinidad de mitos que se han tejido en su alrededor. Dicen que hay fantasmas en su interior, que hubo escenas de muertes, de odio y de amores, que su construcción viene de mediados de los 1800 y que en alguno de sus rincones se encuentra oculto un tesoro. Nada de eso es cierto, pero el cantar popular colabora en mantener en pie y vigente parte de la historia regional.

El edificio fue construido en el año 1914 por el gerente Thomas Peddar y albergó la administración del gran complejo minero del área.

GATICO. LA HISTORIA DE UN PUEBLO.






Casona de Gatico



 A seguir:

Esta parada fue muy breve, exclusivamente para la selfie de rigor y estirar las piernas, de vuelta a la ruta en dirección a Tocopilla.

Ya en este puerto pudimos tocar parte de su historia, de su fecha de fundación que se mantiene intacta, cosa distinta ocurre con las otras ciudades del norte del país (Antofagasta, Iquique, Arica) de sus nombres (Tocopilla, Caleta Duendes, Caleta Algodonales) y luego de esta pequeña parada nos vamos a nuestro destino, Desembocadura del Loa, pasando por varios sitios que despiertan el interés. Mamilla, Cabo Paquica, Playa Paquica, Punta Arenas, Guanillos hasta que se divisa nuestro destino. Desde Tocopilla no han de ser más de 90 kms. al Loa, pero las curvas y acantilados de gran parte del camino hacen extremar las precauciones y la velocidad.

 Camino a Tocopilla




Túnel Galleguillos

Ya en el Loa.

Los colores y los aromas son los primeros en recibirnos en tan imponente espacio. Verde. El verde sobresale en el infinito ocre del desierto, ya todos quieren adentrarse por la quebrada, pero lo primero es dar las instrucciones de seguridad, el respeto que debemos tener por el medio en el cual transitaremos, los tiempos que disponemos y una charla sobre diversidad que corrió por cuenta del Sr. Juan Contreras Medina.

Somos 4 guías y 2 instructores para 30 personas. 5 jóvenes por guía. Un número más que recomendable y que otorga seguridad en este medio agreste. No nos asegura que nada ocurrirá, pero brinda seguridad.

Partimos en dirección a la desembocadura, donde las aguas del Loa llegan y se mezclan con las aguas del Océano Pacífico. Una gran laguna se encuentra en nuestro paso con una gran infinidad de aves. Patos, jotes, Chercanes, Dormilonas y varias especies más que son parte de la avifauna que prevale en el humedal mezclada con aves marinas, las lagartijas que se encuentran tomando sol huyen a nuestro paso y son muy numerosas especialmente un género de corredor. La vegetación es exuberante con la Atriplex Madariagae como la de mayor presencia y cobertura, además de la Tessaria absinthioides (Brea) la grama salada (Distichlis spicata) y de la Baccharis petiolata (Chilca). En las orillas prevalece el Juncus arcticus (Junquillo) otorgando un color verde intenso a la ribera. En los remansos es fácil distinguir a los Guppys, pececillos introducidos en los cursos de agua dulce para controlar la proliferación de los mosquitos y los camarones (Cryphiops caementarius) con su lento desplazar. además, se pueden ver en el curso del agua a las nerviosas truchas. La trucha es una especie introducida que abunda por estos lugares con el consabido daño que ocasionan.





















Hora de almuerzo. Vamos a comerciales.

Luego de una frugal merienda, llegó el minuto del trekking, todos a cargar sus enseres, a comprobar que no dejó nada olvidado o nada botado y enfilamos a la quebrada procurando salir del cauce para dirigirnos a un sitio muy especial. Un antiguo asentamiento de las culturas antiguas denominado en la actualidad Huelen 42. Este espacio (enorme) se encuentra en una de las orillas del Loa y corresponde a los antiguos asentamientos de los Changos, uno de los primeros complejos asentados en la costa del norte. Se pueden apreciar a simple vista los restos de sus moradas, sus conchales y alguna que otra osamenta dispersa en donde se mezclan, animales, aves y restos humanos. Más al interior encontramos restos de cerámicas dispersas por el lugar.






 Sector Arqueológico Caleta Huelén 42





Guía de Caminantes del Desierto. Renato Silva

¿Aventura quieren los jóvenes?

Llegando a la base de los cerros, es el momento de bajar al cauce, No es el mismo paisaje de hace dos años atrás, las últimas crecidas modificaron el curso del agua y ya no es factible avanzar por las orillas, debemos cruzar en más de las veces algún brazo del rio y debemos mojarnos, pero vamos con jóvenes y ellos gustan de las emociones. Viene la idea. ¿Hagamos un pequeño puente? Y lo hicimos y nos quedó mejor que el de Cau-Cau. Cruzamos el primer vado, todos felices, sigamos adelante, pero natura nos dice algo diferente, de nuevo se encajona el remanso y ya no hay tiempo de nuevos puentes. Solo observar lo que se viene más adelante, los guías optaron por subir una planicie que contiene un nuevo asentamiento (Ladera sur de la quebrada) y en donde se nota que no hubo un trabajo de arqueólogos, solo de aficionados y saqueadores, dejando los restos dispersos por el lugar.



















 Prosopis flexuosa




Viene el retorno.

Ya cae el sol en el horizonte, algunas palabras para la despedida y de agradecimiento, todos en dirección al bus que nos espera. Aún nos faltan 4 horas de camino para volver a nuestros hogares.

Guía de Caminantes del Desierto. Erika Maulén

¿Valió la pena?

Eso lo deben decir los asistentes aunque siempre vale la pena el poder llevar a la gente, (especialmente los jóvenes) a conocer nuestro patrimonio. 

Ahora bien, los que tienen esta posibilidad (de conocer) se tornan en un aporte en la difusión y muy especialmente en la protección