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viernes, 27 de marzo de 2026

POR AYUDAR AL PERÚ

 

Por ayudar al Perú

(Tan americanistas que somos)

Puerto de Cobija


Algunos estarán a favor y otros, en contra, de nuestros comentarios. Independiente de aquello, estamos de acuerdo con ambos.

 

Muy buenas tardes.

 

Cuando revisamos ciertos pasajes históricos, que comprometen a este norte por supuesto, nos preguntamos el porqué de ese sentimiento tan americanista y enfermizo que profesaban o, mejor dicho, trasudaban algunos, ese sentimiento que lejos de haberse extinguido sigue vigente y nos ha causado tantos problemas y desastres.

Sepan que en algún minuto de nuestra historia fuimos grandes; por ejemplo, para el año 1851 tan sólo en el puerto de Valparaíso se encontraban registrados 103 buques para el tráfico internacional y un número superior a 200 para el tráfico americano. A fines de esa década, nuestra marina mercante y su pabellón eran ampliamente conocidas en todos los puertos del mundo. Para los inicios de 1860 nuestros productos llegaban al mundo y nuestra moneda era tan valiosa como la Libra esterlina, pero vino a entrometerse el duende del americanismo y nos enfrascamos en una pelea que no era nuestra, para ayudar al Perú; pero ese país (sus políticos) nos pagaron con total deslealtad nuestra ayuda. Nos bombardearon Valparaíso, perdimos la gran flota mercante y tuvimos que llegar a pactar con Bolivia (por el territorio del norte), para que dichos vecinos tuvieran a bien interceder para que uno de sus ciudadanos, o más bien un español avecindado en su territorio, no siguiera surtiendo a la escuadra española.

 

Cuando hicimos mención de este dato histórico, hará una década atrás, los denuestos fueron numerosos y gran parte de nuestros contertulios nos mandaron a buen recaudo. Para ellos (siendo chilenos) el territorio tenía dueño y no era Chile el propietario.

A pesar de ello, insistimos en dejar muy en claro que tuvimos que inclinar obligadamente la cerviz (entregar parte del territorio en disputa), para que Bolivia nos apoyase -y también apoyase al Perú- declarándole la guerra a España y dejando de prestar ayuda a la flota de Pareja mediante el auspicio de la Casa Artola de Cobija, datos que ahora sacamos a la luz citando los escritos de Marcelo Segall, en el boletín de la Universidad de Chile de junio de 1967.

 

¿Dónde estuvo este escrito que tardó tanto en llegar a mis manos?

 

La Historia dice así:

 

«La Casa Artola tenía el control económico del tráfico de toda esta zona. Era la agencia de contratación. Su propietario, un vasco de convicciones carlistas, era muy considerado, responsable, solvente y serio. Siempre hacía hincapié en su honestidad, en su fe intransigente de católico guipuzcano y en su sinceridad. La historia antofagastina de la Casa Artola es casi la historia económica de la provincia en el lapso entre 1828 y la explotación salitrera. Cobija, su centro de actividad, era el puerto que conducía tanto a Potosí como a Salta (Argentina). Además, era un foco minero y de covaderas.

 

Cuando llegó a Cobija Artola, recién se había sido liberado el continente y todo negocio internacional era de buena perspectiva. Su Casa abarcó todo. En su patria había aprendido la proveeduría corriente, importó licores -“Jerez color paja”, “Oporto en Barriles”, vinos chilenos-, también botas y vidrios, según anota un poseedor de su correspondencia. En su paso por Brasil, aprendió el valor del tráfico humano, pero cuando algunas leyes impidieron acrecentar más su negocio se dirigió a Cobija. Allí aplicó sus conocimientos brasileños a los culíes chinos. También fue muy lucrativa otra actividad: el préstamo usurero. Habilitó con herramientas y comestibles a los mineros y covaderas a1 interés común de ese tipo de negocios, a1 50 por ciento, cobrable en las futuras extracciones. Ganaba en la proveeduría y en el anticipo. Todo pagado en productos para vender. Hábil comerciante, no dejó circular dinero corriente en su ciudad: el metal era producto para exportar. Nadie veía monedas sino sólo fichas y vales. Organizó el más perfecto sistema de acumulación de plusvalía y de control para impedir la huida de los trabajadores. Ya muy rico y con Casa Bancaria en San Sebastián, España, se permitió ofrecer capital al poderoso banquero y habilitador de Valparaíso don Agustín Edwards. Desde Cobija, le escribió el 10 de junio de 1861: “puede usted ocupar con franqueza a su afectísimo”. Sin embargo, es necesario evitar confundir a Edwards con Artola. El banquero de Valparaíso era hijo de un inglés audaz -participó en las luchas de la Emancipación- y de una criolla coquimbana. Más o menos liberal en asuntos religiosos. Además, sus descendientes directos se arraigaron al país. En cambio Artola fue el vasco español descrito por Pío Baroja como el típico “indiano”. El emigrante vuelto a su patria en calidad de nuevo rico, deseoso de participar en fiestas elegantes y de ser contertulio del señor Obispo. Caricatura de los conquistadores del siglo XVI, capaz de pasar sobre cadáveres para llegar a ser un personaje a su retorno. Mientras Edwards era todo prudencia sagaz y audacia mercantil, Artola cometió tres imprudencias graves y no estabilizó sus negocios en América. Una de sus imprudencias, la menor, fue dejar testimonio gráfico de los culíes de su mina Toldo de Gatico. Obra en mi poder. Toldo y sus anexos en su periodo de auge –aún se explota en pirquin- dio vida a una población de 7.000 habitantes. La segunda imprudencia fue más delicada: para obtener utilidades considerables y a la vez contentar su conciencia de peninsular pasó a ser el gran proveedor de la Escuadra Española del Almirante Pareja, destinada a recuperar sus colonias del Pacífico en 1864. Cuando Pareja se apropió de las Islas Chinchas, las mayores guaneras del Perú y del mundo, amenazando la Independencia de Sudamérica, su abastecedor fue Artola. Hay un documento -publicado en el Nacional de Lima, número 89- que dice: José María Artola “ha hecho de sus bodegas el gran depósito que sirve a la Escuadra Enemiga”. El 7 de abril el Prefecto Quintín Quevedo debió ordenar su expulsión del país y la detención de sus hijos por traidores a sus patrias, Jorge (boliviano) y Francisco (chileno). El padre huyó a España. Los hijos a la Argentina. El almacén de la Casa Artola de Cobija fue embargado. Sin embargo, nada importante les sucedió a los bienes Artola. Estaban trasladados a San Sebastián. En la carta citada dirigida a Edwards, le indicó que su hijo mayor estaba a cargo de su Banco en España. Y que desde allí, desde Europa, estaba a sus órdenes comerciales. La tercera imprudencia fue su único acto de caridad desinteresada: donó la Iglesia de Cobija. Pero la hizo construir en un terreno cercano a la playa. Y, en ciertos años, el océano Pacífico tiene muy altas mareas. Por ejemplo, el 9 de mayo de 1877. Desde entonces. Cobija es sólo ruinas. No sin razón Simón Bolívar bautizó a Cobija como Puerto General La Mar. Además de la ironía, en verdad fue en homenaje a1 héroe de la Independencia Lamar.

En suma, Artola no hizo otra cosa que continuar un viejo modelo, copiado ya por su colega Chopitea: “hacer la América” y establecerse de banquero en España.»

 

Esta historia continúa, por supuesto. Aún no llegamos a los primeros colonizadores de Antofagasta, pero hemos puesto en evidencia a los Artola.

 

 

La Guerra Hispano-Americana

 

https://caminantesdeldesierto.blogspot.com/2025/02/la-guerra-hispano-sudamericana.html

 

La Casa Artola en Cobija
Cobija
Cobija

Quintín Quevedo

 


viernes, 15 de marzo de 2024

LA RUTA PERDIDA

Buscando los Antiguos Caminos Carreteros del Puerto/Mineral de Gatico.

Sector de Gatico. Comuna de Tocopilla, región de Antofagasta-Chile.

Como expresar en pocas palabras aquellos sentimientos (¿o simples sensaciones?) que brotan espontáneos al contemplar las imágenes de nuestro pasado regional e inclusive, al observar algunas fotografías actuales que inevitablemente nos transportan en el tiempo. Ahora bien, el estar hollando el agreste terreno de aquellos parajes históricos, es un lujo, una oportunidad que se agradece a la vida y la buena salud (para los que gustan de la historia).

Pues bien. Durante mucho tiempo y basados - exclusivamente - en los relatos de terceros y alguna que otra crónica de la época. Manejamos la idea, que la salida superior del mineral de Gatico (desde la costa, atravesando la cordillera costera y accediendo al llano intermedio) era por el fondo de la quebrada (por uno de sus dos brazos principales) más, en el terreno mismo, comprobamos que ambos brazos presentan dificultades que resultan insalvables para el uso de las carretas (vehículos de transporte de aquellos tiempos). No pudimos precisar si aquellos obstáculos, que han alterado aquella histórica ruta, son de una data reciente (producto de los sismos y/o de las lluvias en el territorio) o simplemente, y como suele suceder, no estábamos en el lugar correcto.

Es ahí cuando entraron las preguntas cuyas respuestas (de terceros) nos indicaron que mirásemos más al sur , a quebrada Las Cañas, quebrada aledaña y cuya legendaria aguada (que considerábamos irremediablemente perdida)  buscamos durante mucho tiempo hasta enterarnos que ya estaba agotada, pero – y he ahí lo importante - el acceso a esta aguada, el camino propiamente tal, comunica las quebradas principales de Gatico con el llano intermedio (con el desierto propiamente tal) transmontando totalmente la cordillera costera por el fondo de aquella reseca quebrada. 





Como corolario:

No habremos descubierto la pólvora (explicación necesaria para algunos) pero esta misión (la búsqueda del antiguo camino minero) nos posibilitó conocer algo más de la historia de Gatico, el segundo enclave de importancia en el litoral antofagastino durante gran parte del siglo XIX, dar con el primer camino de acceso (costa-interior) del puerto principal de Cobija y nos brindó la oportunidad de tener una historia más para contarles a ustedes.

Sobre Gatico y sobre Cobija (su instauración, fundación, ocupación, e importancia) ya hemos hablado en otras oportunidades, pero siempre la puerta está abierta para los nuevos adscritos o para aquellos que no han tenido la posibilidad de leerlos. Solo busquen en nuestro Blog de Caminantes del Desierto y las encontrarán.

Imágenes:

Al interior de la Quebrada en Gatico






domingo, 20 de mayo de 2018

DESEMBOCADURA DEL RIO LOA


Los Jóvenes en los Límites Costeros.
Región de Antofagasta-Chile.

Los Jóvenes en las márgenes del Rio Loa

Hemos de entender que no es una obligación del ciudadano el tener que conocer su historia, reconocer a quienes han aportado en ella y valorar todo aquello que es parte de nuestro patrimonio. 

He ahí la función de las autoridades y de los organismos formados o creados para tal efecto. Es su tarea y misión. Educar. Para esto cuentan con la confianza popular, los recursos y los profesionales. 
Recuerden. Proteger no significa crear muros para que nadie o pocos accedan, proteger es crear conciencia - en la comunidad toda -  del valor que nos brinda respetar nuestro legado (geológico, arqueológico, histórico, natural, inmobiliario, etc.).

Nadie protege lo que no conoce y nadie protege lo que no se le enseña a proteger y valorar.

Vista del Rio Loa

Bitácora de Viaje

Este fin de semana del 19 de mayo del año 2018 nos fuimos en dirección norte, a los límites de la región de Antofagasta-Chile por la ruta costera. Pasamos por algunos lugares de interés patrimonial y natural, todo esto a solicitud del departamento Antofagasta Joven de la Ilustre Municipalidad de Antofagasta cuya idea -   en si - es novedosa para nuestra comuna e intrépida puesto que incluye directamente a nuestra juventud quienes – en su gran mayoría – desconocen de la existencia de muchos espacios que resultan ser de gran atractivo y que forman o pueden formar parte del patrimonio de Antofagasta.

Iniciando el recorrido

Hubo que partir muy temprano en esta mañana, a eso de las 07:00 hrs. las distancias eran enormes y los tiempos estaban en nuestra contra. A las 08:00 hrs. recién íbamos saliendo de los límites urbanos de Antofagasta en dirección a la comuna de Mejillones pasando por sitios que merecían una detención, pero que el tiempo no lo permitía. Nos referimos al hito 23 Pissis (1866), antiguo límite entre Chile-Bolivia y que aún se mantiene en pie, luego pasamos Michilla y la punta Tames, lugar donde realmente se efectuó la captura del Huáscar.

 Llegando a Michilla



¿DONDE FUE CAPTURADO EL HUÁSCAR?


Lo bueno de todo, es que gran parte de los asistentes van durmiendo.

Dejamos atrás a Cobija o antiguo puerto La Mar. El punto de los sitios consumados. Alguien viene, establece un puerto y cuando hay reclamos por soberanía salen los hechos consumados – Si yo tengo un puerto aquí, todo el resto es mío- la explicación la dejaremos para otra historia. 

LA HISTORIA DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE COBIJA. PUERTO LA MAR.

Límite entre Mejillones y Tocopilla


Llegamos al primer sitio establecido en nuestra bitácora para visitar, sitio que despierta el mayor interés de la gente en la ruta que une Antofagasta y Tocopilla. Nos referimos a Gatico y hemos de decir que este interés es exclusivamente por su enorme casona y por la infinidad de mitos que se han tejido en su alrededor. Dicen que hay fantasmas en su interior, que hubo escenas de muertes, de odio y de amores, que su construcción viene de mediados de los 1800 y que en alguno de sus rincones se encuentra oculto un tesoro. Nada de eso es cierto, pero el cantar popular colabora en mantener en pie y vigente parte de la historia regional.

El edificio fue construido en el año 1914 por el gerente Thomas Peddar y albergó la administración del gran complejo minero del área.

GATICO. LA HISTORIA DE UN PUEBLO.






Casona de Gatico



 A seguir:

Esta parada fue muy breve, exclusivamente para la selfie de rigor y estirar las piernas, de vuelta a la ruta en dirección a Tocopilla.

Ya en este puerto pudimos tocar parte de su historia, de su fecha de fundación que se mantiene intacta, cosa distinta ocurre con las otras ciudades del norte del país (Antofagasta, Iquique, Arica) de sus nombres (Tocopilla, Caleta Duendes, Caleta Algodonales) y luego de esta pequeña parada nos vamos a nuestro destino, Desembocadura del Loa, pasando por varios sitios que despiertan el interés. Mamilla, Cabo Paquica, Playa Paquica, Punta Arenas, Guanillos hasta que se divisa nuestro destino. Desde Tocopilla no han de ser más de 90 kms. al Loa, pero las curvas y acantilados de gran parte del camino hacen extremar las precauciones y la velocidad.

 Camino a Tocopilla




Túnel Galleguillos

Ya en el Loa.

Los colores y los aromas son los primeros en recibirnos en tan imponente espacio. Verde. El verde sobresale en el infinito ocre del desierto, ya todos quieren adentrarse por la quebrada, pero lo primero es dar las instrucciones de seguridad, el respeto que debemos tener por el medio en el cual transitaremos, los tiempos que disponemos y una charla sobre diversidad que corrió por cuenta del Sr. Juan Contreras Medina.

Somos 4 guías y 2 instructores para 30 personas. 5 jóvenes por guía. Un número más que recomendable y que otorga seguridad en este medio agreste. No nos asegura que nada ocurrirá, pero brinda seguridad.

Partimos en dirección a la desembocadura, donde las aguas del Loa llegan y se mezclan con las aguas del Océano Pacífico. Una gran laguna se encuentra en nuestro paso con una gran infinidad de aves. Patos, jotes, Chercanes, Dormilonas y varias especies más que son parte de la avifauna que prevale en el humedal mezclada con aves marinas, las lagartijas que se encuentran tomando sol huyen a nuestro paso y son muy numerosas especialmente un género de corredor. La vegetación es exuberante con la Atriplex Madariagae como la de mayor presencia y cobertura, además de la Tessaria absinthioides (Brea) la grama salada (Distichlis spicata) y de la Baccharis petiolata (Chilca). En las orillas prevalece el Juncus arcticus (Junquillo) otorgando un color verde intenso a la ribera. En los remansos es fácil distinguir a los Guppys, pececillos introducidos en los cursos de agua dulce para controlar la proliferación de los mosquitos y los camarones (Cryphiops caementarius) con su lento desplazar. además, se pueden ver en el curso del agua a las nerviosas truchas. La trucha es una especie introducida que abunda por estos lugares con el consabido daño que ocasionan.





















Hora de almuerzo. Vamos a comerciales.

Luego de una frugal merienda, llegó el minuto del trekking, todos a cargar sus enseres, a comprobar que no dejó nada olvidado o nada botado y enfilamos a la quebrada procurando salir del cauce para dirigirnos a un sitio muy especial. Un antiguo asentamiento de las culturas antiguas denominado en la actualidad Huelen 42. Este espacio (enorme) se encuentra en una de las orillas del Loa y corresponde a los antiguos asentamientos de los Changos, uno de los primeros complejos asentados en la costa del norte. Se pueden apreciar a simple vista los restos de sus moradas, sus conchales y alguna que otra osamenta dispersa en donde se mezclan, animales, aves y restos humanos. Más al interior encontramos restos de cerámicas dispersas por el lugar.






 Sector Arqueológico Caleta Huelén 42





Guía de Caminantes del Desierto. Renato Silva

¿Aventura quieren los jóvenes?

Llegando a la base de los cerros, es el momento de bajar al cauce, No es el mismo paisaje de hace dos años atrás, las últimas crecidas modificaron el curso del agua y ya no es factible avanzar por las orillas, debemos cruzar en más de las veces algún brazo del rio y debemos mojarnos, pero vamos con jóvenes y ellos gustan de las emociones. Viene la idea. ¿Hagamos un pequeño puente? Y lo hicimos y nos quedó mejor que el de Cau-Cau. Cruzamos el primer vado, todos felices, sigamos adelante, pero natura nos dice algo diferente, de nuevo se encajona el remanso y ya no hay tiempo de nuevos puentes. Solo observar lo que se viene más adelante, los guías optaron por subir una planicie que contiene un nuevo asentamiento (Ladera sur de la quebrada) y en donde se nota que no hubo un trabajo de arqueólogos, solo de aficionados y saqueadores, dejando los restos dispersos por el lugar.



















 Prosopis flexuosa




Viene el retorno.

Ya cae el sol en el horizonte, algunas palabras para la despedida y de agradecimiento, todos en dirección al bus que nos espera. Aún nos faltan 4 horas de camino para volver a nuestros hogares.

Guía de Caminantes del Desierto. Erika Maulén

¿Valió la pena?

Eso lo deben decir los asistentes aunque siempre vale la pena el poder llevar a la gente, (especialmente los jóvenes) a conocer nuestro patrimonio. 

Ahora bien, los que tienen esta posibilidad (de conocer) se tornan en un aporte en la difusión y muy especialmente en la protección