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sábado, 12 de septiembre de 2020

FELICITACIONES



Aunque el término “Chango” nos pueda sonar o resonar como “despectivo” (desde el punto de vista histórico) y muchos de los entendidos apostaban por el nombre de Camanchacos (as). La ley es la ley y recién este 09 de septiembre del 2020, luego de muchos años de espera y de tramites, la Cámara de diputados de Chile aprobó el proyecto que reconoce oficialmente al pueblo “Chango” como una etnia indígena.



Queremos recordar que, de acuerdo con el último censo del 2017, 4.725 personas afirmaron pertenecer a este pueblo. Pueblo que se distribuye (en la actualidad) entre Cobija por el norte (región de Antofagasta) hasta Chañaral de Aceituno por el sur (región de Atacama) siendo este último enclave junto con Taltal, los sectores de mayor presencia de esta población.

Imagen compartida por Johana Tamayo.

Como corolario.

Más que reiterar las opiniones de terceros sobre este tema (comentarios interesados y externos a la gente de la etnia) este reconocimiento legal brinda y/o confiere una característica que resulta muy importante para todos. Identidad.

Nuestros escritos sobre la etnia:

LOS CAMANCHACOS NUNCA SE EXTINGUIERON.

CONOCIENDO Y RECONOCIENDO A LOS HABITANTES DEL NORTE DE CHILE

CHILUENO O ARAUCO, IDIOMA DE LOS CAMANCHACOS DEL NORTE DE CHILE.

LOS CAMANCHACOS. ANTECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE LOS CHANGOS:

LOS PRIMEROS HABITANTES COSTEROS DE ANTOFAGASTA

LOS LÍMITES HISTÓRICOS EN EL NORTE DE CHILE.

¿LOS ESNIFES EN LOS PUEBLOS LITORALES DEL NORTE DE CHILE?

EL GRAN CAMPAMENTO DE BOLSICO.

LA BROMA DE LOS CHANGOS


viernes, 5 de abril de 2019

EL GRAN CAMPAMENTO DE BOLSICO.




     Me ha de parecer tan lejano aquel tiempo en donde por primera vez visitamos el sector de Caleta Errázuriz o más conocido como “Bolsico” un lugar que consideramos mágico en la costa antofagastina.



     Nos habían dicho que en aquel espacio se habían establecido los antiguos habitantes de esta tierra, los mal llamados Changos, que también era posible encontrar alguno que otro vestigio de los patios de acopio de Paraff, aquel pintoresco personaje que prometió convertir cualquier mineral en oro solo usando su reactivo secreto o bien, algún rastro de los cañonazos de la Corbeta Esmeralda, que – según las crónicas – usaba este lugar y sus montículos para sus prácticas de tiro. En fin, tanta historia y sin saber por dónde comenzar.


     Fue en uno de esos recorridos cuando enderezamos los traviesos pasos a una pequeña meseta que bordeaba serpenteante la costa, altura en la cual – sorpresa – nos encontramos con decenas o tal vez cientos de estructuras que asemejaban a los antiguos y tan característicos entierros de la costa. Conociendo a la gente, no nos sorprendió encontrar a la gran mayoría de ellas ya excavadas y mucho de su material totalmente disperso. Osamentas, plumas, conchas y un sinfín de restos cubrían el terreno que se extendía por toda esta altura. La palabra para dicho acto resonó de inmediato. Huaqueros, fueron los huaqueros que no respetan a los muertos.


     Pero algo tan especial no podía quedar a medias y fue el tiempo combinado con las ganas de querer conocer un poco más de Caleta Bolsico que nos llevó a investigar y encontrar (en los arcones del olvido) un trabajo realizado por los profesionales del Museo Regional de Antofagasta en el año 1994, trabajo que nos ayudó a clarificar que este lugar, no era el tan mentado cementerio del cual pensábamos, más bien, se trataba de un asentamiento, un espacio transitorio de nuestro primeros habitantes que ha perdurado por centurias. Un lugar que todos debiésemos visitar, conocer (que no es lo mismo que visitar) y proteger. Es (en el contexto) la primera Antofagasta en versión ancestral. 





CALETA ERRÁZURIZ, 
UN ÁREA DE ASENTAMIENTO DE PESCADORES
DEL PERIODO TARDÍO EN LA SEGUNDA REGIÓN

ÁNGEL DURÁN H., lVO KUSMANIC P. NANCY MONTENEGRO T.




INTRODUCCIÓN

     El presente informe entrega los resultados de las excavaciones y trabajos conexos efectuados en el sitio arqueológico Caleta Errázuriz (23º 28' L.S. y 700 36' L.W.), ubicado en el sector sur de la Península de Mejillones, a 46 kms. de la ciudad de Antofagasta.

     El sitio está singularizado por la presencia de una gran cantidad de estructuras habitacionales y otras de función aún no precisadas, las que en conjunto configuran uno de los asentamientos arqueológicos relevantes del desierto costero del Norte de Chile.

     Un primer reconocimiento efectuado en 1990 motivó el inicio de Ja investigación en el sector, al que se definió como punto de interés para el registro de sitios arqueológicos que refieren·aportes para el conocimiento de la cultura de los pobladores costeros al momento del contacto indígena - hispano. Dado este marco referencial, el proyecto Caleta Errázuriz recibió en 1992, el apoyo económico del Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, que permitió la extensión de las excavaciones en el sitio, cuyos resultados presentamos a continuación.


DESCRIPCIÓN DEL SITIO

    El sector de la Península de Mejillones participa de todas las características definidas para el litoral desértico del Norte de Chile, sin embargo, ello no ha sido obstáculo para la ocupación humana. Registros como los de Caleta Errázuriz y otros sitios del entorno revelan el máximo aprovechamiento de los recursos de este litoral, que aquí se ve beneficiado por la existencia de una aguada, que debió constituir a no dudar un foco de atracción para estos pobladores.

    En el área se pueden observar, conjuntos diversos de estructuras, las que, distribuidas en una superficie aproximada a las 15 hectáreas, sobrepasan en número a las 235 unidades habitacionales. Se distribuyen en forma escalonada y concentrada, conformando verdaderos conglomerados dispuestos en las bases de los promontorios rocosos de este terreno de dala paleozoica. En general, las estructuras poseen morfología simple circular, subcircular, aun cuando también se presentan las de forma ligeramente elípticas, rectangulares y otras arquitectónicamente más complejas dado que cuentan con más de un compartimento.

   La dimensión promedio de éstas varia de 1 a 4 metros de diámetro, de paredes bajas de entre 50 a 80 cms. de altura las que según el estado de ruina en que se encuentran, presentan a la vista dos aspectos: Unas consisten en la disposición de bloques verticales contiguos con empotramiento poco profundo ( 20 a 30 cms. ) en el terreno, y otras ( la mayoría ) , con bloques en superposición horizontal al modo de pircas, con una altura media entre 30 y 60 cms. (ver lámina 4, fig. c,d).

     Un área con tal cantidad de estructuras en superficie supone necesariamente, la presencia de algunos elementos básicos para la subsistencia humana. Desde esta perspectiva los restos orgánicos registrados en las basuras excavadas en el interior y exterior de varias estructuras habitacionales ilustran de buena manera la procedencia y calidad de las fuentes proveedoras del recurso alimenticio.

     Por otra parte, la disponibilidad de materias primas y la existencia de una aguada relativamente próxima definen a tres de estos elementos del supuesto básico con el que partimos.

     De acuerdo a los frentes de excavación, distinguimos 4 unidades de trabajo, que corresponden a una sectorización arbitraria del yacimiento arqueológico, en base al aglutinamiento y ubicación de los grupos de estructuras (ver plano y perfil):

Unidad 1 a: Se caracteriza por la presencia de un promontorio rocoso al centro de ella. En tomo a este promontorio se hallan una serie de estructuras, las que espacialmente a partir de este punto, se abren en abanico al resto de la unidad. Sin embargo, la mayor densidad de depositacíón de basuras, se hallan en y entre las estructuras adosadas a este promontorio rocoso, preferencia espacial que podría responder al mejor abrigo del viento que este punto da dentro de esta unidad. A partir de este punto focal, visible por Ja coloración de las conchas de moluscos, la densidad del depósito disminuye notablemente en el resto de las estructuras y en su alrededor inmediato. Este hecho parece estar en relación al declive natural del terreno, el que habría producido el esparcimiento del conchero.

    Las estructuras habitacionales se orientan en general con su vano de acceso hacia el Norte y/o Noreste, son mayoritariamente de forma circular las estructuras 185,183, 182, 181, 184, 186,187,188, 191, 104, 179, 177, 189, 198, 205, 207, 208, 214, 213, 212, 178, 175, 170, 171, 169, 168, 167, 166, y 164. También las hay semicircular, 190, 180, 195, 194, 193, 192, 202, 201, 196, 197, 206, 174, 152, 154, y sin forma definida 199, 200, 172, 151, 153, aun cuando se debe tener presente el estado de ruina en que se encuentran. Los diámetros oscilan entre 1.50 y 3.10, correspondiendo las de menor tamaño, a las menos y además distantes del punto focal de esta unidad.

     En lo que se refiere a la modalidad de construcción ésta corresponde mayoritariamente al de muros tipo pirca presentando un espesor promedio de entre 40 a 60 cms. Excepcionalmente hallamos tres estructuras con bloques empotrados al terreno verticalmente, (164, 162, y s/n). También, llamó nuestra atención la presencia   en   algunos casos, de   círculos    de    piedras (empedrados) inmediatamente a un lado del exterior de la entrada de estas estructuras.



Unidad 1 b: Se caracteriza por un compacto grupo de estructuras de habitación, adosadas a la base de un cordón de cerros inmediatamente detrás de la Unidad la. La nucleación de la mayoría de estas estructuras coincide con la distribución espacial observable en superficie de los restos de dos acumulaciones de basuras, correspondiendo una de estas al lugar en que excaváramos las estructuras 81, y 82. Allí y dada la escasa superficie aprovechable (mitad de cerro), la acumulación de basuras es menor en términos de expansión horizontal, no así en depositacíón vertical, ya que la densidad presente sobrepasa los 55 cms. El otro lugar de basuras corresponde al espacio que ocupan las estructuras 87,83,85,89,95,96, entre otras. Aquí la depositacíón del conchal, es mayor en términos de expansión horizontal, al tanto que la densidad del depósito, visible en la excavación de la estructura 85 alcanza los 37 eros. de máxima profundidad. En cuanto a formas y dimensiones en relación a las estructuras de la Unidad la, estas son similares, llamando sí la atención el mayor número de estructuras cuya base se cimenta en bloques verticales empotrados al suelo (100, 98, 73, 101, 102,103, 94,). Las formas circulares se hallan en las estructuras 73, 80,81, 85, 86, 88, 98, y 101; semicircular, 95, 99, 100, 102, 103, 94 y otras sin definir, las individualizamos en la 74, 75, 83, 96, 97. La excepción la constituye la estructura 87 cuyas líneas denotan una forma rectangular, y la estructura 82 cuyo vado de acceso da hacia el N.W.

Unidad 1 c: Hasta ahora se registran sobre 71 estructuras, restando aún otras que registrar topográficamente. La característica principal de esta unidad reside en que, a las formas estructurales ya conocidas, se agregan estructuras habitacionales con más de un compartimento (v. 2, 3, 4, 9, 11, 12, 27, 28, 37, 34, 39, 38, 41, 42, 43, 56, 55, 57, 58, 60, 67, 71). Todas se emplazan en lo alto del farellón que protege a la unidad 1b, y por ello poseen un amplio dominio visual hacia el N, NE y NW de esta punta geográfica.

   Otro rasgo de interés en esta unidad; reside en la presencia de pequeñas estructuras tumuliformes de 1 a 2 metros de diámetro en la base, y aproximadamente 50 cms. de altura.

     Estas curiosas estructuras no suman más de tres en esta unidad las que sumadas a otras tantas vistas y excavadas al N.W. de la unidad le dan un total de 6 en todo el sitio.

Unidad 1 d: Corresponde a una pequeña quebrada ubicada en dirección W-E aproximadamente a 150 mts. al S. de la unidad 1 a.

     Esta quebradita es producto del farellón existente en el área' presentando una altura medía de 8 mts. a partir de la base de este cordón de cerros por 20 mts. de extensión.

        En su superficie se observan los resultados de escurrimientos superficiales y de depositacíón eólica, constituyendo este corto encajonamiento, más otro similar a 55 mts. al S. los únicos puntos en que hasta ahora se registra un grueso estrato de suelo estéril previo a la roca del cerro. El interés por esta unidad obedeció a la existencia en el lugar de un saqueo de tumba.

REGISTROS DE EXCAVACIÓN

     Desde el inicio del proyecto llamó nuestra atención la gran cantidad de estructuras habitacionales visibles en superficie. A ello se sumó luego la observación de otras formas estructurales, que no correspondían con las de habitación, pero de igual interés, dada la aparente asociación espacial con éstas.

       Unas se hallan dentro del sector que comprende la Unidad 1 e. (ver estructuras tumuliformes), las otras se ubican aproximadamente a 300 mts. al NW de la Unidad 1 a. Sin embargo, ambas consistían originalmente en pequeños montículos de 1 a 2 mts. de diámetro con un emplantillado de lajas y piedras pequeñas, que cubrían un relleno aéreo que en los mejor conservados alcanza los 50 cms. de altura, mientras que en otros solo se insinúa levemente en el suelo. Fueron estas últimas formas las que primero motivaron nuestro interés por excavar (temporada 1990), dada la presunción de aquel entonces, de probables tumbas. Sin embargo, los resultados desecharon tal presunción.

     Su excavación reveló que el material del relleno aéreo se componía (en los mejor conservados) de tierra y restos malacológicos muy triturados, cubiertos más o menos regularmente por un emplaste de piedras desde La base basta la cima de Ja formación monticular. Al tanto que, tal relleno se prolongaba entre 30 y 35 cms. al subsuelo. No se registraron, exceptuando una lasca ninguna otra evidencia material de naturaleza cultural. En total se excavaron seis de estas estructuras, constituyendo un registro novedoso, dado que no contamos con otros similares para la costa del Norte de Chile. (ver foto 1)

  No nos fue posible ubicar sectores de enterratorios, aun cuando hallamos en superficie algunos restos humanos (un diente, un fragmento de costilla y fémur) El único registro fehaciente de tumba, correspondió a un saqueo existente en una pequeña quebrada en el extremo sur del yacimiento (ver unidad 1 d). Allí se excavó sobre la fosa existente y en superficies inmediatas a este punto. Lo obtenido prueba el saqueo habido y la alteración contextual de este único enterratorio. Pese a ello registramos, junto a algunos de los restos óseos de un adulto, varios fragmentas cerámicos correspondientes a los subgrupos la, 1 d, y 2 a (descritos más adelante), restos de textiles y cordelería algunas piezas de madera (astil, yesquero y otro sin identificar), en hueso se hallaron una aguja, una barba de arpón y fragmentos con un extremo aguzado, algunos instrumentos líticos tales como puntas de proyectil y un posible cuchillo. A todo ello se agrega un trozo de mineral de hierro, un atadito de espinas de cactus y gran cantidad de plumas y caracoles. Sin embargo, no hay registros - salvo el ya mencionado - que definan las características físicas de los ocupantes de este sector, resultando por ello de fundamental interés la correlación con otros sitios del área, dado que de tales aproximaciones obtendremos registros válidos para el marco social referencial de los pescadores tardíos de esta parte de la costa norte de Chile. Debido a ello la excavación de las estructuras habitacionales - excluyendo de tal examen por ahora, a las estructuras que presentan más de un compartimento habitacional dada la menor representatividad que estas formas tienen en el sitio - son de mayor significancia para este estudio en términos de aproximación cultural.

LÍTICO:

     Se siguen criterios morfológicos y funcionales propuesto por F. Bate (1971). Los instrumentos aparecidos son los siguientes:

Puntas:

1.1 Fragmentos: Corresponden a un total de 5 fragmentos fracturados, en su mayoría en la mitad. La materia prima es cuarzo y calcedonia. Todos bifaciales a excepción de uno monofacial, con astillamiento bilaterales, con bordes sinuosos irregulares. Los tamaños promedios de estos fragmentos son largos desde 0.8 a 2.3, ancho desde 0.8 hasta 1.7 y espesor desde 0.1 a 0.5 máximo. Se ubican en los sectores 1 a y 1 b desde la superficie basta los 60 cms. de profundidad.

1.2 Base Recta: Cinco instrumentos en total. En su mayoría fracturados materia prima sílice y calcedonia. Todos con trabajos bifaciales, con astillamientos bilaterales, aunque no continuos ni parejos. Los bordes son sinuosos regulares o irregulares y rectos, en dos casos son convergentes. Los tamaños de estas puntas son largos desde 1. 8 basta 2.8 ancho 1.4 hasta 2.5 y el espesor mínimo 0,4 hasta 0.6. Se encontraron en los sectores 1 a y 1 b, desde la superficie hasta los 60 cms. de profundidad aproximadamente. (ver lámina 2, fig. a, g).


1.3 Pedunculadas: Los tres instrumentos pedunculados están fracturadas. Provienen de los sectores 1 a, 1 b y conchal. Bifaciales las tres, aparentemente no terminadas excepto una de caras dorsales planas y una convexa. Los pedúnculos son convergentes rectos y rudimentario. Astillamientos bilaterales discontinuos. Considerando que las tres piezas están fracturadas en los extremos, el largo máximo es de 3.2 y el mínimo 1.4 ancho máximo de la pieza 1.7 y mínimo 0.7, el ancho máximo del pedúnculo 1.1 y mínimo 0.4 el espesor máximo 0.1 y mínimo 0.5. La materia prima es sílice y calcedonia y la profundidad donde fueron encontradas es de O y 20 cms. (v. lámina 2, fig. h).

1.4 Base Escotada: Son siete instrumentos en total. Aparecen en los sectores 1 a, 1 b, y al SE. del exterior del sector 1 a, cuatro piezas están quebradas y tres enteras. Hay bifaciales y monofaciales con astillamientos primarios y /o secundarios, laterales y/o centrales. En su mayoría con bordes rectos. Tres de las piezas con una escotadura bien pronunciada en la base. Materia prima sílice y cuarzo, se ubican desde la superficie hasta los 60 cms. El largo máximo de las piezas enteras es entre 2.4 y 1.1, (en las quebradas es de 2.5 y 2.0) ancho máximo 3.3 y mínimo. 0.9 y 0.4 espesor máximo y 0.2 espesor mínimo (ver lámina 2, fig. e, d, e, f)

1.5 Punta de flecha: Un ejemplar de sílice se ubica en el nivel 10 - 20 del sector 1 a. Artefacto bifacial, cara dorsal plano convexa, central convexa, borde izquierdo convexo y derecho recto con astillamiento bilaterales primarios y secundarios. Base cóncava. Medidas largo 1.3 ancho 0.8 y espesor 0.3.

1.6 Punta Triangular: Un ejemplar de sílice, se ubica a los 5 cms. del piso en el sector 1 b. Artefacto bifacial de base recta cara dorsal plana con retoques primarios y secundarios en los bordes, cara central con retoque primario y secundario en los bordes.  Bordes rectos. Tiene 2.8 de largo, 1.5 ancho y 0.4 de espesor. (ver lámina 2 fig. b).

2. Cuchillos

Entre los cuchillos existen dos tipos, los unguiculares y asimétricos.

2.1 Unguiculares: 2 ejemplares que se ubican en los sectores 1 a y 1 b, a una profundidad 0 - 10 y 30 - 40 cms. La materia prima de ambos es calcedonia, uno bifacial y otro monofacial, ambos fracturados a la mitad. Bordes sinuosos irregulares, con retoques bilaterales, bordes convergentes. Medidas: largos 1.1 y 0.9, ancho 1.8 y 1.4, espesor 0.4 para ambas.

2.2. Asimétrico: Un artefacto proveniente de sector l b superficial. Materia prima calcedonia, medidas 3.4 largo, 2.3 ancho y 0.8 espesor. Monofacial completo, cara ventral con astillamiento lateral y facial. Bordes derecho convexo sinuoso irregular e izquierdo recto, sinuoso.

3. Raspadores: Son dos artefactos.  Ambos del nivel 0 - 10 pero de sector 1 a y 1 b. Materia prima calcedonia y sílice. Bifaciales. Un ejemplar tiene la siguiente particularidad, borde lateral izquierdo bicóncavo lateral derecho convexo. Cara ventral con corteza, pero en el borde lateral izquierdo con retoques. Bordes sinuosos irregulares. Cara ventral con retoques. Medidas largo 1.1, ancho 1.8 y 0,4 espesor. El otro fragmento e/corteza en ambas caras. Cara dorsal 30% astillamiento en los bordes. Cara ventral 40% astillamiento en el borde superficial izquierdo. Base con especie de pedúnculo. Medidas largo 2.5, ancho 2.0 - 1.3 y espesor 0.3.

4. Pesas: Hay dos pesas líticas de los sectores 1 a y 1 b respectivamente, ambas hechas en basalto y provienen de los niveles 30 - 57 y 40 -50. Las dos están quebradas a la mitad. Las medidas son: largo 5.8 - 7.2, ancho 1.5 -2.7, y espesor 1.3 - 1.0. (ver lámina 2 y 3 fig. 1 b).

5. Lascas c/modificación: Estos desechos líticos presentan trabajo, por lo que en algunos casos son instrumentos sin terminar o fracturados. Son 11 ejemplares de sílice, calcedonia y cuarzo en los tres sectores desde superficie hasta los 70 cms. De profundidad aproximadamente. Tienen diferentes formas y tamaños.

6. Material de desecho: Lascas y esquirlas: grandes, medianas y pequeñas casi mil entre calcedonias, sílices y cuarzos, se registran en todos los sectores y desde la superficie hasta los 70 cms. de profundidad aproximadamente.

7. instrumentos de Areniscas: Este tipo de instrumento apareció en los tres sectores excavados y sus características son muy similares entre los tres ejemplares. Se registra desde el nivel O - 10 hasta los 50 cms. De profundidad. Son de forma alargada y base plana, dos de ellos tienen 4 caras planas y el otro es redondo. (ver lámina 3, fig. c, d).

8. Manos de Moler: Son 8 instrumentos, ubicados en los sectores 1 a, 1 b y 1 e, y se registran desde la superficie basta los 50 cms. de profundidad. Muchos en granito, algunos de forma redonda, ovalada o alargada, tres de ellos presentan claras evidencias de desgaste por uso en los bordes, en cambio seis de ellos presentan muestras de pintura (ocre) en sus bordes. Tienen diferentes medidas.
(ver lámina 3, fig. a).

CERÁMICA: La descripción que sigue utiliza la coloración como rasgo de agrupación de los diversos fragmentos cerámicos dada la escasez de material y falta de fragmentos con bordes que permitan reconstruir formas. Por ello no hablamos de tipos, sino de grupos:

Grupo 1. De tono negro a gris. Corresponden a 51 fragmentos, los que subdividimos en la siguiente forma:

Subgrupo 1 a: Negro por ambas caras. Los fragmentos reunidos proceden de tres sectores de Caleta Errázuriz (Unidad 1 b, 1 d y terraza bajo Unidad 1 a).

     Todos corresponden a registros de excavación. La pasta se caracteriza por el uso de arena como antiplástico, en general el tamaño es uniforme, de grano fino. Núcleo de color negro. El tratamiento de la superficie incluye técnicas por pulido y alisado (aun cuando se incluye un fragmento con una superficie excoriada). El espesor de las paredes oscila entre 0.4 a 0.6 cms. La cocción ha sido realizada en un ambiente reductor. De los fragmentos analizados sólo uno presenta borde (labio ligeramente evertido, cuerpo globular), por lo que no es posible deducir otras formas. (ver lámina 4 fig. a 1)

Subgrupo 1 b: Gris exterior e interior. Los fragmentos aquí reunidos proceden de un sector de Caleta Errázuriz (Unidad 1 b) todos corresponden a registros de excavación. La pasta utiliza arena como antiplástico (cuarzo y conchuela). tamaño regular (sin grandes diferencias). Núcleo de color ceniciento. El tratamiento de la superficie solo consiste en simple alisamiento de la misma greda, aun cuando dos fragmentos presentan brochado en su cara interna. De espesor variable entre 0.4 a 0.7 cms. No se pueden adscribir formas, dada la ausencia de fragmentos con borde.

Subgrupo 1 e: Ahumado exterior, café interior. Todos los fragmentos proceden del mismo sector (Unidad 1 b) a excepción de un fragmento de la Unidad 1 a. La pasta utilizada como antiplástico arena, de granulometría fina, de tamaño uniforme, textura compacta, reveladora de buena técnica de cocimiento. (ambiente oxidante). Núcleo de color café. La superficie de las caras ha sido alisada. De espesor variable entre 0.3 a 0.6 cms. Sólo registramos en este subgrupo un fragmento con parte de borde, que indica un cerámico de cuello evertido y cuerpo globular.

Subgrupo 1 d: Ahumado exterior, café interior. Los escasos fragmentos aquí reunidos, proceden de la terraza bajo la unidad la. La pasta utiliza como antiplástico arena, textura débil, de cocción en ambiente reductor. Se distinguen estos fragmentos por el tratamiento externo de la superficie, la que ha sido alisada con gubia o paleta dejando las sinuosidades de tal técnica. El espesor de las paredes oscila entre 0.5 a 0.6 cms. No es posible deducir formas a excepción de un fragmento que correspondió a una fuente. (ver lámina 4, fig. b.)

Subgrupo 1 e: Gris exterior, café interior. Los fragmentos proceden de unidades 1 a y 1 b. Pasta fina (arena, textura compacta). Cocción en ambiente oxidante. Sin tratamiento de la superficie. El espesor de las paredes varía entre 0.5 a 0.7. cms no hay formas deducibles de los fragmentos existentes.


Grupo 2: De tonos café exterior Corresponden a 40 fragmentos los que hemos subdivididos en la siguiente forma:

Subgrupo 2 a Son unos pocos fragmentos cuyo rasgo característico es el tratamiento de la superficie, brochado por ambas caras. Todos los fragmentos proceden de la terraza bajo la Unidad la. La pasta es muy regular, textura muy compacta, buena técnica de cocimiento (ambiente reductor), núcleo de color negro. De espesor 0.6 cms., no es posible definir formas debido a la ausencia de bordes.

Subgrupo 2 b: Se caracteriza por poseer una cara (externa), con un enlucimiento de la misma greda, ligeramente blanquecina. Todos los fragmentos proceden de la Unidad 1 a. La pasta utiliza como antiplástico arena, textura débil, cocción oxidante. De espesor variable 0.6 a 0.7 cms. No hay fragmentos con bordes que permiten inferir formas.

Subgrupo 2 c: Rojo pintado. La mayor parte de los fragmentos proceden de la Unidad 1b. La pasta tiene arena como antiplástico, de textura compacta, cocción oxidante. La cara interna sin tratamiento y coloración natural de la arcilla; cara externa pintada y alisada. El espesor de las paredes oscila entre 0.6 a 0.8 cms. No es posible deducir formas con los fragmentos hallados.

Grupo 3:  Con decoración; corresponde a 8 fragmentos, destacando seis fragmentos pertenecientes a un mismo cerámico Unidad 1 b. La decoración es negro sobre blanco por la cara externa y blanco al interior. La pintura se halla en regular estado de conservación. Los motivos sugeridos parecen ser líneas paralelas y escaleradas. La forma corresponde a la de un plato, de fondo casi plano y paredes inclinadas hacia afuera. El antiplástico usado es arena, textura muy compacta, cocción en ambiente oxidante de buena técnica. El espesor de las paredes es de 0.5 cms. Los otros dos fragmentos corresponden a bordes probablemente de platos (son muy pequeños los fragmentos), tienen líneas negras sobre fondo natural de la greda. Uno de los fragmentos, muestra alisamiento por gubia o paleta La pasta de textura compacta, antiplástico usado en arena fina, cocción en ambiente oxidante. De espesor 0.4 y 0.5 cm. en su pared (ver lámina 4, fig. b 2).

Se describen a continuación dos fragmentos cafés por ambas caras no adscritos a subgrupo pero que por constituir fragmentos de bordes son de interés por las formas deducibles:

-          Fragmentos con restos de asa, corresponde al borde de un cántaro, procede de la Unidad lb. La pasta utiliza arena (presencia de cristales de cuarzo), de textura regular, cocción oxidante deficiente (núcleo de color negro), de espesor 0.5 a 0.6 cm. (ver lámina 4 fig. a).

-          Fragmentos de plato o fuente. De borde ligeramente evertido. La cara externa presenta un tenue alisamiento. Pasta de textura regular, cocimiento oxidante. De espesor entre 0.5 a 0.7 cm. (ver lámina 4, fig. b. 1).
-         
TEXTILERIA: 

     En relación a esta manufactura, son escasos los registros de excavación y además en muy mal el estado de conservación las muestras colectadas. En verdad, más que textilería, (sólo tres trozos de tejidos) debería hablarse de cordelería, ya que el grueso del material corresponde a ese rubro.

Pieza 259: Fragmento de tejido a telar, de forma irregular que utiliza como materia prima lana de camélido, de 5.6 cm. de largo por 3.0 cm de ancho. Los colores presentes son café oscuro y café amarillento, además de negro, visible sólo en algunas partes de la trama. Es un tejido plano, faz de urdimbre, (nueve hilos de urdimbre por tres hilos de trama).

Pieza 260: Fragmento, de forma irregular. Los colores presentes son café oscuro (lana) y rojo (algodón) Es un tejido plano sin definir (10 x 6 cms. de hilos). dado que no se cuenta con borde de referencia. El trozo es de 9.4 cm de largo por 4.0 cms de ancho, Ambos proceden de Ja unidad 1 b nivel 5-10.  

Pieza 261: Varios trozos, de un tejido café de faz simple (6 x 6 hilos de urdimbre y trama), tejido plano que utiliza como materia prima probablemente lana, aun cuando es difícil su determinación por el estado de conservación proceden de una tumba (Unidad 1 d) La cordelería registra hilos de fibras vegetales, lana, algodón y pelo humano. Se hallan en mal estado de conservación.

MISCELANEO:

     Corresponden a piezas de madera, concha. hueso y metal.
 
Madera:

Yesquero: Seis trozos cilíndricos con marca de tizne por abrasión de uso. Proceden de Unidad 1 b y 1 a (de la superficie hasta los 20 cms.)
Instrumentos: Son dos piezas. Una corresponde a un flotador (¿de red?) y la otra podría corresponder a un fragmento de astil. Ambos proceden de la Unidad 1 b. (v. Lámina 2, fig. k, i).

Sin identificación: Son nueve trozos, todos disimiles (cactus, varillas y un trozo de enmangadura de una herramienta actual). Proceden de la Unidad 1 a, 1 b.

Espinas de cactus: Se registraron en unidades 1 a y b (5 - 10 cms) (60 -70)

Hueso: Se registraron cuatro barbas de arpón, todos proceden de la unidad 1 b. (ver Lámina 2 fig. j). Constatamos además la presencia aislada de un diente humano.

Concha: Se registró la utilización de una concha de loco como depósito de tintura y además se colectaron tres cuentas de collar.

Metal: Se hallaron dos fragmentos de cobre (anzuelo y clavo) más un anzuelo de estaño. Proceden de la unidad 1 b.

Otros: Corresponden a restos de vegetal (¿pasto?) plumas, cuero de lobo y coprolito (¿roedor?) hallados en Unidad 1 b y en la terraza bajo la Unidad 1 a.


DISCUSIÓN. 

     En el examen de la información que proporciona el estudio del sitio Caleta Errázuriz, llama la atención la ausencia de un lugar con enterratorios, todo ello en consideración al alto número de estructuras habitacionales existentes. Aun cuando la superficie es apta para tales fines sea escasa dada - las características rocosas del terreno, y que además una eventual discontinuidad temporal de los ocupantes de tales estructuras - inferible por la disposición de concentraciones aisladas de basuras que no cubren la totalidad de la superficie que estas ocupan (v. Unidades 1 a, 1 b, 1 e). - fuere el causal de tal circunstancia. ello no resta importancia a tal ausencia, dada la coetaneidad poblacional observable a través del registro cronológico.

     En particular Caleta Errázuriz, es en la actualidad un sector de interés por las posibilidades de captura de peces y moluscos. En especial las aguas y roqueríos intermedios entre la punta de Caleta Errázuriz y la isla Santa María. Allí según los mariscadores actuales, la pesca y colecta desde bote (el sector cuenta con una excelente playa para el laboreo de embarcaciones), es relativamente cómoda dada las características de ensenada protegida que dan los extremos litorales frente a la isla Santa María.

     Del registro orgánico producto de las excavaciones, destaca de inmediato la natural predominancia del recurso de origen marino como fuente alimenticia.

      Desde los inicios de la ocupación se capturan peces de orilla (Trachurus) y de profundidad (Cilus, Genypterus, Pimelometopon, Hemilutjanus) manteniéndose tal representatividad basta los niveles superiores, con el agregado ocasional (sólo dos otolitos) y cercano a la superficie de Anisotremus, Sebastodos.

     En términos malacológicos se infiere de inmediato que lo colectado se corresponde con todas las especies que el sector posee, y de las cuales quedan residuos que testimonian su explotación tales como Fissurella, Concbolepas, Tegula, Chitón, Loxachinus, Chorotnytilus, Protothaca, Acmaea. De tales registros se deducen  actividades litoraleñas que se verifican a través del equipo ergológico exhumado en el interior y exterior de las estructuras habitacionales de las unidades la y lb, véase pesas líticas para anzuelo compuesto, anzuelo  de cobre, limas de arenisca, y .aun cuando no hay evidencia material , cabe inferir el probable uso de embarcaciones  para  la  captura  de  especies  de  profundidad   y/o  bien  su  empleo  al  modo  de chinchorreros para la  pesca con redes, alternativa que explica el registro de una pesa de madera. A ello se suma alguna actividad de caza marina y terrestre (restos de lobo marino, camélidos y aves) cuya correlación contextual se observa en variados tipos de puntas de proyectil, cuchillos y raspadores. Sin embargo, resulta curioso constatar la ausencia de herramientas relacionadas con funciones de recolección de moluscos. Observación que, si la sumamos al escaso número de herramientas exhumadas, a la disposición de las basuras en el campamento, y la ausencia de enterratorios, están refiriendo aspectos conductuales que, por ahora, requieren de más acopio de información y el estudio de otros sitios emplazados en el sector.

     De la lectura arqueológica del campamento, la que necesariamente debe considerar los registros de estudios anteriores (v. Caleta Abtao, Los Canastos, Cerro Moreno) los hitos referenciales más directos proceden de los trabajos de H. Larraín; 1966, L. Núñez y J. Varela; 1968, y L. Bravo; 1987, además de una recolección de material de superficie que realizara G. Boisset en 1974 y cuyas muestras se hallan en bodega del Museo Regional de Antofagasta.

     El examen del mapeo arqueológico del extremo sur de la península, efectuado por Larraín; y Núñez-Varela (v. ob. Cit.) además de nuestros recorridos prospectivos del área, nos permite reconocer 11 sitios arqueológicos entre Caleta Errázuriz y Caleta Abtao, de los cuáles solo dos han sido excavados (v. Los Canastos y Caleta Abtao) constituyendo Abtao en sus fases cerámicas, el único referente válido para análisis comparativos con Caleta Errázuriz. De tales comparaciones notamos que es a través de los restos de cerámica donde se obtienen observaciones de mayor significancia, dado que la industria lítica es tradicionalmente más conservadora. Entre los grupos cerámicos, observamos que el 1 a, 1 e, 1 d y 2 a se asemejan a los tipos pulidos y alisados con estrías de Abtao 5, mientras que los fragmentos correspondientes a los grupos 2 b y 2 c, al contrastarlos con las muestras en depósitos de la colección Larraín (v. conchal 15) y fragmentos café - rojizo de Abtao 5 resultan comparables. Nuestro grupo 2 c, también fue colectado por O. Boisset en superficie de la tercera terraza de Caleta Errázuriz, equivalente al sector bajo la Unidad 1 a de nuestro estudio. En Abtao 5 todos estos tipos monocromos se hallan desde el inicio de la ocupación basta el final, registrando asociación con tipos intrusivos relacionados a los Desarrollos Regionales de Arica, y San Pedro de Atacama (Ob. cit; 1987). En Caleta Errázuriz con la excepción de 8 fragmentos que reunimos en el grupo 3, todos los demás restos cerámicos participan de esta tradición monocroma, siendo además similares a Abtao en cuanto a su ubicación estratigráfica, a excepción de los fragmentos del grupo le que proceden de los niveles superiores. Entre los fragmentos decorados hallamos los restos de un plato que por forma y diseños se vinculan con la fase Diaguita-lnka de los Desarrollos Regionales del Norte Chico. Registro que se suma a otro similar anotado por Larraín (Ob. cil; 1966) en un conchal al NE del Hipódromo de la ciudad de Antofagasta. A este elemento intrusivo debemos agregar la presencia de algodón en algunos hilos registrados en tejidos y cordelillos, más la aparente similitud de fragmentos cerámicos del grupo 2 con la cerámica Dupont. Estas probables relaciones con poblaciones de las áreas circumpuneña y valles transversales del norte chico, de difícil definición aún por falta de más antecedentes, podrían situarse dentro del marco referencial planteado por Murra (J. Murra; 1975) en torno a algunos de los modelos que utilizan y explotan diferentes pisos ecológicos. De esta manera resultan de interés los recientes registros de huellas troperas que bordean los faldeos de Morro Moreno y los geoglifos que distan aproximadamente a unos 38 km. del sitio.

     Desde ésta perspectiva  y con la información que hoy tenemos, se sugiere que Caleta Errázuriz corresponde a un campamento con un breve tiempo de ocupación   y que  dada la particularidad de poseer un bajo registro cuantitativo de herramientas, aun cuando  la información proporcionada por Larraín  (Ob. cit; 1966 ) en relación al hallazgo en casi  la totalidad de las estructuras  de  piedras de moler y su pilón , podría  constituir para nosotros el reflejo de un modelo de asentamiento en base a campamentos satélites que responden exclusivamente a las facilidades que como enclave económico posee el lugar.

     Al respecto. cabe señalar   el registro de camadas de fibras vegetales al interior de algunas de las estructuras excavadas, que reflejan de buena manera lo que aquí señalamos. En una identificación preliminar estas fibras corresponderían a hierbas perennes (Nassella) y subarbustos deciduos (Tetragonia) que se dan sobre los 800 m.s.n.m. (Com. Pers. Héctor Correa, y Oltemaria, et al; 1987). En este sentido si bien los alcances interpretativos están limitados por el número de sitios estudiados en el área, no dejan de ser atractivas las comparaciones efectuadas entre el conchal 15, y Abtao 5, más aún si consideramos que este último constituye un conchal con basuras estratificadas a orillas de playa, y Caleta Errázuriz un campamento a 35 y 50 m.s.n.m. A no dudar, el estudio de otros sitios, emplazados en tomo al radio de influencia de Ja aguada, contribuirá a esclarecer la situación. Particular interés posee el conchal 15, que se corresponde con el asentamiento sobre la aguada, dada las presunciones de Núñez - Vareta (Ob. cit.; 1968) de hallarse allí el centro nuclear desde donde se articula Ja movilidad poblacional del área.

     Nuestra hipótesis, es que la alta especialización de la población tardía de Morro Moreno y la contemporaneidad   con poblaciones foráneas al ámbito costero con las cuales mantiene relaciones, constituyeron factores facilitadores de la instalación de campamentos que, como Caleta Errázuriz, además del breve tiempo de ocupación sus pobladores no necesariamente mantenían residencia fija en el lugar.

     En este sentido a los artefactos de molienda, que de por sí constituyen los de mayor peso y dificultad para el traslado, agregamos las curiosas estructuras tumuliformes, que a modo de explicación hipotética sugerimos alguna función relativa a la deshidratación de peces y moluscos, tal como en la actualidad algunos pescadores y mariscadores acostumbran a hacerlo, mientras esperan el traslado a la ciudad.

AGRADECIMIENTOS

     Especial reconocimiento por la colaboración prestada a los miembros de la Academia de Arqueología del Liceo de Hombres, Sres. Roberto Aguirre, Williams Reinoso, José Cerda y Francisco Ramírez. Al Sr. Nicolás Alfaro del Instituto José Santos Ossa, A la Srta. Benny Andrea, entusiasta colaboradora y a los funcionarios de este Museo Sres. Juan González, Omar Valdivia y Oscar Blanco.

     También compromete nuestra gratitud el Sr. Pavlovic por la realización del levantamiento topográfico del sitio.

Referencias:

Boletín Ocasional N° 2. Museo Regional de Antofagasta.

http://www.museodeantofagasta.gob.cl/sitio/Contenido/Publicaciones/22267:Boletin-Ocasional-2-Museo-Regional-de-Antofagasta







jueves, 2 de agosto de 2018

CONOCIENDO Y RECONOCIENDO A LOS HABITANTES DEL NORTE DE CHILE


     Por más que observamos las figuras de quebrada El Médano en la comuna de Taltal. Aquellas pinturas rupestres que muestran a los antiguos habitantes (Changos) cazando grandes cetáceos en sus pequeñas embarcaciones. Hemos de confesar que no nos calzaba la idea que fuesen capaces de realizar tamaña proeza. Nuestras objeciones. El grosor de la piel de las ballenas, las armas utilizadas y algunas otras minucias. Dejamos en claro que respetamos la opinión de los expertos -Los arqueólogos- pero siempre se puede tener un espíritu crítico ante ciertas aseveraciones o seguiríamos manteniendo que la tierra es el centro del universo.

Este breve corto (video) nos ayudará a entender como realizaban esta práctica.


(También puedes pulsar sobre la imagen rupestre, te llevará al video en Facebook)




     Ahora bien. ¿El porqué de tanta pintura rupestre mostrando la cacería de ballenas? El Museo de Arte Precolombino, en la sección de los Changos nos da una respuesta. “La cíclica desaparición de ciertas especies por efectos del Fenómeno de El Niño, quizás explique por qué los pintores preferían plasmar especies de aguas profundas y de mar abierto, pintándolas en las rocas, creían poder hacerlas regresar”

Nuestros agradecimientos al Museo Chileno de Arte Precolombino
Guión: Claudio Mercado.
Animación: Nicolás Pérez de Arce.
Música: El otro lado de la cinta. Claudio Mercado y José Pérez de Arce.

Visita el Museo Regional de Antofagasta. Es muy educativo y la entrada es gratuita.

lunes, 21 de mayo de 2018

CHILUENO O ARAUCO, IDIOMA DE LOS CAMANCHACOS DEL NORTE DE CHILE.



Estudios Atacameños Nº 4, pp. 113-118 (1976)

Chilueno o arauco, idioma de los changos del norte de Chile, dialecto mapuche septentrional.

André-Marcel D’Ans (1)

     Queremos presentar aquí una información inédita que nos parece importante en relación con la lingüística indígena de una región de América que nos es querida, recordando los años que hemos vivido allí, cuando enseñábamos en la Universidad del Norte, en Antofagasta.

     En efecto, hemos descubierto un antiguo documento que hasta ahora parece haber escapado completamente a la atención de los bibliógrafos. Se trata de: “Le désert d’Atacama et Caracoles (Amérique du Sud), M. l’Ingénieur A. Bresson, 1870-1874. Texto et dessins inédits”.(2)

     Este título no se menciona en el Handbook of South American Indians, ni en América Indígena de Pericot y García, ni en Loukotka. Parece que este relato de viaje pasó inadvertido por los primeros americanistas tales como Chamberlain y Rivet, a quienes no hubiera dejado de interesar de una manera considerable. No hay duda de que, si estos primeros autores hubiesen tenido conocimiento del relato del ingeniero Bresson, esto nos hubiera ahorrado una de esas extravagancias clasificatorias que desfiguran tan enfadosamente el panorama de la lingüística sudamericana.

     La extravagancia en este caso consiste en hacer de los changos de la costa norte de Chile una población de lengua uru, hipótesis todavía acogida en la última clasificación de Loukotka (1968). Sin embargo, el análisis del problema hecho por Mason y bird en el Handbook of South American Indians no dejaba duda alguna sobre la validez de este emparentamiento uru-chango, ni de cualquier otro parentesco que se podría proponer del chango con el atacameño, el chono o el alacaluf.

     En efecto, Mason subrayaba con pertinencia: “No disponemos más que de informaciones insuficientes para la clasificación de chango, lengua extinta de pescadores de la costa chilena. Si consideramos éstos como posibles descendientes de una población arcaica, no sería inverosímil suponer que hablaban un idioma independiente. Pero esta posibilidad es demasiado débil para justificar el establecimiento de una familia separada para ellos solos, como lo hizo Chamberlain en 1913.” El mismo Chamberlain fue quien escribía en 1910: “No tenemos ni vocabulario ni textos en lengua chango, pero su calidad como familia lingüística independiente ha sido afirmada por los indígenas mismos.’’(!)

     Ya en el momento en que Chamberlain firmaba estas líneas habían transcurrido 35 años desde que el ingeniero Bresson publicó su relato de viaje, ¡y éste incluía una lista de palabras de la lengua chango! En las páginas 326-327 se encuentran, dando cuenta de observaciones efectuadas en 1870, una breve, pero interesante descripción etnográfica.

     “En Paposo, hemos tenido la oportunidad de observar indios de la tribu de los changos, curiosos restos de una población primitiva. Los changos son todos pescadores; del mar extraen el alimento que no les puede dar el desierto, que comienza desde la playa hasta perderse de vista. Para establecer su pueblo escogen los alrededores de una aguada que muchas veces les da un agua no muy buena, pero se las arreglan. Su habitación es de una construcción muy simple: fijan en la arena cuatro costillas de ballena –éstas abundan en las playas– y rellenan los intervalos con piel de foca o con trapos. En el interior no se encuentra ni cama ni asiento ni mesa. El único mueble es un odre hecho de un estómago de foca y que sirve para el transporte y la conservación de la provisión de agua dulce que traen de la aguada vecina.”
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(1) Departamento de Lingüística, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, PERU.
(2) En: Le tour de monde. Nouveau Journal des Voyages,T xxIx (750-751: 321-352 (1875).

     “Para pescar usan unas embarcaciones muy extrañas, llamadas balsas. Estas están compuestas por dos cilindros de cuero de foca inflados y dispuestos paralelamente. Las extremidades terminan en puntas un poco levantadas. Las dos partes del esquife son unidas por pequeños travesaños sobre los cuales se extiende otra piel de foca. Es sobre esta especie de puente que se sientan o acurrucan los changos. Mueven sus embarcaciones por medio de remos de madera y cuentan mucho con su habilidad para aventurarse en viajes muy lejanos”. En la p. 328 hay un dibujo de T. Weber (según una fotografía) que representa una balsa de los changos.

     El autor, después de haber subrayado que “los changos son consumidores muy apasionados de hojas de coca” y después de haber descrito ampliamente el consumo y los efectos de este excitante, sigue: “Recogí algunas palabras del idioma de esos changos, el Chilueno o arauco; eso no sin pena, porque esa lengua primitiva está desapareciendo cada vez más; la raza de los changos no cuenta ahora más que con 250 hasta 300 individuos, y casi todos han abandonado su idioma nacional por el español.

     “He aquí el fragmento de vocabulario. Relaciono las palabras del arauco con las palabras correspondientes, pero completamente distintas de la lengua de los atacameños, otra tribu más al norte, que también tiende a desaparecer.
“Son estos documentos auténticos, es preciso asegurar su conservación”



Añade Bresson:

“Se ve aquí cuán diferentes son estos dos idiomas, a pesar de ser vecinos. Uno es mucho más duro que el otro.”

     A continuación, presentamos la confrontación de la lista de palabras Chilueno-arauco de Bresson con el Diccionario comentado mapuche-español (araucano - Pehuenche - Pampa - Picunche - Rancülche - Huilliche), de Esteban Erize (Cuadernos del Sur, buenos Aires, 1960):



     Sin lugar a duda, el vocabulario recogido por el ingeniero Bresson en 1870 de la boca de los changos de Paposo es indiscutiblemente mapuche. Por otra parte, no tenemos ningún motivo para dudar de la buena fe del ingeniero Bresson. Su descripción etnográfica no deja ninguna duda de que fue a los changos a quienes interrogó y no a algún mapuche trasplantado casualmente a Paposo. No siendo Bresson ni antropólogo ni lingüista, y estando él notablemente más interesado en minas y en ferrocarriles, no se le puede sospechar de distorsionar los hechos con miras a confirmar una teoría preconcebida. Además, está a la vista que no se dio cuenta el mismo Bresson, que la lengua de los changos era la misma que la que hablaban otros indígenas más al sur.

     Su única preocupación era demostrar la falta aún evidente de parentesco lingüístico de los indios changos con los atacameños, que Bresson conoció también muy bien, cuando hizo sus prospecciones en el interior del desierto.

     Hasta ahora, las estimaciones más generosas extendieron el área de repartición de las lenguas mapuche hasta Copiapó (27° 20’ Lat. S). Sobre la base de este documento olvidado, estaríamos obligados a prolongar este dominio hacia el norte, por lo menos hasta Paposo (25° Lat. S). Parece que había changos mucho más al norte, hasta Cobija, quizás hasta las cercanías de Anca. Pero Bresson, quien tenía que conocer muy bien la costa entre Cobija y Mejillones, ya que durante años tuvo allí su residencia, en ningún momento menciona a los changos en esta región. Como los había conocido en Paposo, si les hubiese encontrado también en esta zona, no hubiera dejado de darnos cuenta de ello.

     De todos modos, tomar en consideración la lista de palabras Chilueno-arauco de Bresson hace definitivamente obsoletas las clasificaciones acrobáticas para reagrupar la lengua de los changos con el uru, el chono o el alacaluf, y se vuelve a demostrar la inutilidad de suponer una lengua chango independiente (3)
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(3) Nota de Lautaro Núñez: Philippi (1860) puntualiza la presencia de lengua araucana en la costa del Desierto de Atacama, pero no fundamentó su observación. El Dr. D’Ans entrega ahora una información que abre nuevas perspectivas para la etnolingüística regional. El problema parece ser complejo. Dagnino (1909) presenta documentos que demuestran tempranos traslados de esclavos araucanos a Anca (1627). Esperamos nuevas indagaciones de los especialistas.



ANDRE-MARCEL D’ANS
APENDICE

De Mejillones a Valparaíso. Paposo. Les changos. Les balsas. Le coca. Les atacameños. Oébris de leur idiome. Les aymaras. La montera et le topo.
De Mejillones a Valparaíso, notre steamer fit de très-nombreuses escales le long des côtes chiliennes; nous visitions parfois trois ports dans la même jornée, mais ils étaient tous aussi monotones et aussi sales d’aspect les unes que les autres. Une usine pour traiter les minerais de cuivre du voisinage, des masures pour les mineurs, des distilleries d’eau de mer, voilà ce qui se représente sans cesse.
A Paposo, nous eûmes l’occasion d’observer des indiens de la tribu des changos, débris curieux de la population primitive. Les changos sont tous pêcheurs; ils demandent à la mer l’alimentation que ne peut leur donner le désert, qui commence dès la plage pour se prolonger à perte de vue. Ils choisissent, pour établir leur village, les environs l’une aguade, dont l’eau est souvent fort médiocre, mais ils s’en contentent. Leur habitation est d’une construction très simple: ils plantent dans le sable quatre côtes de baleine –les plages en sont jonchées– puis ils garnissent les intervalles avec des peaux de phoque ou de vieilles toles. A l’intérieur, il ne faut chercher ni lit, ni chaises, ni table: le seul meuble est une outre, formée d’un estomac de loup marin, et qui sert au transport et à la conservation de la provision d’eau douce qu’on tire de l’aguade voisine.

Le Desert d’Atacama et Caracoles

Pour pêcher, ils se servent d’embarcations très étranges, nommées balsas; elles se composent de deux cylindres en cuir de phoque, gonflés d’air, et placés parallêlement. Les extrémités sont terminées en pointe un peu relevée, et les deux parties de l’esquif sont réunies par de petites traverses sur les quelles on étend une autre peau de loup marin; c’est sur cette espèce de pont que sont assis ou accroupis les changos; ils mettent leurs embarcations en mouvement à l’aide de pagaies en bois, et ils se fient assez à leur adresse pour s’aventurer dans des voyages fort lointains.
Les changos sont au nombre des amateurs les plus passionnés des feuilles de coca; ils en mâchent continuellement. Plusieurs d’entre eux vont porter, dans les villes de l’intérieur, du poisson sec et se procurent en échange cette denrée si précieuse a leurs yeux. Elle a pour eux une grande valeur, car elle possède, dit-on, le pouvoir de soutenir les forces en l’absence de toute alimentation; le système nerveux reçoit par la mastication de ces feuilles une excitation qui empêche l’épuisement. C’est grâce au coca, paraît-il, que les indiens, les indiennes, les soldats, les muletiers, font des marches prolongées sans vivres, trottinant sans s’arrêter dans des sables brûlants et mouvants, et toujours contents, pourvu qu’ils aient dans la bouche un reste de leur cher coca.
L’usage de cette mastication remonte au temps des Incas. La feuille est produite par l’arbrisseau nommé par Ant.-Laur. de jussieu Erythroxylon coca. Le bolivien porte sa provision dans un petit sac appelé chuspa; lorqu’il veut faire sa chique, qu’il renouvelle à intervalles égaus, il prend, une à une, les feuilles desséchées dout il a besoin, les étale lentement sur la paume de sa main gauche, où il les mouille avec sa langue; au moyen d’une baguette, il y met une petite quantité de chaux ou de pâte alcaline nommée llipta (formée des cendres du quinoa ou du cactus cierge), et roulant le tout en forme de boule, il l’introduit dans le coin de sa bouche.
Le mélange d’un alcali avec la feuille de coca est destiné à neutraliser un principe acide qu’elle contient, en même temps qu’il favorise la production de la salive qui doit la dissoudre.
La feuille de l’Erythroxylon ressemble assez à celle du thé, mais elle n’a pas de dentelures; son odeur est également analogue à celle du thé; en infusion, elle a une amertume sui generis. Prise comme tisane, elle donne un peu d’exitation et d’insommie. Elle ne peut être mâchée sans conséquences fâcheuses par l’Européen qui n’a pas cette habitude dès l’enfance.
j’ai pu recueillir quelques mots de la langue de ces changos, le chilueno ou arauco; ce n’est pas sans peine, car cet idiome primitif disparaît de plus en plus; la race des changos ne compte guère maintenant que deux cent cinquante à trois cents individus, et presque tous ont abandonné leur langue nationale pour l’espagnol.
Voici ce fragment de vocabulaire; j’en rapproche les mots correspondants et tout à fait distincts de la langue des atacameños, autre tribu, plus au nord, qui tend aussi à disparaitre. Ce sont là des documents authentiques dont il faut se hàter d’assurer la conservation:



On voit combien ces deux idiomes, malgré leur voisinage, sont différents. L’un est bien plus dur que l’autre.

A côté des changos et des atacameños, on trouve en bolivie les aymaras, qui sont la race véritable indigène et nationale. Il faut avouer qu’elle n’est pas belle. je n’ai jamais rencontré un visage qui fût seulement passable. Pour comble de malheur, le costume adopté par les femmes aymaras est aussi disgracieux que possible. La pièce la plus caractéristique est le chapeau appelé montera, dont l’aspect se modifie beaucoup, selon son état de vétusté plus ou moins avancé. Sa forme est celle d’une énorme corolle dont le limbe aurait environ deux pieds. Le reste du costume consiste en un nombre indéterminé de jupes noires ou bleu foncé, qui sont plus ou moins abondantes selon la fortune et l’âge; à ces jupons s’ajoute une camisole de même étoffe recouverte d’un gros fichu de serge oblong; les bouts de ce fichu, ramenés sur la poitrine, sont fixés au moyen d’une énorme épingle, appelée topo, dont la tête a tout à fait la forme d’une cuiller. Hommes et femmes tressent leurs cheveux en un grand nombre de petites nattes qui pendent sur le cou, ou sont réunis en queue avec un cordon.